¿De quién es la culpa de la desaparición de Julio López? De Scioli, obvio

El gobierno nacional (el comando unificado de Puerto Madero) tiene un montón de respuestas que dar en el caso Julio López, pero salvo que algún involucrado directo viaje a Miami y los kakistas le envíen un contingente para apretarlo un poco u ofrecerle una porción de una empresa capturada, no nos vamos a enterar. Determinadas organizaciones están un poco distraídas con el tema. Parece que nadie quiere tocar las puertas de Balcarce 50 para preguntár dónde está Julio López y ahora han descubierto a quién reclamar. Quieren una respuesta ya, ahora, en este momento. Y si no responde Scioli, lo hacemos extraditar para que lo juzgue Garzón.

Señora presidente ¿la desaparción de Julio López es una conspiración de EEUU?

Del kirchnerismo se sabe todo a través de los propios actos. Cuando tratan de perseguir al juez que investiga el caso Skanska nos muestran que el problema está en la cúspide del poder. Cuando le revocan la acreditación a un periodista como Norberto Dupesso en Ezeiza por dar a conocer el caso Antonini anuncian que están involucrados. Se desviven por esconder pruebas e información, pero no puede evitar actuar de un modo en que sea evidente para cualquiera que son los responsables de todo lo que pasa.

En el caso de Julio López lo venimos advirtiendo desde el primer día. Sin necesidad de dar por cierta ninguna versión. Con solo ver lo que hicieron meses después con Gerez para apresara a Patti, algo que consiguieron inventando otra cosa, tenemos una buena vara para determinar qué pudo pasar con López. Después las declaraciones de Hebe de Bonafini descalificando al testigo del caso Etchecolatz y los dichos de la ministro de defensa suponiendo que había que darlo por muerto.

¿Dónde está ahora la izquierda derecho humanista que el kirchnerismo pone toda la carne al asador para que la investigación no se amplíe? No defienden a los supuestos familiares de sangre de los hijos de Ernestina Herrera de Noble, no reclaman por los 900 desaparecidos anteriores al 24 de marzo de 1976, evitan responsabilizar al oficialismo por la desaparición de López. No hablo de reconocer que los otros tienen los mismos derechos que quienes se encuentran de su lado de la vieja historia de los setente. Hablo de que dentro de sus partidarios están dispuestos a dejar afuera las “causas inconvenientes”.

Señora presidente ¿qué se sabe en el gobierno de la desaparición de Julio López que no quieren que sepamos?

La memoria que evocan es cada vez mas limitada.

Conformes con poco

Tal vez sea un exceso de confianza lo de la familia de Julio López al mostrarse conformes con las promesas de Kirchner y con la actuación del juez Arnaldo Corazza a pesar de que “hay solo hipótesis”.

Kirchner insiste con la historia que confirma los fantasmas que levanta. El caso de López presentado como una “venganza” de los simpatizantes de Etchecolatz está basado nada más que en prejuicios, sería un caso aislado de una reacción de este tipo. Los testigos de estos casos se cuentan por cientos y ninguno tuvo ningún inconveniente, salvo López y Gerez. Sabemos que lo de Gerez fue una payasada y también sabemos que nunca se investigará que hubo detrás de esa farsa.

No hay otro motivo que el querer confirmar la existencia de los demonios que son el componente religioso de la fiesta kirchnerista. La prioridad del gobierno no está en encontrar a Julio López sino en confirmar su credo. No tienen sus parientes motivo alguno para tranquilizarse con las palabras del marido de Cristina Kirhcner.

En cuanto a “las” hipótesis judiciales son un tanto limitadas. Parecería que fuera en realidad una sola que se recicla cada tanto y que toda actividad está destinada a lograr prensa sin ningún resultado. Sin embargo es lógico que Corazza no tenga ningún problema ni con el gobierno, ni con el CELS ni mucho menos con Bonafini. Lo raro es que los damnificados no puedan ver lo obvio y que el caso Gerez no les haya servido para abrir los ojos.

La investigación debería apuntar a los investigadores. Ojalá que la familia de López tengan buenos consejeros no comprometidos en causas políticas que les hagan ver que duermen con el enemigo.

Los marcados

Marcar enemigos y depositar en ellos el mal es un instrumento de manipulación y construcción de poder viejo como las ceremonia del chivo expiatorio. Es una metodología propia de una sociedad primitiva o decadente en la que un provocador oportunista llega a la cumbre del poder y busca hacerlo total y omnímodo.

Los militares son eso para Kirchner. Su cruzada llevada al ridículo, la construcción de la historia de los “militantes” perseguidos por usar el pelo largo, más que ver con una reivindicación de lo irreivindicable es una forma arcaica de mantenerse en el poder. Siempre que esto ocurre la furia termina desatándose en la sociedad contra los marcados por el poder. Lo hicieron también en el caso de la desaparición de Julio López (sigo insistiendo que nadie investiga la responsabilidad del gobierno) para que el fantasma de los militares que se comen niños en el desayuno haga aparecer como necesaria la continuación de la esquizofrenia.  El resultado ya se pudo ver cuando la muchedumbre se ensañó con un militar. Uno cualquiera, que pertenece al mismo grupo que representa el mal oficial. Por supuesto, la actitud más deleznable ante esto es es desmarcarse.

Digo esto y mi sensación es la misma que la que me producen las caras de boludos de los opositores cuando se quejan de que el gobierno es malo con ellos y es que a nadie le importa un pito.  Pero como diría Bertolt Brecht parafraseando a Martin Niemöller, ya les va a importar.

Pilar Rahola habla del país en el que Hebe de Bonafini es intocable

Se cumple un año de la desaparición de Julio López. Los noticieros, como todos los días, trabajan para el gobierno sembrando la hipótesis idiota y encima no probada ni por indicios, de que detrás del hecho se encuentran ex policías o militares cercanos a Etchecolatz. Idiota porque atenta contra el sentido común semejante esfuerzo contra un testigo en particular de entre tantos testigos y juicios. Idiota porque es lo que el gobierno quiso difundir para probar que es necesario luchar contra los fantasmas del pasado. Idiota porque ahí tienen al caso Gerez para saber de sobra que el lugar dónde debe indagarse que le pasó a López es Balcarce 50. Pero como digo, los noticieros están ahí repitiendo que las “únicas pistas apuntan a militares y policías”. Eso no es una pista pedazos de ignorantes, es nada más que la teoría conspirativa de propaganda que difunden los que deberían dar respuestas.

Nadie le pregunta a Hebe de Bonafini por qué se se ocupó tan rápido de minimizar el aporte de López a la causa contra Etchecolatz y a descalificarlo como persona y como “militante” ¿Qué sabe la señora? ¿Por qué nadie le pregunta?

Los elefantes pasan, pero nadie investiga. Este es el paraíso post noventista, la Argentina en serio.

Volviendo a la Hebe, Pilar Rahola se ocupó de ella en El país de España. Pero no sólo de ella, sino también de manera elegante del país en el que es intocable y todos le temen.

“Lacra de toda Latinoamérica y no sólo de Argentina, la actitud de una parte del espectro social, que minimiza, justifica e incluso avala el terrorismo, es un penoso síntoma del relativismo ético que practican muchos líderes de izquierdas, hasta el punto de no conmoverse ni con la muerte masiva. Ahí está, para vergüenza de Argentina y para vergüenza de la humanidad, el brindis que Hebe de Bonafini -la antigua presidenta de las madres de Mayo- hizo, celebrando el atentado del 11-S. Un total de 4.000 muertos, 4.000 personas con sus vidas, sus esperanzas, sus ilusiones, convertidas en humo en manos del terror, y la risa de Bonafini bendiciendo la matanza. Y su famoso ¡Viva ETA! En la España que la había invitado y aún lloraba la muerte de Ernest Lluch. Hebe representa el paradigma de una izquierda violenta, revanchista hasta la locura, inequívocamente reaccionaria. Sin embargo, ¿es ella lo alarmante? Al fin y al cabo, personajes como Hebe o como otros que pululan por el continente, con el delirante Chávez a la cabeza, no son nuevos en el mercado del populismo demagógico. No. Lo alarmante es que el día después del brindis de muerte, las Hebes continúen teniendo micrófonos, vida social activa, miles de pesos de ayuda pública y hasta el aval institucional. “Todos somos hijos de Hebe”, me aseguran que dijo Néstor Kirchner. Sobran palabras… Eso es el relativismo ético, ésa es la quiebra de valores que, con angustiosa naturalidad, se puede respirar en la Argentina que avala determinado progresismo. En esa Argentina, y en alguna de las Españas… Como dijo el sabio, “habrá que defenderse de una derecha muy diestra, y de una izquierda muy siniestra”.

¿Por qué nadie más reclama por Julio López?

El tema desapareció de los diarios, de los noticieros por supuesto y ni siquiera hay más manifestaciones pidiendo la aparición de Julio Lopez ¿Por qué? ¿Todo es negociable?

¿Y del secuestro de Luis Gerez don president qué se sabe? Se acuerda que usted dio un mensaje en cadena nacional que fue tan efectivo y después nada de nada?