Bonafini está desnuda

Shocklender pensó de la misma manera que piensan los que se llenan la boca sobre la necesidad de “preservar” a Bonafini del escándalo de su hijo moralmente adoptado. Siempre me llamó la atención que Bonafini se buscara como hijo artificial a quién mató a sus propios padres  ¿Saldaba cuentas? En fin, raro.

Shocklender, vio esa cercanía como la adquisición de impunidad. Y tuvo razón mucho tiempo, con información que circulaba con toda facilidad sobre el pero sin que se tratara en los mismos medios en que se ocupaban tapas con problemas de alcoba de la familia Legrand. Ningún periodista “serio” (para los extranjeros: serio en la Argentina es sinónimo de tibio), ningún político “responsable” (para los extranjeros: responsable en la Argentina es sinónimo de cómplice gratuito), ningún “estudiante comprometido” (para los extranjeros: estudiante comprometido en la Argentina es sinónimo de vago inquisidor. Empezó pidiéndole explicaciones a sus padres y los puso a sus pies, y sale al mundo con el dedito levantado juzgando a diestra, nunca a siniestra).  Ninguno de ellos osaría tocarlo mucho, porque la Hebe se podía enojar y espetar algún insulto que comprometiera al crítico con algún “delito de lesa humanidad” (para los extranjeros: en la Argentina delito de lesa humanidad es sinónimo de crimen contra la “izquierda”. Izquierda no se sabe muy bien qué es, pero para todos está claro que es buen negocio).

Entonces ahora tenemos que todo se destapó porque pisaron demasiados callos de sus aliados de la Triple A, y estos como buenos jugadores de internas pesadas le devolvieron la gentileza atacando al alfil. Hebe lo entregó, y ahora la jauría tiene con qué entretenerse. Parece que todo el problema era Shocky. Escandalizados los serios, responsables y comprometidos ponen el grito en el cielo para que se preserve a Bonafini. Unos dicen que es garantía de transparencia, otros que es inensuciable. Y ella solo grita que no le hablen pelotudeces. Eso sirve para que todos los valientes agachen la cabeza. Esto termina con Shocky fusilado, peor no por matar a los padres, mucho menos por chorro, porque chorro era la semana pasada cuando todo esto se sabía y nadie decía nada. Shocky irá al patíbulo porque todos necesitan un chivo expiatorio. Y después de deshacerse de él, la Triple A y las empresas de derechos humanos/construcción se tomarán de la mano y harán una ronda juntos en la Plaza de Mayo.

Shocky es el chivo expiatorio de los pecados de Hebe. Porque más allá de los millones que hizo a su lado, lo cierto es que la autora del franchising de derechos humanos (con la memoria de sus propios hijos como capital de trabajo) es ella, como también Carlotto. Ellas subsumieron sus causas a los objetivos políticos de una facción que maneja los recursos del estado como propios y les reparten grandes cantidades a cambio de sus servicios. Servicios que incluyen descalificación en nombre de los derechos humanos, sus hijos y nietos, de cualquier individuo que se oponga a los objetivos económicos y políticos del kirchnerismo, o que los critique. Suspensión de todo juicio descalificatorio a personas que puedan relacionarse con violaciones a los derechos humanos, de manera cierta o supuesta, incluidos miembros de la Triple A, como según Bonafini era Moyano, periodistas al servicio del régimen militar, como el propio canciller Twitterman, o jueces que juraron por el “Estatuto del Proceso” como el señor Zaffaroni, si todo ello sirve para afianzar el poder económico o político del kirchnerismo y los implicados forman parte del club. Incluyendo el caso de los hijos de la señora de Noble que Carlotto y Cia se cuidaron muy bien de no mencionar durante toda la etapa de relaciones carnales Clarín/Néstor. Recordemos de paso la solicitada pidiendo su libertad que firmó en su momento el señor Verbtisky, numen moral e intelectual de toda la banda.

Quiero decir, ni por asomo la señora Bonafini es referente moral de nada. Y no dije una sola palabra de su posición respecto de la década del setenta, ni su amor por el terrorismo, ni siquiera toqué la cuestión del asilo de impunidad dado a la señora Micelli con el problema de la bolsita. Solo describo su relación con el Kirchnerismo en cuyo contexto deshonesto, sólo en cuyo contexto deshonesto, fue posible el enriquecimiento de Shocky.

Pero los preservadores de la santidad bonafinezca tienen el mismo problema que los que veían al rey vestido. Tendrían que admitir su cobardía y complicidad con lo indefendible si asumieran la realidad. Todos la necesitan santa como necesitaban los ignorantes que el rey estuviera vestido y así se confabulaban para sostenerlo. Pero Bonafini está en bolas, y el espectáculo por cierto no es ninguna maravilla. En bolas están también todos sus preservadores, o preservativos, como se prefiera.

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