El kakismo según el kakismo

Imaginemos la implosión que ocurriría si el kakismo fuera analizado bajo los conceptos y epítetos que su Alteza Kakal utiliza para descargarlos contra sus enemigos (enemigo: insecto menemista, noventista, vinculado a la represión, o cualquier otra categoría fea que se nos vaya ocurriendo, que no se me vende – del diccionario de la real academia kakista).

De sobra hemos visto en estos casi cuatro años insoportables de paranoia lucrativa como cada una de las teorías ad hoc elaboradas por esa izquierda sanguinaria que alguna vez convirtió a la Argentina en un infierno carecían de valor a la hora de calificar las propias acciones del grupo que las generó. Pero el resto de la Argentina no escarmienta en cuanto sentirse a la defensiva y comprar la culpa trucha que propagan los que siempre han demostrado que carecen de conciencia.

En fin, otra vez me salió larga la introducción. Es que la cantinela esta la soporto desde que siendo un chico aprendí que la calle no era un lugar seguro porque unos tipos habían decidido matar, secuestrar, poner bombas para asustarnos a todos y obligarnos a obedecer. A los balazos perdieron pero del miedo no nos hemos curado más. Gente tan despreciable parece que no cambia nunca, sobre todo porque descubrieron que su nuevo papel después de sus peores crímenes es el de acusar.

Paciencia, voy al tema. No hace mucho conté cual era el concepto oficial de “terrorismo de estado” (¿existe? ¿no existe? es una discusión bizantina, todo depende de cómo se lo defina, pero antes de ocuparse de negarlo hay que pensar si el propio estado existe porque no vaya a ser que una entelequia sea consecuencia de otra). La fórmula parece amplia, pero es lógico. Tiene que aplicarse como remedio ad hoc para acusar a los enemigos y quienes la elaboran están llenos de teorías conspirativas que mostrarían como malos a los sujetos a castigar.

Pero está muy bueno aquello de aplicar la misma vara a los torquemadas de los “derechos humanos” (otra discusión bizantina en la que no entro, prefiero ocuparme del problema de cómo se definen) que ellos aplican a sus abundantes enemigos. Pero a no confundirse, cuando acusan de aquello en lo que incurren todo el tiempo, no son hipócritas, son apenas mentirosos.

Por otra parte debe castigarse a los agentes públicos que utilizan su sitial para asustar a la población civil, sea o no calificable por su grado de terrorismo. La fuerza pública no tiene por fin lograr obediencia sino responder a las agresiones.

El ministro de justificación Aníbal Fernández, el propio presidente ayer, salieron a acusar a los disidentes del feudo kakal y tras la acusación se encuentra la amenaza de represalias. Se los llamó “bandas de patoteros” a los que hacen cosas mucho más suaves que las que han hecho sus seguidores como por ejemplo el asaltador de comisarías Luis D’Elía cuando lanzó sus hordas contra una manifestación civil. El gobierno al acusar lo hace con las fuerzas del estado desplegadas en el territorio. Es decir, utilizando la fuerza contra quienes opinan distinto y realizan una “protesta social”.

Dije al principio. La sociedad argentina no ha dejado el temor desde la década del setenta y nunca ha tenido líderes que le ofrezcan confianza y demuestren que ellos mismos no tienen la cola entre las patas. Eso es lo único que explica que no exista represión generalizada de la opinión disidente en la Argentina. No lo han necesitado y si algo demuestra este virtual Estado de Sitio en Santa Cruz es que cuando lo necesiten, no tienen prurito derechohumanista alguno en aplicarla.

Qué otra cosa está haciendo el gobierno que asustar a la población de manera ilegítima. Y se le enseña a la juventud que cosas como las que ellos hacen son formas de terrorismo de estado. Se les escapó que la enciclopedia Encarta habla de todas las formas de terror ejercidas desde el poder. Error en el que Verbitsky no hubiera incurrido jamás. El tiene claro que crimen es lo que molesta a sus planes.

No hay mucho esfuerzo que hacer para demostrar los intentos algo torpes y hasta ridículos entre tanto escándalo de corrupción, que hace el gobierno par disciplinar al país entero. Esta gente de terror es, esto también está claro. Lo que hace falta es devolverles su propia imagen según los parámetros con que acusan para que la ilusión del idealismo que invocan se convierta en lo que es: puro cuento.

PD: Los balazos oficiales ya empezaron.

PD2: Mientras se incendia Santa Cruz, un repaso de los noticieros muestra otra vez la interna de river, la compra de exámenes en la facultad de medicina, Canal 26 se dedica a un incendio en una fábrica, Crónica se ocupa del fútbol. ¿Alguien sabe algo de Martha Oyhanarte?

PD3: No se pierdan la importancia que le da al tema en este momento el portal de buenas noticias Infobae y cómo lo presenta. De paso se “privatiza” el caso Skanska con fotito de Lavagna.