Archives for May 2013

El 25 de Mayo de un país disfuncional

Pudimos ver el 25 de Mayo el significado real de la referencia a una “década ganada” con la que el kirchnerismo define su paso por el poder. La fecha que celebra un acontecimiento nacional, se utilizó para un acto partidario con las acostumbradas fantasías y auto-sobreseimientos que se conocen como “el relato”. Los que ganaron la década saben que los demás la perdimos, por eso que no hicieron otra cosa que convocar a empleados, proveedores y clientes de su sistema y excluirnos a todos los demás. Demuestran con esa actitud su plena consciencia de que si ganaron la década fue a costa de todos los demás.
Lo que nos muestra el espectáculo que el kirchnerismo nos ofrece al borde del abismo es el rompimiento de vínculos sociales generales. Es la liberación que ellos ven como heroica de toda responsabilidad de ese poder que ostentan derivado de una legalidad que nos debería amparar a todos. Significa dar muerte a la legitimidad en función de la oportunidad que la legitimidad ofreció.
El negocio durará mientras fuera del oficialismo se tenga una visión autoritaria y opresiva de la idea de democracia como poder ilimitado de quién se impuso en las urnas. Si a esta privatización de los fines de la autoridad constituida se le sigue reconociendo justificación por un día en el que se realizaron unas elecciones, asimilando la asunción de un gobierno electo a la unción de un Nerón, entonces habrá que aguantársela o unirse a ellos.
Desde fuera del kirchnerismo se sigue compartiendo la posición de la mujer golpeada que permanece en el hogar en el que se dan las hostilidades. Que se queja y hasta denuncia, pero no cree que sea legítimo romper el pacto que no existe porque ya ha sido roto por el violento. Como el caballo que cree que sigue atado al palenque aunque las riendas estén sueltas.
Gobiernan para ellos y festejan el botín en nuestra cara. Al identificarse con el todo, decretan directamente nuestra inexistencia, pero existimos con toda claridad a la hora de pagar sus fiestas. No quieren deshacerse de nosotros, como el golpeador no tiene interés en deshacerse de su víctima.
Cuando se los critica, se llama a otra forma de convivir o se reclama que no se siga robando ni mintiendo, el aparato estatal tilda al disconforme de enemigo. Es decir nos coloca la supuesta legalidad en un vínculo con ella similar al que John Locke describía como “estado de guerra”.
Es entonces cuando viene la estocada final de esta perversión. Repasemos lo que ha pasado con todos, desde Mirtha Legrand, al campo, Clarín, Blumberg o cualquiera de los demás enemigos señalados del gobierno; esto es la deslegitimación de la víctima y el denunciante por medio de una segunda línea del aparato de propaganda: la de los neutrales que se dicen a si mismos los serios. Unos que no denuncian al gobierno, por lo tanto tampoco lo padecen, porque denunciarlos sería ser enemigos (dado que las alternativas han sido reducidas a eso) y ellos quieren mostrarse “serios”. Los serios serán el estilete con el que se terminará de asesinar la reputación de los enemigos. No solo serán atacados por el gobierno, sino también por la seriedad bienpensante, lo que los deja sin posición legítima alguna que puedan exhibir después de haber sido puestos a la parrilla.
El gobierno faccioso y autoritario produce este panorama sumamente patológico: Agrede, explica las reacciones como enemistad y obtiene la colaboración de un ejército de tibios que para estar en el medio evitarán las críticas y demostrarán su neutralidad asimilando crítica o el ejercicio de la defensa a una hostilidad y ceguera que sólo cabe asignar al gobierno.
Así pasan de a poco a convertirse en marcados y muertos civiles cada uno de los elegidos, de la mano de los que repiten cosas como “no estoy ni con Clarín ni con el gobierno”, “acá hay una pelea en la que no tengo nada que ver”.
O si no su variante más miserable: “no hay que hacerle el juego a la derecha”, lo que es lo mismo que decir “hay que mentir para que no ganen los otros” o “que no se sepa así podemos seguir siendo de izquierda”. Todos perciben que el poder y su liturgia es un lugar de privilegio y que lo perderán si dejan correr la verdad así como así sin censura o autocensura.
El kirchnerismo es enfermo, pero deja también una sociedad profundamente enferma. Eso es lo que hemos ganado.

4 Comments

Obama bajo la sombra de Nixon, mientras en la Argentina no pasa nada

“Él , actuando personalmente y a través de sus subordinados y agentes, ha forzado. . . en violación de los derechos constitucionales de los ciudadanos, auditorías de impuestos u otras investigaciones de impuestos sobre la renta a que se inicien o se lleven a cabo de manera discriminatoria “.

- Artículo II, Sección 1, puntos de acusación contra Richard M. Nixon, aprobados por el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, 29 de julio 1974

La cita es el comienzo de un artículo de George F. Will publicado esta semana por el diario de izquierda de los Estados Unidos, el Washington Post. El recuerdo de esta parte de la acusación que promovía el juicio político de Richard Nixon venía a cuento de que el IRS (la AFIP norteamericana) bajo la administración de Barak Obama realizó acciones persecutorias contra miembros de organizaciones conservadoras con un evidente sentido partidario. “El escándalo del IRS, ecos de Watergate” se titula el artículo.

Para Fox News, en las antípodas del Washington Post en cuanto a su línea editorial, el escándalo del IRS es un Watergate 2.0, con elementos aún más graves que los sucesos que terminaron con la renuncia de Nixon.
Sin que el episodio se de por terminado Obama debió despedir al señor Steven Miller, titular del IRS.

La cuestión ahora es cuál es la responsabilidad del propio presidente y si tenía conocimiento de lo que estaba ocurriendo, porque de comprobase tal cosa de izquierda a derecha todos estarían impulsando su juicio político. En un sistema político sano, todos defienden la libertad de todos, no solo de sus propias facciones y nadie teme ser destituyente. Lo que preocupa es que se destituyan los principios constitucionales que hacen a un país ser un país. Al caso se le suman otros dos que comprometen seriamente a la administración Obama. Uno es el espionaje bajo la llamada Ley Patriota de periodistas de Associated Press, el otro el ocultamiento sobre el atentado al consulado en Bengasi en el que murieron el embajador  Christopher Stevens y otros dos funcionarios.

Nosotros somos más vivos. Es la presidente la que señala a los enemigos para que sean escudriñados por la AFIP. Los enemigos son a su vez los que dan malas noticias sobre todo si los denuncian. En una situación de legalidad los denunciantes serían tratados como aliados del Estado, pero estamos lejos de esa legalidad. Los diarios militantes acompañan, los militontos justifican.

República quiere decir “cosa pública”, la información de lo que pasa en el sector público a disposición de la gente. Esa doctrina se ha invertido, ahora el Estado convertido en patrimonio privado paga para mentir y para tapar información.

Ningún comentario editorial en Estados Unidos podría decir cosas como “si no tienen nada que esconder no tienen que preocuparse”. El espionaje del Estado para ver qué cosa encuentra deja sin garantías al ciudadano, en los Estados Unidos ni siquiera se permite que una persona sea detenida cuando conduce para ver si está alcoholizada si es que no ha hecho alguna maniobra en infracción. El Estado no es un vigilante de la población, sino un defensor. El ciudadano no es un sospechoso. Ningún ciudadano puede ser tratado como enemigo del Estado por oponerse al gobierno. El que quiere encontrar algo lo encuentra, el que quiere plantar algo lo planta. Eso en los Estados Unidos no hace falta explicarlo, no hay tantos espíritus fascistas como entre nosotros. Nadie admite, sin importar la postura política previa que el Estado pueda ser utilizado para favorecer a la facción en el gobierno. Barak Obama tiene que separarse de este escándalo o se verá forzado a dejar su cargo.

En Estados Unidos hay diarios que se declaran abiertamente partidarios, pero eso no los convierte en militantes, mucho menos en cómplices. En primer lugar porque no están comprados con pauta oficial, en segundo porque conocen una materia que se llama ética, que consiste en este caso en conducirse por reglas generales y no por una vinculación mafiosa, menos que menos por la ley del silencio.

En cambio nosotros estamos acostumbrados a que el uso del AFIP como una Gestapo contra los réprobos y para proteger la impunidad de los elegidos. Agentes de la AFIP fueron puestos al servicio del matrimonio Kirchner para arreglar su imposible de justificar crecimiento patrimonial durante el cargo de ambos. Otros fueron despedidos por investigar a Lázaro Baéz, señalado como testaferro del propio Kirchner. Hasta por las razones más frívolas la AFIP del millonario Ricardo Ethegaray inspeccionó a los padres de del Potro dos días después de que se negara a sacarse una foto con Cristina Kirchner.

Mientras los partidarios como soldados en medio de una guerra están para justificarlo todo, los opositores creen que su misión es padecer y la del país que está fuera del sistema de privilegios soportar cualquier atropello de un gobierno criminal en nombre de las urnas. Las urnas existen porque el país es de todos, por lo tanto un presidente fuera de la ley termina fuera del poder sin que nadie lo dude.

En la Argentina avergüenza hablar de juicio político después de que los intelectuales orgánicos del régimen convirtieron en pecado el ser “destituyente” con argumentos como para engañar a niños de jardín de infantes. En los Estados Unidos lo único que avergüenza es ser tolerante con la violación de las normas elementales de convivencia. En los Estados Unidos avergonzaría tapar los crímenes de un gobierno por simpatías partidarias. En la Argentina sólo avergüenza decir lo que se debe decir, hacer lo que se debe hacer.

Con el agravante en nuestro caso de que las normas fiscales colocan a toda la población en una ilegalidad forzada. El informe Doing Bussiness del Banco Muncial señala que en la Argentina para hacer un negocio se debería pagar más del cien por ciento de las ganancias para estar en regla. Situación que luego servirá al arbitrio oficial para decidir a quién perseguir cuando se indisciplina. A la vez hay un ejército de colaboradores bobos que se ignoran batiendo el parche de la “santa recaudación” como si fuera el principio vital del país.

2 Comments

Primicia, el nuevo himno!

Oíd leales el grito sagrado

Relatad, relatad, relatad

Oíd el ruido de idiotas sirenas

Ved el bono a la doble moral

 

Ya a su robo rapidísimo huyeron

Las propinas venidas del sur

Y los choros del mundo responden

Al gran pueblo pingüino salud

 

Sean eternos los papeles

Que supimos imprimir,

Que supimos imprimir

Son robados, no joodas tapanos

Oh juremos con gloria lavar

Oh juremos con gloria lavar

1 Comment

Lo que Miriam dice

¿Qué cosa nueva dijo Miriam Quiroga, la ex secretaria de Nestor Kirchner? Sus declaraciones son la ratificación de un testigo directo de todo lo que sabía quien quisiera estar informado fuera del aparato de difusión del Gran Hermano desde hace años. Para la historia puede parecer poco importante, desde el punto de vista del impacto masivo es la desnudez del rey.

Pero Miriam Quiroga dice más que lo que dice. Sobre la Argentina oscurantista K, el tiempo que ha llevado que escándalos que explotan en países civilizados y aquí ni se trataban en la televisión abierta, habla de un cúmulo de inconductas y complicidades sobre las que habrá que reflexionar muchos años. No solo hubo mucha gente tapando y arreglando, sino otros que parecían muy “objetivos” que jugaban a estar en el medio como si eso fuera una virtud y no una agachada más. Una versión argentina de la objetividad consistente en ignorar los acontecimientos, es decir mentir, para no mostrarse enemistado con el poder. Adquiriendo el formato elegido por el kirchnerismo: contar lo que hacen es ser enemigo. Lo que termina siendo una profecía autocumplida, porque el kirchnerismo trata como tal a todo el que cuenta lo que pasa. No está nada mal ser enemigo de esa forma de estigmatizar, robar y mentir, sobre todo si no se es agresor.  Difícil de vender eso de que haya que mentir o lavar la información, para ser serio.

El segundo dato es que ahora los “arrepentidos” hacen algo más que pasarse a la oposición para tratar de volver al poder. Esto es, cantan, cuentan, denuncian. Importa poco si Miriam Quiroga hace un discurso sobre la moralidad pública, aporta a la reparación contando lo que sabe. Mientras que hay otra categoría de ex kirchneristas que hacen lo contrario. No nos informan de nada, solo se ponen a criticar impostando una moralina contra todo eso de lo que fueron parte, dejaron pasar o ignoraron, cuando no fueron directos protagonistas.

El ex jefe de gabinete Alberto Fernández tal vez sea el caso extremo. Acaba de declarar que nunca vio nada como lo que vio Miriam Quiroga a pesar de que tenía su despacho adyacente al de Kirchner. El es uno de los que de invocar una moral fascista, según la cual por ejemplo los porteños éramos unos desubicados por votar distinto al resto del país, pasó a contarnos en qué consisten las virtudes republicanas de las que carece la presidente. Y ese cambio sin contar nada.

Al menos podría aportar pormenores acerca de cómo fue el acto de censura contra Julio Nudler en Página 12 por querer mencionar cuestiones que lo involucraban a él mismo. O si no los términos de la epifanía K que logró producir en el célebre protagonista del neologismo “protocolizar”, dado que él se lo llevó a Kirchner.

La tercera, pero no la menos importante revelación de Miriam Quiroga es la inauguración con bombos y platillos del final de época. Se rompió el cerco. Parecerá raro lo que voy a decir pero creo que los kirchneristas de a pié fueron peores víctimas de esta etapa que todos nosotros. Fueron ellos los que no vieron otra alternativa que agacharse, obedecer, repetir disparates y simular. Son los que aceptaron ser esclavos y no es que no tengan responsabilidad, pero el precio que pagaron fue alto por más que lo quieran comparar con las pequeñas contraprestaciones de un sistema clientelar. Lo interesante es que el ambiente opresivo que los mantenía en silencio está roto. Los “locos” empiezan a escapar del manicomio.

Es importante percibir estas diferencias entre los kirchneristas, porque si va a empezar algo nuevo, aunque no tengamos motivos para tener expectativas de tiempos dorados, habrá que considerar el daño hecho a los esclavos del sistema más o menos conscientes de que lo fueron.

Sería necesario contar con una norma del “arrepentido” con las condiciones en las que se podrá proteger a los que sin formar parte de la cúspide de las responsabilidades estén dispuestos a aportar los datos que permitan recuperar el patrimonio público e inaugurar una etapa normal de vigencia de la ley y recuperación de principios de convivencia.

2 Comments

%d bloggers like this: