Anoche Grondona se mandó una ensalada mixta con oliva y limón sobre la prohibición de fumar en locales privados que rige desde la semana pasada. ¿Es peor la marihuana o el cigarrillo? preguntaba en la encuesta. ¿Peor para qué? O lo que es más importante: ¿peor para quién? ¿Para el que la consume? ¿Para el doctor Kalina? ¿Para la salud? ¿Para el bienestar?

El punto importante lo planteo para mi sorpresa el amigo Novaresio: No importa que produzca qué cosa, consumirlo es asunto del que lo consume. El dice, como hacen todos, “para uso personal”. Yo digo, para el uso que se le cante, y no de la marihuana sino de cualquier cosa, incluidas por supuesto las drogas de receta, porque si no no se entendió el problema.

Vamos por partes. El médico psiquiatra Eduardo Kalina, eterno invitado a todos estos contertulios sobre adicciones y sabias sentencias sobre la vida ajena dijo un par de cosas que necesitan urgente respuesta:

  1. Hay un negocio detrás de la despenalización. Claro, no es el negocio de los actuales narcos, pero por supuesto que hay un negocio detrás de cualquier cosa que quiera ser consumida. ¿Cuál es el problema de que haya un negocio señor Kalina? Por otra parte, hay otro negocio: el de los “centros de recuperación” que trabajan como una extensión del estado que se mete en la vida de las personas. Ese es un negocio que se hace con dinero robado a los contribuyentes y su cometido es privar de la libertad a los individuos a los que encierran. Hay que presentarlos como enfermos y despersonalizarlos demonizando a las sustancias, algo que al estado siempre le agradará y que dejará enormes dividendos. Pensar en la responsabilidad de los consumidores de drogas, sería terminar con ese negocio.
  2. Si alguien consume una sustancia que puede acortar su vida sabiendo las consecuencias pero prefiriendo esa situación (caso del cigarrillo), es un psicótico. ¿Qué lo define como psicótico? Pues el querer matarse. La etiqueta psiquiátrica establecida como causa. Brujería psiquiátrica tomo 1, bolilla 1: Si no te comportás como ellos quieren, te “tratan”.
  3. Está gordo Kalina, se lo hicieron notar. Consume sustancias que acortan su vida, es un psicótico.
  4. La marihuana es introducida en la juventud para atontarla, para que no piense, no proteste y no moleste. Kalina, eso lo hace su profesión con miles de jóvenes, a los que empastillan para que no molesten y ahorrarse así el saber qué pito les pasa o el simple acto de corregirlos en su conducta.

No hay ninguna diferencia moral entre el cigarrillo o la marihuana como planteó Grondona, pretendiendo que la segunda es inmoral y sin embargo no se la perseguía (es una sustancia prohibida). Las sustancias no son morales ni inmorales sino los individuos. Es inmoral privar a los individuos de su moral, es decir de la facultad de elegir. Las boberías y prejuicios de la moralina circundante se quieren imponer por razones morales; nada más contradictorio.

Se equivoca también Rozitchner. Presenta la prohibición de fumar en lugares privados como una defensa a los no fumadores que son víctimas de los fumadores. No es una defensa, es una intervención a favor de sus intereses, es decir, lo opuesto: una agresión. En este caso la agresión es contra los dueños de los locales. Si quieren dejar fumar en sus locales es su problema. Los no fumadores tenemos la opción de no ir a locales donde otros fuman. Claro, no lo hacemos, se ve que no le damos tanta importancia, entonces recurrimos a papá estado, agrandándolo y corrompiéndolo en una cruzada de salud pública para que haga a los locales de otros como nosotros queremos. ¿Alguien estaba obligando a los no fumadores a concurrir a locales donde se fuma? Los lugares de “acceso público”, algo que nadie dice, son de acceso voluntario, tan voluntario como fumar.

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52 Responses

  1. José: coincido en lo básico con tu postura sobre que cada cual debe ser responsable de sus actos, pero dos reflexiones: 1)soy ex fumador, y me molesta mucho el humo. Si no me gusta no voy a donde fuman, fenpomeno, pero si tengo que ir obligadamente a un lugar donde está lleno de humo, ya la cosa cambia. 2) Te olvidás de que esa gente, cuando sufre los efectos de su adicción, cualquiera ella sea, y vamos al tabaco, que es menos polémico,creo, DEMANDA y EXIGE, muchas veces en forma arrogante, que se los atienda en los hospitales públicos, y hay suficientes cifras de los miles de millones que se gastan en estos casos. Y el dinero sale de todos nosotros. Es decir, cuando se enferman recurren al papá estado. No te parece?

  2. Raúl, a los bares y restoranes no hay obligación de ir. El otro argumento depende de que se acepte la obligación de atender a esas personas. El asunto es que cuando el estado se hace cargo de tu salud se arroga el derecho de hacerte saludable. Es el camino de servidumbre.

  3. Y por supuesto que con el mismo argumetno habría que controlar lo que come Kalina, y si trabaja demasiado o si tiene una familia que le da muchos disgustos. Los hospitales público no atienden sólo a fumadores.

  4. “Los no fumadores tenemos la opción de no ir a locales donde otros fuman.”
    Discrepo Jose, te pregunto …y si en TODOS los otros locales la gente fuma (si solo 1 TIPO fuma en un local con 100 personas le jode la vida a los 100 y te lo digo por experiencia propia)? Donde vamos a tomar un cafe ? A la plaza ?

  5. Marcelo. Si en todos los lugares se fuman, seguís eligiendo si ir o no ir. El argumento era que el fumador envenenaba al no fumador, y ahora el argumento se convierte en: el fumador le impide sentarse a tomar cafe al no fumador. Hay una diferencia no?

  6. José: sigo de acuerdo con vos excepto en algo fundamental: lo de tordo es porque soy médico, y juré defender la vida de la gente, y además no puedo elegir a quién atender o a quién no, porque me enjuiciarían por abandono de persona. Lamentablemente, si alguien quiere suicidarse como sea (cigarrillo, drogas o comida,etc), yo no puedo decidir si lo voy a atender o no, es mi deber. Y el costo económico lo pagamos todos, sea en hospitales. prepagas, obras sociales o lo que fuere. Por eso se controlan cada vez más, como el tabaco o el colmo del contenido de grasas en Nueva York, porque curar a la gente es muy caro y sale del bolsillo de todos. Espero haber sido claro José.

  7. Clarísimo, pero el problema es que te obliguen a atender a alguien y eso no se soluciona controlando la libertad de la gente para que no deterire su salud. Es un tema aparte de que se prohiba a la gente en sus locales dejar fumar.

  8. José:

    Discrepo con vos. El punto siempre fue y pasó por el claro avasallamiento al derecho del no fumador.
    En la Argentina, en particular, siempre pasamos con temeraria facilidad de un extremo al otro. O es blanco o es negro y asi nos va. Olvidamos o no queremos entender que entre los extremos siempre existen una infinidad de medios o si se quiere entre blanco y negro existen infinitos grises. No hay que ser muy memorioso para recordar que no hace mucho tiempo atrás se permitia fumar en los supermercados, donde todos comprabamos nuestros alimentos y a nadie le interesaba, ni a las autoridades ni a los dueños del super, que los alimentos que todos consumiamos fueran atacados impunemente por los tóxicos propios del humo del cigarrillo. O que en los mismos hospitales existieran ceniceros para que los fumadores pudieran despacharse a gusto y de paso no ensuciaran el piso con puchos. En los hospitales !!! y tampoco a nadie le interesó ni a las autoridades ni siquiera a los médicos, que a veces se escondían en algún consultorio para fumar y después cuando salían nos preguntaban a los pacientes si fumabamos o no y si lo haciamos, lo perjudicial que era para nuestra salud. Ajjjj!!!
    Hoy no se fuma ni en los supermercados ni en los hospitales a Dios gracias y nadie ha hecho una movilización o un piquete (cosas de hoy que le dicen), ni se ha golpeado el pecho ni se ha desgarrado las vestiduras. ¿ Por qué ?, ..Porque entendimos TODOS, con el tiempo, que era lo lógico y lo mejor para la salud de TODOS.
    En el caso puntual de los bares y restaurantes, siempre los no fumadores fuimos el pato de la boda, siempre se nos destinó al peor lugar del mismo y la relación de espacios, entre un sector y el otro, siempre fue un chiste y a nadie nunca le importo. Ni a las autoridades que ya sabian desde bastante tiempo atrás, que existen 3 fumadores por cada 7 que no lo son; ni a los dueños de los boliches en cuestión. O es que ellos tampoco sabían de estas estadisticas y preferían trabajar a pérdida, sabiendo que dejaban afuera a 7 de cada 10 posibles clientes. POR FAVOR !!!!!.Ni aquello era tan bueno ni esto será, por fuerza, tan malo.
    Debe existir ,como en todo, un punto medio para esta situación como siempre existe un gris entre un blanco y un negro. Debemos ser pacientes y entender TODOS qué es lo mejor para TODOS.

  9. Elbuenodegeorge, Yo me acuerdo cuando el estado consumía el 5% del producto interno. El paso a la situación actual fue dejarle hacer un montón de cosas buenas. Todo el mundo se preocupa por los toxicos del cigarrillo en la comida, pero no de lo tóxico de nuestro cuidador. Es cierto se fumaba en todos lados, ahora está prohibido. ¿Qué prueba eso en cuanto a mi argumento? Digo que el dueño del supermercado pone las reglas y si el consumidor va y compra igual es su problema, porque quiero vivir en libertad. Perder la libertad es lo más toxico que puede haber. Nadie es ni ha sido relegado. Los no fumadores tuvieron siempre el derecho de poner supermercados para o fumadores, bares para no fumadores. No están dispuestos a hacer el gasto, porque en el calculo de costo beneficio no se les justifica. La diferencia le llenan, como Pescarmona, Macri o Techint: utilizando al estado en contra de los demás.
    Dónde está el punto medio, por otra parte, si acá se ha prohibido dejar fumar en lugares privados?
    Aclaro, no es que soy no fumador, soy ex fumador, de manera que el humo me molesta más que al que nunca fumó.

  10. Fumar es una agresión. Por lo tanto el no fumador está en su derecho de hacer que se detenga la agresión. No importa que el dueño del café permita fumar. ¿Permite hacer piquetes de ojos acaso? ¿O escupir a otros clientes? No.

    Mi postura está en este debate que tuve con un libertario yanky (en inglés) Cigarrillo

  11. José: La norma es todo lo que vos decís. Es más, creo que estoy en contra de los motivos por los que se dicta.

    La libertad del fumador termina donde empieza la nariz del no fumador.

    El respeto entre las personas exige un “¿Le molesta si fumo?”

    En un lugar con 100 personas deberían ser 100 “¿Le molesta si fumo?”

    Y un solo “sí” debería ser suficiente para abstenerse de encender el cigarrillo.

    Aplicá eso a siglos de inercia avasalladora de los fumadores.

  12. Sine Metu. Si un dueño de un bar deja entrar a un piquete a que te muela a palos no es un caso ni parecido al del que deja fumar. En un bar se fuma y el no fumador ELIJE entrar ahí. Es su problema. Desde ya que si el dueño de un bar anuncia que en ese bar se permite cagar a tromadas a los clientes y los clientes entran igual, también es SU problema.

  13. José, creo que no has interpretado mi comentario.Nunca prohibir por prohibir puede ser bueno y mucho menos ser el medio o el gris de nada..Volviendo al tema del faso. Antes se dejaba fumar en los bares y restaurantes impunemente, eso era un extremo. Ahora lisa y llanamente se prohibe fumar a todo el mundo en los bares y restaurantes, ese es el otro extremo. Debe existir un punto medio para esta situación y de seguro alguien, con mas inteligencia o con mas poder de decision que yo, debería encontrarlo. Aunque en este contexto de pais que nos ha tocado vivir, sinceramente lo dudo. Gracias por su apoyo Raúl

  14. Ah ok Elbueno, no lo había entendido así; aclarado.

    A mi me parece que los problemas de los consumidores los tienen que solucionar los consumidores. Si uno considera que el cigarrillo del otro lo mata y así y todo entra en bares donde se fuma, en el pensamiento de Kalina es un psicótico suicida. Capáz que el gordo lo interna y le cobra al estado por eso. Si de verdad cree lo que dice el no fumador víctima que se siente amenazado de muerte, que lo demuestre no entrando. Y si no hay ningún bar que no deje fumar, pues no entrando a ninguno. Ahora, si no lo hace, meterse con la libertad de los otros es ilegítimo. Resulta que ni está permitido que haya bares para fumadores.

  15. No soy fumador y me rompe las pelotas que alguien fume cerca cuando estoy comiendo o nò. Es una agresiòn, desconsideraciòn si lo hace y me parece excelente que lo prohiban. No tengo que respirar el tòxico de otro. Si a alguien le dà placer tirarse pedos (con sonido y olor) en los cafès, creo que no se aceptarìa y es menos tòxico.
    “No hagas a los demàs lo que no te gustarìa que te hagan”. Josè, no jodas. En lo demàs de acuerdo con vos.
    Grondona, cierto, superficial como siempre en sus anàlisis…tiene mucha “biblioteca” (impresiona con sus citas a la gilada) pero jamàs llegan sus conclusiones, a nadar màs profundo que una mojarrita.

  16. Me gustaria comentar sobre el último parrafo.

    “Los no fumadores tenemos la opción de no ir a locales donde otros fuman.”

    Esa declaración no es realista en un pais con los indices de tabaquismo de la argentina. Antes de la ley antitabaco, en mi barrio no existia NINGUN lugar libre de la contaminacion del tabaco. Repito, NINGUNO. Por lo cual no es tan sencillo, como vos lo presentas, para el no fumador encontrar un lugar donde ejercer su derecho a respirar aire puro.

    “¿Alguien estaba obligando a los no fumadores a concurrir a locales donde se fuma?”

    Cuando existe un conflicto de convivencia de este tipo, el peso de la resolucion cae sobre el que altera el estado natural de las cosas (el fumador en este caso), no sobre la parte afectada (el no fumador). Eso es un principio básico del derecho. Por lo cual es logico que el que se debe reacomodar sus habitos es el fumador, especialmente cuando los deshechos de su habito causan 4000 muertes involuntarias por año (el fumador pasivo).

    “Claro, no lo hacemos, se ve que no le damos tanta importancia, entonces recurrimos a papá estado, agrandándolo y corrompiéndolo en una cruzada de salud”

    No esta mal usar al estado para proteger al indefenso. Para eso es el estado. Y asi como las sustancias no son morales ni inmorales sino los individuos, el estado no es corrupto si no los individuos. Si existe un problema de corrupcion en la ejecucion de un programa de saludo, entonces removamos a los individuos. No al programa.

    Saludos y muy interesante debate.

  17. Daniel K, gracias por tu aporte y gracias a todos por sus aportes. Sobre tus argumentos:

    Si en mi barrio no hubiera ningún local donde no se pasaran partidos de futbol todo el día, no iría a ningúno. Y si considero vital ir a alguno porque si no me muero, pues pongo un local donde eso no pase.

    No creo en ese principio tratándose de un lugar privado. En un lugar privado se hace lo que quiere su dueño, que por otra parte es el sentido natural de las cosas, porque el lugar es suyo.

    Esta mal usar al estado para que otro sea obligado a proveernos lo que queremos. En estacos bares libres de humo.

  18. Jose:

    Al quedarte en tu casa, estas aceptando que otro te imponga las reglas de juego, justamente lo que le criticas al estado.

    Pues yo no me resigno. EL fumador, insisto, es el que altera el orden natural de las cosas, y como tal debe ser él el que debe reacomodarse. (Y a menos que me puedas demostrar que el humo del cigarrillo fue creado antes que el oxigeno, el aire puro sigue siendo el estado natural de las cosas).

    Por otro lado, bajo tu premisa, el propietario de un bar no tiene ningun limite en la operacion de su negocio. ¿incluso si pone veneno en la comida del cliente?

    Hay varias respuestas a eso:

    1) Es el estado el que le otorga a un negocio el permiso para operar. Por lo cual el negociante no es tan libre de hacer lo que quiera como vos lo sugeris. Al solicitar permiso al estado, implicitamente esta aceptando atenerse a sus normas.

    2) El sentido comun. Si mi negocio esta afectando la salud de mis clientes, creo que es parte de mis responsabilidades como negociante y, sobre todo, como ser humano de bien hacer algo al respecto. Cerrarle la puerta en la cara al no fumador no es una acción digna de un ser humano inteligente. Más bien se asemeja a un acto patotero de alguien incapáz de convivir armónicamente, y mucho menos de cargar las responsabilidades que conlleva el proveer servicios en una comunidad.

    Yo estoy viviendo, provisoriamente, en un lugar en el cual si fumas en un lugar publico, podes terminar en la carcel. Y no, no es Rusia, es estados unidos.

    Un saludo.

  19. Vamos por partes Daniel, como decía Jack el destripador.

    El orden natural de las cosas no está en juego. Estamos hablando de un bar artificial. La regla que invocás según la cual el orden natural de las cosas no debe alterarse, es, como toda regla, artificial. Por otra parte todo es natural, lo artificial también.

    El propietario de un bar puede hacer lo que quiera en su bar. Ponerle veneno al cliente no, salvo que el cliente le pida veneno, en cuyo caso también suministrar veneno. Hasta ahora no se han dado casos así.

    Que el propietario del bar pida habilitación no es prueba de que acepta ser regulado, sino de que no le queda otra porque el estado se ha arrogado el derecho de habilitarlo. El poder no es prueba del derecho. Es como decir que el hecho de que el prisionero del campo de concentración esté ahí es prueba de que ha aceptado ser privado de su libertad.

    La responsabilidad lo que indica es que se trata con adultos que saben qué quieren asumir. Las parrillas sirven chinchulines que son muy malos para la salud y los clientes las consumen, ambos son adultos, saben lo que hacen y me parece bien lo que hacen. A mi me encantan los insalubres chinchulines. Eso no los hace irresponsables, sino responsables.

    Estados Unidos es la capital mundial de la dictadura terapéutica, de manera que no me sorprende. Todo lo que he dicho sobre las drogas es responsabilidad de los Estados Unidos que han alterado el sentido natural de las cosas: cada uno es dueño de consumir lo que quiera.

  20. Algunos comentarios:
    1) En términos generales, coincido con tu postura, José. No es casual que en el liberal siglo XIX, se presentaba como la cosa más normal del mundo el hashish (El Conde de Montecristo lo consumía regularmente, según la novela); inyectarse morfina (Sherlock Holmes lo hacía para inspirarse en sus deducciones, mientras tocaba el violín), y Freud -si bien del siglo XX, llevaba consigo el bagaje cultural del siglo XIX- recomendaba la cocaína con fines terapéuticos. Acertado o no, y aunque estuviese horriblemente equivocado, no hay diferencias mayores con los aciertos o errores de los médicos en torno de los antioxidantes, que se consumen libremente, y hoy se discute si realmente sirven para algo, o de los psicotrópicos recetados por los psicoanalistas, que muchas veces han generado dependencias mayores que las que puede ocasionar la marihuana.
    2) Pese a todo, en materia de humo de cigarrillos en lugares de acceso al público, existen “externalidades” -para emplear el lenguaje de los economistas, pero que no se reduce a lo estrictamente “económico”- pues el fumador ocasiona un daño no consentido por el no fumador, cuya única opción, si en todos los bares o restaurants se permite fumar, es no concurrir a ninguno.
    Ante la posible objeción de que si lo pide el mercado, surgirán lugares o negocios para no fumadores, opino: y hasta que eso ocurra, ¿qué hacen los que no fuman? Y si no sucede nunca, ¿qué deben hacer? ¿quedarse en su casa o bancarse el humo?
    3) Supongamos que se generalizaran en los bares, las peleas de todos contra todos al estilo de los “saloons” de las películas de cowboys, y que los dueños no lo impidieran. Quienes no quieran participar en esas peleas, también tendrían la opción de no concurrir, pero me parece claro que en esa hipótesis, aceptar tales desbordes significaría restringir la libertad de un sector de la población -los que quieren ir a un bar sin participar en peleas- en beneficio de otros. Ya sé que no es lo mismo que el cigarrillo, pero conceptualmente, el problema que se presenta es similar: los límites de la libertad, y su colisión con los derechos de otros. Si bien esos límites, desde el Estado, deben ser pocos, la prudencia política nos dice que, nos guste o no, existen algunos: como el azúcar o la sal, es una cuestión de medida (nunca es recomendable el exceso). Federico Pinedo, en su obra “El fatal estatismo”, indiscutiblemente liberal, aceptaba ciertas restricciones, económicas y no económicas, a la libertad, pero decía con razón, que la proliferación de ellas es perniciosa.
    4) Los piqueteros cortan calles, limitando el derecho de circulación de peatones y automovilistas. Si bien pueden tomarse caminos alternativos, no es correcto decir que están ejerciendo la “libertad de expresión”. Están privando a otros de su libertad de transitar.
    En suma: el principal enemigo de la libertad es el Estado, pero en ocasiones, algunos particulares o grupos privados pueden también cercenarla de facto. En esos casos, se justifica que el Estado -el Poder Judicial en el ejemplo de los piqueteros- intervenga, no para privar a los habitantes de sus libertades, sino para reestablecerlas.
    Volviendo al tema del cigarrillo, pienso que la solución es opinable -no en todas las polémicas o dilemas la respuesta es sencilla, y es legítimo tener dudas cuando se sopesan valores en conflicto, ambos respetables- y quizás podría intentarse una solución de compromiso estableciendo lugares para no fumadores. Admito que los fumadores también tienen derecho a asistir a un bar, restaurant o lugar público, y admito que no es bueno que el Estado se entrometa en la salud de la población, pero el problema, a diferencia del gordo que quiere comer, es que el fumador causa daños a terceros, no consentidos por ellos.

  21. Ok, tu punto está presentado, al igual que el mio. De aquí en más, el lector sabrá tomar la posición que le parezca más coherente.

    Solamente un punto me gustaría aclarar. El fumar no es un derecho, como vos mencionas varias veces. El fumar, al igual que el conducir, es un privilegio, y como tal pueden ser regulados, incluso revocados (aunque, en el caso del cigarrillo, esto es practicamente imposible), para asegurar su uso responsable.

    Creo que la prohibición del cigarrillo surge esencialmente porque el fumador ha historicamente abusado de este privilegio, convencido que es un derecho, y ha pisoteado el derecho real de otras personas a respirar aire puro.

    Una más: no creo que la comparación con el chicnhulín se válda. Al menos el chicnhulin posée cierto valor nutritivo y, sobre todo, carece de adictivos, lo que hace más facil para una persona educada auto-regular su consumo.

    Saludos

  22. Otra vez recurro a Jack para ir por partes:

    1. Julio, el único punto es el del derecho de propiedad. Nadie tiene nada que decir acerca de lo que permito no no en mi casa, ni tampoco de lo que permito o no en mi bar. La gente que viene, ingresa voluntariamente. No estoy obligado a tener un bar (por favor, subrayar esto), mucho menos estoy obligado a tener uno como le gusta a los no fumadores. No hay externalidades, cada uno elije si fuma o no o si entra a fumar el humo de otros. No hay ninguna colisión con derechos de otros.

    2. Si no hay ningun bar que se ajuste a mis requerimientos no voy a ninguno. Es un tanto exagerado decir, por otra parte, que las alternativas son quedarme en mi casa o bancarme el humo. Por lo pronto insisto, podés poner tu bar.

    3. Sobre los piqueteros, la calle es un lugar público, no privado. En ese sentido no tengo nada contra la prohibición de fumar en lugares públicos, me parece muy razonable y son aceptables los argumentos acá utilizados en el cotexto equivocado. Fijate que está todo al revés, es mucho más lógico prohibir fumar en la calle que en un bar. En la calle si que me llega el humo sin que yo lo elija.

    4. Los daños de un fumador en un lugar privado al que no hay obligación de ir son consentidos por el no fumador.

    Daniel: Qué es lo que define a fumar ocmo un privilegio?

  23. Caballeros, Entiendo y respeto las convicciones, pero mucho me temo que en este debate, en particular, ya estamos en presencia de obstinación y testarudez, la cual ni entiendo ni, mucho menos, respeto. Gracias a Todos por un debate tan enriquecedor.

  24. Son unos cretinos.
    Los fumadores les pagamos el sueldo a los políticos con los altísimos impuestos del tabaco, y después no nos dejan fumar.
    Vamos a tener que acostumbrarnos a fumar en la plaza, y llevarnos ahí un termo con el café.
    ¿O será que quieren que cierren todos los bares, así la gente no se junta, no charla, y de paso no piensa?
    En lo personal, voy a estar de acuerdo con esa ley de mierda cuando el Riachuelo no huela más a podrido, o sea nunca.
    Esa sí que es contaminación, y viven haciendo reuniones y creando comisiones, gastando plata y sin hacer absolutamente nada con la gran cloaca.
    Para mí, peor es el colesterol… ¿y si lo prohibimos?
    Un dislate más que tendremos que soportar estoicamente, como siempre.

  25. Todo pedido de intervención del estado en una relación entre sujetos privados lo que busca es el apoyo de la fuerza a sus propios intereses.

    Sí lo que pido es que el estado prohiba fumar en lugares privados, lo que estoy pidiendo es el auxilio de la fuerza para imponer mi interés por sobre los del otro.

  26. José: basicamente el hecho de que fumar no es inherente al ser humano, tal como el respirar. Por eso el fumar es un privilegio y el respirar un derecho. La diferencia entre derecho y privilegio es fundamental en jurisprudencia moderna.

    Saludos.

  27. La “ley del humo” o la intromisión a la vida privada de las personas

    Luego de cierto aplacamiento de la polémica surgida en la Capital Federal, a raíz de la llamada “ley del humo”, me atrevo a enviarle mi opinión (muy personal y discutible, por cierto) al respecto.

    Antes que nada y para sortear malas interpretaciones, deseo aclarar que no
    soy fumador (tampoco falopero). Lo cual nada significa, pero, al menos, aventará ciertas suspicacias.

    La pretensión del Estado y de ciertos gobernantes por entrometerse en la
    vida privada de la gente viene de muy antiguo. No quiero aburrir a nadie con una lección de historia. Valgan algunos ejemplos modernos. La tradición puritana, producto de la primigenia inmigración religiosa, ha originado en Estados Unidos, repetidas veces, la pretensión de cambiar ciertos comportamientos de la sociedad mediante leyes o reformas constitucionales tendientes a “moralizar” o erradicar determinadas conductas de los habitantes.

    La más conocida, fue la enmienda a la Carta Magna norteamericana prohibiendo el alcohol. Las consecuencias negativas fueron brutales. Muertes por doquier por consumir destilados en malas condiciones. Surgimiento del crimen organizado en gran escala. Y la corrupción generalizada de muchas instituciones claves para el funcionamiento normal de la administración pública. La conocida serie televisiva, de la época del blanco y negro, “Los Intocables”, hicieron populares a Elliot Ness y sus enemigos: Capone y Nitti, entre los más recreados. La “Ley Seca” fue un soberano dislate y quienes la pergeñaron tuvieron que admitirlo algunos años después, derogando la enmienda constitucional ad hoc y poniendo fin a la llamada “prohibición”.

    Sin embargo, el “imperialismo moral” estadounidense encontró, con el correr del tiempo, un nuevo adversario: las drogas. Y se transitó por el mismo camino que con el alcohol: atacar la oferta. Y se obtuvieron/obtienen los mismos resultados. A Capone y compañía los reemplazaron los carteles de la droga. El movimiento de dinero (estrictamente cash) que hoy mueven los alcaloides suma hoy 500 mil millones de dólares al año. Léase, dos Argentinas y media. Obvio, con ese dineral se puede comprar cualquier voluntad. Las “nuevas” consecuencias saltan a la vista. Colombia va rumbo a convertirse en un Estado fallido.

    Bolivia corre a la secesión. Entre los talibanes y la amapola, Afganistán
    ha implosionado. El mundo entero debe votar leyes anti lavado de dinero para intentar, sin ningún éxito, de poner coto a las finanzas de los jerarcas de la droga. Como han repetido hasta el cansancio múltiples Premios Nobel (Friedman, Becker, Buchanan, etc) y lo sabe hasta un estudiante de primer año de la carrera de Economía, “dada una demanda, siempre va haber una oferta a un determinado precio”. A los efectos prácticos, los narcos ofertan una mercancía prohibida por el gobierno. Y dados los riesgos, la tasa de retorno se torna en casi infinita. En síntesis, para evitar que una minúscula porción de la sociedad se drogue, todo el resto debemos pagar los costos. La ciencia económica llama a esto “externalidades negativas”. Traducido, pagamos impuestos para solventar la guerra contra los narcos, debemos soportar las locuras de los drogadictos al momento de escasez de “falopa”, cárceles atestadas por “perejiles” que transportan cocaína, mientras que los grandes distribuidores logran ganancias descomunales. No hay que ser muy avispado para caer en la cuenta que la guerra contra la droga tiene (y tendrá) el siguiente resultado: Narcos 10 Estados Unidos 0.

    Dado que nadie quiere admitir que la guerra contra los alcaloides está perdida y no hay forma de que el consumo baje, el “imperialismo moral” norteamericano encontró un nuevo adversario: los fumadores. Y la persecución ha adquirido ribetes de “guerra santa”. Que lleva a absurdos como el siguiente: si a una persona en el baño de un avión comercial se le ocurre la peregrina idea de encender un cigarrillo, suenan las alarmas y poco menos que es arrojado por el comandante al vacío; pero, si en el closet, el mismo sujeto, se “aspira alguna línea”, está todo OK. Parece una joda para Tinelli…

    La persecución a los fumadores ha llevado a una insólita histeria internacional, de la cual, nuestros legisladores, no quisieron quedar fuera. El humo en la Autónoma (anómala) Ciudad de Buenos Aires ha sido interdicto. Para ello se va a destinar abundante dinero (total sobra) para perseguir con fiereza a todo sujeto que exhale humo. La pregunta automática es: los funcionarios que no pueden controlar las emanaciones de gases producidas por los colectivos, que la droga se vende en la puerta de los colegios, que la inseguridad crece diariamente, que los excrementos de canes nos están tapando, que el tránsito vehicular es un caos y que los etcéteras pueden llenar varios tomos, podrán tener éxito en esta acometida? ¿Perseguir a los fumadores es más prioritario que las calamidades antes señaladas?

    Existe el atendible argumento de que los no fumadores no tienen por que aspirar el humo originado por los viciosos del tabaco. Sin embargo, no existirán otras maneras de solucionar el problema, sin acudir a la “manu
    militari” del Estado? Que la nueva legislación haya sido impulsada por los seguidores de K, imponiendo una nueva arbitrariedad del Estado respecto a los ciudadanos, no es sorprendente (es la regla en la Argentina del Gran Califa de Río Gallegos). Pero que una de las ideólogas y acérrimas defensoras sea una legisladora de PRO, demuestra prístinamente lo precario de la formación intelectual de quienes integran dicho espacio. Empezando por su “líder”, excelente como manager de un club de fútbol, nulo en el mundo de la imaginación y las ideas.

    Nadie pensó en una simple solución de mercado para arreglar el “conflicto” entre fumadores y alérgicos al tabaco? A tal efecto bastaba con una ordenanza de muy pocos artículos.

    A partir de la promulgación de la presente, los bares, resturantes, boliches, varios etc, deberán manifestar expresamente que sus locales: a) Son libres de humo. Nadie puede fumar. b) Son aptos para fumadores. (si a Ud. no le agrada el tabaco, favor de concurrir a los locales mencionados en el primer inciso) c) Mixtos. Pero son la obligatoriedad de que ambos sectores estén perfectamente aislados, de manera tal que los fumadores no le rompan las pelotas a los no fumadores. d) Los propietarios podrán cambiar de “rubro” libremente, con la condición que lo expresen claramente en la/s puerta/s de ingreso.

    Dado que los dueños de locales no son boludos (los funcionarios creen que los únicos inteligentes son ellos), cada uno estudiará el mercado. Y ubicará su oferta en función de la demanda potencial de clientes. Puesto que sabemos que fuma alrededor del 30% de la población, es elemental que la mayoría de los bares, etc. buscará la demanda del 70% restante. Y los que puedan (y tengan ganas) de dividir los locales, podrán hacerlo libremente. Con lo cual, terminamos con las peleas y discusiones sin sentido y evitamos tener que llamar a la comisaría para que venga un patrullero y “ejecute” a quien/es osó/osaron encender un miserable pucho.

    Da la sensación que la policía tiene arduo trabajo en perseguir delincuentes. No la hagamos perder el tiempo en “convencer” a los fanáticos de la nicotina.

    Karl Popper escribió ya hace tiempo un famoso libro: “La sociedad abierta y sus enemigos”. Texto poco leído por estos lares. Y desconocido absolutamente por los legisladores de PRO, que “venden” que son liberales.

    Burda mentira. Son tan estatistas como los extasiados por la Caja de K. En una sociedad abierta, las reglas son para ordenar la convivencia armónica entre las personas. Y la mayoría de las veces, la solución de mercado es infinitamente superior y más justa que la del Estado, lo cual no significa que sea perfecta (second best). Este es un caso típico. Pero, desgraciadamente, ya casi no quedamos liberales en este país (tampoco en el mundo).

    Atentamente,

    Severo Ireneo Turro.

  28. Daniel. Los privilegios no deben ser regulados sino abolidos. Un privilegio es una ley hecha a medida para algunos. Fumar puede hacerlo cualquiera no es un privilegio. No se a qué jurisprudencia te referís pero más que moderna sería muy equivocada. Por otro lado, qué cosa es inherente al ser humano es algo que decide cada ser humano. Somos libres. Vestirse tampoco es como respirar y a nadie se le ocurre que es un privilegio vestirse.

  29. José ¿Estás diciendo que la ley no vale dentro de un restaurante y que el propietario puede dictar reglas sin represalias?

  30. No sine metu, estoy diciendo que el dueño del bar tiene algo que se llama derecho de propiedad y decide qué se hace en él y que nadie esta obligado a entrar a un bar. Ley, por otra parte, no es cualquier basofia que sale del congreso, sino el ejercicio colectivo del derecho de defensa (Batiat). Acá hay un bar privado donde el dueño decide dejar fumar y la gente elije si entra o no. Solo eso digo.

  31. Felices quienes, en cuestiones complejas, están tan llenos de certezas. Sócrates y Descartes eran unos imbéciles dubitativos, que creían que no sabían nada, o se permitían dudar.
    Mis agredidos pulmones respiran mejor cuando no hay humo, pero bueno, perdóneseme por pensar que la cuestión es opinable; perdóneseme por creer que a veces, la libertad tiene límites -aunque esos límites deban ser pocos- cuando pugna con los derechos de otros; perdóneseme por sugerir que no en todas las polémicas o dilemas la respuesta es sencilla, y es legítimo tener dudas cuando se sopesan valores en conflicto, ambos respetables; perdóneseme por ocurrírseme que a los derechos del fumador se oponen los derechos de quienes no quieren aspirar el humo.
    Todo lo que digo no es contradictorio con mi idea de que si alguien quiere drogarse, sin causar daños a otros, que lo haga, y que es inconstitucional la punición de la tenencia o consumo de drogas (como lo sería una “ley seca”). Pero que no joda la vida de terceros (alterum non laedere, creo que se decía).

  32. Tenés razón, Ramiro. Me retiro, y continúo en mis pedestres ocupaciones. Son las 11,26 de la noche, y aún no he terminado mi trabajo. La polémica es muy interesante, pero no da para más.
    Saludos.

  33. Adhiero a todos los argumentos de rauleltordo, lamentablemente en este tema no estoy de acuerdo con Ud. José Benegas. Creo que como para muchas otras situaciones, una vez más el atrículo 19 de la CN, sabia si las hay,deja claro que las conductas privadas cuando perjudican los derechos de terceros ya dejan de estar en la esfera privada para darle la llave a la intervención del estado. Como en el caso del cigarrillo, SI perjudica a terceros, entonces es una clara señal de que ha trascendido el ámbito privado para molestar a otro; y hasta donde tengo entendido el liberalismo es el respeto irrestricto al proyecto de vida del otro (genial definición de Alberto Benegas Lynch; por lo tanto, quien me está fumando en la cara me está faltando el respeto, y lo han hecho hasta el hartazgo ya!!. Fumen lo que quieran como quieran, pero de la casa para adentro. Saludos!!

  34. Fenomeno en un bar.
    Pero por que me tengo que bancar el faso en la facultad? O en el colectivo? O en una entidad publica? O en cualquier otro lugar al cual no PUEDO evitar ir?

  35. Liberalito:

    El tema no son los fumadores sino el dueño del bar que ejerce “industria lícita” en un lugar privado. Esa persona tenía decido llevar su negocio adelante permitiendo fumar en el mismo. La prohibición lo que hizo fue coartarle esa libertad utilizando la fuerza que ejerce el estado. Si el problema fueran los fumadores, lo que se tendría que haber prohibido es el cigarrillo y su consumo.

    Jorge 2:

    Los argumentos prohibicionistas pueden ser válidos en espacios públicos, pero nunca en los privados.

  36. José: en esto estoy casi 100% de acuerdo con vos. Al fin podemos coincidir en algo. Mirá, yo una vez por me, me gusta fumarme un cigarrillo y sin perjudicar a nadie. Lo hago frente a otra gente que fume y en ambientes que se que nadie me va a decir nada. Yo hace 3 años, una noche a las 3 AM, en una calle NADA transitada a esa hora, y sin hacer escándalo alguno, estaba sentado en la calle con 2 amigos hablando de futbol, minas, etc y fumando verde. De pronto, zás!! pasó un patrullero y nos llevó a la comisaría por 8 horas. Nos humillaron al revisarnos hasta los testículos (literalmente lo digo). Y la revisión en la calle duró como 40 minutos, de ahi a la comisaria y nos metieron en la misma celda con un tipo que tenía captura internacional por un homicidio en Paraguay!. Ni mis amigos ni yo, teniamos antecedente penal alguno de ningún tipo. Mientras los canas pudieron estar patrullando la ciudad para que no haya hechos de violencia, robos, homicidios, gastó presupuesto y tiempo en 3 perejiles que tenian ganas de fumar algo que por horario y lugar no molestaba absolutamente a nadie

  37. Muchachos…parece que pocos entienden el punto que plantea Jose, que por otra parte es el nucleo de la discusión y no la anecdota que plantea Gronodna y equipo y la gran mayoria aca. La semana pasada mandé mails a Grondona y a varios programas mas diciendo justamente lo mismo que plantea Jose.
    La cuastion aca es si el estado le puede obligar a un particular a brindar un servicio o producto en determinadas condiciones en beneficio de un sector arbitrariamente elegido de la sociedad (en este caso los no fumadores) pero podrian se los gordos, los calvos, los pelirrojos, los que tengan apellido con A , o los trabajadores sindicalizados (elijan el que quieran).
    Claramente ni el estado ni nadie me puede obligar a mi a enfocar mi negocio a un sector determiando del mercado, yo tengo la opción de ir, de no ir o de ponerme un bar…esto es valido siempre y cuando yo no este obligado a concurrir a un determinado lugar, pero mietras tenga la opción, dejar fumar o no es una decisión de marketing del dueño del local…Un bar no es un servicio publico
    El caso es análogo a la prohibición de la exportación de carne (que tampoco es un bien publico sino todo lo contrario) por que la gente que vive comodamente en la ciduad no quiere pagar el bife de chorizo US$10 por que es eso los haria dejar de consumir otras cosas que no quieren dejar de consumir, entonces violando el principio de escasez el gobierno automaticamente reduce la demanda (para bajar su precio en forma artificial) y asi ganarse el favor de las masas que los ayudaran a mantenerse en el poder…total el costo lo paga otro, si seguimos podemos enumerar miles de ejemplos mas.
    Lo mas aberrante de esta ley antitabaco (que dicho sea de paso su producción se sigue subsidiando a costa de todos los contribuyentes) es que no solo la responsabilidad de hacerla cumplir cae sobre el dueño del local sino que tambíen caen sobre él las penalidades, es decir le violaron su derecho de propiedad y encima él paga las consecuencias de no hacer cumplir lo que un tercero que nada tiene que ver con su negocio se le antojo legislar…en fin cuando les obliguen a pintar las paredes de su casa de color blaco por que los colores fuertes producen stress no se quejen

  38. Para cerrar el tema, aca no hay que confundir un comportamiento deseable, la buena educación y las reglas de convivencia, librementa pactadas entre los afectados (en este caso dueños de locales con sus clientes y clientes entre si) con un derecho …lo primero no se puede hacer exigible medienta la imposición coactiva y el uso de la fuerza, en cambio los derechos o la violación de los mismos si se puede exigir la reparacion por via judicial (para eso inventamos el estado)…pero que yo deje fumar en mi bar, ferreteria, pesacederia merceria o fiambreria no representa violación de derechos de nadia, en todo caso será un error de marketing que yo como dueño del local pagaré con menores ventas …o vamos a sacar una ley para que se le respeta la rentabilidad a los bares tambíen???

  39. Efectivamente como dice Leandro y Ramiro, acá no hablamos de salud sino de derecho. Y no hablamos de lo que se puede hacer en un lugar público sino en un lugar privado. De las puertas para adentro diría Liberalito, pero se confunde creyendo que un bar es un lugar público.

    Viste Scotta, ahora aplicá ese mismo razonamiento para el resto de los problemas y vas a ver que nos vamos a entender. El estado cuando no trata crímenes (violaciones de derechos) se convierte en esa cosa mogigata que se deshace de los impuros.

  40. No soy fumador y me molesta mucho el humo, casi al punto de la alergia.
    Pero no puedo estar de acuerdo con esta ley, coincido con el presepto basico, en un lugar publico es razonable, si tengo que ir a un juzgado por ejemplo no puedo elegir. Ir a un bar si es una eleccion, si no hay bares no fumadores tomare el cafe en casa, o abro el unico bar no fumador y me lleno de guita. Cual es el limite sino ? Porque no podria el estado prohibir fumar en todo espacio cerrado, incluso en la casa de los individuos ?

    Scotta, coincidis porque en este caso la libertad afectada es la propia, una pena que no seas tan defensor de la libertad cuando se trata de libertades ajenas.

    El comentario que mas me gusto del post fue, “aca el derecho fundamental afectado es el del dueno del bar” eso es lo terrible.

    Odio el cigarrillo, pero mas odio un papa estado que me diga como tengo que vivir en un ambiente de mi propiedad !!

    Pedro

  41. Jose estas defendiendo lo indefendible. El abogado del diablo. El derecho de uno termina donde empieza el del otro, por ejemplo al comer chinchulines, el que se jode es que los consume, el que está cerca no, la bebida lo mismo, en cambio el humo se disipa por el ambiente y perjudica a los que no les agrada. Es como estar al lado de un incendio todo el tiempo. En los bares se tienen que hacer 2 sectores delimitados por alguna mampara o pared. En los lugares abiertos es distinto, porque el humo rápidamente se disipa por la atmósfera.

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