Colombia: el riesgo de la paz que queda.

Colombia: el riesgo de la paz que queda.

La gran amenaza para la libertad es la izquierda radicalizada, reemplazando la legitimidad del derecho por victimizaciones móviles, premios internacionales, galardones académicos y apelaciones al sentimiento de las masas, totalmente despojado de principios. Es una izquierda criminal, sumamente agresiva, que se ensaña especialmente con las personas de sus contrincantes, con cualquiera que se les ponga enfrente. El papa juega un rol importante en la legitimación paralela, la que busca destruir los principios de derecho y todo reemplazarlo por el poder bienhechor, protector, que no requiere límites. Bienhechor nominalmente, ellos lo saben, lo saben todos. No hay disimulo.

Cuando el señor Santos copula públicamente con las FARC, la victoria de la guerrilla no consiste en el mal contenido de ese acuerdo solamente, sino en que se considere sus acciones criminales como una idea política que no estaba siendo suficientemente escuchada por un estado colombiano que resistía por no creer en la paz. Pero la paz es lo primero que se pierde cuando la ausencia de respeto al individuo es aceptada como opción en el proceso político. Los mediocres presidentes americanos vestidos de blanco para prestarse al circo de la igualación, en el que solo pierde su lugar el estado colombiano como sistema legal, son el mayor triunfo moral que el fundamentalismo de occidente ha conseguido jamás.

La paz es la libertad del individuo. Desde las dos grandes guerras el llamado mundo libre perdió su rumbo luchando por la “humanidad”. La libertad es una parte de la humanidad, si igualamos a los Pol Pot con nosotros porque todos somos “humanos” ¿las reglas de quiénes creemos que se imponen? La alegre conversión de los guerrilleros en políticos es eso. Se consagra la aberración de la que la izquierda ha estado comiendo en los últimos 15 años: todo lo lava el voto. Díganme si lo que hay en Venezuela, en Ecuador, en Nicaragua, en Bolivia, es paz.

¿Cuándo votamos fusilarlos? No, eso no se puede. El único desequilibrio admitido es el que tira para el lado de esos criminales.

Lo que más lamento es ver en esta época de oscuridad, a quienes piensan en la libertad en serio, tan distraídos, tan hablando de la nada. Si al bandolero se le opone la nada, el resultado es la ley del bandolero.

Paz quiere decir que nos respetamos, no nos agredimos, intercambiamos y no imponemos nada a nadie. La izquierda es la imposición de todo todo el tiempo; al que no le gusta bala, persecución, desprestigio. Si cesaran en esa actitud terminarían todos los conflictos. Hay dos formas de no tener paz: una es resistiendo su agresión y la otra es dándoles lo que quieren.

Entiéndase bien, los que votaron rechazando el acuerdo, lo que temen es perder la paz que les queda.

No me parece FM 23 de diciembre de 2003

powered by ODEO En este programa creo que no pueden perderse la nota con el diputado por el Frente para la Victoria Dante Gullo sobre los “delitos de lesa humanidad“, carácter que la Cámara Federal le ha negado a los crímenes cometidos por la guerrilla que Gullo reivindica, también el abogado Javier Vigo Leguizamón con una óptica opuesta, Patricia Bullrich y Andrés Cisneros analizando cómo queda la política exterior argentina luego del tratamiento dado por el gobierno al caso Antinini Wilson. También Norberto Dupesso el periodista acreditado durante 27 años en Ezeiza de canal 13 que dio a conocer la noticia de lo ocurrido en el vuelo de Enarsa que fuera castigado con el retiro de esa acreditación.

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Valientes

Quién ejerció el crimen al amparo del poder, es un cobarde por definición

Eugenio Zaffaroni

Unos se creen filósofos, otros se ven como valientes, hasta tienen entre ellos al señor Moreno que dice tenerla más larga. Este es el asunto, “ser” utilizando a los otros como espejo. La valentía o cobardía de militares o terroristas desde el punto de vista jurídico debería explicarla Zaffaroni. Está definiendo una identificación con un bando y un rechazo al otro, a la vez que confiesa ser un removedor de obstáculos al castigo. Garantista con todos, salvo con el enemigo. A ese ni justicia porque un enemigo leal jamas aceptaría ser juez de su contrincante. No sería valiente. Utilizar el derecho penal  y el lugar que otorga el estado para perseguir a los políticamente anulados, a los réprobos, a las perfectas victimas propiciatorias y agradar con ello a la sed de violencia de la banda gobernante tirando por la borda años de construcción de teorías penales ¿a qué categoría pertenece señor Zaffaroni?

Me parece que matar a un señor que se encuentra en cautiverio e indefenso no es de valiente, como lo hicieron tantas veces. Ni tampoco poner una bomba o acribillar a alguien por la espalda. Especialidades de los valientes, filósofos, que la tienen larga y querían un mundo mejor.

Tiene poca importancia ser valiente o no en la comisión de un crimen. El imbécil que se inmoló en la AMIA será valiente. A mi qué me importa. Tiró su vida para joder a otros. Que valiente y qué pelotudo. Como todos los montoneros muertos.

Si creo que hubo muchos valientes con uniforme primero soportando los ataques de las bandas terroristas y después combatiéndolos. Pusieron la vida en juego por algo que valía la pena que era mantener la libertad y no entregarle el gobierno a un grupo totalitario que se encontraba al servicio de otros países. También habrá habido valientes del otro lado. ¿Valientes para qué? Entrar en la discusión de la valentía o cobardía es tan, pero tan estúpido, y tan poco digno de alguien que tiene que juzgar a otro que me da vergüenza ajena. 

Anoche vi a Majul reportear a Lanata. Creí que iban a terminar cantando como Pimpinela pero me decepcionaron, parecían los mejores amigos del mundo. Hubo momentos excepcionales. Por ejemplo cuando Majul dijo que el gobierno perdió el invicto de la corrupción con Skanska y Lanata le dijo que no, que él había inaugurado su trabajo en el diario Perfil con una nota de sobreprecios en obras. Desesperado Majul trataba de cambiar de tema, si no fuera Skanska la inauguración del afano en el oficialismo cómo haría para explicar su silencio anterior. Y claro, Lanata no se ocupó de hacerle un raconto mayor de todas los escándalos oficiales que la prensa corrupta admiradora de valientes e idealistas tapó por eso que ellos consideran tan feo que se llama plata. Desde los fondos de Santa Cruz, el uso de la publicidad oficial para premiar amigos, las valijas de Southern Winds, las operaciones políticas para que grupos amigos se quedaran con bancos y empresas privatizadas, el avance de otros amigos en el negocio del juego etc. No quiero aburrir, parace que Majul no hubiera escuchado la conversacion grabada en la causa Skanska en la que un gerente le decía a otro “ahora hay que trabajar así o no se trabaja”, es decir coimeando. El kirchnerismo es un sistema de afano a granel, pero el señor Majul que hasta hace poco era de los privilegiados que viajaban en el avión presidencial no se enteró. Estos tipos son tan honestos como valientes y filósofos.

El otro momento inolvidable fue cuando Majul comentó la novela de Lanata diciendo que se trataba de una historia ocurrida en un grupo guerrillero que actuó en el norte argentino y que aunque no llegó a combatir tuvo dos muertos. Dos de sus integrantes fueron fusilados por querer desertar. Algo común entre los valientes de Zaffaroni. Fusilaban desertores y como contó Lanata también lo hacían con los homosexuales. Sería para confirmar no solo que la tenían más larga sino que tenían una. A veces la duda lleva a esos actos. Majul recordó esto y le reprochó a Lanata que “olvidara el contexto” y que dijera algo que dañaba la imagen de los guerrilleros. Puse más fuerte porque mis oídos no daban crédito a lo que estaba oyendo. Inclusive llegó a preguntarle si de verdad era de izquierda diciendo esas cosas.

En otros asuntos Lanata sigue siendo un señor muy equivocado, pero su respuesta fue “de derecho” algo que para esta gente despreciable que se ha entronizado en la argentina en el poder y en el periodismo consideran que es de derecha y nada tiene que ver con la izquierda. Está mal dijo Lanata, a mi qué me importa ningún contexto para hacer algo así.

Voy a aclarar un poco el tema porque yo mismo digo que la ética es contextual. No hay ningún contexto que justifique cometer un crimen contra un inocente ni castigarlo por otra cosa que no sea el propio crimen que haya cometido. El contexto que habilita a utilizar la fuerza contra otros es pura y exclusivamente defensivo. Ni los guerrilleros debían defenderse de los homosexuales ni de los desertores. En este segundo caso asumían que eran dueños de sus vidas porque tenían un pensamiento totalitario. Así es que cuando llegan al poder establecen como crimen el ser antirrevolucionario.

Majul no habla de ética como un valor objetivo, sino de complicidad, como un valor particular de una banda en acción. Al igual que Zaffaroni examina el asunto desde la perspectiva de facción.

Quedó largo. En fin, es domingo.