“Mandatario no es el que manda sino el que recibe un mandato”

La siguiente es una nota de Alejandro Gómez hoy en El Nuevo Herald. Además de su precisa opinión, señala que la fiscalía en Miami no sólo cuenta con la grabación de los agentes venezolanos afirmando que el destino del dinero era la campaña presidencial, sino con las declaraciones de los cuatro una vez que fueron detenidos confirmandolo, algo que hasta ahora no había trascendido.

 

Más enredo propio que maldad ajena

Aristóteles lo denominó, unos cientos de años antes de Cristo, argumento ad hominem y consiste en descalificar al oponente sin rebatir sus argumentos. Cuando un fiscal federal de Florida dijo que el dinero que llevaba Antonini Wilson en su maleta era para la campaña de Cristina Fernández de Kirchner, mucha gente, incluida la Presidenta, recurrió a este argumento.

La señora de Kirchner y su jefe de gabinete afirmaron que era una operación de inteligencia en su contra armada por el gobierno de los Estados Unidos. William Lara, ministro de Comunicación venezolano, dijo que era otra ofensiva contra Chávez. No explicó cómo, de un país con estricto control de cambio, pudieron salir $800,000. Y el canciller uruguayo acusó al FBI, diciendo que hay gente a la que le molestan las buenas relaciones.

Ignoraron de forma rampante la división de poderes, a la que no están acostumbrados, y el hecho de que un fiscal federal no es el gobierno de los Estados Unidos. Probablemente le hizo saber al Departamento de Estado que había involucrados en la causa dos países con lo que Estados Unidos tiene relaciones, pero de allí a una operación de inteligencia hay un abismo.

Nadie niega que el gobierno de Estados Unidos, y todos los gobiernos, hacen operaciones de inteligencia pero, generalmente, tienen alguna razón para hacerla. En el caso de Argentina, su presidenta debería decir cuál supone que es la razón para presionarla, cuando no es un país que esté en la agenda de Washington.

Cuando la señora habla de desprolijidad en las relaciones internacionales olvida mencionar el mal gusto de haber permitido a Chávez hacer un acto en Buenos Aires para insultar a George W. Bush cuando éste visitaba Uruguay.

Las operaciones en contra de Chávez no son necesarias ya que quien mejor las hace es él mismo. Basta con una cámara y un micrófono para que el teniente coronel bolivariano y primer socialista del siglo XXI se ponga en evidencia con efectos calamitosos que han colmado la paciencia hasta el mismísimo rey de España.

Más allá de sus problemas de imagen, Chávez tiene un tratado de libre comercio de hecho con Estados Unidos, mediante el cual recibe miles de millones de dólares por su petróleo, no importa cuántas barbaridades haya dicho en la semana.

Los hechos, irrebatibles, son que un funcionario de una empresa estatal argentina, muy cercano al ministro Julio de Vido, mano derecha del ex presidente Néstor Kirchner, alquiló un avión privado, autorizó que subieran venezolanos, uno de los cuales llevaba una maleta con $800,000 que fueron detectados en la aduana de Aeroparque. Un dato no menor es que el avión despegó de la rampa número cuatro del Aeropuerto de Caracas, destinada al uso de la presidencia de la nación.

Cuatro meses después, Wilson Antonini denuncia que ha sido amenazado para que no diga el origen ni el destino del dinero. Detenidos por el FBI, cuatro venezolanos y un uruguayo le dicen al fiscal que el destino final del dinero era la campaña presidencial de Cristina Fernández.

Más allá del impacto mediático, no hay ninguna acusación contra la señora Fernández, ni contra Wilson Antonini ni contra el mismo Chávez. La presidenta argentina dice que esto tiene el perfil de series norteamericanas donde no se sabe qué es verdad y qué es mentira. Si quiere distinguir una de la otra, la Justicia podría interrogar al funcionario que alquiló el avión, para que explique para qué viajaba a Buenos Aires Wilson Antonini.

La intervención del gobierno de Chávez en la región es un secreto a voces y ya provocó protestas en Bolivia, Nicaragua, Ecuador y Perú. En nombre de la prolijidad en las relaciones internacionales, Chávez ha insultado a Fox, Alan García, Felipe Calderón, entre otros notables.

El gobierno de George W. Bush está demasiado enredado en sus errores como para pensar en operaciones de inteligencia en estos países. El enredo se debe más a la torpeza propia que a la maldad ajena.

Tanto la señora presidenta como el teniente coronel bolivariano y primer socialista del siglo XXI deberían pensar en algo que, hasta ahora, no estuvo nunca en sus agendas: dar explicaciones a quienes los votaron para que administraran el patrimonio público. Deben terminar de entender que mandatario no es el que manda sino el que recibe un mandato. En otras palabras, sería saludable menos soberbia.

Hoy en El Nuevo Herald

Señora, consígase otro abogado

El gobierno del cual Alberto Fernández es Jefe de Gabinete es acusado de recibir dinero negro de un gobierno extranjero con el que el estado argentino ha venido haciendo negocios difíciles de explicar. Su defensa de esa imputación se resume así:

1. Estados Unidos no ha podido liberar a los rehenes de las FARC. Entre líneas puede leerse “ahora que llega Néstor se va a notar más”

2. Estados Unidos está con bronca por lo independientes que son los satélites del “revolucionario bolivariano”.

3. El gobierno es el que detectó a Antonini. Se olvida el hombre que fue la burocracia quién lo detectó, que lo hizo porque el avión llegó tarde y fue derivado a otro sector, que el gobierno en cambio fue quién fletó el avión y trajo a Antonini y le concedió trato preferencial a los aviones de PDVSA en Aeroparque y que a su vez lo dejó escapar rápido porque todo se trataba de una pequeña infracción formal. Suena bastante ridículo que salga a reclamar ahora porque no se acelera la extradición del personaje en cuestión ¿Cómo podría Noriega (Roger, para los amigos) confiar en que la cosa se esclarecería con Antonini en la Argentina si el gobierno del señor Fernández reacciona de modo violento ante el más obvio sentido que debería tener cualquier investigación sobre el caso, que es Balcarce 50?

4. Insiste con un argumento ultraperonista: Lo podrían haber hecho de otra manera, como por ejemplo a través del propio Chávez en su avión. No hay duda de que si hubieran pensado que su impunidad no era total lo hubieran hecho. Pero en realidad lo que revela la vía elegida para mandar el dinero es que esta era una operación regular y no un simple episodio.

5. Estados Unidos desvía la investigación. En lugar de investigar a Antonini Wilson se ocupa de los agentes venezolanos. El importante, según Fernández es Antonini. Casi una confesión. Antonini es importante para los involucrados. Está fuera de su control. Al principio muy contentos con que se fuera porque no imaginaban lo que iba a ocurrir. Hubieran leído No me parece y hubieran estado prevenidos. Hace rato que se los vengo diciendo. En Estados Unidos, país normal, creen que los peces gordos están mucho más arriba que el gordito de la valija. Y que el señor Fernández quiera insistir con la tesis del gordito solitario, tan estúpida, no hace más que confirmar esas sospechas. El problema es que así como Estados Unidos no concedió aún la extradición en el gobierno no tenían ningún apuro, pensaban manejarlo con cuatro agentes que “convencerían” a Antonini y un abogado mandado para defenderlo “del modo debido” (o de Vido). Salió mal mister Chief of Gabinet. Los pingüinos se creyeron más vivos que los yankies y terminaron dándoles el motivo perfecto para intervenir.

Ni una palabra del Jefe de Gabinete sobre la operación de los agentes venezolanos y la presencia del doctor Ledesma. Ninguna palabra del jefe de gabinete para reemplazar de un modo razonable la tesis de que el dinero era para el gobierno.

Señor Fernández: ¿En qué ha avanzado la investigación argentina en todos estos meses? ¿Depende todo de que Antonini venga y confiese? ¿Se sabe con quién estuvo antes y durante su visita y sus viajes anteriores?

Señora, consígase un abogado que no sea del Frente para la Victoria.