Un poco de dunga dunga

El que critica recibe los ataques feroces de los funcionarios del gobierno por orden de su Alteza Kakal. Por desgracia pocos tienen la dignidad de bancarse la confrontación y ponerlos a todos estos en su lugar, así que viviremos así varios años.

Lo que me sorprende cada vez más es la capacidad de arrastrarse que tienen los que se acercan al poder. Toda una vida deben haber llevado de bajarse los pantalones para aceptar ese papel que les propone el rey K de hacer de lúmpenes de la lengua. Estamos acostumbrados a los Fernandez, pero el espectáculo de Javier de Urquiza huyendo del palco sometido como una rata a los caprichos kakales y después Peirano contestando como un guanaco a una crítica,siendo ministro de economía para mantenerse bendecido por el madamas es un bochorno.

Con un presidente normal estos funcionarios nos hubieran parecido normales. Nos sirve para aprender cuanto ejercicio agachándose hacen los que llegan a ocupar cargos en la Argentina.