Novelas con muertos

Written by Jose Benegas on June 20, 2007 – 12:21 pm -

Ya comenté que trato de no involucrarme en los casos policiales que toman estado “mediático” porque soy muy escéptico en cuanto a que la descripción hecha por un cronista de lo que sucede en la investigación tenga la confiabilidad como para hacer un análisis. Imposible decir algo de una causa sin leerla y si a eso le sumo que la prioridad mediática no es la información sino el entretenimiento (lo que se logra reduciendo el campo visual a aquello que se logra entender) diría que es más fácil resolver un caso tirando a la perinola que enterándose de él por TV.

Pero hay algunas burradas que por si mismas no se deberían dejar pasar. Y ayer se dieron dos juntas. La primera fue en el contexto del caso Dalmasso. Se le atribuye al fiscal general de la provincia Darío Vezzaro haber argumentado contra las objeciones de la defensa respecto de una pericia genética diciendo que tal cosa “es cuestionar la legalidad del estado. Increíble llegar a fiscal general sin saber que existe algo llamado derecho constitucional que parte de la base de que el estado puede ser cuestionado en su legalidad antes que nadie. Y en materia de procedimientos penales hay muchos más motivos aún para estar advertido al respecto, sobre todo si se es fiscal. El estado de derecho supone que el gobierno debe estar por debajo de la ley y no por encima. Se puede creer en al infalibilidad del Papa porque es una asunto religioso, pero la verdad que además de no entender el sistema jurídico en el que vive, creer que el estado es infalible es propio de alguien que no ha salido de la cuna. Ojalá la desmienta, porque bastaría para mandarlo a su casa.

El otro asunto tiene que ver con el otro show en cartel que es el de María Marta García Belsunce. La querella que representa a la madre de María Marta no acusó a su yerno, sino que pidió su absolución. Repitiendo un argumento absurdo de la fiscalía en el programa de Laje se dijo que esa querella se había desnaturalizado porque lo lógico era que estuviera del lado del fiscal acusando. Digo yo ¿en la producción no conocen a algún abogado? Es cierto que todo se pone en boca del fiscal, pero informar requiere controlar si lo que dice es cierto o al menos contraponerlo con lo que dice el que sostiene lo contrario. La querella busca la verdad, y la fiscalía debería hacerlo también. El motivo de la primera no es condenar a alguien y el deber de la segunda es encontrar al que debe ser condenado.

No se trata de una competencia deportiva donde “ganar” consiste en condenar al que se tiene enfrente, sino que implica condenar al culpable. Se esté de acuerdo o no con cualquier hipótesis delictiva, no hay nada de raro ni cuestionable en que la querella pida la absolución de Carrascosa si no cree que es el homicida sobre todo porque su interés es encontrar al verdadero.

También surgió en ese programa otro punto del que tuve un conocimiento más directo. Se habló de la conexión del crimen con el cartel de Juarez, hipótesis que el fiscal Molina Pico había esgrimido cuando pidió la prisión preventiva de Carrascosa anunciándola en una conferencia de prensa pero que no mantuvo en la acusación. De esto no hay pruebas dijeron en el programa. Y el problema es otro ¿Se intentó probar? ¿Hay algún motivo para sostener esta hipótesis más allá de que no tenga valor probatorio? Porque si no lo hay lo que se debe concluir es que desde el inicio la puntería puesta sobre el viudo estaba basada en una fantasía.

Y digo que conozco un poco más ese asunto porque cuando trabajaba en Fuego Cruzado se produjo ese dictamen. Y sin conocer qué venía pasando en la causa lo tuve que leer. No hacía falta ver ni una foja más del expediente, el dictamen era fantasía pura y por si mismo no se sostenía. La hipótesis del cartel de juarez se parecía bastante en su construcción al del secuestro de Luis Gerez. No había referencias a ningún indicio. Era nada más que una afirmación del fiscal conectando dos hechos de forma casual, como era una investigación sobre el Banco General de Negocios en el que Carrascosa había trabajado y el crimen de María Marta. Y la conexión era la derivación de esa circunstancia. Cualquier delito que se hubiera producido en la familia de algún empleado del banco o directivo, para Molina Pico hubiera sido un indicio de que el problema era el temor al Cartel de Juarez. Y si siguiera hilando y les contara que en el Cartel de Juarez la pasan bomba mientras en la Argentina se persigue a un perejil que en realidad lo que hizo fue traicionarlos se me desmayarían y no quiero eso.

Entonces no era que no había pruebas sobre este elemento fantasioso o que Molina Pico no las consiguió. La realidad era que no tenía siquiera un motivo serio para establecer  una hipótesis al respecto ¿Estaba Carrascosa imputado de lavar dinero para el Cartel? No, directamente estaba imputado de matar a su mujer para que nadie se entere. Sin embargo lo oí decir al fiscal, cuando la defensa lo cuestionó por no haber seguido con eso que él igual tenía “la íntima convicción” de que esta relación existía. Hace mucho que no creo en el sistema de la íntima convicción, menos en la Argentina donde no existen ni la intimidad ni las convicciones, pero el funcionario si la tuviera la debía volcar al expediente y sostenerla. En ese momento le aconsejé a la producción que no se embarcara en la fantasía que acababa de leer y me hicieron caso.

Uno de los aspectos más graciosos del dictamen era que mencionaba a un empleado del Banco y decía que tenía un nombre clave que era “bicho”. Nombre que según el fiscal tendría que ver con alguna función en la maniobra de lavado de dinero del Cartel de Juarez. Resulta que yo conocía bien a esa persona y desde chico lo habían apodado bicho por feo.

Creo que estos últimos años han hecho de la Justicia penal algo muy parecido a una asamblea de un centro de estudiantes. Y voy a empezar a ponerme abolicionista porque creo que ya llegamos al punto en que cualquiera va en cana por cualquier cosa y nadie por lo que debe ir.

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Circo y hogueras

Written by Jose Benegas on June 11, 2007 – 11:09 am -

Uno de los problemas de prolongar una relación enferma como la que se establece con un presidente con claros signos de inestabilidad emocional y autoritario es que podemos caer en la peligrosa ilusión de que un individuo es la causa de todos nuestros males. La cordura se mantiene haciendo el esfuerzo por ver los problemas más allá del personaje y sobre todo muchos que no tienen nada que ver con él.

No suelo seguir los casos policiales en parte porque me desagradan pero algunos ocupan tanto espacio en la información, sobre todo estando tan controlada la información política, que resulta imposible no enterarse de los detalles de algunas “investigaciones” como es la del asesinato de Nora Dalmasso. Desde que el hecho ocurrió lo que primó fue ese humor snob, sarcástico y corrosivo que se apoderó de la televisión sobre las costumbres de la víctima. También las opiniones sobre la personalidad del marido y se sucedieron hipótesis una más “certera” que la otra sobre posibles autores. Cuánto más espectacular sea la hipótesis más paga. Se ve la clara influencia de la mirada televisiva sobre las decisiones judiciales y es entonces cuando las investigaciones terminan o en vía muerta o con algún chivo expiatorio que sea negocio desde el punto de vista del espectáculo.

Ahora estamos en un final que da de comer a mucha gente del que será difícil echarse atrás. Si el hijo menor de Dalmasso mató a su madre el circo lo destruirá ¿Y si no fue así? El fiscal utilizó una figura extraña para mi como la “sospecha leve”. Para los medios existe una condena porque la hipótesis vende. Para cualquier investigador serio y cualquier persona normal, antes de dar por cierto que un hijo mató a su madre tendría que pasar mucha agua bajo el puente. El cuidado que se pondría sería mayor, porque de otro modo al crimen que se investiga habría que sumar el daño para un hijo al que lo señalen como autor de un hecho que lo tiene en principio como víctima. La sola imputación, más siendo menor, es destructiva ¿Pero a quién le importa eso si los magistrados y funcionarios están cuidando su puesto y los productores de televisión también?

La ecuación es sencilla. Sospecha leve de hipótesis vendedora es sinónimo de fusilamiento seguro. En eso estamos ¿Y si Facundo Macarrón es nada más que una de las principales víctimas del homicidio de su madre? ¿Hay lugar para que se descarte lo que se ha armado en una semana con nada más que una sospecha leve?

Facundo Macarrón no es K el personaje del Proceso de Kafka. El sabe qué se le imputa. Pero le servirá de poco si toda la maquinaria expiatoria mezcla de circo con caza de brujas se sigue alimentando. Va a ser difícil, para mi al menos, creer lo que ocurra a partir de esto.

En este nivel de tratamiento del caso lo peor que tiene la mera hipótesis de que Dalmasso hubiera sido asesinada por su propio hijo es que para el público que se convierte en juez sería el final trágico perfecto. Un cierre a lo griego en el que la réproba sea castigada por su propia sangre para que su culpa sea expiada. Es eso lo que asusta, como la justicia corre por carriles primitivos y no por la averiguación científica de lo ocurrido.

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