Visas para los amigos en Gualeguaychú

Bajo el permiso anárquico de un gobierno dedicado a sus negocios, los piqueteros ambientales de Gualeguaychú se convirtieron en el estado alternativo y ya se comportan como el poder formal. Un conjunto de patoteros que se apoderan de las libertades generales a la vez que otorgan permisos particulares. Nada a lo que no estemos acostumbrados de parte de nuestros gobiernos.

El escándalo de las “visas” emitidas por el club del piquete de Gualeguaychú también podría ser visto de otra manera. Los más insensatos como el señor Pouler (aquel que me dijo alguna vez que estaba vendido al “poder económico”, de lo que estaría encantado si fuera cierto) son capaces de comprender a personas cercanas con problemas cercanos, mientras sus arbitrariedades las dirigen a personas indeterminadas que no conocen y con las que no tienen contacto.

El poder más irracional, más estúpidamente caprichoso, argentinístico a la enésima potencia, es más inofensivo a escala humana.

Ojo con ir a Gualeguaychú en el Carnaval

Los alarmistas ecológicos de Gualeguaychú, psicologicamente kirchneristas, perfectos ciudadanos argentinos están haciendo algunos ajustes a sus predicciones. Parece que no se ven consecuencias de la planta de Botnia “todavía”.

Yo me tomaría en serio todas las advertencias que habían venido haciendo. Ya nos informaron de muchos niños con problemas para respirar; pobres “creaturas”.  No solo niños, también mayores por el solo hecho de estar a treinta kilómetros de la planta padecían afecciones espantosas (en la foto un fan de Busti tal vez, quedó con esa cara por mirar a la planta en luna llena desde la playa). Nuestros jueces post noventistas se lanzaron al cuello de los malos directivos de la empresa. Y al que dijo lo contrario lo tratamos de chorro ¿Qué otra cosa puede ser alguien que nos contradice no?

Hasta tuvimos que desmentir a investigadores propios que dijeron que la planta no iba a contaminar y tratamos de mal intencionados, agentes de Bush tal vez, a quienes lo dieron a conocer. ¡Basta de conocimiento, eso es de derecha! ¡Lo que necesitamos es militancia, convicciones, ideales heguelianos!

Todo esto en este corto plazo en el que todavía no se ven consecuencias ambientales. Imaginen cómo van a quedar los gualeychuenses en el largo plazo. Y ni hablar de los habitantes de Fray Bentos que si están al lado de la planta.

Digo yo, en vez de cortar el puente, ¿no habría que pedir que lo muevan? Si no ahora, al menos en el largo plazo. Por lo pronto, con todos estos problemas mejor planificar el carnaval en otro lado. Después de todo, largo o corto, uno no sabe bien qué es.

Una chica verde, pero no tanto

Durante la cumbre de Viena y ante 60 jefes de estado la reina del carnaval de Gualeguaychú Evangelina Carrozo, impulsada por la organización ecologista Greenpeace irrumpió vestida con un biquini y un cartel que decía “basta de papeleras contaminantes”.
Les hago a los lectores una de esas preguntas muy fáciles que más quisiera uno que se hicieran algún día por un millón: adivinen de qué material estaba hecho el cartel. ¿Fácil no? Si les quedan dudas con mirar la foto de La Nación es suficiente.

Pero para los muy distraídos, va este multiple choice: 1. De hojas de parra, 2. De lechuga orgánica, 3. De papel.