La maldad loca y estúpida de Barone

La mentirosa Cristina Fernández de Kirchner le explicó a los estudiantes de la Universidad de Georgetown ayer que ella daba conferencias de prensa todo el tiempo, que lo que pasaba era que los periodistas argentinos querían una respuesta determinada y que si no le gritaban y le pateaban la puerta. Además invitó a una estudiante a presenciar alguna de esas conferencias de prensa para así ver “como viene la mano”. También les dijo que en tanto república, en la Argentina se podía acceder a toda la información que su gobierno esconde.

La señora una mentirosa sin remedio dijo esto con su habitual e insoportable tono airado, que es el mecanismo que tiene para todo, sobre todo para reemplazar a la vergüenza. Un estilo de psicópata muy diferente al de su marido, un maleante mucho más asumido que nunca hubiera aceptado la delirante idea de Argüello de someterla a un acto con estudiantes de un país extranjero a los que no pueda corromper de alguna manera. Siempre supo que no podían contestar preguntas porque el relato no cierra por ninguna parte, pero a diferencia de la Pinocha, tampoco lo halagaban los placeres ni los honores que son propios de otros mundos diferentes a los del ladrón, tramposo y mentiroso. El estaba muy bien en el calor y bajo los códigos del atorrante y tenía plena consciencia de que su mujer era una impresentable y soberbia que quería el rolex de 25 mil dólares mal habido junto al trato de la Reina de Inglataerra. Durante la campaña del 2007 la mandó a Europa, para que no hable.

El canal de noticias TN que quiere destruirla la mostró en directo todo el tiempo. El mismo que es el único que transmite las protestas de la gente. Después tuvo online las grabaciones del acto en Georgetown. Telam que es la agencia que la protege tenía un recorte de tres minutos, lo único que podía mostrar que no la hiciera quedar muy mal. Kirchner y Telam coinciden en que mostrarla es la mejor forma de terminar con ella. Por eso el primero impuso la regla del oscurantismo para todos.

La otra fuente de propaganda y difamación del aparato nacional socialista del kirchnerismo que es el pésimo programa oficialista (pésimo como oficialista) 678 que para defender a la Pinocha la tienen que contradecir. Ella dijo que hacía conferencias de prensa todo el tiempo y la cloaca oficialista sostuvo que no las hacía por buenísimos motivos. Uno de ellos lo dio Barone en el video de más abajo: No vaya a ser que pase como esa periodista que en una conferencia de prensa le preguntó a Perón qué pensaba de los grupos que secuestraban y mataban gente (la Triple A), a lo que Perón contesto preguntándole el nombre y diciéndole que se iba a tener que hacer cargo de sus acusaciones. El cargo que le hizo Perón es que la periodista desapareció, según se lo recordó Cerrutti.

Capa sobre capa de la locura, porque Barone estaba sosteniendo que las conferencias de prensa que la Pinocha dice que hace, en realidad no se hacen porque puede haber preguntas buenísimas que descubran alguna cosa horrible y cierta, como las actividades de la Triple A, incomodando a la Presidente, pero ellos forman parte de un gobierno que se identifica con las cosas horribles y ciertas que hacía el grupo opuesto a la Triple A y que a su vez padecía las acciones ilegales de esta fuerza de tareas paralela peronista, aunque todos se identificaban con Perón y ahora llamados todos peronistas conviven en un mismo gobierno y comparten los negocios. Ellos, todos, son los idealistas.

A Cerruti le dio asco Barone y a Barone le dio asco lo que el mismo resulta ser después de que le marcan que para defender a la Pinocha estaba reivindicando a la Triple A cuando ellos son otro tipo de criminales.

En su intento de defensa de lo indefendible sostuvo que en Estados Unidos se hacen conferencias de prensa porque nunca se le preguntan cosas feas a los presidentes. Señor Barone, en Estados Unidos lo que pasa es que los presidentes no tienen una Triple A, ni reivindican al terrorismo, ni pagan con dinero público programas de TV nazis. Y cuando mienten la prensa los destruye, como en el caso Watergate. Siempre habría que hacer como Bradlee, citado por un conocido ex periodista, “A partir de Watergate -dice- siempre he buscado la verdad después de oír la versión oficial de la verdad”. Y después de leer esto Barone se vuelve a quedar mudo.