Tomates: una oportunidad de entender los precios

Quiero completar la idea del post “Tomates unidos jamás serán vencidos” porque de acuerdo a los comentarios veo que no fui claro.

No hace falta un boicot contra un precio. La gente sola deja de comprar lo que no le conviene. Plantear el tema en términos de boicot es darle un contenido político al asunto que no tiene pero que al gobierno le conviene para plantear la cuestión en términos conflictivos y mostrar que si necesitamos al señor Moreno para seguir comiendo tomate. Pero no necesitamos a Moreno ni a ninguna asociación de consumidores para defendernos de ninguna verdura.

Quiero decir con esto que frente a un precio alto, sea por inflación o alguna cuestión estacional, el comportamiento racional de las asociaciones de consumidores es informar que tal producto se consigue en tal lado más barato, que se ponga atención porque hay diferencias de precios a veces importantes (“camine señora” Lita dixit), que sustitutos se encuentran en oferta, pero “boicot” es un absurdo extra económico sin ningún sentido. No hay gente complotando del otro lado, sino personas que tratan de obtener el mayor beneficio de su venta como nosotros que tratamos de obtener el mayor beneficio con nuestra compra y que con nuestras decisiones influimos en los precios (que de perfectos no tienen ni han tenido nada jamás, no parto de esa base) y eso hace que quienes producen y distribuyen sepan dónde está su negocio que también es dónde está el nuestro. No hay complot ni boicot, todo lo que se debe hacer es decidir.

También podríamos razonar así: Complot para comprar todos los tomates a cualquier precio. Lo más probable es que incentive el aumento de la producción del tomate más rápido y el problema estacional se solucione. Con la misma mentalidad sería la solución opuesta, pero igual de irracional. Querer influir en los precios por otra vía que no sea nuestro propio cálculo de costo beneficio no tiene ningún sentido, porque la utilidad del precio está justamente en resumir de un modo muy eficiente esos cálculos en un número que sirve de referencia y nada más que de referencia. Comportarnos de un modo “simulado” lleva a resultados “simulados”

Los precios no requieren conspiradores ni defensores, sólo decisiones particulares. Esa energía hay que guardarla para los impuestos. Ahí no hay decisiones individuales, ni mecanismos de información. Son gabelas. Ahí si se trata de una voluntad que se impones sobre las otras y de lo que se trata es de ponerse firme y pujar para ver quién le tuerce el brazo al otro. No dejemos que nos distraigan.

Empresarios en campaña por el Felpudo de Oro

Señores, no se crean que no me doy cuenta de que lo que están haciendo es para llevarse más rápido el FELPUDO DE ORO. Si, se los digo a ustedes Alfredo Coto, José María Hidalgo y Luis Pagani. Ustedes que están haciendo una campaña de prensa para llevárselo fácil y mostrárselo a sus nietos. Desde ya les digo, van a tener que laburar porque hay muchos contendientes y muy buenos.

Ayer la señora salió con varias de sus bolufrases. “Esta dinámica de precios es más que razonable, que no es, por supuesto, el índice de la oposición, sino el del Indec” (se refiere al del policía de los precios Guillermo Moreno).

Esta es la mujer que asombró a Adrián Paenza y que así inauguraba el concepto (hegeliano) de dos inflaciones, una oficialista y otra opositora. No estaría tan mal si fuera así, pero resulta que en mi barrio por ahora la inflación opositora viene afanando.

La respuesta empresaria fue de admiración a una mujer tan inteligente. Luis Pagani después de sostener que uno de los desafíos era contener la inflación, reaccionó a las palabras de la señora diciendo que “para contener la inflación, no aplicará recetas ortodoxas“, lo cual en alguna medida es cierto, porque negar que existe y manejar el índice es, en materia de heterodoxia, todo un hito.

José María Hidalgo de Endesa dijo que la señora del puño crispado y los múltiples colores había sido “coherente” y que gracias al crecimiento sostenido había garantías para la inversión.

Pero el que ya es muy evidente que está haciendo todo para llamar nuestra atención y quedarse con el FELPUDO DE ORO es Alfredo Coto. Porque mientras ella dijo que no había ningún problema con la inflación y agregó que el genio de su marido la había conseguido bajar a un dígito con el manejo del Indec, él interpretó que “se va a contener la inflación. Su mensaje fue muy claro y está en el camino adecuado“.

Adivinen qué dirían estos empresarios si les preguntaran “¿quién es la más linda del reino?”

Los tomates unidos jamás serán vencidos

La campaña oficial conduce a la segregación de los tomates. Juicio y castigo a la salsa fileto como respuesta al precio de elemento de lujo que alcanzó en las últimas semanas.

Las “asociaciones de consumidores”, siguiendo la misma línea mitológica iniciaron un boicot. Quiero declararme aliado acérrimo del tomate en esta pelea.

Dejemos la pavada muchachos. Hay pocos tomates y mucha gente que quiere comprar tomates. Eso da precio alto. Si la gente que quiere comprarlo es consecuencia de la expansión monetaria o de la pérdida de las cosechas da igual. El precio sólo nos informa la situación.

El boicot busca el mismo efecto que el precio: menos consumidores de tomates. Entonces ¿cuál corno creen que es el sentido de semejante medida, salvo aportar algo a la publicidad engañosa del gobierno?

A diferencia de la reducción de demanda por precio, la reducción de demanda por boicot lanza una señal falsa al mercado: hay pocos tomates, pero tampoco hay gente haciendo cola para comprarlos, en consecuencia  mantener la producción como está. Esto salvo que todo el mundo sepa que los precios están alterados por la expansión monetaria y por lo tanto nadie sepa que pito hacer y ninguna señal sirve para nada.

De cualquier manera esto es todo una paparruchada el servicio de la Candidata Espiritual de la Nación para desviar el tema, porque la gente hace lo que tiene que hacer, si hay tan pocos tomates que el precio se disparó, sea culpa del gobierno o del FMI no lo compra y listo.

Entusiastas declaraciones de felpudos

La muchachada socia del gobierno, generosamente llamada empresaria, salió a hacer declaraciones bochornosas en apoyo de la tesis oficial de que inflación no hay y que todo se trata de una “conspiración” de “grupos minoritarios” para intentar cambiar “el rumbo económico”.

Los tipos se arrastran, pero para no dejar que la locura se propague. Sería bastante idiota alguien que vea el problema inflacionario serio que estamos padeciendo y creyera que todo debe seguir igual. Y para información de los garcas en cuestión, las minorías en todo caso tienen derecho a expresarse y el problema consiste en todo caso en tratar de criminalizarlas otorgándole el valor a su disidencia de “conspiración”. Solo un gobierno miserable como el actual, un conjunto de miserables como estos emprearios y los medios de propaganda que utilizan pueden hacer un juego tan asqueroso con esta cuestión. Lo único que puede explicar estos comportamientos para negar la realidad y estigmatizar a quienes la ven y describen como “politizados” y aprovechadores electorales (que es el caso del gobierno) es la alianza en negocios sucios con el gobierno.

De hecho la conspiración de las “mayorías” que quieren “mantener el rumbo económico” suena a una explicación mucho más razonable cuando se ven estos comportamientos en comparación con lo que le ocurre a la Candidata Espiritual de la Nación cada vez que sale del país para realizar campaña electoral. Resulta que todos le hablan del problema que no existe.

En la era duhaldista cuando todo esto empezó, pusieron de moda a un par de señoras desconocidas entonces de “asociaciones de consumidoras”. Eran distintas a las mujeres que se ocupaban tradicionalmente de las cuestiones de la canasta familiar. Esta vez tenían explicaciones izquierdosas para todas, así que eran más adecuadas para “el nuevo modelo” y desde el gobierno se hacía un esfuerzo para ponerlas de moda. La cuestión es que estas señoras han desaparecido ahora. Una de ellas era Patricia Vaca Narvaja, una kakista de paladar negro, que se ve que no se anima a tomar protagonismo en la cuestión para sostener la negativa oficial respecto de la inflación y las mentiras del Indec. La preocupación por el consumidor terminó, para que no la hagan parte de la conspiración tal vez.

Encontré al ortodoxo que dice que el aumento del consumo genera inflación

Mister K, nuestro alma mater, el gran hermano, nuestro protector, se tiró ayer contra otros de los conspiradores que tratan de destruirnos. Esta vez fueron los “economistas ortodoxos” que dicen que la inflación es consecuencia del aumento de consumo.

A ver hombre, cuando hay inflación hay menos consumo consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo del dinero. Y ésta pérdida se produce porque el gobierno aumenta la oferta de ese dinero. Con la misma plata, estimado mister president, se compra menos.

Pero al hombre le gusta plantear todo de modo retorcido. Los que no quieren inflación, según la tesis kakista, es porque están en contra del consumo de la gente. Curiosa teoría. Curiosa e idiota.

En un primer momento pensé que el economista ortodoxo en cuestión era  Alberto Fernández, porque él dice que las subas de precios enormes de los últimos meses son debidas al crecimiento. Pero seguí averiguando.

No hay consumidores agolpados en las puertas de los supermercados y economistas diciendo que eso es perjudicial porque nos vamos a quedar sin papas y tomates. Esa clase de pavadas se dicen más bien a su alrededor. Hay un titular del Banco Central que le obedece al señor K y desvaloriza la moneda emitiéndola para mantener el dólar super alto (lo contrario a sus deberes según la Carta Orgánica) y gente con la ñata contra el vidrio de los supermercados porque ya no puede comprar lo que comparaba la semana anterior. En esas condiciones la gente sabe que por más que deje de consumir un bien su precio aumentará a medida que se desvaloriza la moneda que tiene en el bolsillo. Lo que hace es consumirla lo antes posible.

Esta distorsión pega más en la gente que vive con lo que le ingresa cada mes. Los tenedores de bienes no se ven perjudicados porque sus valores se adaptan a la cantidad de moneda en el mercado. Pero el asalariado está en el horno. Se ha explicado hasta el hartazgo que la inflación es el impuesto a la pobreza.

Yo no se que consume usted señor presidente, pero le voy a dar una mano. Buscando y buscando, al fin encontré al ortodoxo que dice que la gente tiene que consumir menos para que baje la inflación:

La lucha contra la inflación

 

Kirchner: “Compren menos carne para que bajen los precios”

 

El Presidente instó hoy a reducir las compras hasta tanto disminuyan los cortes en las carnicerías; duro ataque a los consignatarios del Mercado de Liniers

 

 

 

“Ustedes, vecinos, pueden seguir ayudando. Compren menos carne si no bajan los precios. No por culpa de los carniceros, que no tienen nada que ver con este tema.” Con esta frase, el presidente Néstor Kirchner dio un nuevo paso en el conflicto por el precio de la carna al solicitarle a los argentinos que lo miraban por televisión suspender el consumo de carne, al menos hasta que baje el precio de los mostradores.

“Es muy importante el estado de conciencia en la sociedad. Ya lo vismo en otros temas que pasaron y dieron muy buenos resultados. No compren; hágamosle sentir el poder de consumo de los argentinos”, agregó luego el primer mandatario, en lo que pareció una referencia al boicot que él mismo impulsó contra Shell, en abril del año anterior, luego de que la petrolera aumentara el precio de sus naftas, y que incluyó bloqueos de piqueteros en las estaciones de servicio de la compañía.

Finalmente, la empresa dio marcha atrás con las subas.

“Ustedes pueden ayudar muchísimo en esta tarea. Que no nos vendan al precio que ellos quieren como si nosotros tuviéramos que abalanzarnos a pagar desesperadamente cualquier cosa”, dijo Kirchner. Luego, dirigiéndose directamente a las amas de casa, “que saben, que comprenden y que ven”, les pidió “que no compren”.

Solidarios. Ante la advertencia de la industria frigorífica sobre posibles despidos por la suspensión de exportaciones, Kirchner afirmó: “Vamos a ser totalmente solidarios con los trabajadores de los frigoríficos. El estado nacional junto con los provinciales, les vamos a dar todo el respaldo necesario para terminar con ese tipo de extorsión”.

Antes, Kirchner había atacado el funcionamiento del Mercado de Liniers y a los consignatarios, a quienes acusó de manipular el mercado para alterar el precio de la hacienda. “Eso de que es libre oferta de demanda y demás no lo cree nadie, más viendo los procedimientos de los consignatarios”, dijo Kirchner.
Link permanente: http://www.lanacion.com.ar/788793

¿Se enojará tanto con Bonafini como lo hizo con Redrado?

El berrinche presidencial de la semana lo ligó Martín Redrado al querer hacerse el independiente y decirse preocupado por la inflación que el mismo provoca. Mister president mandó a uno de sus lacayos a decir ¿inflación? ¿qué inflación?

Ahora la que habló es su madre adoptiva doña Hebe de Bonafini y Obes. No está contenta con el Indec, por lo cual, de acuerdo a las interpretaciones ingeniosas de la señora del puño crispado, la empresaria y académica madre de la Plaza de Mayo, estaría defendiendo los intereses de los acreedores del estado argentino. Tenía razón al final, que las hay, las hay.

¿Le va a gritar don president a doña HB? ¿Saldrá Alberto Fernández a descalificarla?

No me parece FM (III) 16 de septiembre de 2007

[odeo=http://odeo.com/audio/16553813/view]

Por FM Identidad 92.1Siempre en compañía de Juan Cruz Sanz

En el programa de hoy:

Adela Gómez, periodista de FM Radio 21 de Caleta Olivia, quién sufriera disparos de goma de parte de la Gendarmería el miércoles.

Lidia Satragno – Pinky, candidata a diputada por la lista de Francisco de Narváez y Jorge Macri

Andrés Cisneros, ex vice canciller

Ana María Luro de ADELCO

Marina Torchiari presenta los blogs de la semana:

http://salvoerroruomision.blogspot.com Salvo error u omisión de Laura Cambra
http://albertomontt.blogspot.com Alberto Montt de OBVIO Alberto Montt
http://www.dotpod.com.ar Dot Pod de Federico Picone

Dirección de Podcast del programa: No me parece FM
Archivo MP3 para bajar el programa: MP3

Paula Martínez y sugerencias para disfrutar del mundo cultural, gastronómico y de entretenimientos de Buenos Aires


Pero cómo va a estar preocupado Redrado por la Inflación

Este Redrado che, con esas cosas que dice lo hace enojar a su Alteza Kakal. Todos sabemos que inflación no hay y que los funcionarios del kakalato tienen que leer los índices del Indec y no andar con interpretaciones libres de la realidad. Como también sabemos que no tienen ningún problema en agachar la cabeza y estar siempre disponibles para el dunga dunga del jefe.

Lo único que falta es que ahora el jefe de la policía diga que está preocupado por el delito, o el gobernador Peralta diga que le inquieta no saber dónde están los fondos de Santa Cruz o que Eurnekian diga que teme lo que pueda pasar por un aeropuerto paralelo a disposición de PDVSA o por las valijas que llegan a Esapaña llenas de cocaína o que la mujer de De Vido se muestre molesta por la corrupción. Con gente así es obvio que no se puede gobernar. Echelos a todos su Alteza. El que acá crea que hay un problema es porque está trabajando para Menem y para esos sectores que quieren detener el cambio.

Redrado livianamente posdesocupado por la inflación

Se me ocurrió que habría que retocar la forma en que Redrado se plantó frente al problema inflacionario en Londres. Dice Ambito que se mostró “profundamente preocupado por la inflación”. Pero a él no le toca “pre ocuparese” sino ocuparse y con su política monetaria está causando el problema más que solucionarlo. Esto quiere decir que no se ocupa, sino que se desocupa. Su manifestación es posterior a las consecuencias de esa política, por lo tanto no es “pre” sino “post”. Y de aproximación profunda a la realidad esto no tiene nada.

El título de este post es más correcto. Así la cosa está más en su lugar.