Bisordi for export

El presidente de la Cámara de Casación Penal está dando una lección impresionante de comportamiento republicano que es casi una perla en el medio del mar de la mediocridad reinante.

Acaba de dar un reportaje a la publicación Diario Judicial sin desperdicio. Destaco esta frase: “…a esta altura de las circunstancias, la defensa de los magistrados por medio de sus sentencias es totalmente inútil, si a la vez no se expresaban por los canales de comunicación habituales con el pueblo. Yo respeto la posición que tienen los colegas, no creo que ninguno tenga temores y que por eso se hayan refugiado en ese método. Seguramente lo han hecho porque creen en la bondad del método”.

La ética es siempre contextual. Quiero decir, es difícil sostener un axioma que no esté referido a circunstancias particulares. No se debe matar, pero ni siquiera eso puede mantenerse cuando alguien ha decidido atentar contra nuestra vida. No se debe mentir, pero en primer lugar debe existir la obligación moral de decir la verdad a aquél al que uno habla, no se debe traicionar la confianza ni engañar causando un perjuicio a la buena fe o los derechos de otro. Por eso no hay transgresión alguna ética en decirle las mentiras más grandes a un agente de aduana en Ezeiza, por ejemplo. Digan lo que digan los actos de poder mal llamados leyes sólo porque salen del Congreso.

Pero, bueno, me fui por las ramas otra vez. Quiero decir que las normas éticas de una república normalizada no son iguales cuando esa república se ha convertido en una cáscara para justificar un poder omnímodo. Aquél “tenemos que ayudar al presidente” del señor Leuco, requiere dos preguntas más: ayudarlo a qué, y por qué.

Lo mismo pasa, y esto es lo que señala Bisordi como un soplo de aire fresco entre tanta versión del formalismo que ha llenado a este país de corderos caminando al matadero, con el comportamiento normal esperado de los jueces en una situación de normalidad constitucional. Ese comportamiento no puede ser igual cuando una banda inescrupulosa y llena de cómplices está aplastando a las instituciones. Los jueces deben hablar sólo por las sentencias, pero cuando avanza la tiranía deben gritar, dentro y fuera del estrado como hace el doctor Bisordi.

En algunos casos se acumula demasiado silencio sobre transgresiones a las reglas de juego. Bisordi habla de la interferencia y las presiones que los llamados organismos de derechos humanos han ejercido contra él, y que no son más que la réplica de estas presiones a las que se encuentra sometida la justicia desde Alfonsín hasta acá para convalidar todas las tesis ad hoc elaboradas por los simpatizantes montoneros para vengar su derrota.

Y el precio de esta venganza ha sido destruir al poder judicial, al menos el fuero federal penal. Por eso bien Bisordi

Renuncie usted señor Kirchner y hágalo hoy

El señor Kirchner mandó ahora a su lenguaraz ministro del interior a atacar al presidente de la Cámara de Casación, quién a su vez se había limitado a anunciar que se resistiría al embate político kakista.

Señor presidente, me permito seguir las enseñanzas de su lumpen de la lengua. Renuncie ya; usted demora decirnos que hizo con mil millones de dólares de Santa Cruz, puso al estado a reinvindicar los crímenes de organizaciones violentas con la que usted simpatiza, la oficina anticorrupción no investiga la ensalada de delitos que su gobierno comete a diario y a mi personalmente me tiene usted podrido con su soberbia y la mala educación que propaga. Usted ha vuelto a convertir a la Argentina en el país intolerante que fue, trata a las personas honradas con mano dura y se cree un verdadero general de un país bananero diciéndonos a todos qué hacer, cuando no es capaz de manejar una reunión de gabinete. Usted y los suyos son impresentables. No son siquiera aceptables estéticamente. Váyase de nuevo a su casa, a su mansión para ser más exacto y deje de jodernos la paciencia de una buena vez.

Estos son tiempos cruciales, por eso hablé en el post de ésta mañana de renuncia en masa de la justicia. No se puede adoptar una posición conservadora ante esta permanente exhibición obscena de incivilización, arbitrariedad, injusticia y mal gusto. El gobierno debe ser al menos deslegitimado para que el país no sea sólo kakismo, sólo podredumbre, asco y vergüenza.

Bisordi y cuántos más

No se hasta dónde llegará el presidente de la Cámara de Casación Penal Alfredo Bisordi con su anunciada resistencia. Me gustaría que fuera más claro en sus palabras con el déspota porque la función primaria del poder judicial es ponerle freno, pero si creo que su actitud es la única posible. Estoy bastante cansado de las ovejas, sobre todo de las ovejas con responsabilidad, con firma, con poder, con uniforme y con plata. Esos me tienen verdaderamente podrido llorando a veces en mi propio hombro. Nunca se ha parado a una dictadura llorando. Es más, ninguna dictadura es posible, menos esta tan bochornosa cocoliche y payasa, sin una cantidad considerable de personas con responsabilidad agachadas.

Si la acción sobre la Cámara de Casación no produce una resistencia general y hasta las últimas consecuencias de la propia Cámara, y una renuncia en masa del Poder Judicial de ser necesario, que toda esa gente no vuelva a quejarse del señor K.