El problema no es la tierra ni quién la trabaja

04_01[1] Pueden estar tranquilos los “empresarios” del “capitalismo nacional”. El gobierno asegura que no piensa seguir los pasos de Chávez en las estatizaciones. Y todos sabemos que esta es gente de cuya palabra no se puede dudar.

Pero claro, por más que todos sabemos que los kirchner son gente de muy buena fe, ellos han desatado la corriente que sin dudas los llevará por ese camino. Chavez mismo negaba hace años que quisiera estatizar nada, repitiendo palabras que hoy usan los cachibaches locales hablaba de fortalecer al empresariado venezolano. Sin embargo todo sistema autoritario descapitaliza, es improductivo, porque en las transacciones hechas por la fuerza o cumpliendo órdenes políticas una parte necesariamente pierde, cuando no las dos. La única situación en la que ambas partes ganan es cuando intercambian de modo voluntario, eso que los idiotas llaman “capitalismo salvaje”.

Como consecuencia de eso, los “empresarios nacionales” pueden estar un tiempo del lado de los que ganan. El tiempo ha sido relativamente largo porque hubo algunos años antes en los que se abrió una ventanita, no muy grande pero toda una novedad, en el que se invirtió mucho buscando todos los inversores ejercer ese enorme pecado de lesa zurdiddad: ganar.

Pero la fiesta así concebida como los heguelianos de Página 12 se empieza a agotar tarde o temprano. Siempre hay que comerse a alguien. El socialismo, sea al nacionalista o el comunista son maquinarias de empobrecer descapitalizando. Todo se vuelve más improductivo y el que tiene los tanques tiene que ir encontrando en sus emergencias a quién se engulle. El año pasado al campo, que años antes había hecho la venia por la “bendición” de la devaluación. Así el mar se va acercando hasta que un Chavez, que se pasó años sin hacerlo, tiene que tirar a la chimenea, no ya los troncos, sino los muebles de la abuela. Y todo se va apagando.

Si duró tanto deben agradecérselo a Alan Greenspan, toda la nueva izquierda latinoamericana es un fruto de su irresponsabilidad. Hizo parecer exitoso al despilfarro.

Así que bien. Por más confiables que son los kirchner, gente de una sola palabra, tarde o temprano todos van en el mismo sentido.

Ustedes dirán a esta altura, como tantas veces ¿Y éste por qué pitos le puso ese título a este post? Yo también, pero ya me voy acordando. Se puede ver claro el resultado del socialismo y su descapitalización en Venezuela. Se puede advertir que el paradigma de la izquierda campesina sobre la reforma agraria y la “tierra para el que la trabaja” son problemas absurdos, dilemas falsos, chachara “moralista” igualitaria. Se puede producir soja sin tierra como lo demuestran los demonizados “pooles de siempra” de los que cualquiera puede ser parte, pero ellos mismos se encargan de atacar, ahora que son “tenedores de la tierra que trabajan”.

El problema no el título de propiedad de la tierra sino el capital. Y el capital se queda donde no lo roban. Así de simple. El capital sólo requiere garantías de buena fe, confiabilidad, el autoritarismo y sus ideólogos lo ahuyentan. Sin capital se da el “milagro de que con más extensión de tierra cultivada se produce menos. Eso es lo que tienen para sustituir lo que ellos llaman “el capitalismo que se terminó”.

4 thoughts on “El problema no es la tierra ni quién la trabaja

  • May 24, 2009 at 4:55 pm
    Permalink

    Tus palabras tienen la fuerza de un poema. Sabemos que esa cosecha que se malogró, al igual que esa amada que no nos correspondió, no mataron nuestra capacidad de emprender ni nuestra capacidad de amar. Hay algo que cada uno de nosotros sabe y es que lo que logremos no será robándolo ni mintiendo ser quiénes no somos.

    Reply
  • May 24, 2009 at 5:47 pm
    Permalink

    En la Unión Soviética durante siete décadas los comunistas tuvieron los mismos resultados. Siete décadas de malas cosechas. Claro que nunca admitieron las fallas del sistema colectivista que llevó a ese desastre. Siempre tuvieron a quien culpar.

    En Argentina vamos por el mismo camino. El señor sabelotodo Guillermo Moreno, está destruyendo la industria láctea con sus “políticas geniales”, falta poco para que no quede nada en la ganadería y en la agricultura.

    Dentro de poco tiempo veremos lamentar a mucha gente cuando vea que no existen los capitales para su jubilación que el estado le prometió custodiar y engrandecer.

    Cuando el ex dictador Juan Domingo Perón nacionalizó los ferrocarriles, quienes ganaron fueron los ingleses, quitándose de encima un clavo deficitario, mientras que el régimen se vanagloriaba de haber torcido el brazo del imperio. Era cuestión de tiempo ver como el proceso de deterioro de los ferrocarriles los dejaría inservibles para el desarrollo económico del país, y se convierta en una caterva de sindicalistas ladrones.

    Hay un viejo dicho, que es muy verdadero porque lo he vivido en carne propia, en mi propia familia; es ese dicho que dice: el ojo del amo engorda el ganado. Mi abuelo materno fue un gran estanciero, tuvo una de las estancias más grandes de la provincia, fue bodeguero y tuvo minas de mármol y cal; desgraciadamente fue político también: diputado provincial, alcalde y senador provincial, causa de su perdición, porque en esas épocas los miembros del cuerpo legislativo eran ad honorem, no eran cargos públicos sino cargas públicas, y el título era irrenunciable y las campañas políticas y los costos de la actividad debían asumirlos cada uno individualmente. Pero era visionario, todo lo que hacía era para obtener dinero y lo obtenía. Conocía el comercio y sabía hacer negocios. En el aspecto comercial siempre fue correcto.

    Cuando murió y la herencia pasó a sus hijos, y a muchos otros hijos aparecidos repentinamente después de publicar los edictos en el periódico, todo lo que construyó quedó hecho añicos. Toda la fortuna que acumuló por parte de él, y la que recibió por herencia de sus padres que fueron muy ricos también quedó dilapidada totalmente.

    Hoy en día paso por el lugar y me da pena ver la estancia, parece que no vivió nadie ahí jamás. La casa está por el suelo, el parral tapado por la maleza, el ganado desaparecido, y el monte ha cubierto todo el campo, lo que costará una fortuna recuperar. Los hornos de cal parece que fueron bombardeados por una escuadrilla de aviones, y la vieja bodega está más arruinada que ni diez terremotos podrían conseguir.

    Lo mismo sucede cuando se apropian de algo que no ha conseguido con propio esfuerzo, las personas que han obtenido algo por medio de una medida política. Quien ha conseguido algo mediante la rapiña, sin haber padecido el sacrificio de conseguirlo como la naturaleza manda, tendrá esta maldición de recompensa. Y más tarde o más temprano lo que fue motivo de alegría en un principio se convierte en la causa brutal de sufrimiento.

    Reply
  • May 24, 2009 at 8:47 pm
    Permalink

    Cualquiera sea el resulatado de las elecciones , las alimañas se preparan para hacer el máximo daño.

    Recuerden cuales son sus vulnerabilidades para el vampiro fiscal y que los señalan como víctimas apetecibles:

    1-El nivel de ingresos
    2-El nivel de consumos.
    3-El patrimonio registrado.

    Las bases de datos del vampiro son armas temibles para detectar víctimas.

    Cada uno sabra que hacer para defenderse.

    Reply
  • May 25, 2009 at 9:09 am
    Permalink

    Cada vez hay mas señales de que el camino K al socialismo obedece a una táctica de cocción a fuego lento,

    la diferencia con Venezuela está en que la clase media vernácula es un poco mas sensible al deterioro de su calidad de vida, y que le gustan los caudillos mandones, pero para imponerle cosas a los demás.

    Reply

Leave a Reply