Hay cosas que sería mejor no escribir, por obvias. Por ejemplo que Israel tiene derecho a defenderse y que el Estado de Israel, que no es lo mismo, tiene la obligación de defender a sus ciudadanos. O que es deleznable utilizar escudos humanos para cubrir el ataque contra civiles indefensos. Sin embargo todo está en discusión desde que la televisión, como una observadora boba, muestra “muerte”, “destrucción”, “violencia”, sin mayor aditamento preparando todo para el juicio inmediato en el que el último que dispara o el que hace más ruido tiene que ser condenado.

Dejo de lado la historia de la disputa con los palestinos, ni siquiera creo que detrás de discusiones territoriales o de soberanía haya nada muy importante que decir en el terreno ético. Paso por alto incluso la indudable ventaja que Israel representa en respeto del derecho y las libertades de las personas respecto de sus vecinos. Lo más importante a dilucidar es la naturaleza de la respuesta que Israel le da a los ataques desde la Franja de Gaza contra civiles y la mirada hipócrita, hasta diría cómplice, de los “señoritos insatisfechos” como diría Ortega, que evaden todo dilema por medio de la simplificación de telenovela y condenan a los israelíes desde la comodidad que da estar lejos del fuego.

En esa respuesta ocurren daños colaterales, bajas civiles, muere gente que no está ejerciendo la violencia y si leemos el manual del buen comportamiento sólo hasta la introducción, tenemos a mano un repudio simplista y negligente. Negligente en lo ético porque no solo no contribuye a mejorar la condición humana sino que en realidad la degrada al nivel del oportunismo.

Nadie quiere que mueran civiles, salvo los enemigos de Israel frente a los cuales los pacifistas (que no es lo mismo, y a veces es lo opuesto, a los pacíficos) no tienen mucho que decir. Porque en ese caso no hay premio a los derechos humanos que se pueda reclamar. Y para qué defender unas vidas que no dejan rédito demagógico alguno.

Pero tampoco nadie quiere que mueran militares. Los países civilizados tampoco disparan para matarlos, sino para vencerlos, para salvarse, para impedir ser atacados y cuando no queda remedio defenderse significa poner fin a la vida del agresor. Quién dispara para defenderse contra los uniformados del otro bando ni siquiera hace un análisis de la responsabilidad de quién puede ser, seguramente será, un soldado que ignora las implicancias de lo que está sosteniendo con el uso de las armas. Dispara porque no hay opción y no eligió las opciones, eso es algo que hizo su enemigo.

Así que no es tan sencillo dividir a las víctimas como merecedoras de misiles de acuerdo a que usen o no uniforme o lleven armas en la mano. Siempre hay un dilema a la hora de abrir fuego, aún cuando se trate de un agresor directo. O lo que es más importante, una guerra no es un acto de justicia, no hay balas ganadas, es solo el terreno crudo y sin contemplaciones de la supervivencia. Hablo de la guerra como mecanismo de defensa.

El núcleo de la evasión está en la muerte de civiles cuando Israel responde. No son muertes que Israel busque, sino que trata de evitar a toda costa. Pero si se encuentran en la encrucijada en la que sus agresores los colocan por escudarse en la gente, utilizando la moral del agredido como arma contra si mismo, contestan con sus misiles asumiendo el daño colateral.

Nadie festeja esas consecuencias horrendas (esta es una de las partes que los “señoritos insatisfechos” deben tachar para poder ejercer su moralina), pero no de los actos llevados a cabo por Israel, sino de Hamás, con el aval moral de quienes escapan a estos antecedentes a la hora de juzgar la situación y así sirven a los objetivos de los que no dudan en usar el terrorismo como arma política.

Los agresores y todos los terroristas, ponen a los países civilizados ante el dilema de inmolarse o causar daños a terceros. Pues no existe la obligación de inmolarse, que sería en este caso abstenerse de disparar contra la fuente de la agresión.

Podrá ser considerado heroico dejarse destruir para no tener que producir muertes colaterales pero ¿bajo que estándar podríamos considerar eso un deber moral? Sería bastante difícil de sostener porque lo mismo podrían exigir los israelíes a la población civil de palestina que pierde a sus familiares o amigos, que se dejen matar para la supervivencia de Israel. Algo que no tendrían por qué hacer.