El paraíso de las secretarias

Pocas cosas expresan más el comportamiento decadente argentino como el poder omnímodo e improductivo de las secretarias de muchos personajes. No tienen la más remota idea de cuales son las prioridades de sus jefes porque ellas no participan en las reuniones ni son testigos de las conversaciones, se limitan a disfrutar del pequeño poder de hacer de filtros de todos. Sus jefes pueden ser las personas más razonables y accesibles, uno puede haber arreglado todo con ellos, pero es inevitable pasar por la inspección de una secretaria, o secretario para que no me tilden de machista, imitadores de la empleada pública de Gasalla.

Ah, dicen algunos cuando se les señala este problema, lo que pasa es que es tanta la gente que quiere hablar con ellos que son de gran ayuda. Supongo que ya venderán un aparatito que de diez llamadas deje pasar una o una proporción menor si son tipos muy importantes. Porque el criterio parece que acá no juega ningún papel.

Señores jefes, hagan el favor de asomarse fuera de sus oficinas a ver si tienen contratado a algún personaje así porque me tienen podrido.