Cuando me encuentro con personas muy obsesionadas por no perder la omnipresencia estatal para que el mundo no se venga abajo, les pregunto por la última vez que recurrieron a él. Casi nadie responde que ese día o el anterior, ni siquiera la semana o el mes en curso. Cuando recuerdan  pasaron por lo general varios meses.

La omnipresencia estatal es en el fondo una ilusión causada por su mistificación. Cumple el papel de los espíritus, los dioses y los fantasmas. Eso en cuanto a utilidad, porque en el único momento en el que el estado está es para llevarse la mitad de la producción del país y decirle a todo el mundo lo que debe hacer. Para joder está y lo vemos todo el tiempo.

Los políticos y los líderes de opinión se la pasan haciendo apelaciones al dios estado. Calman los temores de la población haciéndoles creer que hay una red mítica que les salvará de cualquier hecatombe, en la que se sigue creyendo a pesar de haber visto. Quiero decir, la fe en el estado acá es tan fuerte que se cree en él habiendo visto sus saqueos constantes y sin haber visto su cobijo nunca. Siempre se atribuye al problema a lo que el estado todavía no ha hecho. No se vaya a creer que hace esto la gente sin educación. No, es la gente que sale de las universidades, inclusive la que se va a estudiar afuera y después vuelve.

En Estados Unidos el fenómeno es distinto pero sólo porque la retórica política no es igual. Ahí se habla de la iniciativa privada y de cómo el mercado, es decir la actuación libre de la gente común, debe carecer de interferencias. Pero las regulaciones crecen y sobre todo crece el presupuesto federal y mucho. La presencia estatal es muy fuerte, de nuevo en problemas, prohibiciones, protecciones e impuestos, nunca en soluciones. El gran salto se produjo en la Gran Guerra y la tendencia no se detuvo.

Jeffrey A. Tucker habla sobre esa presencia estatal en un artículo del Mises Institute que vale la pena leer que responde a la típica zoncera  contra “el  mercado” que se repite  en todos los medios del mundo. En este caso el New York Times. Sirve para entender cómo se produjo la actual crisis de las hipotecas y la responsabilidad de los gobiernos y sus cómplices bancarios en ella.

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11 Responses

  1. Yo creo que para la clase media como nosotros el Estado no nos es util, pero no opino lo mismo en el caso de la clase baja por ej Hospitales, escuelas etc que si bien no son perfectos ni mucho menos al menos existen y para esa gente es mejor contar con ellos que no hacerlo.

  2. Me pone muy mal este articulo. La realidad que venimos diciendo aca hace tiempo es que EEUU se esta pareciendo mas a la Argentina. Basta escuchar los discursos de Hillary y de Obama y se te ponen los pelos de punta.

  3. Como ya lo había dicho en un post hace mucho tiempo, la culpa siempre es de los individuos. El estado no es mas que una construcción de los individuos, como así también es una construcción de los individuos esta idea de que el estado debe estar presente en todo, inclusive hasta para controlarte las horas que estas bajo la ducha.
    Yo pienso que el problema pasa por la mentalidad de los individuos, eso es lo que hay que cambiar.
    Con respecto a Estados Unidos, no es extraña la omnipresencia, ese país hace rato que perdió su espíritu libertario, tal es así que el estado participa en casi un 40% del PBI del país. Un poco más y llega al nivel de cualquier socialdemocracia europea.

  4. Me parece muy acertada la “mistificación” del Estado, bajo esa frase se comprenden muchas elucubraciones.
    Decía Alberdi “primero fueron los pueblos, después los gobiernos”. Los gobiernos formaron el Estado para cumplir con sus obligaciones, aunque hoy el pueblo está al servicio del Estado…..y asi nos va.

  5. la verdad que a mi entender todas als clases sociales sufren cada decision que el estado toma.
    por eso siempre fue el mas aterrador de las entidades
    maneja lo q kiere, cuando y como se le cante.
    en el caso de argentina que te puedo decir.. no es una cuestion de mercado, es una cuestion de lavarse las manos en conjunto..
    saludos che..

    buen blog..
    te agrego ahi en links

  6. Creer que ese grupo de burócratas (generalmente mediocres) que se hace llamar “el estado”,

    es capaz de producir resultados que superen la sabiduría dispersa e inasible de miles de decisiones autónomas conocedoras exclusivas de circunstancias de tiempo y lugar.

    Es propio de culturas mágicas.

  7. No creo que los grupos de bajos ingresos reciban del estado mas de lo que se les quita,

    Es más, creo que lo que los pobres desearían,

    no es tanto que el estado les dé,

    como que no les quite.

    Y si no me creen,

    lean la evolución de las estadísticas de pobreza e indigencia en la Argentina,

    y relaciónenla con la evolución del llamado “Gasto Social”.

  8. Es tan así que lo único que podés esperar del estado son vejaciones. Sin ir más lejos hoy tuvimos con mi mujer que renovar los pasaportes. Fuimos “torturados” por la Federal en Rosario ya que tuvimos que permanecer más de 4 horas parados en la calle y luego otras 3 y media dentro de la dependencia, donde había pocas sillas y nos íbamos turnando para sentarnos entre todos. La mediocridad burocrática es tal que los agentes no saben ni escribir, hacen garabatos grotescos, el de la caja ponía el signo pesos atrás de la cifra. No había computadoras salvo la que usaban para sacar la fotografía, es decir un viaje al pasado. Todos los canas de mal humor. Un verdadero desastre y un dia de trabajo tirado a la basura. Encima con los $ 130 que cuesta el trámite, cualquier privado se haría la américa y te atendería a cuerpo de rey.

  9. Me gustó mucho el artículo de ese tipo Jeffrey Tucker, incluso me hizo reír con eso de Con “mercados libres” así, ¿quién necesita socialismo?

  10. Miguel, veo que la situación allá con el pasaporte es idéntica a la de acá. Te iba a sugerir que tomaras el tren bala para hacerlo acá, pero veo que no sirve.

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