El antecedente de los conjueces para juzgar la constitucionalidad de los nombramientos en comisión

Malabares tendría que hacer la Corte para convalidar la designación de jueces en comisión sin acuerdo del senado, teniendo en cuenta el fallo de abril de este año por el que declara la nulidad de la lista de conjueces elaborada por el Poder Ejecutivo para integrar el tribunal. El fundamento fue justamente la falta de acuerdo del senado, considerado en la sentencia un requisito que “es uno de los pilares esenciales del sistema de división de poderes sobre el que se asienta la República”. Si ya dijo por unanimidad que el Poder Ejecutivo no puede designar conjueces que intervienen en ocasiones particulares, que es lo menos, tampoco, con la misma lógica, podría hacerlo con unos con vocación de permanentes. Se trata del mismo principio.

Los conjueces, por lo tanto, tendrían que ser nombrados entre quienes ya son jueces y cuentan con el acuerdo del senado. De ser coherente la Corte, algo por lo que nunca hay que poner las manos en el fuego, tendría que decir lo mismo respecto de los jueces nombrados en comisión.

Un sinsentido político también.

La gente dice que con la jugada del nombramiento de los jueces provisorios se está evitando un bloqueo de parte del senado K. No saben cuál, la imaginan, pero me hablan como si todos fueran aprendices de Maquiavelo enseñándole a un alumno como es la vida. Digo yo ¿Se puede juzgar el carácter utilitario de una jugada sin conocer su utilidad? ¿La utilidad es un supuesto o es la comparación en concreto de una decisión con sus alternativas?

Este es un ejercicio que no se debería hacer, que es responder a la imaginación de las personas, pero entre tanto aprendiz de brujo no queda más remedio. Vamos a suponer que Pichetto lo llamó a Macri y le dijo: Por más que mandes los pliegos a extraordinarias no los vamos a aprobar. O algo peor: Por más que mandes los pliegos no los vamos aprobar nunca porque somos unos chicos muy malos.

¿Qué le aconsejaría Maquiavelo a Macri? ¿Que pelee la pelea que le propone su enemigo? Con este mecanismo lo único que consiguió el gobierno es ser el malo y que Pichetto sea su profesor de ética republicana. Algo indica que esto no sale bien así.

Si la amenaza es la primera: en extraordinarias no los aprobamos ¿cuál es la ganancia? ¿Tiene algo que dirimir en la Corte este verano Macri? ¿Algo que los actuales jueces no aprobarían? No lo sabemos ¿verdad? Permítanme dudarlo al menos. Pero parece que tendríamos que imaginarlo por ahora. Maquiavelo diría que estamos cayendo en la astrología. Pero bueno, sigamos haciendo fantasía y supongamos que si. Eso quiere decir que la decisión fundamental estará manchada por haberse aprobado recurriendo a un mecanismo que todos rechazan y por unos jueces provisorios. Peor manera de lograrlo si quería legitimidad no se me ocurre. Tiene que ser tan grave lo que se busca evitar o lograr que no se me ocurre nada, menos con el espíritu que prima en el oficialismo de ni tocar cosas como el control de precios.

¿No sería mucho más útil usar este tema para poner al senado a oponerse? Macri está nombrando jueces que en contenido son iguales a los anteriores. Me encanta los que argumentan que estos candidatos son impecables y hasta ayer no sabían ni sus nombres ¡Una seriedad a prueba de balas!

Macri necesita cosas como el presupuesto, la reforma de la ley de medios, una eventual reforma impositiva, etc.. Esas son sus batallas con el senado kirchnerista, lo que le interesa a él. Ahora se centró en un asunto en el que solo juega su orgullo de haber sido contradicho, siempre siguiendo por vía de hipótesis lo que me dicen los que me están enseñando cómo es la vida. Porque en concreto nadie les explicó por qué hacen esto ni parecen necesitarlo. El orgullo en real politik no juega papel alguno.  Salvo el del otro para usarlo en provecho propio.

En consecuencia ¿Qué problema tiene en abrir un conflicto con el senado donde el senado se vea obligado a adoptar una actitud caprichosa sin ganancia para ellos ni problema para Macri? Es más, era una gran oportunidad de victimizarse y desgastarlos. Ahora el desgastado prematuramente es él y los K hablan como si  fueran defensores de la Constitución.

No estoy siquiera afirmando que esta sea una decisión tonta desde la política pura sin consideraciones éticas ni institucionales, porque nadie ha informado por qué lo hacen. Simplemente digo que los twitteros maquiavélicos están diciendo cualquier cosa.

(Ver el post anterior sobre el problema constitucional)

Nombramientos por la ventana en la Corte

Si se puede es una discusión menor respecto de otra más importante que es si se debe. La letra del artículo 99, inc. 19 no alcanza, porque como dije hace poco en defensa de lo que hacía Cambiemos para parar a la señora Kirchner, una Constitución no es un manual de una licuadora sino un proyecto político.

¿Cuál es este proyecto político? Una república liberal, con poder limitado y división e independencia de poderes. Algo que ni siquiera se tiene en cuenta al nombrar jueces o si se lo tiene en cuenta será para descartarlos. Digo esto para aclarar que aunque se respetara la letra y el espíritu constitucional en las formas, los procedimientos y las circunstancias, lo que no tiene remedio es que siguen nombrando jueces que están fuera de ese sistema de valores. Para que una constitución tenga sentido el valor máximo tiene que ser la preservación de la vida independiente del ciudadano. Olvidemos esta última obviedad por el momento, quedémonos con la preservación de la independencia del Poder Judicial que parece que es algo que comparten todos.

¿Son empleados los jueces de la Corte en los términos del inciso 19 del artículo 99 de la CN? Es posible literalmente interpretar eso ¿Por qué no? Cobran después de todo. El problema es tal vez que no están a las órdenes de nadie, que es una característica propia del término. Empleado es un termino relativo a una relación donde hay un empleador.

Podría alguien decir que son empleados de los ciudadanos. Pero resulta que están preservados de seguir toda instrucción, incluso duran en sus cargos de modo vitalicio mientras dure su buena conducta, esto quiere decir, incluso cuando sus fallos sean opuestos a lo que piense el resto del país. Su independencia casi se podría decir que excluye la relación empleado empleador.

Pero supongamos que hacemos un poco de estiramiento de chicle. Como digo, el punto en la interpretación es la preservación de sus valores. Por lo tanto, si la letra no da del todo, podemos incorporar al análisis circunstancias que ameriten ser más amplios. Supongamos que renuncia toda la Corte en el medio del receso y se tiene que resolver una cuestión vital institucional que no admita demora, por poner un caso extremo. Ese es el momento de decir, bueno, dice empleo y dice acuerdo del senado, agarrémonos de eso.

Sin embargo una Constitución sufre un stress que no ayuda a su vigencia cuando se tiene actuar en base a emergencias. Los gobiernos siempre las tienen y siempre las invocan. Toda la argumentación de la concentración del poder tiene que ver con invocar cosas horribles que están pasando o pueden pasar, fuera incluso del derecho constitucional.

La primera conclusión que puede sacarse es que para llevarnos a interpretaciones creativas, alguien tiene que contarnos si es que nos están atacando los marcianos o qué cosa se está evitando por esta vía. Vuelvo al principio para reafirmar que el hecho de que se pueda, no implica que se deba. Se requiere bastante más.

Los antecedentes que se invocan habría que verlos ¿Son de tiempos normales o se trató de otra acción salvadora?

La primera razón por la que esto es inconstitucional es que no tenemos motivo alguno invocado o implícito por el cual haya que recurrir a esta vía extraordinaria. El receso por si mismo, dado todo el sistema de valores constitucional sin duda que no lo es ¿Cómo afecta ese receso al funcionamiento de la Corte? Porque para eso se nombran jueces de la Corte, para que funcione la Corte. Pareciera ser que en nada.

Incluso si dejamos pasar esto queda otra cuestión que es la anormalidad de proceder de esta manera y presentar al país una sorpresa constitucional de “letra chica”, lo cual también debe ser sometido al juicio del ajuste o desajuste a los valores constitucionales y la independencia del Poder Judicial. Acá viene la razón para mi más poderosa por la cual esto es inconstitucional:

Jueces nombrados contra la opinión general, contra lo que constitucionalmente se esperaba, fuera de la normalidad y de la vigencia de la Constitución tal cual es percibida por todos, necesariamente carecen de la independencia necesaria. O están afectados por la obediencia q quienes los pusieron ahí forzando todo (que es mucho más grave que el hecho de tener una relación con el presidente; si no la tenían ahora si la tienen) o están menos libres de firmar fallos polémicos de acuerdo a sus propias convicciones. Hay un daño obvio a la independencia del Poder Judicial. Si hubiera algún cataclismo tal cosa podría olvidarse o incluso dejar de pesar en el ánimo de estos jueces raros y distintos a los otros que forman parte de la Corte. Y todavía ni siquiera puse sobre la mesa otra cuestión de igual peso, que es que son provisorios. Son los únicos jueces de la Corte que no son vitalicios en los términos de la propia Constitución.

El BCRA dispone.

Una idea:

Buenos Aires, 14 de diciembre de 2015. Agencia Federal de Ingresos Públicos. Déjanse sin efecto los pedidos de autorización para adquisición del público y cualquier tipo de restricción al acceso del Mercado Libre y Unico de Cambios.

Buenos Aires, 14 de Diciembre de 2015. Banco Central de la República Argentina. Las entidades autorizadas del Mercado Libre y Unico de cambios pactarán libremente los precios de las monedas extranjeras.

A partir de ahí flotación libre.

Buenos Aires, 28 de Febrero de 2016. BCRA Restablecénse las autorizaciones y restricciones de acceso a la compra de divisas existentes al 13 de diciembre de 2015. A los efectos de procesar los pedidos de autorización, se asignará la Cómodore 64 que usaba Echegaray para jugar al tenis.

Buenos Aires, 28 de Febrero de 2016. A partir de la fecha las entidades autorizadas del MLU, deberán atenerse a las instrucciones de la autoridad de aplicación sobre el precio de la compraventa de divisas. A partir de la fecha y hasta nuevo aviso, el precio del dólar estadounidense será de 1 peso por cada dólar.

Buenos Aires, 1 de Marzo de 2016. Señor comprador de dólares a futuro. Le comunico que estando vigente el 1 a 1: vida, estamos en paz, no nos debemos nada y gracias por la prima. FDO Stutze.

Buenos Aires, 2 de Marzo de 2016. AFIP. A partir del día de la fecha déjase sin efecto la resolución de fecha 28 de Febrero de 2016.

Buenos Aires, 2 de Marzo de 2016. BCRA. A partir del día de la fecha déjase sin efecto la circular del 28 de febrero de 2016.

 

Buenos Aires 3 de Marzo de 2016. BANCO SUPERPIOLA. Señor Sutze, lo que ud hizo no se puede hacer, respete el derecho de propiedad, como es que me pone el precio que quiere y además uno absolutamente irreal y encima no me da acceso de verdad a la compra de divisas. Estuve intentando entrar y el sistema está caído.

Buenos Aires, 4 de Marzo de 2016. BCRA. Estimado doctor Superpiola: ¿Esas no eran las condiciones a las que usted contrató? Pelito para la vieja. Stutze.

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¿Funciona?

Algo más sobre los futuros que ni son presentes.

En un contrato de futuros ambas partes suponen que el precio de las divisas se mantendrá estable. Una está en condiciones de tomar el riesgo de que esto sea efectivamente así y la otra no. Por lo tanto contrata un seguro, adquiriéndolas de modo anticipado al precio que le interesa asegurar, más una prima implícita.

Si las partes no solo saben que en el futuro ese precio no se mantendrá sino que ni siquiera es real HOY, una está regalando una ventaja y la otra la está tomando. Si quién firma el contrato por el asegurador es un representante, está claro que está estafando a su representado y que la contraparte es cómplice del acto. Este sería un contrato que no se le podría hacer cumplir a nadie. Si se trata de fondos públicos es directamente un delito.

Pero si encima no solo el precio futuro es falso, sino que tal precio no es verdadero siquiera en el presente, si el asegurador es el regulador del mercado y tiene puesto un cepo porque no se sostiene para nadie que el precio de la divisa sea real, esto es la estafa más burda posible de imaginar.

Pero como se trata de una conducta delictiva de la era kirhcnerista, agreguémosle que no hay tal “precio”, porque ni siquiera se trata de un mercado “administrado”, sino de un número arbitrario al que el propio Banco Central NO VENDE la divisas (porque sabe que las está regalando), entonces ya es una burla a la inteligencia.

Más aún. Temo por las nuevas autoridades del Banco Central, porque pagar eso les acarrearía la misma responsabilidad que la de “cumplir” un contrato entre la señora Kirchner como presidente y ella misma como persona, por la cual se adjudica la propiedad de la Casa Rosada.

(Ver post anterior)

El dólar futuro que no era futuro, sino pasado.

Entiendo que los contratos de dólar futuro que firmó el señor Vanoli, son nulos y su único objeto es asegurar una transferencia de fondos públicos hacia individuos y empresas privilegiados. Una característica esencial del seguro es el “alea” del negocio. Existe un evento futuro que puede producirse o no y no depende de la voluntad de las partes. Por eso el seguro de vida de alguien que se suicida no es válido, ni sobre algo que se sabe que va a ocurrir o ya ha ocurrido. Este principio es aplicable a un convenio que asegura un precio del dólar a futuro, cuando ese precio en lugar de ser el del mercado, depende de la voluntad de quién lo establece políticamente.

El sólo volumen de los contratos demuestra que los “asegurados” saben que el evento ocurrirá y que el precio no es un precio, sino una decisión política, algo que les resulta difícil de entender a quienes creen en cosas como el control de los precios. Se vende el “riesgo” de lo que se conoce como un “hecho del príncipe”, que en general está fuera de los contratos de seguro y que en este caso, está convenido con el propio príncipe. No hay alea, es pura voluntad.

El argumento que se ha utilizado es que el gobierno podría mantener el falso precio actual hasta marzo y por lo tanto no habría pérdida para el Banco Central. Este argumento podría considerarse a los efectos de estudiar la responsabilidad penal del directorio del Banco Central y de quienes suscribieron esos contratos con ellos, pero en cuanto a la validez de los contratos no cambia nada ¿Cuál es el negocio que se ha firmado? Ese contrato interpretado de buena fe no tendría objeto. Sólo hay negocio si hay mala fe. Es un hecho económico que el dólar no vale 9, ni 10. De otro modo no habría cepo. Eso ya era cierto cuando se hicieron esos contratos. Tan cierto y no incierto es el “siniestro” o suceso, que hoy sin que se haya producido están reclamando la vigencia de sus contratos y haciendo las cuentas de cuánto se perjudicarían la caída de los convenios.

(Sigue en el próximo post)

El miedo al mercado

El miedo al mercado

No es diferente el miedo al mercado al miedo a la libertad en general, solo que lo ejercen “expertos”. Mauricio Macri definió el problema del cepo en la campaña electoral mejor de lo que hacen sus técnicos en este momento. Simplemente dijo que el cepo era un problema, que había conseguido vaciar las reservas, en lugar de detener el desangramiento producto de la intervención en el mercado intentando bajarlo. El problema consiste en querer “administrar” el tipo de cambio en lugar de dejar que los dueños de las divisas y de las mercancías que se intercambian con ella hagan lo que quieran. A eso le temen, caerán sapos y culebras si “cada uno hace lo que quiere”. No se lo que imaginan, pero parece que el mundo funciona mucho mejor con los sapos y las culebras que con los Kicillof.

El tipo de cambio no tiene que ser ni alto, ni bajo, ni en el medio, ni en ningún lugar que la brujería quiera asignarle. El precio solo es un “cartel” que informa si hay muchos o hay pocos en relación a las actividades que se hacen con ellos, por lo tanto los distribuye del modo más eficiente y le dice al mercado si hay que ponerse a exportar o a importar. Los dueños de hacer tales cosas son los que saben qué es lo que tienen que hacer. Las arcas del banco central se vacían si el gobierno entiende que su misión es manejar el tipo de cambio en busca de no se qué objetivo esotérico. Cualquiera que sea distorsiona las señales indispensables para el comercio exterior.

Macri parecía entender lo evidente: no importa si se tiene inclinación espiritual a administrarlo todo, incluido el precio del dólar, sin reservas la vocación administradora ha muerto. El cepo es la negación de esa realidad ejerciendo violencia sobre los actores económicos, que son los que tienen que conseguir, los que consiguen los dólares.

Lo peor de los técnicos es que, siempre con ese sentido del “deber ser económico” sacado de un manual moral o no se de qué tipo de lista de dogmas, piensan que es lo mismo que haya reservas como producto de la actividad económica que de préstamos al gobierno, es decir el empeño de los joyas de la abuela, si es que la abuela es la única que trabaja en la casa. Eso nada más que para seguir con el deseo de “administrar” las decisiones que tome el mercado.

Se fue la señora y su locura. Las opiniones de los panelistas de los programas pagados con fondos de inteligencia no tienen ninguna importancia. Si el dólar vuela será porque se lo necesita mucho, bendición para los exportadores. Nunca es mala la información económica, el horror es ignorarla.

Disentí  2003/2015

Disentí 2003/2015

La única libertad que existe es la que se conoce como “negativa”. Es decir, la libertad de no ser sometido a otros hombres o a cualquier organización, como un gobierno. La caída de un régimen criminal es algo para festejar, no tanto la llegada de un eventual buen gobierno. Porque desgraciadamente “buen gobierno”, dado el estado de la educación regimentada, es un concepto demasiado amplio y demasiado sujeto a los deseos de cada uno acerca de qué cosas deben imponerse por la fuerza. Algo que para quienes celebramos la libertad se reduce a lo necesario para no ser sometidos.
 
Algún día se comprenderá que la “economía” estatizada no es menos autoritaria que la “cultura” autoritaria o la “opinión” impuesta. Las tres van entre comillas porque son falsas en el contexto de la imposición. Pero para eso hace falta derribar muchos ídolos todavía. Cuando se sale de soportar a unos bandoleros perversos, todo se parece a la libertad, pero la historia continúa.
 
No me gustó pasarme 12 años haciendo diagnóstico de perversiones, diseccionando a un poder maligno, a sus cómplices y a una sociedad moralmente arrasada que como es habitual buscaba convertir a los chivos emisarios en chivos expiatorios. No me gustó porque nunca tuve vocación por luchar por tan poco. Imaginaba que lo iba a hacer por mucho. Espero, ahora si, ir por eso.
 
Pero como dijo Havel, de un modo que ni vale la pena intentar superar:
 
“El disidente no actúa en la esfera del poder real en absoluto. No está buscando el poder. No aspira a cargos oficiales ni busca votos. No trata de agradar al público, no ofrece nada ni promete nada. Puede ofrecer en todo caso sólo su pellejo, y lo ofrece en soledad porque no tiene otro modo de afirmar la verdad que sostiene. Sus acciones simplemente articulan su dignidad como ciudadano, sin importar el costo.”
Vaclav Havel
Empecé mi esfuerzo personal mayor hace muchos años en Newsletter El Disidente, con una nota editorial de inicio que se titulaba precisamente “Disiento”, el 31 de Agosto de 2003, cuando ya supe que sólo iba a poder hablar si lo hacía por mis propios medios:

Disiento

José Benegas

31 de Agosto de 2003

El ejercicio de disentir ha sido siempre peligroso a lo largo de la historia. El poder tiende a manipular la realidad a su antojo para justificarse. La tolerancia es una adquisición reciente de la humanidad, que coincide, no por casualidad, con su época de mayor progreso y libertad.

Pero quien crea que la historia es lineal y que la evolución es siempre positiva, debiera conocer más sobre la Argentina. Aquí los déspotas pasan, pero el despotismo queda, porque es patrimonio de la sociedad en sí.

Tuvimos nuestra pequeña primavera. Durante le gobierno de Alfonsín, se empezó a alcanzar cierta tolerancia hacia ideas ajenas. El gobierno no la practicó tanto como la sociedad. Los medios se encontraban bajo control del Estado y acostumbran a ser serviles con el poder.

Los diarios y revistas que no eran estatales, igual dependían de la publicidad oficial o del suministro de papel por parte de Papel Prensa, sociedad mixta formada por el Estado y los diarios Clarín y La Nación.

Con Menem hubo un avance muy pronunciado. Los medios se privatizaron y el Estado empresario se redujo a su mínima expresión. El Estado por primera vez en muchas décadas perdió el control del suministro de información y opinión publicada.

Sin embargo el Estado siguió controlando algo más importante: la educación. Las universidades estatales, autónomas del gobierno, se convirtieron en medios de adiestramiento de ideas socialistas muertas. Los estudiantes salían a un país que empezaba a ser amigable al capital, el trabajo y el progreso, con ideas divorciadas por completo de esa realidad y del rumbo que tomaba el mundo.

Las nuevas generaciones no habían conocido la mediocridad de la Argentina socialista previa y no veían relación entre las ideas capitalistas de las que renegaban y el bienestar del que disfrutaban y aspiraban a acrecentar.

Unido ese proceso a la inversión del orden familiar, donde los más jóvenes pasan a dominar a los más viejos, produjo un cimbronazo ideológico, cuyas consecuencias vivimos en la actualidad.

Ese sistema educativo, de alcance mucho más profundo que el de los medios cuyo vuelco a la izquierda fue una consecuencia, borró la historia del capítulo latinoamericano de guerra fría (que en esta zona fue caliente) y convirtió a las organizaciones insurrectas que recurrieron al homicidio, los secuestros y el asesinato en masa como metodología para acceder al poder e imponer un régimen totalitario, en idealistas perseguidos por su pensamiento por un gobierno militar, entre cuyos fines dicen que figuraba robar niños. El cuento de Hansel y Gretel, versión argentina, comprado por toda una generación y adquirido sin mayor remordimiento por generaciones que vivieron esos años, pero al considerar alejado definitivamente el peligro, se entregaron a aceptar la falsedad por comodidad, o a ser militantes de su construcción y difusión en busca de poder y dinero.

Lo verdad era que tanto el terrorismo, abiertamente fomentado por las dictaduras cubana y soviética, como la metodología ilegal para combatirlo, fueron fenómenos civiles que involucraron fundamentalmente a los dos grandes partidos políticos tradicionales y al que las fuerzas armadas se sumaron tardíamente para cerrar el capítulo. Por eso los grandes partidos fueron cómplices de la reescritura de esa historia que los involucraba tanto en el inicio de la violencia como en la forma irregular de responderle que utilizó el Estado.

Esa experiencia sirvió para otras falsedades. La desaparición virtual de la historia del gobierno de la Alianza se hizo con suma facilidad, una vez adquirida la tecnología de supresión de la realidad practicada con los militares. Los mismos que fueron responsables del colapso de diciembre de 2001 y de chupar las medias del gobierno inepto de Fernando de la Rua, constituyen hoy el amplio espectro del oficialismo furibundo pro-montonero que aplaude cada exabrupto presidencial.

Finalmente, a partir de diciembre de 2001, reeditamos el oscurantismo habitual. Los medios endeudados, dependientes por completo de la publicidad oficial, la caída abrupta de la actividad privada y la militancia recalcitrante de ideas antiliberales del periodismo estrella, hicieron que el gobierno de Duhalde y el actual, manejaran a su antojo la información y pudieran reinaugurar prácticas persecutorias y antidemocráticas.

La Argentina cambia la historia reciente, hace desaparecer gobiernos, convierte asesinos en idealistas y héroes en genocidas, inútiles en hombres de estado, y hombres de estado en patanes. Sabemos que nada es verdad, pero no importa. Un nuevo código de valores torna impunes las verdades de izquierda. Un fuero personal protege a los izquierdistas contra el alcance de la ley. Cuando Hebe de Bonafini llama a la lucha armada, es sobreseída de inmediato. Cuando Elena Cruz dice que la Argentina hubo una guerra (sin llamar a nadie a tocar una arma) se le impide ejercer un cargo electivo, se hacen manifestaciones multitudinarias y se le realizan autoritarios “escarches”. Cuando un hijo mata a sus padres, se convierte en inspirador moral con solo adscribir al comunismo. La sociedad civil impuso, y no un gobierno, que la izquierda otorga inmunidad, y la derecha no tiene derecho a la justicia. Porque el mal llamado “garantismo” que las teorías negadoras de la responsabilidad individual difunden, no es para todo el mundo. La derecha (la liberal, porque el nazismo, como todo socialismo, es izquierda) no tiene siquiera “derechos humanos”.

No hubo nada que se opusiera a esta tendencia, de la cual el señor K y sus matones no son más que la última consecuencia. Al avance descarado de la izquierda sobre la verdad, las instituciones y el derecho, sólo se le oponen los típicos “centristas” argentinos, que reniegan de que se hable de “derechas o izquierdas” y en pleno descalabro moral, reducen los dilemas éticos vitales al conflicto entre las listas sábana y la representación uninominal.

Hemos hecho de la tibieza la máxima virtud. Que a los tibios los vomite Dios, es la mejor prueba de que no es argentino. Un argentino “centrista” típico jamás defiende algo que quede mal, aunque sea justo y es capaz de sumarse a cualquier salvajismo con imagen de políticamente correcto. La jauría incivilizada que arremetió contra el corazón de la institucionalidad política del país como es la Corte Suprema de Justicia, desde diciembre de 2001 hasta la fecha, y la ausencia de defensores, es una de las mejores pruebas. Otra es la tolerancia escandalosa de las aberraciones jurídicas hechas en la revisión judicial de la llamada “guerra sucia” desde 1983.

En este esquema, lo más molesto es la existencia de disidentes. Quienes abrigan sentimientos de culpa por sus acciones, no pueden tolerarlos. Tanto los enemigos abiertos de la libertad, que sueñan con volver a los infiernos estalinistas en pleno siglo XXI, como los que no se animan a enfrentarlos, sienten un profundo rechazo hacia toda disidencia real.

Puede haber transgresores. De hecho, como toda sociedad oprimida (en este caso por si misma), hasta se construyen transgresores funcionales a la ficción oficial, que cuestionen tonterías. Protestones, pelilargos, vulgares, y, sobre todo insolentes (en fin, como CQC), pero que no osen cuestionar la novela del pueblo argentino víctima de la dictadura y del FMI.

La Argentina pidió mucho tiempo tener un gobierno como el del señor K. Un aspirante a tirano que concentre el poder embistiendo contra la independencia de los otros poderes del Estado, haciendo trizas la Constitución frente a nuestros ojos, en nombre de la “calidad institucional”. Alguien que haga “justicia”, pero no justicia como se entiende en los países civilizados, como un proceso tendiente a conocer la verdad y eventualmente castigar delitos previamente establecidos como tales. No, esa, que es la única que la Constitución contempla, no le interesa a la Argentina profunda. Le parece lenta y corrupta. Lo que quiere la Argentina es un baño de sangre, hecho con las cabezas de los réprobos del sistema que los medios ideologizados salvajemente construyeron a gusto y placer.

Pero qué nos puede asombrar. También la Argentina simpatizó con los crímenes políticos de los terroristas de la década del 70 cuando los estaban cometiendo (como ahora) y posteriormente lo hizo con los que desde la Triple A y desde organizaciones paramilitares le contestaron con los mismos códigos.

Hay algunas personas asombradas, pero si lo que se entendía como “calidad institucional” en la década del 90 era atacar las privatizaciones, cuestionar la resistencia civil a la opresión impositiva, confundir lucro con corrupción o enarbolar el derecho humano a matar en nombre del socialismo, nadie puede seriamente sostener, que la cara real de la izquierda montonera no se estaba mostrando desde hace años con absoluta claridad.

Si el noventismo es un estigma parecido a ser judío en la Alemania nazi. Si los voceros del presidente y el presidente mismo, utilizan lenguaje agresivo y violento contra quienes piensan distinto o los cuestionan o los consideran obstáculos, si la Corte Suprema se va descabezando de a poco por orden presidencial, si el oficialismo impone su número para aplastar el derecho a la defensa de los jueces imputados de “contrarrevolucionarios”, si los amigos del gobierno reciben toneladas de dinero de apoyo publicitario. Todo eso ocurre, no por la mala suerte del gobierno que nos ha tocado, sino por la actitud del argentino medio hacia la política y hacia la historia.

No hay pueblos libres y cobardes a la vez. El silencio o la complicidad no resultaron gratis. Todo tuvo finalmente un costo. Viviremos ahora el fruto de nuestros actos como sociedad.

Por eso rescato el valor de disentir, porque solo la disidencia nos sacará de este pozo moral y político en el que estamos. Algo que se hará cada vez más difícil, como es expresar ideas contrarias a los intereses del gobierno montonero, se hace cada vez más vital, cada vez más indispensable.

Ahora sigo mi vida. Gracias a todos los que estuvieron ahí. Abrazos.

El último delito del gobierno K

Se creen vivísimos pero simplemente fueron impunes. El primero de ellos el Jefe de Gabinete (si, no es ex en este momento) Aníbal (morsa) Fernández. Anoche dijo a los periodistas con esa actitud de suficiencia que lo caracteriza, que no sabía quién ser haría cargo de la seguridad en el día de hoy porque de acuerdo al fallo de Servini todas las autoridades nacionales cesaban a las cero horas. Le agregaron a eso la renuncia de Berni, que seguramente hayan aceptado. Los abogados de este gobierno deberían ser puestos en una lista para que la gente no los vaya a contratar, porque son un verdadero desastre. No aprendieron ni las cosas elementales del estado habiendo ocupado el gobierno 12 años, por la sencilla razón de que nunca tuvieron que atenerse a norma alguna. Fue un gobierno de delito diario y el último día no podía ser la excepción.

El deber de los miembros del gabinete está determinado en el artículo 252 del Código Penal:

ARTICULO 252. – Será reprimido con multa de pesos setecientos cincuenta ($ 750) a pesos doce mil quinientos ($ 12.500) e inhabilitación especial de un (1) mes a un (1) año, el funcionario público que, sin habérsele admitido la renuncia de su destino, lo abandonare con daño del servicio público.

El funcionario público tiene la obligación de permanecer en el ejercicio de su responsabilidad hasta que aparezca su reemplazante.

Y claro, la señora con sus estudios no terminados de derecho habrá dicho “entonces que renuncie Berni”. Capaz que incluso aceptó su renuncia o se la aceptó Aníbal Fernández. Se verá después cuál es la responsabilidad penal de uno y otro por faltar a los deberes a su cargo con ese boicot tan obvio. Hacer un rato decía Novaresio que como el Poder Ejecutivo es unipersonal, cesada la señora, se caía el gabinete. Si, es unipersonal y si la señora se fue, pero el gabinete continúa hasta que se designen sus reemplazantes a las órdenes de quién esté ejerciendo el Poder Ejecutivo, en este caso Federico Pinedo. Del mismo modo que cuando el presidente sale del país y deja de estar a cargo del Poder Ejecutivo, los ministros siguen en sus funciones y siguen las instrucciones de quienes los reemplazan.

Si la renuncia de Berni fue aceptada para que no incurra en las figuras agravadas del delito por estar a su cargo la seguridad de las personas, seguramente a pedido de él, lamento informar al señor morsa que entonces la responsabilidad le toca a él como jefe de gabinete.

El miembro de una fuerza de seguridad nacional, provincial o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o agencia estatal armada que por su naturaleza tenga a cargo el cuidado de personas, que a sabiendas abandonare injustificadamente actos de servicio o maliciosamente omitiere la prestación regular de la función o misión a la que reglamentariamente se encuentra obligado, será reprimido con pena de prisión de uno (1) a tres (3) años e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por el doble tiempo de la condena.

Si, como consecuencia del abandono u omisión tipificado en el párrafo precedente, se produjeren daños a bienes de la fuerza, bienes de terceros, lesiones o muerte de sus camaradas o terceros, se aplicará una pena de prisión de dos (2) a ocho (8) años e inhabilitación absoluta para desempeñar cargos públicos.

De manera que estos elefantes que parecen creer que estas cuestiones no tienen una solución y más allá del chiste de la presidencia de Pinedo, cada uno de los responsables de cada área, mantienen su responsabilidad, deben estar a disposición de lo que ordene Pinedo y a partir de la jura de lo que les indique Macri, hasta que los nuevos ministros sean designados. Y los que se fueron y dejaron a las fuerzas de seguridad sin instrucciones, ahí tienen el delito para sumar a su larga colección y para comunicárselo a sus abogados.