Eso que llaman peronismo

Ya escribí antes sobre por qué la invocación al “problema peronista”, es una desviación de la cuestión que este concreto kirchnerismo, asociado a proyectos criminales similares en la región y no a la historia política argentina. Mi simpatía por el peronismo es nula, como lo es por el resto de los partidos políticos, que son peronistas sin presupuesto. El problema no está ahí, nos estamos quedando en un nivel que no resuelve nada, ni la emergencia de ser gobernados por una banda, ni la decadencia argentina que asombra al mundo.

El estereotipo “peronista”, que comparten individos de todos los partidos, está constituído hoy por aquellos políticos que se han dado cuenta de que el estatismo sólo sirve para robar. El problema lo tenemos con los demás, que están convencidos de que sirve para hacer cosas lindas, cuyo mayor representante del momento es el propio “santo” padre. Por eso es paradójico que la crítica moral al kirchnerismo, se sostenga en una confusión moral de proporciones siderales. El socialismo como moral corrompió a los “peronistas” (va entre comillas para que no se lo identifique con los que específicamente están en el peronismo) y estos están en un estadio cínico del problema; por eso caen peor que los “correctos”.

El socialismo bueno es como ISIS cortando cabezas por Dios. Cuando el papa le habla al Capitolio en los Estados Unidos, a los protoperonistas, esos peronistas en potencia que no han desarrollado su degradación pero creen estar en una cruzada moral, les resulta un dato irrelevante que está dando consejos morales al monopolio de la fuerza. La corrupción consiste en no percibir diferencia alguna entre ese “bien” hecho con las armas y la generosidad hecha con recursos propios. Primero tienen que tener sentido de lo propio, si no no hay justicia además de generosidad.

El peronismo mal que mal tiene remedio. Ellos ya saben que están robando. Los que roban con “honestidad”, son un caso perdido. La mentalidad radical está haciendo estragos en la oposición. Esto no se arregla con civismo, más bien se tiende a taparlo y a confundir a la gente.

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