Militantes K a los estrados

Años atrás éramos los primeros productores mundiales de bobos. Hoy no hemos descendido nuestra capacidad productiva pero el mundo ha hecho un esfuerzo importante para producir los propios. Un buen ejemplo sería el funcionario que le aconsejó a George W. Bush decir lo maravillosa que es la política de derechos humanos en la Argentina. Quién quiera que haya sido ese consejero, está al nivel de cualquiera de los nuestros.

El kirchnerismo viola derechos humanos de manera permanente y el episodio más burdo lo vimos con la última movilización de fuerzas para policiales. Y carece por completo de política de derechos humanos. Nadie podría felicitar al presidente de los Estados Unidos por juzgar a militares por crímenes comunes porque eso le está prohibido por la Constitución, al igual que le está prohibido al Poder Ejecutivo Nacional. No lo harían porque sería una política represiva y no de derechos humanos y con mayor razón si se los juzga por hechos ocurridos en el contexto de un enfrentamiento armado (¿no les gusta la palabra guerra? No hace falta) con el propio bando con el que se identifica el matrimonio presidencial.

Por supuesto que es una práctica hipócrita de parte del Departamento de Estado, pero conviene poner las cosas en su lugar. Algún día habrá que recordar que mientras avanza la policía de la prensa y se asegura el oficialismo poder nombrar a cualquier militante arrastrado (de esos que al oficialismo le sobran) para juzgarnos, Estados Unidos elige el papel de cómplice. En la década anterior pretendía ser juez de la corrupción de los gobiernos latino americanos, con información de prensa, ahora ha virado y coquetea con gobiernos financiados por bandidos internacionales descubiertos por su propia justicia.

Habrá mucho escándalo en la semana con el proyecto de la ultra kirchnerista Diana Conti de liberar al proceso de selección de los jueces de los rigores de los exámenes técnicos en búsqueda de una mayor discrecionalidad política. En el año 94 mientras el nuevo sistema de nombramientos se proyectaba, antes de la reforma, discutía con todo el mundo que parecía convencido de la panacea de inventar una institución formal que se parezca a otras que fueron fruto de la evolución histórica de otros sistemas, como remedio para tener una justicia mejor. Siempre me pareció, como dice Conti, que el asunto importante al seleccionar un juez no es técnico sino político. No se puede abandonar la responsabilidad de nombrar jueces que defiendan la libertad y la propiedad (si esta palabra escandaliza es consecuencia de cómo la Constitución fue abandonada) ni en favor de los deseos de un gobierno ni en favor de supuesta objetividad técnica.

Como consecuencia del embrutecimiento general la mayoría pensaba que un organismo con un buen título y con una función descripta por genios de las buenas medidas de autoridad que todo lo solucionan, haría que salieran buenos jueces dónde la política (incluida la política que promovía la Constitución) quedara de lado. Desconocían que si los políticos tienen intereses propios los abogados, los jueces, los genios del derecho y los grandes técnicos también. Por supuesto que los consejeros políticos también los tendrían. El Consejo de la Magistratura se convirtió en una puja de intereses políticos en los que prevaleció, luego de la reforma de la señora que llegó a la presidencia, la política del Frente para la Victoria. Lo que hay que tener claro sin embargo es que en ningún lugar estaba representada la política de los treinta y cinco primeros artículos de la vieja Constitución Nacional. A lo sumo podíamos librarnos de un proyecto dictatorial, para caer en otro un poco más gris.

Ahora ese consejo va a ser vaciado por completo de sentido. Se interpretará que es consecuencia del ingreso de la política a la cuestión. Algo parecido ocurre en otros ámbitos. En el campo interpretaban que estaban siendo perjudicados por los políticos y la política, recién ahora algunos se avivan de que sus problemas eran debidos a la falta de política propia, a la ilusión de que las instituciones formales son una valla real contra los parásitos, sin que haya nada político que deba hacerse para asegurarse de que funciones como se debe.

Embajador del kirchnerismo no puede disfrutar los canapés

Dificil la tarea del embajador del kirchnerismo en Washington don Héctor Timerman en estos días. Tiene que explicar el comportamiento de su facción ahora que en Estados Unidos se enteraron la naturaleza del gobierno argentino como consecuencia de la rebelión del campo.

En Estados Unidos están sorprendidos. Se ve que la embajada que tienen ellos acá mucho no informa. Si Ambito Financiero en sus charlas de Quincho mencionaba que en un encuentro de liberales en Rosario con asistencia de figuras internacionales se evitó criticar al gobierno mientras los lúmpenes oficiales actuaban y en cambio se evadía la cuestión refiriéndose a todo tipo de populismos en la región, cómo vamos a pretender que los asesores de los candidatos norteamericanos no se sorprendan al enterarse de que el kirchnerismo tiene fuerzas de choque y grupos parapoliciales que lo colocan en las tipologías definidas de terrorismo de estado.

Lo más difícil que le toca a don Timerman es utilizar la técnica de justificar cualquier cosa que es propia de su facción y entonces decirles que D’Elía actuó de manera correcta. Lo peor es que algo que deberían entender por ahí es que no es el piquetero el problema. En Estados Unidos está lleno de patoteros. Bandas urbanas que amedrentan a los indefensos son moneda corriente. Lo que pasa ahí es que no hay gobiernos que las usen y den cargos a sus miembros para que hagan lo mismo al servicio del poder. Un argumento le regalo a nuestro embajador “muchachos, no jodan más con D’Elía, el problema somos tipos como yo”.

Carrió le contó a Wayne que Argentina es algo más que el patrimonio K

La verdad es que estuvo bien doña Elisa con la carta que le mandó al embajador de Estados Unidos. Pactar con el gobierno esconder hechos contrarios a las leyes argentinas y a los intereses de los argentinos sería un acto repudiable por parte de un país extranjero. Hay una incompatibilidad entre ser cómplice del kirchnerismo y ser amigo de la Argentina.

Este embajador admitió que el gobierno vetara nombres en la lista de invitados a la fiesta del 4 de julio, una práctica que siguen algunas embajadas entranjeras en Cuba con los opositores al régimen. Se supone que Estados Unidos está contra ese comportamiento.  Por eso la prevención de Carrió parece oportuna.

Shannon se acordó de lo que le dijo el gobierno argentino

Leo este domingo a la mañana  (al mediodía en realidad, aunque de la hora que nos da la señora) las declaraciones del Subsecretario de estado para el Hemisferio Occidental Tom Shannon lamentando un mes tarde el show consprirativo ensayado por el gobierno para la victoria de la señora Kirchner para tapar los vínculos económicos que lo asocian al proyecto de expansión de Hugo Chavez de acuerdo a la investigación que surge del caso de la valija del amor hegeliano.

No puedo menos que preguntarme si el funcionario norteamericano se sorprendió. No parece percibir que el kirchnerismo es nada más que un aparato de apropiación (no “un gobierno equivocado”, no erran una), y que por ese lado se vincula al dueño de Venezuela. La nota señala que un allegado a Condoleezza Rice cree que “los argentinos” comprendieron que de lo que se trata la investigación de la valija en Miami es de un proceso judicial y que “lo mejor para todos es permitir que se agote” ¿Está seguro hombre?

Van a intentar cien veces más acercarse a alguna versión light del chavismo para contener a Chávez; y doscientas veces se van a dar contra la pared.

Roger, hermano, permitime que te explique algo

El ex subsecretario de estado para América Latina Roger Noriega escribe hoy en La Nación (que se ha ganado en estos días las palmas como el verdadero gran diario argentino) sobre el problemita de la valija con regalos para la campaña de la señora dando por sentadas algunas cosas que no debiera.

Don Roger comprende el enojo de la señora como la reacción natural pero juzga el objetivo de ese enojo con sentido común, algo que nosotros hemos superado como una forma de entrar en la etapa de la Argentina en serio:

Lo que es bastante inusual es que, en vez de meramente negar la acusación, la presidenta Kirchner impugnó ferozmente las motivaciones de los investigadores estadounidenses, sosteniendo que la querella penal buscaba “cubrir de basura” su presidencia”.

Estimado Roger, hace cuatro años y siete meses que lo único que importa es establecer, con fundamento en el capricho y la paranoia presidencial, las intenciones de todo aquel que no sea un soldado sometido y arrastrado ante los deseos del gobierno. Acá eso es rutina y debieras entender que pretender que el gobierno se ocupe de los temas en lugar de descalificar e invalidar a sus críticos es una intromisión en nuestros asuntos internos, un ataque a nuestra idiosincracia y un delito de lesa kakalidad. Deberías saber que el punto que señalás puede ser inusual en cualquier lugar del mundo, pero no acá.

Continúa luego el ex subsecretario de estado con su ataque a nuestra cultura:

“Uno podría haber pensado que la líder electa para defender el imperio de la ley en su país hubiera jurado llegar al fondo del escándalo, aunque más no fuera para limpiar su nombre. Al fin de cuentas, ¿no es posible que una contribución ilícita fuera ofrecida por Chávez o solicitada por un funcionario de la campaña de Kirchner sin su consentimiento?”

¡No, no y no! La cosa es así Roger: Ni la señora fue electa para defender el imperio de la ley, algo que acá no le importa a nadie y es considerado de ultraderecha y fascista, ni necesita nuestra presidente(a) limpiar su nombre ¿No estás enterado de que su marido se llevó setecientos millones de dólares de una provincia fuera del país sin devolverlos y su actividad principal como orador ha consistido en la acusación contra todos los demás? En lo que tenés razón, hermano Roger es en creer que ella hubiera jurado llegar al fondo del asunto. Eso es fácil, no te preocupes que ya lo va a jurar.

En cuanto a la pregunta final, sacale el “no” y hacela de nuevo.

Tal vez lo peor del artículo de Don Roger sea este pasaje:

Dicho sea de paso, para mí es seguro que el fiscal, el FBI y el magistrado que firmaron la querella criminal actúan con absoluta independencia”.

¿Cómo puede ser una cosa así? ¿Acaso no pueden armar causas contra opositores, gente de gobiernos que ya pasaron, militares y personas molestas desde la Casa Blanca? ¿Pero qué clase de país poco serio son ustedes? Roger, lo que les hace falta a ustedes es que le mandemos a Diana Conti. O tal vez a alguno de nuestros limpísimos jueces o fiscales federales y si no a nuestra mismísima Cámara “del fuero” ¿Ustedes no anulan leyes en el Congreso y se abrazan y besan de emoción por haberlo hecho? ¿No tienen una oficina anti corrupción de los que no les gustan? ¿No cambian a la Corte de un plumazo y se jactan de haber conseguido que sea más independiente justo por eso? ¡Ven que son raros!

El párrafo final ni se los repito porque me escandaliza demasiado lo noventista que es en sus apreciaciones. Solo te sugiero Roger que averigües el historial político de esta gente. No les pueden interesar las amenazas a la vida de las hijas de Antonini Wilson porque ellos tienen “convicciones”, no se si me entendés.

Ustedes están preocupados porque les amenazan a un sujeto vinculado a una investigación que hemos iniciado en nuestros Tribunales pidiéndoles la extradición. Deberías enterarte de que lo de Antonini acá fue considerado poco más que como una distracción por la juez de turno, por eso el muchacho se las picó. Después salimos con los papeles a mandar exhortos para allá, pero ¿cómo puede ser que se lo tomaran tan en serio? Así no es la cosa. Llamalo a Scioli o a algún empresario nuestro, ellos en dos minutos te cantan la justa.

Ultima sugerencia. Poné Radio 10 porque en un par de horas van a hacer uso de su espacio habitual allí y se van a ocupar de tus vínculos con Videla o algo así. Que no los tengas no va a ser un obstáculo, don’t worry.

Se subió al pedestal y dijo

La señora dice que se aprovechan de ella porque es mujer y siguiendo la cansadora línea de victimización habitual del kakismo se proclamó objeto de una conspiración de los malos. Bush incluido. Según el canciller venezolano en esta maniobra también está “la derecha“.

Si algo faltaba para confirmar la complicidad del gobierno argentino con el venezolano, surge con claridad que están coordinando las estupideces que dicen. Tanto la señora como el canciller venezolano coincidieron en inventar que con esta investigación el gobierno norteamericano, que está cansado de demostrar que la Argentina le importa un pito, está tratando de boicotear la creación del Banco del Sur. Seguro que este es el principal dolor de cabeza pero no solo de Bush sino de todos los gobiernos del mundo. Como sea, los gobiernos de Argentina y Venezuela están manejando la comunicación de este escándalo de manera conjunta.

Esto dijo el canciller venezolano:


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Relaciones matrimoniales

Tanta tinta derramada por aquella frase de Guido Di Tella aludiendo a que el país tendría “relaciones carnales” con Estados Unidos y resulta que su Alteza Kakal termina definiendo la relación con aquel país como si fuera de orden matrimonial.

Kirchner, nuestro genio devenido presidente, le reclama al país del norte mayor atención y acompañamiento después de haber vivido hablando pestes de ellos y de haber andado rodando por ahí con Hugo Chávez, la que según parece ha sido una relación por despecho. La revolución de los idealistas heguelianos terminó en esto: “¡vos no me querés más!”

Tal vez Estados Unidos comprendan la situación emocional de don K, pero con toda lógica exigirá antes el cumplimiento del débito conyugal; es decir, un poco de dunga dunga.