La “humildad” presidencial era un caballo de Troya

Les pido humildemente, levanten el paro para entonces si dialogar” decía la señora después de que sus últimos discursos causaran la exasperación de la clase media en las ciudades que se lanzó a las calles a cacerolear otra vez. La humildad era una palabra suelta en un discurso de posiciones irreductibles, pero al lado de sus antecedentes parecía que la señora se bajaba de su pequeño pony setentista.

Era una apariencia. Los representantes del campo salen de las conversaciones sonrientes sin nada en la mano y ya empezó la metodología patoteril para tratarlos. Los más escépticos en el interior parecen haber tenido al final toda la razón. El gobierno no quiere negociar sino que ganó tiempo para pensar cómo elaborar por la espalda otra estrategia ofensiva.

El nuevo lenguaraz oficial es el ministro del interior Randazzo. Ayer se mandó sus definiciones económicas. Hoy trabaja de alimentar el odio a la gente del campo por el humo que tapa la ciudad de Buenos Aires.

País poco serio la Argentina y el encargado de hacer cumplir la ley es ese ministro. Se puede llenar de humo una ciudad, obligar a cancelar vuelos y cerrar rutas porque en el descontrol la quema de pastizales alcanza proporciones gigantescas y lo hacen todos juntos. Expertos en maximizar las ganancias a costa de los contribuyentes, los kirhneristas se lanzan en otra cruzada acusadora: Quienes llenan de humo la ciudad son los del campo que quieren maximizar sus ganancias. El cuento del lobo feroz contado para adultos.

“El campo” no llenó de humo la ciudad, es increíble que haya que explicar esto, sino quienes están quemando los pastizales, que son identificables, en una argentina donde se puede hacer cualquier cosa y lo único que le importa a un gobierno es que no se lo perjudique a él mismo y se le paguen los impuestos para seguir de joda. Dicho de otra forma, de todo este disparate de una ciudad llena de humo, lo único que le importa al señor Randazzo es maximizar el rédito político miserable de su facción.

Es obvia la intencionalidad de sembrar odio hacia el sector colectivamente sólo porque le está causando problemas al gobierno. No voy a pecar de ingenuidad, se que la ley en el kirchnerato está para ser usada contra los enemigos pero no se les aplica a ellos. Sin embargo esta declaración, si ese organismo estúpido que es el INADI fuera conducido con un mínimo de ecuanimidad, serviría para activar acciones en su contra.

El olmo no dará peras

La palabra diálogo no está en el diccionario del kirchnerato. Está fuera de su manual de instrucciones tener trato con quienes no obedecen a sus deseos, entre los cuales está creer en las ficciones que los mantienen en equilibrio. Si la llamada “tregua” del campo tenía por fin discutir con el poder como se hace con gobiernos normales desde ópticas distintas, peca de ingenuidad.

La estrategia oficial mientras el estado actúa como un apropiador de la producción sojera es derivar la cuestión hacia la división entre “pequeños” y grandes productores. En la visión profunda de resentimiento nacional, producir poco es mejor que producir mucho si es que esta segunda alternativa implica, y siempre implica, que se gane más. Visión que es compartida por buena parte de la jerarquía eclesiástica local.

Sin ir más lejos el padre Musto anoche en el programa de Mariano Grondona dio una inyección de resentimiento en nombre de la divinidad invocando el credo socialista respecto de de la propiedad. Puesto en boca de líderes religiosos, en dónde podemos encontrar todo tipo de versiones sobre la realidad. Estamos parados en esta visión según la cual la riqueza genera pobreza mientras que el reparto anti riqueza la disminuye. Es inútil combatir la ignorancia profunda que hay detrás de esta visión que no ha hecho más que generar pobreza y destruir países e instituciones, porque la envidia es el motor principal actual de la política y sus cultores se ven a si mismos como más buenos.

Dejémosles el pedestal. Pero la riqueza es un espejo. No lo pueden comprender porque ellos se miran en el espejo de aquellos a quienes condenan, sea por su riqueza, por su suerte, por su falta de culpa por estar bien. El espejo de la riqueza no necesita víctimas. El espejo del resentimiento necesita malos que sean la explicación de los problemas.

Hace poco vi la película Soy Leyenda, con Will Smith, que sirve para ilustrar lo que digo. Como consecuencia de un tipo de plaga el protagonista queda solo en la ciudad. Se encierra en su casa durante las noches porque el resto de las personas se han contagiado y quieren atacarlo. No lo hacen durante el día porque no soportan la luz (alegoría de la que se podría escribir bastante). El personaje tenía cantidades de dinero que utilizaba para encender el fuego. No le servía para nada, justamente porque la riqueza expresada en dinero es a tal punto un reflejo que si no existen otras personas dispuestas a hacer algo voluntariamente a cambio de él no tiene valor. Por eso Ayn Rand habla del compromiso moral implícito en el dinero.

Acumular, ese pecado de lesa argentinidad que sólo se le perdona al que persigue a otros acumuladores, sobre todo a los acumuladores que lo han hecho por las vías limpias, implica haber dado lo que otros querían. Cuando alguien acumula por medios pacíficos ya ha dado lo que tenía que dar a cambio de lo que tiene. No le debe a nadie, menos “a la sociedad”, ni ésta le debe a él. La acumulación es la consecuencia de haber enriquecido a otros. Acumular más allá de lo necesario para la subsistencia combate a la pobreza y no la charlatanería resentida progre. El disfrute a su vez de esa acumulación requiere enriquecer otra vez a otros que provean bienes y servicios. Si no hay robo bancario lo más conservador que puede hacer un rico es depositar dinero en un banco, lo que significa poner la riqueza a disposición de otros mientras no la necesita. Si no, consumirá o hará otras inversiones. La sociedad es algo que ocurre, no algo que alguien crea y cuida con la espada en la mano.

El padre Musto de estas cuestiones morales implícitas en la generación de riqueza no sabe una palabra. Nuestras usinas morales son también estatistas y de la calidad de aquel teléfono negro de ENTel.

Para suplantar al espejo quieren un repartidor. El repartidor acumula pero no refleja ninguna riqueza. Lo que acumula empobreció a los que fueron obligados a contribuir. Y al repartir reemplaza al otro espejo, pero denigrando a las personas y sometiéndolas a su voluntad. Se lo salteó todo Musto.

Sin embargo no creo que haya que alarmarse por esta confusión que también llega a los protagonistas de la rebelión rural. Existe un proceso de expulsión de los marginales en toda sociedad dominada por los impuestos. En el campo las unidades económicas tienden a agrandarse pero en búsqueda de mayor eficiencia (de producir más riqueza). Cuando los impuestos los persiguen los más grandes están en condiciones de sobrevivir mejor y los más chicos ven perder valor a su capital. Si toda la vida te ha hablado Musto de sus preocupaciones, lo más natural es pensar que los ricos están causando pobreza. No tienen acceso a ninguna otra explicación que no sea que su situación es consecuencia de haber esquilmado a los demás, con lo que favorecerán que aparezcan los que esquilmarán a esos ricos y a ellos mismos. No lo pueden ver así porque han sido educados bajo el paradigma resentido, lo que favorece en realidad que eso ocurra a través del estado. Este si se enriquece y acumula a costa de todos pero a nadie le molesta porque como no hay mérito en la acumulación no despierta envidia (“odio a lo bueno por ser bueno”, así la define Ayn Rand).

No es ninguna novedad que casi todos los argentinos piensen así. Quiero decir, chocolate por la noticia. Pero hay que tener en cuenta que “los grandes”, los “sectores concentrados” no se defienden a si mismos ni hacen nada para reivindicarse en lo jurídico, en lo político y en lo moral. Algunos porque en algún negocio turbio con el poder andan. Es un problema para todos que los persigan y esquilmen por el proceso que expliqué más arriba, pero esperar que esta mentalidad termine sin que se defiendan quienes deben defenderse primero es una fantasía.

Creo en cambio que aún cuando se compren el engaño de que hay que evitar a los “sectores concentrados”, los chacareros están defendiendo su propiedad y saben que el gobierno nacional es el enemigo número uno que tienen. No hace falta que defiendan a los otros, sino que cada uno se defienda a si mismo. La gran buena noticia creo es que todos percibieron que la única organización política que puede serles útil es la municipal y a lo sumo la provincia.

¿Y ahora qué?

Una vez el ex presidente K dijo frente a empresarios españoles “no me juzguen por lo que digo sino por lo que hago”. Al kirchnerismo no se lo juzga por lo que hace todavía porque el día que eso ocurra se verán en problemas. Pero es cierto que hay que olvidarse bastante de lo que dicen porque casi todo es una puesta en escena y a su alrededor están llenos de títeres en movimiento buscando un pedazo del botín de la plantita llamada soja de la que el estado se apodera. La década del setenta parece lo más importante, pero en realidad lo relevante es que esta es la década del setenta y pico por ciento entre retenciones y otros impuestos con el que se quedan todos estos charlatanes que dicen haber logrado sacar al país adelante y le deben todo a los tipos a los que han estado combatiendo e insultando en los últimos 20 días.

Empezaron patoteando y terminaron con el discurso de una mala actriz haciendo el papel de víctima. Ellos o son victimarios o víctimas, ese es el juego de chiflados que se llama “estilo kirchnerista”. Es la forma en que desconciertan a propios y extraños mientras llegan las valijas bolivarianas y no llegan los fondos de Santa Cruz, que a esta altura son un misterio que supera al del Santo Grial. Spilberg, he aquí la próxima aventura para Indiana Jones.

Mientras mucha muchachada de la Triple A aplaudía la entrega del pañuelo de la madre de la abundancia doña Hebe de Bonafini a la señora y ésta buscaba lágrimas para la foto, el drama, como siempre, ocurría muy por encima del texto. En la plaza todos detrás de la torta, y en las rutas todos fabricando la torta un poco hartos de que se la lleven no bien la sacan del horno. Los protestones le dieron menos importancia al cuarto discurso que a los tres anteriores y empezaron el camino de la desactivación de las medidas de fuerza porque tampoco tendría sentido continuarlas. Carecen de interlocutores, se los deberán fabricar. Y los cortes, como siempre, castigan a terceros y no al gobierno que les roba.

Es el momento en el que la actividad política en los pueblos y las ciudades del interior debería absorber las lecciones aprendidas en estos veinte días. La subordinación marcial al sistema kirchnerista de parte de los intendentes y gobernadores es el problema a resolver por quienes pagan las cuentas de todo el país, antes que del final de la historia que es que un gobierno nacional sin contacto con ellos, que encima los desprecia, se lleva el resultado de su trabajo y de su riesgo.

El kirchnerismo demostró la debilidad de su fortaleza. Estaban todos en la plaza, pero están solos. Son ese pequeño club que cabe ahí con público rentado. Se hablan a si mismos y despliegan símbolos rituales. Se asustan entre ellos y cuentan la hacienda para ver cuánto han perdido después de la peor paliza política que reciben producto de su propia obcecación.

Las madres de la abundancia llegan en Mercedes Benz

Las señoras de Bonafini no llegaron a la Plaza de la Abundancia en 4×4 sino en una camioneta Mercedez Benz.

Muchos empleados tiene el kirchnerismo y eso se refleja en el acto Lo mejor de esos laburos es que te permiten ir a un acto en un día de semana en pleno horario laboral.

¿Entenderá alguno de esos qué quiere decir la palabra “retenciones?

El juego de los 10 errores

Afirmaciones ministeriales y presidenciales:

Primero el ministro:

1. Nadie dice que producir soja es malo. Algo que nos demanda el mundo y podemos producir a muy buenos precios no tiene nada de malo per se. Pero tiene efectos profundos sobre el resto de la actividad productiva. Desplaza y encarece otras actividades porque encarece el costo de la tierra, tiene efectos sobre el propio suelo como monocultivo y tiene un impacto laboral muy bajo.

Ministro no le creo que usted crea esto. Fíjese que se la han pasado contaminando la mente de los argentinos diciendo que las importaciones eran malas, ahora viene usted a querer contaminarnos con el error opuesto. Es decir que las exportaciones son malas. Si se gana la lotería ministro, usted deja de trabajar (eso espero). Pero eso no es una mala noticia. No es que la lotería le hace perder un trabajo, es que tiene algo mejor que hacer. Esos desplazamientos que a usted le preocupan son la misma cosa. Y el incremento del precio de la tierra también. Ocurre porque esa tierra está siendo circunstancialmente más productiva.  Sobre el “impacto laboral” volveré en el siguiente error.

2. A pesar de todo el boom agropecuario, el empleo en el sector creció el 1,5% frente al 17% en el resto de la economía.

¿Amigo, no era esto lo que usted quería? O cree que la soja que “hemos” (no sabía que usted se dedicaba al campo como Moyano) producido no tiene que ver con el crecimiento en otras áreas de la economía. El único sector extraordinariamente exitoso (eso que ustedes también visten de mala noticia apelando al resentimiento y llamándolo “ganancias extraordinarias”) es el del campo, de manera que son esos ingresos los que pueden explicar el crecimiento del empleo en el resto de la economía. El crecimiento industrial corresponde en gran medida a la agroindustria, pero todos los demás sectores de la industria protegida que no se caracterizan por su éxito exportador precisamente le deben, igual que usted, gran parte de sus ingresos a la soja.

No me voy a extender sobre esto, pero hacen ustedes tanto para que la gente no pueda trabajar que creen que la falta de trabajo es un problema económico y no un problema político causado por ustedes manejando la economía como los médicos brujos. Voy a ser sintético. No se hacen negocios para trabajar, sino que se trabaja para hacer negocios.

3. Si no tuviéramos retenciones tendríamos que enfrentar precios de alimentos muy caros.

Cómo dice esto ministro si usted es un continuador de la llamada revolución productiva (cuyo único efecto hasta ahora es una argentina tradicional agroexportadora) de Duhalde que se sustenta en el dolar mantenido alto mediante inflación que es lo que coloca a los ingresos de los argentinos muy por debajo de los precios internacionales. Es su culpa que los precios internacionales estén tan alejados de nuestras posibilidades.

4. No es lo mismo producir soja que leche.

Vaya, antes decían no es lo mismo producir caramelos que acero, ahora no pueden salir de los productos agropecuarios. Tampoco es lo mismo producir leche que piqueteros que es a lo que se dedica su gobierno. Pero más allá de eso ¿no hicieron ustedes una política terrorista hacia el sector del tambo? ¿no le mandaron al energúmeno de Moreno a apretar a los tamberos? ¿Nos está jodiendo mister minister?

Los tamberos están fritos por su control de precios. En todo encontrará usted una mala noticia que haga intervenir al estado. Si mañana podemos vender aire argentino en lata usted elaborará una teoría intervencionista con eso destacando lo pernicioso que es eso para la producción de pochoclo al desplazarse la gente de una a otra actividad (cuando la gente y las actividades se desplazan ministro, lo hacen detrás de un objetivo mejor, como cuando usted va a Buzios en plena crisis).

5. A la larga lo que vamos a tener es menos leche, menos carne, menos trigo…

La respuesta es igual a la anterior. Lo que “tengamos” menos se llama costo. Lo que “tengamos” más se llama ganancia. No se preocupe por lo que tengamos menos sino por la diferencia respecto a lo que tengamos más. Y por favor no se asuste si esa diferencia es extraordinaria porque esa es justamente la buena noticia.

6. La retención móvil le da más seguridad al productor porque sube cuando el precio internacional sube y baja cuando ocurre lo contrario.

Genial este chiste ministro. Podría aplicarnos a todos retenciones móviles sobre nuestros ingresos y así otorgar una estabilidad bárbara a la economía. Sería la forma de socialismo más idiota de la historia y una forma de eliminar la relatividad entre los precios que permite saber qué producir y qué no. Me parece que después de esto habría que cerrar la London School of Economics por dejarlo egresar a usted de ahí.

7. Las retenciones y compensaciones permiten que la población pueda tener acceso a los alimentos a los precios que le corresponde.

Eso es lo que usted cree porque se compra los índices de Guillermo Moreno. La población no puede acceder a precios de los alimentos que corresponde porque la maquinaria de emisión para mantener el dolar super alto impacta sobre esos precios antes que sobre los salarios.

8. No está en el corazón de las retenciones móviles poner un precio máximo o desincentivar una producción.

Pero señor, usted nos venía diciendo que ese era el propósito, ¿por qué no se pone de acuerdo con usted mismo?

9. Ministro, las retenciones no se reparten entre productores de leche, trigo o carne. Más bien contribuyen a agrandar el aparato político de una agrupación ilícita llamada frente para la victoria, que incluye su propia oligarquía. No hace falta que me extienda sobre el punto. Usted sabe de esto más que yo.

10. El más grande error lo reconoció usted. Nos venía hablando del paro de la abundancia, ahora nos informa que estaba perjudicando al 80 por ciento de productores que son “pequeños” ¿En qué quedamos ministro?

Después la señora, que incurre en todos los errores anteriores, pero le agrega otros propios:

11. Una Argentina que con el esfuerzo de todos hemos logrado transformar en estos cuatro años y medio, pero que todavía quedan argentinos que no tiene trabajo, que tienen hambre o que aún teniendo un salario no les alcanza para vivir con la dignidad que todo hombre y toda mujer merece.

¿Cómo es esto señora? Sabemos que el campo puso ese “yuyo” que se llama soja y es como nuestro oro. Ustedes, que son los buenos, pusieron el reparto con toda esta “equidad” e “inclusión social”. Resulta que cuatro años y pico después, todavía combatimos a la soja que tantos problemas nos trae con sus extraordinarias ganancias y siguen habiendo desocupados y gente con hambre ¿Y usted nos quiere decir que quienes fallan son los productores y no los repartidores?

12. Las retenciones a la soja nos permiten incentivar determinados cultivos de productos que si consumimos (no queremos soja).

Destruyamos a aquellos afortunados que exportaban aire, así vuelve el pochoclo ¿no? ¿Cómo no se le ocurrió todavía obligarnos a comer soja?

13. Pequeños, medianos y grandes.

Este es un error común de esta política. Nadie definió el concepto de pequeño y de mediano y si lo intentan no lo lograrán. El sistema podría estar lleno de trampas pero esa es la parte buena que tiene. En definitiva si todo se transforma en un gran colador, mejor.

Pero el error conceptual persiste. Cada impuesto produce a sus propios marginales. No importa cómo se los defina primero. Si ser pequeño termina el día que se consigue la hectárea número 501, entonces la marginalidad estará ahí. Esos serán los productores en problemas. Y si la escala de cualquier modo le permitiera subsistir, el restaurante al que dejó de ir que es su última prioridad antes de que se le quitara el impuesto será el perjudicado. Trasladado el resultado de toda la cadena, el menos eficiente desaparecerá.

En ese sentido, solucionar el problema del mayor número de productores no significa resolver el problema de la mayor parte de las personas. Si se reconoce que el el 80% de los productores sólo representan al 20% de la producción, la medida busca resolver sólo el 20% del problema que no es el de la gente directamente involucrada en el cultivo sino toda la actividad productiva, sus clientes y proveedores.

14. Vio una foto impactante de un asado. Pero no está mal hacer asados.

¿En qué consiste el impacto señora? Su problema no es que le molesten los ricos o los asados. Lo que le pasa es que le molestan los ricos que no se enriquecen con usted y los asados de los que no participa. Por eso tiene esta dualidad de hacer referencia a estas cosas y después aclarar que no le parece mal. Yo vi la foto del Mini Cooper de Floppy. Y no está mal tener un Mini Cooper… Es mucho más dificil tenerlo que hacer un asado.

15 Uno puede ser multimillonario y quejarse igual por la pérdida de rentabilidad.

Debería fijarse un poco más. Nadie se está quejando por pérdida de rentabilidad, sino por afano. No se pierde la rentabilidad sino que se la roba el gobierno que no produce una sola de las plantitas.

16. La Casa de Gobierno está abierta para todos  y para todas, pero para dialogar.

La calle señora, está abierta, liberada diría, para el señor que sienta usted a su siniestra que Luis D’Elía. El único oficialista que da conferencias de prensa. No juegue, no le cree nadie.

17. No piensen como propietarios de un país, sino como parte de él.

Lo que le pasa señora es que ustedes no quieren competencia. Ustedes son quienes se han adueñado del país, los productores quieren nada más ser dueños de su producción.

18. Berni pintaba la Argentina agroexportadora de principios del siglo pasado.

Señora, Berni tiene material hoy, después de la revolución productiva, para pintar, pintar y pintar. En la Quinta Avenida esto no se ve, pero le cuento que en Buenos Aries se ve todas las noches. El resultado de políticas como la suya que antes se hacían por simple error, ahora para beneficiar a unos vivos y a su aparato político es el cordón de pobreza al rededor de todas las ciudades. Y esto ocurre después de 80 años de reparto, buena parte de los cuales fueron exactamente al estilo que prefiere usted.

La riqueza del campo no se pierde porque el estado no la robe. Permanece donde debe estar beneficiando a gente que trabaja y no a esos tipos que usted junta para que la aplaudan.

Mary Anastasia O’Grady le llama “rebelión fiscal”

Tax Rebellion in Argentina
MARY ANASTASIA O’GRADY
The Wall Street Journal
March 31, 2008; Page A18

Violence broke out in Buenos Aires last week when demonstrators protesting food shortages and inflation were set upon by stick-wielding supporters of President Cristina Kirchner. The attackers were led by a sworn enemy of the private sector who was once an official in former President Nestor Kirchner’s government.
“The only thing that motivates me,” Luis D’elía said, after his assault on a protestor was caught on camera and his actions were justified by Mrs. Kirchner’s chief of cabinet, “is hatred against the whorish oligarchs.” He then announced that he and his men would patrol the city streets to defend their view that the country’s producers are immoral. National police, who answer to the president, did nothing to quell the violence.
Argentina has been growing fast — better than 8% a year — since 2003. But this has largely been the result of the combination of a natural bounce after a collapse and a global boom in commodities. Meanwhile, simmering just beneath the surface of the recovery remains the fundamental contradiction that provoked the 2001 economic crisis. To wit, while a strong peso made Argentines prosperous in the 1990s, it was incompatible with the rigid, closed economy. The situation is the same today: Either the economy is opened, labor markets are made flexible and the business climate improves or the government clings to a weak peso policy as a way to compensate for an uncompetitive economic model and inflation comes back. Take your pick.
By choosing the latter, the Kirchners have won the support of that segment of the Argentine economy loyal to the principles of 20th-century fascist Juan Peron. These include labor militants, government bureaucrats, the Peronist political machine and the likes of Mr. D’elía, whose thugs act as Mrs. Kirchner’s informal enforcers. But by generating inflation and provoking shortages Kirchneromics is also fueling widespread discontent.
The recent trouble began not in Buenos Aires but in the provinces, where agriculture is the main economic activity. Farmers rebelled earlier this month when the government announced an increase in export taxes on agricultural products. Claims that the government’s new “retention” rates — aka export taxes — are close to an expropriation are not without merit.
Take, for example, soy beans. The new export tax will be raised to 44% from 35%. But since farmers also have to pay a 35% income tax on profits, the effective tax rate is significantly higher. “The farmer ends up paying essentially a 63% tax on gross income,” says Pablo Guidotti, dean of the school of government at Argentina’s DiTella University. If the price of soy goes up, Mr. Guidotti adds, the “retention rate” increases until the government can end up taking as much as 95% of any marginal increase in farmers’ gross income.
In response to the tax increases, farmers have blocked roads in some 300 locations around the country, pledging not to allow their goods to reach markets. The effects of the action have been felt in the capital, where demonstrators have taken to the streets in sympathy for the farmers and against what they say is government arrogance. The strike is now in its third week.
Mrs. Kirchner says the tax increase is a redistribution mechanism, suggesting that growers and ranchers have to be forced to share more of their good fortune with others. But the greater motivation behind the export-tax increase is inflation.
This government, it seems, will do just about anything to reduce inflation except the one thing that would solve the problem: Let the peso strengthen. It has imposed price controls on businesses; frozen, and then subsidized, energy prices; and prohibited the export of beef. Last year it fired the director of the government’s agency for inflation data because she refused to fudge the numbers. Even so, prices rose by an estimated 20% in 2007 and expectations for this year remain high. This would explain the new round of confiscatory export taxes. By discouraging farmers from sending food abroad, the government thinks it can increase food supplies inside the country and damp prices.
While making farmers furious and reducing the incentive to produce, this does nothing to address the causes of the inflation, which are monetary expansion and the failure of the economy to attract investment and expand productive capacity. A strong peso and a commitment from the government to respect private property are what’s needed to confront rising prices.
Instead, like loyal minions desperate to plug holes in a leaky dike, Mrs. Kirchner’s economics team is running around trying to compensate for the many Kirchner policy errors without freeing the economy. The inflation crisis is only the latest fiasco. Subsidies to offset the new export taxes cannot be far behind.
But never mind. Kirchner power does not lie in a rational economic model. The first couple’s idea of running an economy is to tax, prohibit, regulate, subsidize and otherwise micromanage every aspect of Argentine life so that no decision can be made without checking first with them. They are, at bottom, unreconstructed authoritarians.
If you doubt this, consider the fact that Mr. Kirchner spent the past five years dismantling institutional checks and balances so that when this moment came, all the power would be in the presidential palace. He and his wife now control the judiciary, the legislature, the central bank, the national police and discretionary spending in the provinces. The only avenue left open to express dissent is civil disobedience.
As we saw last week, that path may be closing down too since the Kirchners now have their own military on the streets of Buenos Aires, led by Mr. D’Elía. The anger and envy behind the rage of this mob is what kirchnerismo has sown since 2002. Those who dare to differ are likely to be met with more savagery.

La Gran Marcha de la abundancia se realizará mañana

Oligarcas kirchneristas de todo el país marcharán mañana a la Plaza de Mayo con el objetivo de demostrar que son más que quienes protestan por los impuestos e intervenciones en la actividad rural. Gobernadores, intendentes, sindicalistas, piketeros a sueldo y otros rentistas del fisco harán su demostración de número.

Una vez logrado el objetivo de demostrarse todos que son más y sobre todo el de estos oligarcas de demostrarle al jefe que se ganan su abundancia, todo seguiría igual.

A las 15 está previsto que se mande otro discurso la presidente en ejercicio del kirchnerismo, la oligarca de la renta inmobiliaria Cristina Kirchner. La hora un tanto insólita tiene que ver con la previsión de que la gente menos abundante que tiene que trabajar no pueda responder con una salida masiva espontánea a la calle para rechazar otra vez las palabras de la señora. Está pensando mucho qué va a deicr porque se pregunta qué pasa que todo el mundo no dice últimamente lo inteligente que es y no tiene en cuenta cómo recuerda números y detalles. Piensa que no ha explicado lo suficiente que todo esto le pasa por ser mujer. Algunos rumores que no pudimos confirmar indican que estaría evaluando poner fin a la crisis mediante una operación de cambio de sexo.

Foto. Los Sauces, casa patagónica, símbolo de la Nueva Oligarquía, que tiene mucho de oli, pero más tiene de garca