John Stossel y el control del armamento

Las organizaciones terroristas en la década que le encanta al matrimonio presidencial estaban armadas hasta los dientes. Tenían todo tipo de material bélico y todo eso ocurrió en plena política de control del armamento.

El video de este post es un informe de John Stossel sobre el error de vincular seguridad con control de armamento como se está haciendo en la Argentina, porque el problema es precisamente el inverso.

Dentro de la pérdida general de conocimiento sobre los fundamentos de nuestro sistema político (el que teníamos en realidad), en una nota de La Nación reciente se afirma esto: “El Estado está obligado a brindar seguridad: debe desalentar que la gente quiera tomar un arma para defenderse porque el Gobierno no la protege”. Con toda liviandad el autor de la nota supone que la población debe suicidarse para no quitarle trabajo al estado.

Lo cierto es (y me parece increíble tener que hacer docencia con algo tan elemental) que todo el mundo tiene derecho a defenderse por si mismo. Nadie ha renunciado a eso y no se le ha concedido jamás al estado el monopolio de la defensa. Al estado se le reconoce el monopolio del uso de la fuerza para restablecer la justicia. De lo que se trata el monopolio del uso de la fuerza es de impedir la justicia por mano propia, no la defensa propia que es un derecho legítimo inalienable. Sería criminal desalentar la defensa propia.

El elemental señor Moore y muchas personas más inteligentes que el creen que los desastres al estilo Columbine que cuando no ocurren están por ocurrir, tienen que ver con la libertad de portación cuando se trata en realidad de una clara cacería de indefensos por personas que no intentarían semejante perversión para sanar su auto-estima si no pudieran sentirse en superioridad de condiciones. No es tanto el problema que los alumnos de los colegios estén desarmados como el hecho de que los asesinos sepan que cuentan con esa ventaja.

Dicho esto (ya va el video, paciencia que estoy larguero) ninguna política para restablecer los estándares de seguridad que teníamos años atrás puede prescindir del aspecto privado del problema. Se le ha inculcado a la población la idea de que renuncie a defenderse y espere al estado. El mismo estado que tardaba treinta años en poner un teléfono, el mismo estado que le da un cargo a Anibal Fernández.

Que las armas son peligrosas no cabe duda, debería alentarse a la población a aprender a usarlas. Lo increíble es que esta verdad se diga ignorando que estar indefenso en un país con el crimen creciendo y un gobierno que cree que los asaltantes son progres en medio de una lucha de clases es mucho más peligroso.

Mano dudosa

Me acordé que algo había posteado sobre el abogado de barrio parque al que le gusta disparar. Aquel episodio anterior terminó con la retirada de la policía. La paz a cualquier precio por decirlo de algún modo fue lo que ocurrió cuando las cámaras de televisión se instalaron listas para presenciar una masacre. Final feliz para muchos.

Pero las cosas no funcionan de la misma manera. He Man se sintió vencedor y pocos meses después produjo el episodio que pudo terminar incluso peor.

Este asunto no tiene nada que ver con la portación libre de armas aunque hay una manía a reducir estos problemas al instrumento en lugar de concentrarse en el individuo que los produce, en este caso teniendo prohibido tener armas. Si se trata de individuos que buscan sentirse poderosos y a los cuales la indefensión de los demás o un estado que arruga como ocurrió aquella vez lo ceban.

Pero la responsabilidad del último tiroteo a lo Far West se encuentra en el modo en que ser resolvió el problema anterior.