No estaban inspirados en la lucha contra el colesterol malo, pero estos indígenas bolivianos (¿se puede peticionar en nombre de una nación indígena y ser boliviano al mismo tiempo? No se) secuestraron al prefecto de La Paz para someterlo a una huelga de hambre obligatoria (recuerdan el ¿ahorro forzoso? Algo así) en apoyo de Don Evo Morales y en respuesta a otra huelga similar (pero voluntaria, un detalle) de la oposición. Esto debe ser una manifestación del irremediable progreso de la historia.

Que agradezca el hombre. Si fuera a un SPA le cobrarían.

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2 Responses

  1. José, creo que estamos en la Fase 2 de la explosión de Bolivia. La primera fase fue con los disturbios de los mineros hace pocos meses, aunque para mí no es mucho comparado con lo que vendría.

    Por un lado, me alegra la noticia porque por lo menos hay gente que se anima a hacerle frente al autoritarismo comunista.

    Toda esta crisis podría titularse: “Bolivia: radiografía de un país fracasado” (con todo respeto hacia los bolivianos).

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