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June 25, 2008 – 9:52 am | by Jose Benegas
Se eligen políticos que duran un tiempo limitado en el cargo y luego se van a su casa o tienen que someterse de nuevo a los rigores del sufragio. Se seleccionan jueces siguiendo un procedimiento basado en el mérito, aunque eso no asegure que el criterio de mérito de quienes los seleccionan sea el mejor, y estos duran en sus cargos mientras dure su buena conducta, lo que también depende del juicio de buena conducta de quienes los juzgan.
La diferenica es que los primeros deben seguir criterios de prudencia, oportunidad, evaluar las situaciones que se les presentan y tomar decisiones de un amplio espectro. Sobre todo los que ocupan cargos ejecutivos. Pueden hacer muchas cosas, pero su función es elegir cuáles hacer. Los jueces en cambio gozan de estabilidad y se los selecciona por sus conocimientos del derecho. Su posibilidad de aplicar un criterio de prudencia es más reducido. Salvo para el juez Gallardo que se caracteriza por hacer de sus ideas políticas una sentencia de cumplimiento obligatorio.
Es tan autoritario utilizar la política para obligar a la gente a hacer lo que no tiene obligación de hacer, como usar un cargo judicial para imponer por la fuerza ideas políticas. Y si son ideas políticas tan disparatadas como las del señor Gallardo, fruto de los devaneos izquierdistas del votante porteño y su subproducto, los políticos porteños que lo seleccionaron, la cosa se pone peor. -Se evita así, en una pseudo actuación judicial el debate electoral y político sobre las razones que impulsan una decisión y que sí están sometidas a discusión, no como los derechos individuales que no se votan.
No es que las ideas políticas de Gallardo influyen en su sentido del derecho. Es que Gallardo cree que “no puede resolver olvidando la realidad”, que en el contexto de sus dichos significa que no puede resolver ateniéndose a las reglas, por razones de “oportunidad” y “razonabilidad” que no explica en ningún momento, y que en todo caso tendrían que ser sometidas a una campaña electoral en el que decidamos todos qué es lo más prudente, conveniente y atinado, sin estar sujetos a la tiranía del señor Gallardo y sus disparatadas ideas al respecto.
El derecho nos ampara a todos, aún cuando sobre él haya interpretaciones muy distintas. Las ideas políticas se discuten. Si es prudente o no sacar una carpa de una plaza, que está ahí y fue construída como plaza, pagada como plaza por los vecinos de acuerdo a un presupuesto de plaza, es un asunto político. A un juez le cabe aplicar normas jurídicas, pero en el fallo que comento no muestra ningún interés por hacerlo. Si hay una norma y esa norma no es declarada inconstitucional lo que un juez debe hacer es decir que le corresponde al Poder Ejecutivo decidir que hacer. Podría invocar tal vez el estado de viva la pepa que rige bajo el sistema kirchnerista y sustentar, pero elige resolver en base a que no se debe “exacerbar los ánimos que con tino se intenta calmar desde el poder público federal“. Su idea encima del papel sedante de los chiflados de Balcarce 50 nos da una pauta de qué tal es Gallardo a la hora de reconocer “la realidad”.
“No moleste señor Macri el lindo clima de debate que ha creado el gobierno kakista” parece decir Gallardo, dejando de lado que el debate está dentro del Congreso y no en la Plaza y que un gobierno que no da conferencias de prensa no parece necesitar una carpa en una plaza para dar a conocer sus pensamientos, si es que los tiene. Punto que evita considerar Gallardo es que esas carpas kircneristas se pusieron ahí con el propósito deliberado de entorpecer a otras que no tienen los resortes del poder ni el aparato de la publicidad oficial para destruir a sus adversarios.
Gallardo entiende que a los kirchneristas les faltan medios de expresión.
Tal vez estoy escribiendo mucho de Gallardo, pero ¿no es hora de que lo manden a su casa para que inicie una mediocre carrera política con sus absurdas ideas?
Termino con esto. Dice el juez antes de resolver que no se le puede quitar la carpa al gobierno nacional que “No significa esto que el Gobierno local carezca de poder de policía, ni tampoco que los manifestantes, resulten de la extracción política que fuere, no deban cumplir con la normativa vigente. Lo que si colijo es que ese poder de policía debe ser ejercido, en forma racional y prudente, atendiendo a la particulares circunstancias de cada caso” Ahora bien, como lo que el “colje” es que lo “racional y prudente, atendiendo a las particulares cirunstancias del caso” y sin mucha más explicación es que las normas sobre autorizaciones no deben aplicarse a los kirchneristas que tienen “urgencia” por instalar sus carpas, debería al menos reconocer al iniciar el párrafo que en realidad SI “significa esto” que los manifestantes en cuestión están exentos de cumplir las mismas reglas que debemos cumplir los demás.
Después ordena la intervención de los bomberos para darle un broche a su actuación comiteril. Un juez da ordenes ejecutivas. Y la mayoría de los legisladores y jueces seguro que no entenderán por qué no puede hacerlo.
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