Paola Juarez se deja hoy convencer por el juego oficial con el patotero presidencial Luis D’Elía. Interpreta, siguiendo lo que se deja trascender desde las propias usinas del poder, que el presidente no comparte las acciones delictivas del funcionario K, pero tampoco lo quiere dañar descalificándolo.

Veamos de qué se olvida Paola Suarez. En primer lugar no es consciente del escándalo que significa que un gobierno prefiera dañar la imagen de la ley y del derecho de propiedad que a su aliado que se sale por completo de las reglas de juego. El oficialismo no se detiene ni siquiera por un momento a pensar si el hecho de renunciar a sostener principios jurídicos elementales en función de una necesidad política de unidad básica, constituye una seria traición a su misión pública. También un delito por supuesto, que es el de incumplimiento de los deberes de funcionario público.

Así es que pasa el comentario de Paola Juarez como si fuera una simple explicación: “El Presidente esperaba que la cuestión saliera de los medios sólo para cuidar al funcionario y ex líder piquetero, a quien considera un aliado, aunque no avale todas sus acciones”. La que quedó dañada en los medios es en cambio es la fe en el derecho, pero a Kirchner que carajo le importa eso ¿Da votos? ¿Genera negocios para el ministerio de Obras Públicas? ¿Le permite quedarse con algún gobierno local o con alguna empresa privatizada? ¿Le genera poder? No. Entonces es vieja política, noventismo o dictadura.

En el artículo el párrafo no está entrecomillado, es una afirmación de la que se hace cargo Suarez. Es posible que si no existieran los blogs, la conferencia de prensa de Alberto Fernandez anunciando la compra de Borocotó como si se tratara de algo loable (confunden el clima del cuartito con lo que ocurre fuera, porque fuera nadie les hace sentir la realidad) hubiera pasado con la misma frescura al mejor estilo de esta afirmación que comento ahora.

Este es el mecanismo por el cual se está destruyendo la Argentina, o mejor dicho se la está consumiendo. El capital moral que sostiene las bases de la organización del país se lo van comiendo mientras el nazismo económico y el huracán de cola hacen entrar carradas de plata. Viejo y aburrido comportamiento de nuevo rico argentino.

Vuelvo al patotero oficial. El juego del gobierno hace que nos acostumbremos de a poquito. El último delito de D’Elía tiene menos importancia que el anterior, en el próximo episodio daremos por sentado que las cosas son así. Hay que ser muy ingenuo para creerse que el gordo es un tipo un poquito rebelde que se le escapa del control al señor de Balcarce 50. O a lo mejor hay que ser más ingenuo todavía para pensar que esta confusión se produce por ingenuidad.

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5 Responses

  1. Repitiendo las palabras de Confucio que trasncirbi en algun otro post. “Cuando las palabras pierden su significado, los hombres pierden su libbertad”
    la claudicación de la gente intelligente a llamar las cosas por su nombre nos lleva aceptar que los problemas del señor K (y de toda la partidocracia) son problemas de todos nosotros. La interpretación de esa periodista? puede servir para entender el comportamiento enfermizo del Kakismo pero de ninguna manera puede servir para aboslverlos de la verdadera significación de esos actos y/o de sus consecuencias.
    Un delito es un delito no importa quien y por que lo cometa…pero esta forma de tratar a los delikuentes como chicos traviesos hace que en en una sociedad lobotomizada y enferma como esta, se despierten sentimientos de comlicidad y simpatia ante actitudes “rebeldes”. esto forma parte de la destrucción sistemática del un codigo de valores que le permite a las sociedades prosperar y desarrollarse (con trabajo obviamente) para sustituirlo por otro basado en el derecho de la fuerza y la coerción, el patoterismo,la satsifacción de mis necesidades y deseos sin considerar los derechos de los otros…en fin se esta implantando entre nosotros un codigo moral propio de sociedades barbaras y marginales del pasado que solo pudieron asegurar el sustento en la miseria de unos pocos…¿es eso lo que queremos?…¿son conscientes todos los pregoneros de tal barbaridad de lo que estan cosntruyendo?

    Saludos

  2. Si nosotros no somos los que les ponemos limites termianran pasandonos a nostros (los pagadores de impuestos) la cuenta de sus extravagancias, barbaridades y desatinos. Hay que delimitar la esfera de responsabilidad y por ende quien debe hacerse cargo de las cosas. Que carajo me importa a mi si K tiene o no tiene poder, si es no reelecto, si el estado tiene para pagar sus cuentas…hay un problema y hay que arregalrlo que lo haga en vez de declamar y encerrarse en un discurso que solo lo lleva a perpetuar a la gente en la ignorancia (que debo reconocer acepta gustosamente ese papel). Una cosa son los problemas de los ciudadanos y otros son los problemas de los que conducen el gobierno …pretender pasarnos la kuenta a nostros es inaceptable, despues de todo ellos quisieron estar ahi y hay que hacerles ver que no todo chapeo y guita facil…pero reitero es nuestra responsabilidad hacerlo de este modo

  3. Resulta insoportable vivir con èsta Argentina, èste gobierno de delincuentes, criminales, ex-terroristas. Tienen suerte de vivir en èste paìs ilegal por antonomasia, serìan presos en cualquier otro paìs normal. La delincuencia se saborea en el poder. Estamos en medio de la mierda.

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