Llega tarde la argumentación editorial de La Nación de hoy sobre el conflicto de Botnia en Gualeguaychú. El diario se la pasó años fomentando las medidas ilegales tomadas por algunos pobladores de esa ciudad con apoyo provincial y nacional. El diario, como otros diarios, periodistas huecos en televisión aprovecharon para sentirse pichones de Al Gore dándole manija a un reclamo que se sabe absurdo desde hace mucho tiempo y encima se realizaba por medios inaceptables.

Botnia es la muestra de que una enorme mayoría del país es trucha y de que quienes se ofrecen para informar en lugar de hacerlo se dedican a la demagogia igual que los políticos, aunque a diferencia de ellos ni tienen responsabilidad ni tienen que soportar los costos que tienen ellos para tomar decisiones.

El reclamo contra las pasteras en Uruguay siempre fue estético, pero se lo disfrazó de ecologista. Pensemos en los años de cortes de puentes internacionales, el mantenimiento de un conflicto con un país más que amigo, el escándalo internacional, las declaraciones altisonantes, las estupideces inventadas y reproducidas por los irresponsables de niños desmayados y obreros internados, el bochorno de esta señora que preside el país en su discurso inaugural amonestando al presidente uruguayo (“enérgico” le decía La Nación) el programa de Majul transmitiendo desde el puente, la prohibición en el país del documental de Montes Bradley que contaba todo tal cual era, ejecutivos de Botnia procesados a la carta por deseos oficiales y las relaciones cortadas entre Fray Bentos y Gualeguaychú. La verdad nunca: la planta es fea.

Y no nos olvidemos de los justificadores de la “protesta social” que también aparecieron a demostrar por qué unos tinen que bancarse las “protestas sociales” de otros que a su vez no pueden “protestar socialmente” contra los primeros. Los cortes de los puentes son protagonizados por gente “instruída” y acomodada. 

Recuerdo en particular una discusión con una periodista de La Nación. Me decía que el corte del puente era “lo único que podían hacer” los pobladores y me aclaraba que se trataba de gente de clase media, profesionales, comerciantes, como si eso hiciera algo por justificar los delitos que cometían. Le pregunté que pensaría si le dijera que pisarlos con un tractor era lo único que podían hacer los que querían cruzar, y en ese caso si que era lo único que tenían a mano porque la ley en la Argentina renunció a meterse con el poder y con las causas demagogicas. Ni le gustó ni le sirvió para usar la cabeza y conectar sus neuronas un rato. No hablé más porque los organizadores del evento estaban molestos conmigo por insistir con cosas tan incorrectas y no con ella.

Hay que aplaudir al gobernador Uribarri. Ahora falta que se ponga fin al disparate. Pero ya.

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9 Responses

  1. Lo de La Nacion con el asunto de las pasteras fue patetico, porque mientas en tapa le daba pie a los delincuentes que cortaban el puente, alguna vez informo en la pagina de editorial que la argentina habia aprobado, por intermedio de bielsa, la instalacion de las pasteras. Antes de la inaguracion, era muy interesante ver los argumentos de cada lado, mientras los que defendian a las pasteras explicaban las razones por las cuales no iba a producirse un impacto ambiental significativo, los que quienes estaban en contra hablaban de lo malo que es la contaminacion, pero sin explicar porque iba a suceder todo lo malo que ellos decian. A estos idiotas no les importan la verdad sino creer en algo, cualquier boludez que este diposnible para sumarse a una causa inutil. Aca dicen cualquier idiotez y no hace falta prueba alguna. La Nacion tuvo otra actuacion patetica con la pandemia de gripe aviar que iba a matar al 20% de la poblacion (murieron menos de 1000 personas) y nunca paso nada, lo cual era esperable ya que el principal argumento de la OMS sobre la inminencia de la pandemia es que hacia muchos años que no ocurria una.

  2. La causa de las pasteras fue por un tiempo funcional las tácticas del gobierno de manipulacion de masas alrededor del esquema amigo/enemigo y para comenzar con la relativizacion de los derechos de los ciudadanos, paso previo a lograr la resignación a los abusos del poder.

  3. El conflicto de Botnia fue tratado por la prensa como la guerra de Malvinas. Hicieron uso de la inocencia de los ciudadanos incautos para vender mercadería vencida, por decirlo de alguna forma. Ni eramos los argentinos capaces de enfrentarnos a una armada como la inglesa ni es Botnia una empresa que viene a tirar sus deshechos a la incontaminada suramérica. Quienes ayudaron a instalar esos mitos que prendieron tan fuerte en los 80 y ahora son entre muchos otros, los medios de comunicación.

  4. Totalmente de acuerdo, la prensa se paso todo el tiempo mostrando a los “heroes” que cortaban la ruta peleando con esa “mala gente” que queria cruzar el puente.

    Existe gran mediocridad, como los que aplaudieron a la bailarina que aparecio en la cumbre de presidentes, o los que creyeron en esas notas realizadas en supuestos pueblos de españa donde habia “muertos” por la contaminacion de las pasteras

    Un gran papelon fue que el gobierno pusiera en juego la relacion con un pais hermano.

  5. Según me contaron hace un tiempo, La Nación nunca se metió contra los piquetes porque las pasteras de Uruguay producen pasta para el papel de diario, competencia de Papel Prensa, empresa en la que LN es socia de Clarin y el estado.

  6. Nadie espere que el gobierno diga una palabra sobre el corte del puente internacional. Estamos en un año de elecciones y los K van a hacer todo lo posible por contrarrestar la caìda de imagen que les produjo en Entre Rios el conflicto con el campo. Botnia, todavìa es una buena herramiento para ello.

  7. Soy uruguayo, la verdad nadie espera que se pida perdón eso está de mas decirlo, puesto que muchos vemos este conflicto como un problema exclusivamente político que los ciudadanos no debemos tomar partido ya hay gente a la cual el pueblo uruguayo y argentino paga un sueldo por resolverlo, simplemente con levantar los cortes en el puente internacional es suficiente; lo que si me parece algo como para pedir disculpas fue el alegato de no imputabilidad por parte de Cristina Kirchner hacia Tabaré Vázquez en la toma de mando. Uruguayos y argentinos tienen desde el nacimiento de los respectivos países una tradición de fraternidad tan fuerte que ningún conflicto político podrá debilitar, salud hermanos argentinos, feliz año!!!

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