La peor Argentina que conoció la ESSO parece que es la kakista.

Una buena manera de entender el cambio que recién comienza es como el gobierno eligió a la díscola Shell para sus ataques y llega a querer privar de la libertad a sus directivos por no entregar combustible a un precio político. Juan José Aranguren defiende a la empresa mejor que sus abogados y el gobierno quiere aplicar la ley de abastecimiento y el manual del perfecto idiota latinoamericano puesto en boca del señor D’Elía para borrar del mapa económico del país a todas las empresas que no se disciplinen y asocien al Frente para la Victoria al que cuesta distinguir de una simple asociación ilícita.

Hay que el kirchnerismo, al igual que el chavismo, están convirtiendo a la vieja izquierda latinoamericana en una forma de feudalismo que se parece más a la cosa nostra que a una lucha de clases y que cuando hacen jugar el resentimiento y las estupideces que dice el defensor de la teocracia iraní don D’Elía es para sacarse de encima a los competidores de la empresa que los amigos de Kirchner están listos para adquirir.

De esto se trata toda esta sucia operación. Se hacen los comunistas y se la llevan en pala. Esso es una empresa que está en la Argentina desde 1911, seis años antes de la revolución bolchevique, cuando el país ni conocía el populismo. Aguantó toda la peor época del país, las mayores arbitrariedades, controles de precios, hiper inflación, violencia terrorista. Llegó cuando no se podía ni sospechar que un día existiría el peronismo. Es parte de nuestra historia económica. Pero con el kirchnerismo se pudrió y al ver la impunidad de la extorsión contra Shell se quiere ir.

Por supuesto que en el gobierno felices. Al país no le conviene pero para la red económica kakista es la mejor noticia que podían oír.

Señores de Shell consigansé un abogado

La empresa Shell está bajo amenaza de llevar a prisión a sus directivos aplicando la ley de abastecimiento por iniciativa del policía de los precios Guillermo Moreno y se le ocurre defenderse esgrimiendo el manual del buen progre lector de Página doce y televidente de Majul: “señor juez, estamos siendo discriminados“.

Yo mismo hubiera rechazado un amparo tan estúpido. El problema acá no es la “discriminación” sino la inconstitucionalidad de esa ley autoritaria y la pretensión del estado de apoderarse de mercarderías que pertenecen a la empresa más el abuso de autoridad de los funcionarios. Si hay una “desigualdad” podrá usarse como defensa secundaria en el juicio penal, pero hacer un amparo basado en tonterías progres cuando se es víctima de abusos progres es lo último que debería hacerse.

El principal problema que tienen las empresas es que queriendo adaptarse a los “nuevos tiempos” contratan directivos y profesionales que piensan como el kirchnerismo y carecen por completo de convicciones cuando las tienen que defender de todos estos sátrapas.

Como diría doña Rosa: jódanse. Preparen el ajuar.