Miami Herald se hace eco de un cable de Associated Press y refleja todas las falsedades que al gobierno y al señor Bendini le interesan para justificar la privación de la libertad de oficiales del ejército que osaron homenajear a muertos por el terrorismo en la década del 70 el pasado miércoles en la Plaza San Martín (véase la nota sobre el acto más abajo).

Cuando el gobierno manipula la información en la Argentina sobre lo ocurrido en el acto del miércoles, mucho tonto políticamente correcto en lo interno cree que tiene que tener una actitud anti acto para “no ser de derecha”. Toda dictadura es amplificada por la estupidez. Eso es normal. El problema es que fuera del país no tienen ni la capacidad ni el interés de leer con suficiente desconfianza la información manipulada que sale de la Argentina.

“Ser de derecha” es un pecado ideológico, una incorrección antisistema en la Argentina, lo que potencia la cobertura “moral” y la impunidad legal para actos de persecución. Así en Cuba, ser “antirrevolucionario” es delito, en Argentina “ser de derecha” lo será muy pronto. De hecho lo es ya para los militares. En la Argentina los cronistas que no son cómplices o empleados del gobierno, simplemente se sentirían muy incómodos de ser incluidos como tales pecadores y se sienten obligados diferenciarse y por lo tanto estigmatizar hasta un acto in-estigmatizable, como es el de recordar muertos. Los corresponsales extranjeros se mimetizan con sus colegas y dan rienda suelta a sus ideologías de un modo que no podrían hacerlo en sus países: deforman la realidad con anteojeras montoneras.

El asunto es que el acto del miércoles era un recuerdo a los muertos. Parece que es de derecha recordar a ciertos muertos. Ni Fidel Castro se animaría a criminalizar el recuerdo a determinados muertos. Aquí ya no es que no importan como víctimas, su mención pasó a ser un crimen de lesa izquierdidad.

En el acto lo que hubo fueron quejas al olvido de caídos, sobre todo militares que fueron convocados por el Estado, en plena democracia para combatir a ejércitos gerrilleros y bandas armadas. Otros que murieron en actos terroristas simplemente sin haber tenido oportunidad siquiera se combatir. Asesinados como quienes murieron en las Torres Gemelas o en el atentado a la Amia que también se recordó ese día. No es cierto, como dice el cable, que se lamentó la política de Kirchner de “castigar violaciones de derechos humanos”. Se lamentaron las políticas de Kirchner CONTRA los derechos humanos.

Pero hay algo peor: éste artículo se publica en los Estados Unidos, dónde admitir que el presidente castigue, es decir que ejerza funciones judiciales (además en nombre de los “derechso humanos”) o que respalda castigos sería repudiar la Constitución y el sistema republicano. Los presidentes castigan solo en las dictaduras, donde no existe república ni derechos humanos de ningún tipo. ¿Cómo es posible que alguien sea tan bruto de decir que existe una política de un presidente para castigar violaciones a los derechos humanos?

Pero salgamos del marco conceptual del cable. Es falso en los hechos que describe. El acto no fue la reivindicación de ninguna dictadura, salvo para la mente enferma de los terroristas responsables de las muertes evocadas que asimilan agresión al hecho de que se recuerden sus crímenes mientras ellos se erigen sobre un pedestal en el que juzgan a los demás. Es falso que un uniformado haya agredido a un periodista. Se vio una trifulca con un periodista en la que no había nadie con uniforme, un episodio entre ese periodista y tres personas sin ninguna responsabilidad ni de los organizadores del acto ni de los uniformados. ¿Ocho mil personas pueden ser responsabilizadas por un episodio entre tres? ¿A quién se le ocurre convalidar este delirio propagandístico haciendo esta afirmación como si fuera información?

Es falso que alguien, con o sin uniforme haya reivindicado la “represión ilegal”. No hubo una sóla palabra de un orador en ese sentido. Es falso que los reglamentos militares prohíban a los uniformados asistir a ese tipo de actos. Son las reglas de juego de la intolerancia oficial las que tachan de político a un acto porque recuerda muertes en las que el grupo gobernante estuvo involucrado. Y fueron muertes de militares, camaradas de los concurrentes castigados. Quién redactó el cable perdería su trabajo si reflejara los hechos de ese modo en asuntos ocurridos en su país. En la Argentina todos los errores son gratis, sólo los aciertos se pagan. Parece que los visitantes también disfrutan de ese raro privilegio.

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