Signos en Cuba

“Coincidimos con quienes han alertado sobre el exceso de prohibiciones y medidas legales, que hacen más daño que beneficio”

Muchos de quienes conocen desde adentro lo que ocurre en el gobierno cubano y en perticular la relación entre los hermanos Castro, aseguran que Raúl prepara flexibilizar el régimen y solo espera que Fidel pase a mejor vida (si es que hay una mejor que la que ha tenido) para no contrariarlo.

Otros son escépticos y creen que algunas de sus manifestaciones como la citada más arriba son meros operativos cosméticos. La dijo el viernes al clausurar las sesiones de la Asamblea Nacional; la misma a la que Fidel dijo mediante una carta que ya no se aferraba al poder y pensaba en dejar lugar a los más jóvenes.

Por un lado están los jóvenes “talibanes” seguidores de Fidel que no quieren que nada cambie. Buscan la continuidad del más puro stalinismo como su jefe que siempre resistió los vientos moderadores que venían de Europa del este y de la propia Unión Soviética. De haber accedido es posible que hubiera terminado como sus colegas de detrás del muro.

Sin embargo hasta que no muera “el comandante” no se sabrá si estos seguidores incondicionales de la ortodoxia marxista son convencidos o nada más se trata de los que no han conseguido acomodarse de un modo aceptable del otro lado.

El raulismo desliza deseos de una apertura económica moderada y un menor control de la vida privada, algo que podrá parecer poco pero que para los cubanos que han vivido en el oscurantismo durante cincuenta años sería muy importante.

Hacer predicciones sería absurdo, pero es un hecho que hablar de “menos prohibiciones” en Cuba es revolucionario. O tal vez contra revolucionario, como prefieran verlo.