Premiso Bitacoras.com
Written on October 1, 2008 – 2:16 am | by Jose Benegas
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Un blog para el desacuerdo
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Que cosa complicada es entender al oficialismo. Se están quejando ahora de la decisión de Macri de Jubilar a los empleados del gobierno de la Ciudad que están en condiciones de obtener ese beneficio. Tienen su grupo en Facebook y todo y Diego Kravetz ha despertado una polémica al respecto. Dicen que Macri es malo y no quiere a las viejos.
La parte que no entiendo es que a la jubilación la administran ellos y dicen que no solo es maravillosa sino que con su propuesta de movilidad va a ser mejor ¿El oficialismo no debería estar sosteniendo que Macri está demostrando su amor por los viejitos al mandárselos a ellos?
El mercado es malo, nos habían dicho, no se ocupa de los viejitos y ellos merecen pasar sus últimos años patas para arriba tomando sol. Qué otro mecanismo que el Estado tenemos para lograr algo tan lindo. Ahora que lo hemos logrado, con todos esos años que Masa pasó en el ANSES y el gobierno que vino con sus ideales de los setenta a demostarar que el mercado no lo es todo ¿cómo es que siguen considerando que jubilar gente es una maldad?
¿Habrá alguien en el PRO que conteste esto?
La señora que firma los decretos dice cosas para explicar lo que ocurre. Según ella todo esto justifica sus creencias (falta la frase “vieron que estaba bueno traerse plata robada de venezuela para financiar la campaña?”. Demoslé tiempo) y lo explica con la profundidad con la que un taxista me decía que todo era culpa del calentamieto global. A los chicos y a los brutos les sonreímos le compramos un chupetín y hablamos entre gente mayor.
El Estado que la señora adora (lo cual es lógico, si no fuera el Estado por ella también sería taxista) creó esta crisis con la clase de políticas que ella promueve todos los días. El Estado además reemplazó la moneda privada por cuentas corrientes con el propio gobierno o patrón aire y decidió escapar de “los riesgos del mercado” creando una “política monetaria” y controlando la tasa de interés. Siguiendo las enseñanzas keynesianas (otro ídolo de los economistas argentinos) y espantado por la manía de ahorrar de la gente en lugar de gastar (que es bueno, con independencia de las alterantivas, según estos pensadores), la “economía no se enfría” por decisiones poco sensatas de la gente que decide cuidarse por razones psicológicas diagnosticadas por los políticos. Ahora por ejemplo, la gente tiene el problema psicológico de no querer comprar las hipotecas basura que los bancos norteamericanos han estado otorgando a 100, cuando los bienes que las respaldan valen 80. Y esto ha ocurrido porque los psicólogos políticos han estado jugando con la tasa de interés tanto, para que la psicología amarreta de la gente no moleste, que el crédito se ha otorgado para cualquier cosa aunque fuera de la psicología hay otro problema llamado realidad. La realidad dice: Momentito, hagamos las cuentas. Reordenemos los números porque los precios son nada más que relaciones, no valores absolutos, y esas relaciones tienen que ver con lo que existe, no con un libro contable. Ahí viene el colapso.
Esta es por lo tanto una crisis keynesiana, no una crisis de los mercados. Y no se soluciona robando a mansalva al mejor estilo argentino, sino permitiéndonos volver a tener moneda y bancos manejados por gente confiable que no haga negocios propios pasándonos el riesgo a los depositantes sin que lo sepamos. Algo que hacen con mayor tranquilidad desde que se crearon los bancos centrales, y el banco central de los bancos centrales que se suponía que nos iban a salvar de las consecuencias de todo lo que estaban haciendo. Y aquí estamos, teniendo que poner de nuevo para tapar el agujero. Que quiebre de una vez la máquina de crear ilusiones, ya han robado bastante. Nada se pierde en realidad.
Doña Luján Telpuk, quién saltó a la fama mundial ordenando la apertura de la valija de don Guido Antonini Wilson, había sido convocada para Bailando por un Sueño, el programa que llena todos los huecos de la información en la TV local. Poco después fue desinvitada porque a Tinelli no le gustan los escándalos (¿o no?). Cuestión que tal vez le vaya mejor cantando por un sueño porque se dice que le han ofrecido entrar en el programa de testigos protegidos de EEUU. Es decir, la fiscalía federal de Miami sabe que Luján sabe algo o varias cosas que aún no ha dicho.
Los federales allá en el norte están acostumbrados a lidiar con mafias eficientes. Ahora parecería que tratan con organizaciones delictivas que se mueven cómodas en el estado argentino, en donde cuentan con jueces que son capaces de firmar sin verguenza que el delito por el paso de la valija puede ser o una simple infracción aduanera o lavado de dinero. Se podría echar a un estudiante de la facultad por decir algo así, pero acá se puede decir cualquier cosa con protección política. Y si no preguntenlé a los jueces de Verbitzky.
Se me ocurre que el gran testigo protegido de esta causa no debería ser Telpuk, aunque podría ser la punta del ovillo. El protagonista de la historia y quién puede deschavar a los cabecillas de todos estos delitos es el propio don Uberti. Al que en la información local se le da más protagonismo del que merece porque las operaciones podrían estar en marcha para entregarlo. Don Uberti ¿por qué no se va de shopping a Miami que a usted recursos no le faltan?
La prédica en el blog a favor de un juicio político a Cristina Kirchner tal vez florezca después de todo. Esta semana entrevistando a Daniel Katz se mencionó por primera vez ese procedimiento. Después el diputado Federico Pinedo dijo lo mismo en otra entrevista que le hice. Se referían por ahora al ministro de Vido en relación al escándalo valijero, pero ya vendrán las conclusiones obvias.
Ahora Menem lo hizo (¿lee el blog?). Habló de la existencia de “elementos para un juicio político”. Más que elementos hay una catarata de pruebas, pero ya vendrán las conclusiones obvias. En realidad faltan elementos para entender por qué nadie ha presentado el proyecto todavía.
Hace mucho afirmé que el mundo no era serio, algo que algunos amigos recuerdan a medida que se van topando con novedades de cómo funcionan varias cosas. Si hay algo menos serio que el mundo es el sistema fiananciero y su relación con los gobiernos que todos catalogan como si fuera el “corazón del capitalismo”. Algo así como llamar a la Unión Industrial la heredera del pensamiento de Alberdi.
De entre los menos serios el sistema bancario norteamericano figura en el tope. Allí se ha elaborado una caracterización que suena a delictiva y a mi me resulta musical, la de los “paraísos fiscales” o la banca “off shore”. Banca off chorros creo que se traduce. Aquella banca que no está “dentro del sistema”.
La explicación completa de cómo funciona esto se puede encontrar en el libro de Jesús Huerta de Soto “Dinero, Crédito bancario y ciclos económicos” que además se puede bajar de manera gratuita de su sitio. Lo que no está ahí es la explicación de por qué no insistimos más con este asunto. Se parece un poco a la explicación de por qué hay piqueteros. Es la esperanza de obtener algo. En fin, mejor ocuparse de otros chivos expiatorios.
Todo esto viene a cuento de una comprobación más de mi escepticismo sobre la seriedad del mundo. El mismo estudio jurídico “prestigioso” que representa a la Argentina en Wall Street por cuestiones de la deuda, según ha comprobado Crítica, también tiene como clientes a sus acreedores. El de la deuda es un gran club. Si alguien quiere saber en realidad por qué la Argentina recurre tanto a la deuda externa, a veces la explicación está en sus desequilibrios, habría que agregar que la mayoría de las veces en cambio, está en las comisiones que se reparten.
A propósito, falta el partido político que prometa no recurrir a financiamiento externo. Por ahora tenemos muchos que se quejan de la deuda, como lo hace este gobierno que ya nos colocó en una situación de endeudamiento superior a la anterior al default.
Señor Embajador de los Estados Unidos en la Argentina
Hay dos tipos de resistencias en el Congreso norteamericano al plan de rescate del gobierno al sistema financiero. La primera de una parte del partido republicano que se opone al salvataje en si por entender que los contribuyentes no tienen que hacerse cargo de los riesgos asumidos por otros, y la segunda del partido demócrata que exige algunas cosas que demuestran hasta qué punto no puede compararse la salvajada hecha en Argentina. La primera es un mecanismo de control del suministro del dinero, la segunda que no se use el dinero para pagar indemnizaciones a los ejecutivos despedidos como consecuencia de la crisis, la tercera que lo que invierta el estado federal sea restituido una vez que se superen los problemas.
Aunque esta última exigencia pueda resultar ilusoria ¿Qué pasaría en la Argentina si los ejecutivos de las empresas que reciben subsidios tuvieran suspendida la posibilidad de cobrar indemnizaciones y las empresas tuvieran que devolver lo recibido ahora que según el gobierno al que le chupan las medias estamos en el paraíso? ¿Por qué el proteccionismo no se devuelve por ejemplo una vez que la “gran industria nacional” aparece (algún día ocurrirá) gracias a la “sustitución de importaciones”?
Diego Mur edita BWN Patagonia, medio para el cual me hizo unas cuantas preguntas que contesté así.