Sacándose del medio a un Juez molesto

El caso  Skanska es uno de los pocos escándalos que el kaksimso con todos los resortes sa su favor y jugándolos sin escrúpulos no ha conseguido controlar. Se investigan coimas en el ministerio de planificación a cargo del señor de Vido.

En un acto que demuestra para qué querían controlar el Consejo de la Magistratura, el ministro político del señor K Aníbal Fernández está utilizando un asunto sin importancia para generar el ajusticiamiento del Juez Javier López Biscayart con campaña de prensa incluida. Según la propia crónica el juez dispuso trasladar a una comisaría a un detenido por entender que estaba en peligro su vida y para eso declaró inconstitucional una resolución dictada por el ministro que prohibía alojar presos en las comisarías. Según el ministro él estaba cumpliendo el pacto de San José de Costa Rica y la resolución judicial se lo impedía.

Cuando la policía se negó a recibir al detenido, por orden del propio ministro que vio en esto una oportunidad de generar un conflicto para sacarse de encima a un juez desobediente, López Biscayart rompió el juego y consiguió otro lugar de detención. La policía sin embargo debió haber cumplido la orden judicial que está por encima de la resolución de un ministro, hasta de un decreto presidencial, de una ley y de la interpretación que cualquier otro haga de la constitución. Con buen criterio López Biscayart en lugar de confrontar actuó de acuerdo a la prioridad que era conseguir un lugar de detención más seguro. Es a los jueces a quienes corresponde interpretar la constitución y aplicar las normas, no a los ministros del interiror y no a la policía. Si hubiera que investigar delitos en este caso sería entre los que ahora acusan al juez. Si la decisión del Juez es equivocada, existen las instancias para revertirla. En una situación normal, tratándose de una cuestión instrumental y si no fuera porque Lopez Biscayart los está investigando, el ministro del interior llamaría al juez para explicarle eventuales impedimentos para trasladar al detenido al lugar que éste dispuso. Pero la prioridad acá es encontrarle un motivo para echarlo y poner en su lugar a un monigote más que clausure la investigación. Y quiero ser bien pensado para no suponer que lo que molesta es que se preserve la vida de esta persona peligrosa para el poder kakista.

En cuanto a la inconstitucionalidad que dispuso López Biscayart, no tiene nada de objetable si  su apreciación de los hechos indica que en el caso existe peligro para la vida de una persona que además está siendo privada de su libertad, lo que coloca al estado en la situación de doble responsabilidad, lo único que cabe es remover cualquier norma y hacer lo que se debe hacer. Toda inconstitucionalidad es relativa a un caso particular. Pero parece que tenemos un ministro que cree que la formalidad es absoluta y más importante que la vida de una persona, incluso las normas que pretenden proteger la vida de una persona. Si se estuvieran incendiando las  cárceles Fernández pediría el enjuiciamiento de todos los magistrados que intentaran sacar a los presos de allí, incluso despediría a quienes les abrieran las puertas para sacarlos. Aún si no estuviera el ministro actuando por razones oportunistas, debería él ser expulsado mediante un juicio político por no entender ni el ABC del Derecho y de sus obligaciones.