Omar López Mato.  Es médico oftalmólogo e investigador de la historia y el arte  (declaraciones) a “Esta lengua es mía” con José Benegas  Fm Identidad 92.1 www.fmidentidad.com

La beatificación del latrocinio

AUDIO http://fmidentidad.posterous.com/omar-lopez-mato-es-medico-oftalmologo-e-invesEntrevista Entrevista completa

Cuando la Sra. Eva Duarte de Perón pasó a la inmortalidad dejó entre nosotros cuantiosos bienes materiales que había atesorado a lo largo de su vida, más precisamente durante los años que había compartido el poder con su conyugue. No menos de 5.000.000 U$S dejó de herencia, incluyendo departamentos en Barrio Norte, uno de ellos donado por el armador Alberto Dodero al que conoció en 1946, cuando el Estado compra la naviera de su propiedad al borde de la bancarrota. Dodero cedió el departamento en su herencia sin que lo uniesen a la señora de Perón lazos de sangre.

Curiosamente, y a través de un testamento declarado apócrifo, la Sra. Eva Duarte, a su vez, lo declaraba heredero de todos sus bienes al general Perón, dejando afuera de la herencia a su madre, Juana Ibarguren, que se negó a firmar el escrito preparado por los letrados del presidente, a través del cual le cedía a Perón sus derechos sucesorios. Fue la insistencia de su hijo, el inefable Juancito, quien forzó la firma de su progenitora. “Vieja firma, porque corro peligro, sino me voy a tener que ir del país”, rogaba el pobre, sin saber que a pesar de la firma, no solo debería irse del país, sino de este mundo.

De esta forma el general se adueñó de los cuantiosos bienes de su conyugue. Hugo Gambini nos cuenta sobre una ley dictada ad hoc que eximía a Perón de pagar los derechos sucesorios.

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