El dogma más extendido desde la izquierda a lo otro que no se sabe muy bién que es, es la persecución fiscal a los ricos malos que son la causa de la pobreza que en realidad se debe a ellos. En la Argentina pese a la campaña electoral no hay quién ponga en duda esto. Nuestro amigo del Cato Institute Dan Mitchell, explica por qué la misma idea expresada por Obama es un completo error. Está en inglés.

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7 Responses

  1. Un cacho de coherencia…lastima que hoy mismo estamos asistiendo como en Suiza un grupo de payasos a cargo de los gobiernos de sus respectivos paises siguen diciendo a viva vos que la soluciòn a nuestros problemas es màs credito (sin importar si existe el ahorro suficiente para financiarlo), màs regulaciones y màs gobierno…y nadie parece recordarles a estos payasos ( Sarkozy, Lula, krishtina, etc.) que es precisamente el exceso de etas cosas, y la estupidez sindical la que ha llevado a la economia a un nivel insostenible… Lamentablemnte creo que estamos muy lejos de entender las verdades y perogrulladas de este video, tan elementales y simples son los conceptos de este video que parece mentira que los sigamos discutiendo …. Sobre todo cuando son los mismos politicos, tal como dice el video al principio, los que entienden claramente la relaciòn entre impuestos y el desincentivo a ciertas actividades tales como el chupi y el faso….y me hago exactametne la misma pregunta que se hace Mitchell ¿Como puede ser que no entiendan que cuando castigan al ahorro y a la prosperidad, al igual que con los impuestos al chupi, lo unico que estan haciendo es desincentivando la creaciòn de riqueza?…la verdad es que para mi es todo un misterio como es que las masas de corderitos lobotomizados que votan no puedan entender estas ideas tan elementales

  2. La metafora de Churchill de tirar de la manija del balde es buena, pero a estos montochorros les viene mejor la metáfora de escupir para arriba:
    ya les viene cayendo directo al ojo.

  3. Convengamos de entrada, que a la gran mayorìa ni se le ocurre plantearse un estado mìnimo, cuasi inexistente, que ni se note.
    En èsta tierra, no sòlo no se lo plantean sino que ni saben que se puede plantear. Y no es un juego de palabras.
    El estado està desde siempre (Dios estado), es omnipresente, omnisciente.
    Es ese poder inmaterial que reparte lo que saca a los malos con mucha plata y en el caso restante, “SE DEBE PAGAR IMPUESTOS”.
    Un dogma de fè.
    Claro que no es lo mismo bajarte dos botellas de vino en el almuerzo que medio vaso.
    Tampoco es lo mismo pagar -por decir una cifra- el 15-20% de impuestos totales, que vivir regalàndole a una banda de ladrones (estado), que necesita la guita para mantener clientes pobres dependientes votantes asegurados, màs del 50% del fruto del trabajo.
    Convengamos que no es lo mismo un estado mìnimo, con vuelta de aportes en servicios eficientes, que esa piràmide de larvas y garrapatas, saqueando cìclicamente a una poblaciòn que produce.
    Al menos pretendamos empezar por ahì, achicando el estado.
    Imposible acà.
    De una vez reconozcamos que la cultura nacional ES ESTATISTA.
    No pretendamos que si en USA, se encumbra un pseudo socialista como Obama, nosotros tengamos una epifanìa liberal y cambiemos.
    Es genètico y se demuestra en estos precisos momentos, con los discursos y las ideas lavadas de “la oposiciòn”, que repite constantemente esa mierdosa frase “justa distribuciòn de la riqueza”.
    Son 40 millones de feligreses que yà han entregado sus almas al estado.
    No tengo la menor idea como se retorna a la creaciòn de una generaciòn como aquella del ’80.

  4. Estoy de acuerdo con Martín Benegas y con Juanjo, el argentino es estatista. Cree que es un gran padre que tiene que resolver todos los problemas con su dinero ilimitado.

    Creo que estamos a un par de décadas de poder empezar a usar el sentido común. Creo que el comienzo es que dejen de robar. A partir de ahí, quizás se pueda cambiar algo.

  5. Creo que una gan mayoría de los argentinos seran estatistas hasta que se enteren que sus ingresos podrían ser duplicados si el estado tuviera una dimensión raazonable.

    El problema es que tienen dificultades para asociar causas y consecuencias y padecen de una visión borrosa del destino de los impuestos que pagan, a los que consideran inevitables (aunque muchas veces los evaden).

    Todo esto es explicable a la luz de lo que afirmaba Bullrich sobre las discapacidades intelectuales del argentino medio

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