A la hora de no hacer nada la política nacional apela a una excusa única: “el costo político”. Se supone que nada se puede hacer por el bendito “costo político”. Sobre todo nada bien hecho.

Bastó que Macri hiciera lo que todos los manuales de política argentina dicen que no hay que hacer jamás que es “dejar gente en la calle” (¿qué otra cosa debería hacer un intendente que mandar a su gente a la calle, pero en fin) para que otros descubrieran que están rodeados de ñoquis heredados.

El estado está, de acuerdo a los dogmas del sindicato de políticos argentinos, para dar trabajo. Los políticos están, según esa misma agrupación, para evitar “costos políticos”

Esta creencia está a la altura de nuestros logros como país. Si las empresas estuvieran para evitar costos estaríamos en pelotas bailando el hula hula. Afortunadamente la gente se mueve para obtener beneficios, no para evitar costos. Cualquier persona racional (aquellos que están fuera de ese sindicato) lo que intenta es optimizar sus costos, incurrir en la menor cantidad posible de ellos para obtener un beneficio pero no como un fin en si mismo.

En algún aspecto dejan su “economía de costos”. Lo hacen cuando encuentran una manera de obtener beneficios para si mismos. Lo primero que debe llamarnos la atención de un político que evita los “costos políticos” es que no está buscando “beneficios políticos” sino de otro tipo. Pero al pedo en la política nadie está. Salvo los que terminan su carrera huyendo en helicóptero.

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9 Responses

  1. Es una estupidez pensar que el Estado debe dar trabajo. El Estado debe garantizar el orden y la seguridad jurídica y debe ser bien administrado, además de fomentar la libertades individuales y no meterse en ellas.

  2. Un día iba caminando por Cabildo y había un puestito del partido socialista con un pibe. Se acercó un señor, lo saludó y a modo de disculpa le dijo que él ahora estaba con Kirchner porque su hija había conseguido un puestito en no sé donde. El chico del puestito por supuesto comprendió la situación.

  3. Creo que cualquier decisión del poder que afecte recursos públicos le define costos políticos de dos signos, y según en quienes recaigan las respectivas cargas:

    1) Concentrados (Lobbies, grupos de presión, etc).

    2) Dispersos (Pricipalmente la masa de contribuyentes).

    Los primeros ofrecen una gran una resistencia organizada y el poder suele hacerles concesiones para silenciarlos y privilegiarlos.

    Los segundos, tienen elevados costos para oganizar la resistencia y normalmente desperdician su oportunidad para defenderse, que son las elecciones.

  4. Es una ironía mía, pero pienso a veces que un gobernante que desee terminar con esta corrupción sería siguiendo las reglas del juego de sus antecesores: nombrar empleados en masa, conceder jubilaciones sin ningún requisito, subsidiar todos los negocios, hacer populismo al tope, para que el estado llegue a una bancarrota total, en donde todos reciban un subsidio estatal de modo que nadie trabaje ni nadie produzca, que todos se queden en su casa, de modo que el hambre y la miseria extrema fuerce a cambiar el pensamiento tan chato que hay aquí.

    Parece que es inútil ir contra la corriente y pedir un cambio de rumbo. Cualquier intento de cambio que se pida, u opinión que se emita a favor de un cambio produce una resistencia abrumadora y lo ven a uno como un mostruo o como un enemigo.

  5. Creo que lo realmente complicado es conseguir que la gente relacione la causa con la consecuencia. Me hace acordar cuando Nicolás Repetto una vez dijo que los actores hablaban todos de socialismo (en abstracto) pero cuando se involucraba su bolsillo eran todos de derecha (cuando sentian que las consecuencias los afectaban). Tal vez la gente no se da cuenta de que mantener ñoquis y aportar a obras sociales que no dan servicio sea algo que les cuesta $$ todos los meses. Y todos estemos fallando en hacer que lo vean.

  6. Oponerse al saqueo y expoliación de los gobiernos también involucra costos, en este caso son costos de organizar la resistencia, ya que una víctima no puede resistir ella sola.

    (Los ejercitos no mandan a los soldados de a uno al frente, hacen avances masivos).

    Los costos de organizar la resistencia al saqueo,

    los hemos palpado en ocasión de la aplicación de retenciones al campo,

    hemos presenciado las dificultades de las distintas organizaciones ruralistas para ponerse de acuerdo en las medidas a tomar para rechazar la expropiación de la rentabilidad del campo.

  7. Miren si no le tendrán miedo al cósto político que hace veintipico de años hay pintados unos pañuelos alrededor de la Pirámide, un claro ácto vandálico, y nadie ha tenido los huevos suficientes para borrarlos, y eso que ha habido intendentes de casi todos los sígnos políticos.

  8. Para el matrimonio K los costos políticos estan referidos a la difusión pública de las evidencias que desnudan su hipocresía.

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