El ministro de Justicia Julio Alak organizó un festejo de fin de año en la ex sede de la Escuela de Mecánica de la Armada que hoy hace de museo de los derechos humanos del pasado. Asado y brindis, más la obligación de los empleados del ministerio de asistir bajo amenaza de ser despedidos, porque estamos en ese orden tribal, entonces quién ocupa el cargo es dueño y amo y todo se hace en nombre de la igualdad.
Entonces se ofenden todos. Los derechohumanistas de aquella década, a los que nuestros derechos como humanos de hoy no les importan nada y la oposición indignada por la falta de respeto a la memoria de quienes pasaron por ese lugar cuando era un centro de detención.
Que farsa son los derechos humanos en la Argentina. Para el oficialismo, para la oposición que piensa que ese lugar es sagrado, para Alak que trata a sus empleados como esclavos pero es ministro de Justicia y Derechos Humanos. Hace un par de semanas ese mismo ministro hizo el trabajo sucio para Cristina Kirchner de maltratar a la Justicia por ser justa en lugar de satisfacer los deseos del poder. Fue en el trámite de la medida cautelar que protege al grupo Clarín del desguace al que quiere someterlo el oficialismo por no alinearse. Todo lo que recibe el apelativo de “organismo de derechos humanos” fue cómplice del ministro y de la presidente.
Derechos humanos por lo tanto significa conmemorar hechos del pasado para violar derechos en el presente, negar la función y la independencia judicial y desconocer el derecho a la disidencia.
A la oposición tampoco le importa nada de todo esto, el asunto es usar un paso en falso en el terreno de la mentira de los derechos humanos a la que ellos también se prestan, porque la población es tan inmoral que si no se portan como unos miserables corren serios riesgos de ser repudiados.
Así son las cosas y nadie se pregunta entonces qué era lo que estaba mal de la represión al terrorismo, si en definitiva nadie cree, menos que menos los organismos de derechos humanos, en la protección del individuo frente al poder, en la importancia de que exista una completa libertad de expresión, transparencia en la acción de gobierno y justicia independiente.
Siempre fue la queja que a los terroristas desaparecidos no se los hubiera juzgado regularmente y que a los que no estaban involucrados se les hubiera impedido defenderse y ser amparados por la presunción de inocencia. Pero esta misma gente cree que todos somos culpables de cualquier cosa si a la déspota discapacitada moral se le ocurre que somos un obstáculo. El algo habremos hecho está disponible, no les importa si nos espían como espiaban a sus familiares, si nos persiguen, si presionan a los jueces.
Si está bien ahora violar todo derecho humano posible, y algo peor todavía y muncho más peligroso y serio, violar todo derecho individual y garantía existente y hacer de la república un aguantadero por qué se quejan de lo que pasó más de treinta años atrás. Sobre el final del día, por si quedan dudas, la señora Bonafini anunció que entrarían a los tribunales si los tribunales no los satisfacen en permitir la destrucción de Clarín que quiere la déspota caprichosa.
Se llenan la boca hablando de “la dictadura”, como si hubiéramos tenido una sola, como si no la tuviéramos ahora, como si ellos no fueran parte de una, bochornosa, ladrona y chapucera.

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