Cuba, promesas nuevas, realidad vieja

A un año de que Fidel Castro dejara el poder para traspasarlo a su hermano, la Fundación para los derechos humanos en Cuba con sede en Miami  emitió un comunicado que muestra que hasta ahora nada ha cambiado más allá de las últimas expresiones de Raúl  Castro. Esta es la declaración:

Al cumplirse un año del traspaso de poder por parte del dictador Fidel Castro a su hermano Raúl, la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba desea expresar que la vida cotidiana de los cubanos en la Isla sigue sometida a una realidad que se expresa de la siguiente manera: 

En el ámbito político

  • Continúan vigentes el sistema de Partido único y la Constitución de 1976, que establece al Partido Comunista como “fuerza rectora de la sociedad”
  • No han sido derogadas ninguna de las figuras delictivas que reprimen la libertad de expresión en el Código Penal. Continúan vigentes los delitos de “Propaganda Enemiga”, “Peligrosidad Predelictiva”, “Clandestinidad de Impresos”, entre otros, y la Ley 88 (Ley Mordaza).
  • Más de 300 prisioneros de conciencia languidecen en las cárceles del régimen. Sesenta y cuatro de los 75 condenados en la Primavera Negra de marzo de 2003 siguen encarcelados.
  • Se sigue negando a las Damas de Blanco el derecho de viajar a Bruselas a recoger el Premio Sajarov del Parlamento Europeo

 
En el plano social.

  • Los cubanos continúan siendo ciudadanos de segunda clase en su propio país. Necesitan permiso del estado para entrar y salir de su propio país y peor aún, para escoger su lugar de residencia dentro del territorio nacional.
  • Permanece el veto a que los nacionales se hospeden y ni siquiera se les permite el acceso, a los hoteles e instalaciones reservadas solo para extranjeros.
  • Se sigue negando a los cubanos el derecho a comprar y vender bienes raíces, incluidas sus propias casas.

 
En el plano económico

  • Se mantienen todas las disposiciones que marginan a los nacionales de la actividad económica, entre ellas el delito de “Actividad Comercial Ilícita”.
  • Los ciudadanos cubanos siguen sin poder pagar con la moneda nacional en los principales establecimientos del país.
  • Continúa en vigor el monopolio estatal como único empleador en la sociedad cubana.

 
Estos son los hechos. Independientemente de todos los rumores y especulaciones en torno al tema, en Cuba sólo ha ocurrido un reemplazo en la cúpula de poder, sin la más mínima transformación en las estructuras que definen y conforman el poder totalitario. Sólo la plena vigencia de los 30 artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y sus correspondientes pactos y protocolos complementarios, y no ninguna sustitución personal, puede garantizar una plena libertad y democracia para los cubanos. 

Miami, 31 de julio de 2007