El nazismo no requiere plan

“La juventud es terrible: es un escenario por el cual, calzados con altos coturnos y vistiendo los más diversos disfraces, los niños andan y pronuncian palabras aprendidas, que comprenden sólo a medias, pero a las que se entregan con fanatismo. Y la historia es terrible porque con frecuencia se convierte en un escenario para el jovencito Napoleón, un escenario para masas fantizadas de niños, cuyas pasiones copiadas y cuyos papeles primitivos se convierten de repente en una realidad catastrófica real.”
Milam Kundera
La Broma
No importa que se lo hubieran propuesto de entrada, que lo hayan descubierto en el camino o que tomaran ese rumbo a último momento. Mucha gente quiere encontrar el cálculo maléfico, pero al totalitarismo nazi lo pueden hacer los tipos más idiotas. Un sargento con problemas mentales, o una casi abogada en una situación mental parecida, o su marido que vivió su vida para vengarse de sus compañeros de colegio. Aunque este último no tenía un pelo de tonto, lo que lo llevó a encumbrarse y a no encontrar límite fue su brutalidad e inconciencia en una sociedad lista para ser tiranizada, no su inteligencia sino la amoralidad de quienes debieron oponerse y estaban tan obnubilados intentando justificar su antinoventismo que le entregaron el alma y el país a lo peor posible de la política argentina.
No importa porque una vez que la inercia del enemigo interno se desata, que la ley desaparece y es reemplazada por la voluntad del del líder, empieza a girar la rueda en la que el poder se empieza a comer todo, las conductas se tornan adaptativas o cómplices, los segregados ocupan el lugar del mal a expiar y toda la basura de la sociedad encuentra un cause en el proyecto oficial.
La historia de este nazismo empieza en mayo de 2003, las condiciones de su arribo son anteriores, pero la apretada con muchos cómplices hoy escandalizados tuvo su inicio entonces.
Algunos se preguntan si esto sigue para peor, hasta dónde llega el todo de la Pinocha en jefe. No importa lo que se proponga, ella armó el dispositivo nacional socialista, sus lacayos están adoptando un lenguaje cada vez más segregador entre lo nacional y popular y el resto de nosotros que somos los enemigos internos. Y todos bien pagos, con un alto precio a pagar si se van del poder. Tienen los mitos, tienen las mentiras, tienen los demonios, tienen una cuota de veneno inyectado en las sociedad, gran nerviosismo e inseguridad por ellos mismos creadas que lleva a la gente a agarrarse de cualquier tabla de salvación, un aparato de propaganda y violencia potencial en alianza moral con los bajos fondos. Ya está y hay un tic tac, tic tac, sonando desde hace rato.
O el dispositivo se desarma o produce sus efectos, no hay muchos secretos. Como en la película La Ola, las condiciones se crean, lo demás viene solo.
Hay videos en Youtube del Nazi venezolano Chávez a los inicios de su gobierno, asegurando que no quebrantaría la propiedad privada y que respetaría los contratos. No es necesario creer que mentía. Podría haber estado diciendo la verdad. El rompió la valla, incluso para si mismo.
No es que tenemos que tener cuidado porque algo están preparando y pensando, podríamos pensar que van cumpliendo cada presupuesto para el avance del nacional socialismo de manera inadvertida. Están apagando a la prensa, están adoctrinando y reclutando jóvenes que se suman al odio que el poder les propone como se harían fanáticos de un equipo de fútbol a su edad, listos para cualquier épica. De Harry Potter a Hitler sin escalas.
Los jóvenes y niños siempre son carne de cañón e instrumentos para el apriete. Justo en la etapa de la rebeldía en lugar de canalizarla para crecer sobre los vínculos familiares, se la lleva de manera forzada al plano político para la cacería de brujas. Se abusa de los niños y jóvenes en la Cuba de Castro con los monstruitos llamados “pioneros”, como con las juventudes hittlerianas lanzadas a la delación y a uniformarse y la cámpora en los colegios buscando lo mismo, con tres o cuatro slogans y enemigos. No tienen la edad para juzgar lo que hacen, lo que se les invita a hacer, ni la naturaleza perversa de quienes los empujan.
El manejo de la economía es muy importante en este proceso. Sirve para establecer premios y castigos, junto con la destrucción de la Justicia, algo que viene ocurriendo de manera sistemática desde que se derrocó a la Corte para convalidar la reapertura de las divisiones de la década del setenta y la pesificación.
Es importante la construcción de dos órdenes jurídicos el de los “nacionales y populares” (o los arios en otro tiempo y lugar) y el resto que no podemos ni conservar en secreto el uso de la tarjeta de crédito. Lo aclaró la Pinocha, se trata de un proyecto político apretar a la sociedad y conceder impunidad a los propios. O se está con ellos y se tiene todo o se está contra ellos y no se tiene nada.
¿A qué otro lado va a conducir esta pendiente de cuarenta y cinco grados?

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