Como el pastorcito mentiroso pero mucho más obvio, el gobierno sale a decir que el traspaso a una autoridad civil del control aéreo no tiene relación con el documental de Enrique Piñeyro “Fuerza Aerea S.A.” Por supuesto, al gobierno lo único que le importa es lo que se diga de él y con una velocidad digna de mejores causas hace un viraje muy poco serio y apurado del que habrá que preocuparse y mucho, sobre todo si uno debe tomar aviones en la Argentina.

La película de Piñeyro es contundente en mostrar horrores del control, sobre todo algunos episodios calamitosos como el de Air France de los que no nos habíamos enterado antes y por supuesto que la responsabilidad es de la Fuerza Aérea porque ella está a cargo del control aéreo. Pero de ahí a otorgarle autoridad a quién muestra estos problemas para sentenciar la solución hay un paso muy pero muy largo.

El problema es que Piñeyro hace un buen documental, es buen director, lo demostró en Whisky, Romeo Zulu, dedicada al accidente de LAPA, la compañía para la que trabajó y de la que fue echado por no dejar pasar irregularidades, pero carece por completo de formación en materia política y se le nota. Tiene una visión típica de técnico muy experto, incapaz de ver el bosque, por momentos ingenuo. Eso se nota desde el título mismo del documental. Se llama Fuerza Aérea Sociedad Anónima porque el cree que el problema es el uniforme de los controladores y no el sistema de incentivos al que están sometidos. Así como la campaña de Bill Clinton ubicaba a sus militantes con la máxima “es la economía estúpido”, a Piñeyro habría que decirle “Es el estado, estúpido”. Es el estado dónde se arman esas trensas infernales, esas complicidades y el permanente tapar las cosas porque en el estado el mayor valor es pasar desapercibido y no levantar la perdiz, para sobrevivir a la gestión de turno. El estado es quién pone las reglas y quién las controla y el pasajero cree que puede volar tranquilo porque todo ha sido pensado por esa organización infernal. Piñeyro no ve eso, y por su falta de formación no cree que al menos sea algo de lo que valga la pena hablar una vez que quiere sacar del juego a la Fuerza Aérea.

Es genial para encontrar errores y mostrarlos, pero no podrá solucionarlos con sus anteojeras ideológicas. Esas anteojeras lo limitan tanto en su argumentación que comienza la película con la bobada típica de la farándula preocupada de aparecer como inteligente: Los aviones se caen por la corrupción de los noventa. ¿Hace alguna relación en el documental que justifique esto? No, por supuesto, salvo mostrarse contestándole alguna afirmación apresurada típica de Menem. A no ser que se me escape y la Fuerza Aérea haya sido una creación de Menem o haya sido él quién le otorgó el control aéreo. Simplemente Piñeyro lo quería decir. Así de fácil, así de serio.

Está claro que el presupuesto de mantenimiento del sistema aéreo se come en burocracia y seguramente mucho en corrupción. Pero eso ocurre en todo el estado, ese mismo estado que sólo fue tocado en la década que el director identifica como la del comienzo de todos los problemas. Ahora, los chanchullos del avión presidencial en el año 2004 poca relación tienen con esa década y menos aún con la situación del sistema de aviación civil en el país antes o ahora. Piñeyro lo suma como argumento equivalente a la falta de funcionamiento del ILS en la pista 35 de Ezeiza desde hace años.

El documental sugiere cambiar uniformes por sacos y corbatas pero nada dice de tocar el sistema de incentivos. Ahora está provocando, por la irresponsabilidad del gobierno, una transición apresurada y peligrosa. Bobos nuevos son siempre peores que bobos viejos.

Pero claro, los más peligrosos son los de éste gobierno, porque Piñeyro no tiene responsabilidad y además hace un aporte importante, por más que su solución, sacar a la Fuerza Aérea del medio, parece simplista. Es muy probable que haya que hacerlo, pero no para generar una Entel de los aviones porque entonces habrá que dejar de volar. Sospecho que si se propusiera contratar a un organismo de control extranjero a Piñeyro y al gobierno tal cosa le resultaría muy noventista y pondrían sus pruritos ideológicos por encima de nuestra seguridad, al igual que la Fuerza Aérea por objetivos distintos.

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5 Responses

  1. Ya tenemos una muestra sobre el tema de tu nota.
    Cuándo ocurrió el episodio del contabando de drogas a España en valijas no controladas correctamente por la Policía Aeronáutica, este gobierno inmediatamente decidió la supresión de esa fuerza y la creación de otra a manos de “expertos” civiles. La nueva institución se denomina Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA). El otro día nos enteramos que no puede controlar ni el paso de un cartucho de dinamita y el director de la PSA sólo atinó a solicitar más presupuesto como bien lo comentasté en el blog.(http://josebenegas.blogspot.com/2006/08/dinamita-en-un-avin-no-es-n.html#links)

  2. Sobre el tema de los organismos encargados del control de la aviación civil, sería bueno saber si existe algún país que no cuente con organismos tipo Federal Aviation Administration (F.A.A.) para controlar la aviación civil.

    Si bien soy liberal, creo que en el transporte aéreo civil y comercial, organismos estatales similares a la F.A.A. son males necesarios.

    José, de todos modos, el traspaso del manejo de la aviación civil a manos militares va a llevar tiempo. Pero prefiero que lo aeronáutico no militar lo manejen civiles, porque actualmente la Fuerza Aérea tiene a su cargo algo que no sabe manejar porque en realidad NO ES SU FUNCIÓN.

  3. Ese es el motivo más importante Andrés. Las Fuerzas Armadas están para defender el espacio aéreo de posibles ataques, no para controlar la aviación civil. Se las corrompe metiéndolas con negocios. Pero como también se corrompe al estado así, sacarle a la Fuerza Aerea algo para darselo a otra dependencia estatal no tiene mucho sentido. Es en resguardo de la FA que se lo debe hacer.

  4. Estimados amigos:
    Uds realmente creen que en USA la aviación civil está controlada por civiles?
    Si, lo está, pero existe un sistema paralelo controlado por militares. ¿Y adivinen de que lado está el botón rojo que cancela el control del otro lado?

    Adivinaron! Del lado civil…. NO ESTA.

    Un abrazo

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