Propiedad privada

Mientras empezó el debate entre un socialismo de bandoleros y otro de gente buena, en Venezuela dónde rige una dictadura electiva quedan al menos organizaciones y medios que luchan por su libertad. Imposible encontrar anterior al 2008 un medio que se viera amenazado por el gobierno. Recién comenzó un enfrentamiento cuando la paranoia del señor K le hizo interpretar su fracaso en la política de patotear al campo como una conspiración de Clarín que lo puso “nerviosho”. No hubo nada de eso porque los medios en general eligieron asociarse y repartirse el botín de la publicidad oficial.

En Venezuela como digo se siguen dando batallas fundamentales, que nuestros políticos de cualquier signo evaden. Prefieren pensar que todo es un problema de “gestión”, sin importar si lo que se maneja es una república o un prostíbulo.

El siguiente es un spot de CEDICE sobre el derecho de propiedad. Cuando los K robaron los fondos de capitalización no vimos nada de esto.

Silogismo elemental, hasta para gente sin cerebro

A pesar de que me encargué de aclarar en un post anterior que democracia no es el gobierno de la mayoría sino el gobierno del pueblo como un todo (al menos es lo que pretende ser), mucha gente no lo entiende, así que sigamos sus razonamientos a ver a dónde llevan.

¿Cuál es la norma por la cual una minoría debería aceptar el gobierno de la mayoría?

Si no hubiera una Constitución que nos convierta en país, no podría formarse el conjunto (matemático) mayoría, ni minoría, porque no estaría el conjunto mayor que los engloba: pueblo (sugiero hacer el dibujo en hojas canson con lapiz para poder borrar). Sería la mayoría, la porción mayor del conjunto definido en esa Constitución, que es uno de los elementos del país junto con el territorio y el gobierno. Por lo tanto, la respuesta es que lo que obliga a una minoría a aceptar que una mayoría decide quién gobierna es… siiiiiii: La Constitución.

Vamos de nuevo: Un gobierno emana  de la mayoría y es aceptado por la minoría porque previamente han aceptado todos laaaaa. Siiiiiii: La Constitución.

Si ese gobierno no respeta esta Constitución ¿por qué la minoría debería hacerlo? Por aplicación del principio general de excepción de incumplimiento o exceptio non adimpleti contractus. Una parte se libera de cumplir un convenio cuando la otra lo ha incumplido. Esto es válido, salvo que me digan que creen que el gobierno tiene un derecho sobre los ciudadanos más extendido que el de propiedad, es decir que un supuesto “derecho a gobernar” es más extenso que la esclavitud.

Según los obamas y majules de este mundo el motivo por el que la minoría se la tiene que bancar a la elección de la mayoría es que eso es… “democrático”

¿Pero dónde está el demos de ese kratos? Siiiiiii: En la Constitución.

Conclusión: Sin Constitución, sea escrita, sea tácita, sea como sea que esté definido un país, no hay ni mayoría, ni minoría, ni pueblo niiiiiiiiiii….. Siiii: NI GOBIERNO.

Hay quienes no lo entienden, hay quienes no lo quieren entender, y hay tipos que pueden llegar a escribir en la página central de Clarín sin entender lo elemental de qué cosa es una democracia, con la tesis de que “la oposición” hondureña quiso ahorrarse los tiempos de un juicio político, cuando la Constitución de Honduras ni siquiera prevé el juicio político y no es la oposición quién destituyó a Zelaya sino la Corte Suprema, con el apoyo de la oposición y del partido del propio ex presidente. Pero eso si, está listo para juzgar a los liberales y decir quiénes son buenos y quienes malos. País generoso.

Club de fans de Guillermo Moreno

Los amigos de Willy tiene su blog y se han reunido en un club de fans. Les encanta como amenaza empresarios y empleados del Indec. ¡Eso es patriotismo canejo!

Están convocando a una marcha que seguro encabezará Felipe Pigna con Morgado y Luis D’Elía por la liberación nacional, contra la oligarquía y otras causas más aburridas aún. No se la pierdan, aquí la convocatoria que me hicieron llegar:

13 de julio de 2009, iremos a la Secretaría de Comercio a las 15 horas

CONVOCAMOS A APOYAR LA GESTIÓN DE UN PATRIOTA,

SU PECADO ES DEFENDER EL TRABAJO ARGENTINO,

NI UN SOLO HOMBRE Ó MUJER DEBEN SER DEJADOS FUERA DEL SISTEMA LABORAL POR LOS "CHUPASANGRE" IMPUNES, ESOS QUE PREFIEREN MERCADERÍAS QUE NO SE PRODUZCAN EN NUESTRO PAÍS,

SON LOS DE SIEMPRE, VAMOS A PUBLICAR SUS NOMBRES Y SUS EMPRESAS,

DEMONIZAN A GUILLERMO MORENO PORQUE LO CONSIDERAN SU ENEMIGO,

VAMOS A HACER TRONAR EL ESCARMIENTO, SEPA EL PUEBLO LEER EL MENSAJE DEL GOBIERNO, Ó PADECERAN EN POCO TIEMPO LO QUE CON MUCHO SACRIFICIO DE TODOS, QUEDARÁ EN MANOS DE LOS QUE SEMBRARON LA POBREZA Y EL TERROR EN EL PUEBLO TRABAJADOR.

ACOMPAÑEMOS ESTA CONVOCATORIA DE APOYO INCONDICIONAL A CRISTINA, NÉSTOR Y A GUILLERMO.

Vamos a la

Secretaría de Industria Comercio y Pyme
Julio a Roca 651, Buenos Aires
LUNES 13 DE JULIO A LAS 15 HORAS

TE ESPERAMOS NO FALTES

Tango / Buenos Aires blog

Ricardo Ostuni acaba de sacar del horno su blog sobre Tango, Buenos Aires y su historia, poesía, música y lenguaje.

Apenas arranca y así como así, como para romper el hiel, se mandó con la historia de nuestro lunfardo, un par de poesías propias, interpretaciones sobre El Quijote y la libertad como tema central de esa (según Kundera) primera novela moderna ¿Algo más? Si, la historia del cabildo porteño. Agarrate Catalina con semejante ritmo.

Camino al estrellato blogosférico Ostuni, tiene el tipo de blogs que más se leen con un contenido de gran calidad.

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El principio no es ese, señor Obama

El presidente de los Estados Unidos Barack Obama definió la posición de su país sobre el conflicto de Honduras señalando que Zelaya debe volver al gobierno porque “apoya el principio de que los pueblos deben de elegir a sus gobernantes”. Su definición podría caracterizarse como la versión fast food de otra realizada por un presidente de ese país mucho tiempo atrás y que bien haría la elite política de Washington en volver a leer. Me refiero a la caracterización de la democracia como “el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo” hecha por Abraham Lincoln, que deja afuera a estas nuevas dictaduras nacidas de una elección como la que se intentaba instalar en Honduras, que nada tienen que ver con el principio democrático.

¿Cómo definiría el presidente Obama al proceso de “impeachment” seguido contra Richard Nixon que derivó en su renuncia? El pueblo lo había elegido, no era Gerald Ford la persona a la que había votado para ocupar la Casa Blanca.

El principio democrático así reducido carece de sentido y más que representar un “derecho de los pueblos” parecería expresar un derecho de propiedad de los gobernantes hacia súbditos con carácter de irrevocable. Curioso que haya tantas palabras para querer demonizar al derecho de propiedad como si fuera peligroso para el hombre común (cuando es exactamente al revés) y al mismo tiempo convertir al mandato condicionado, limitado y reglamentado del gobernante en un acuerdo por el que se le da el derecho a esclavizar a todos aquellos que le “prestaron” el poder de manera irremediable. A lo mejor no es tan curioso y todo forma parte de la misma corriente para volver al poder absoluto en nombre de otras deidades, solo que esta vez llamándole democracia.

El pueblo tampoco es “la mayoría”, menos una mayoría circunstancial de una elección, que puede cambiar en la siguiente, una que tal vez ni siquiera esté presente en el momento en que el gobernante es sometido al juicio sobre su apego a la ley que le dio origen a su cargo. El pueblo es ese todo como lo define Lincoln. El origen del poder en una democracia no es la mayoría, por más que la regla de la mayoría determina quién es el mandatario. El mandato después de la elección es el conjunto y no de la facción triunfante por más mayoría que hubiera alcanzado.

La democracia no somete a la minoría a la mayoría. Es el gobierno de todos, por todos y para todos. Un gobernante elegido democráticamente que hace cruzadas contra parte de la población y que genera división y enfrentamientos es un gobernante antidemocrático que utiliza el resultado de su elección para violar su mandato. El apoyo de las mayorías a las dictaduras ha sido la regla en la historia, no la excepción. No es la mayoría la que inaugura la democracia moderna sino la minoría que subraya “todos”, donde decía “muchos”.

En la democracia verdadera no se afirman derechos de los gobiernos, sino derechos de todos los ciudadanos como iguales, ninguno, ni uno solo puede salir perdiendo derechos sino únicamente la orientación de alguna política que se lleve a cabo sin afectar la libertad de nadie, hecha en beneficio del conjunto y no de un sector (para todos), porque entonces esa parte minoritaria del pueblo perjudicada perdería el carácter de soberana. Si un sólo ciudadano es asaltado en sus derechos y libertades la democracia terminó y fue reemplazada por la dictadura del que obtuvo una mayoría. Mayoría no es democracia. Democracia es pueblo, es decir, todos.

No se vota poniendo en juego la libertad. Nadie aceptaría eso, salvo bajo amenaza y bajo amenaza no hay democracia alguna. En otras palabras no se vota para ser libre, se vota una vez que se es libre y no para definir si se sigue siendo libre. Tal cosa no sería una democracia, sino una guerra sin pólvora. Así la pólvora de cualquier modo llegará después, porque aunque alguien de verdad aceptara someter su libertad a una votación, tarde o temprano se cansará de ese acuerdo, con todo derecho.

Véase también: http://josebenegas.com/2009/07/07/por-que-el-gobierno-en-honduras-es-de-iure/

Felpudo en jefe se esconde para decir “chau Néstor”

Una nota de Crítica habla de un Scioli que quiere huir de la pingüinera como rata por tirantes.  El despegue consiste según el diario en hablar, a escondidas, con los intendentes “traidores” y de “sorprender a un ministro” con una frase lapidaria (de la que ese medio “se enteró”): “Néstor ya fue”.

Escondido, aunque dejándolo saber por ahí, Scioli se agarra la cabeza y la agacha para “despegarse”, después de que nos vendió que su genuflexión era “responsabilidad” porque la provincia necesitaba que él fuera el felpudo del matrimonio K ¿Qué fue de su responsabilidad don felpu?

Pero la verdad es que él, así de miedoso y todo, no se despega nada. Los K lo despegaron después de usarlo como un descartable, sentándolo en la presidencia del PJ sin dejar de mostrar que lo hacían por delegación directa del pingüino, a recibir los cachetazos. Cuando el plan falló lo dejaron ahí pintado y mandaron a otro felpudo como Capitanich a decir públicamente que “al peronismo lo conduce la presidentA

Así es que son los K los que se deshicieron de Scioli y no al revés. Le queda al gobernador explicar los operativos de drogas que encabezó antes de las elecciones. Debería decir por que no hay más ¿Se acabó la droga o venció algún pacto? Que lo explique Karina o alguno de los medios que transmitían su actividad en cadena.

Supremacía de la voluntad

La contrapartida del rechazo a la realidad es la supremacía de la voluntad enseñaba Ayn Rand. Aquello que puede cambiarse se toma como dado y lo que viene dado se trata ejerciendo alguna forma más o menos explícita de brujería. La más conocida el intervencionismo.

La señora ensaya movimientos como para salir de su derrota por poquito y llama al “diálogo”. Reforma política, la misma que se derogó hace dos años, siempre bajo la gestión reformista de Marta Oyhanarte, otrora reina de la corrección política, hoy funcionaria escondida de las internas abiertas, la derogación de las internas abiertas y la reflotación de las internas abiertas.

Por otro lado “diálogo corporativo” para tratar lo que no se puede acordar, el mundo de la producción y los intercambios. Puja de intereses en lugar de derechos de propiedad y precios. En vez de acordar reglas jurídicas que operen de modo automático y las que todos puedan atenerse ganando o perdiendo demostrando o no capacidad productiva, se sientan a repartir, en una posición en la que el repartidor siempre sale ganando y los repartidos dependen de su capacidad de causar daño en lugar de su eficacia, algo que en general es inversamente proporcional.

Queda por delante un desfile de inútiles, haciendo declaraciones grandilocuentes a la salida de las reuniones. Mucha falsedad y mucho conflicto. Fracaso, mate y Gardel.

¿Quién debería vengarse de quién?

La pinguinera siempre está en guerra con sus malas noticias y como todo grupo cerrado y jodido en algún momento expía a algún chivo para no asumir sus problemas. Su gurú pienza en vengarse porque no se soporta a si mismo en el fracaso, como si la victoria que no logró fuera atribuible a otra cosa que a si mismo.

La verdad es que los famosos barones del conurbano se vieron impotentes al sostener a un candidato impresentable y debieran ser ellos los que se venguen de quién los llevó al desastre. Parece que también hay que desechar la idea de que son los malos a los que nadie puede vencer, porque ahora mismo están aceptando recibir el reto del que los hizo estrellar contra la pared.

Por qué el gobierno en Honduras es de iure

Empecemos por ordenar los conceptos para no quedar atrapados en la superficialidad televisiva que predominó en las primeras opiniones sobre los sucesos institucionales acontecidos en Honduras.

Se habla de “gobierno de facto” en Honduras. Si Micheletti encabeza un gobierno de facto, en primer lugar, debería ser reconocido como tal por la comunidad internacional. El reconocimiento de un gobierno ni siquiera implica otorgarle legitimidad, sino únicamente el reconocimiento de una situación de hecho. Un gobierno de facto en ese sentido es, en primer lugar y aunque parezca absurdo tener que aclararlo, un gobierno.

Es un despropósito que la negación del reconocimiento se deba a una pretendida violación de la legitimidad democrática, porque los gobiernos extranjeros no pueden asumir de otorgar esa legitimidad, sin violarla a su vez. Quién otorga el carácter de democrático a un gobierno es el pueblo. El reconocimiento es un acto político/diplomático que no tiene que ver con la legitimidad.

Reconocer a un gobierno no es bendecirlo, es sólo admitir que se encuentra en uso efectivo del poder y es todo lo que hace falta, aunque sea para amenazarlo como ha hecho la papuerizada OEA dominada por los slogans y las pasiones y carente de toda profesionalidad.

Una vez que se entiende que la comunidad internacional no es ni puede ser la encargada de bendecir con el manto democrático a un gobierno, damos paso a la realidad. Los gobiernos son democráticos en base a determinadas reglas establecidas en su constitución, las quieran reconocer otros países o no. En el caso de Honduras su constitución es republicana, establece una división de los poderes y por lo tanto, a pesar de que es el  Poder Ejecutivo el que se relaciona con los demás países, gobierno es el Poder Ejecutivo, más el Poder Legislativo, más el Poder Judicial.

En tercer lugar “golpe de estado” es además la suplantación de cualquiera de esos poderes por las vías no previstas por la Constitución. Intentar arrasar con el Poder Judicial o el Congreso como lo intentó el ex presidente Zelaya (esto es uso del idioma español, el señor Zelaya no preside Honduras, se lo reconozca o no) implica la tentativa de un golpe de estado. Y si el señor Chavez y unos cuantos presidentes más interesados en tapar sus problemas domésticos que en cualquier otra cosa creen que pueden actuar, aún utilizando la fuerza, para detener un golpe de estado supuesto en Honduras, pues con mucho más razón tienen derecho los poderes que se intentaba sustituir de resistir, utilizando incluso la fuerza, porque tienen una legitimidad de la que los países extranjeros carecen. Esto de sostener ultimatums extranjeros contra dos de los poderes legítimos de Honduras y a la vez desconocer el derecho de esos poderes a reaccionar cuando se los intenta sustituir a ellos, es otro de los gruesos desatinos de esta novela.

Entendido entonces que aplicando la última doctrina de la OEA amenazante que presiona a Honduras, la Corte Suprema y el Congreso tenían derecho a restablecer el orden Constitucional, sólo basados en los actos propios de la comunidad de naciones que votaron la condena injustificada a Honduras.

Queda por determinar si en base a las  reglas que importan de verdad, es decir, la Constitución de Honduras y no la Carta de la OEA, la sustitución de Zelaya es legítima o no. Problema que, repito, no es “inter-nacional” sino “inter-poderes”, o lo que es lo mismo “inter-no”.

El gobierno de Honduras no reivindica el uso de la fuerza como el origen de su existencia, sino el restablecimiento de la Constitución. Si esto es correcto o no debe ser juzgado. Requiere un estudio de los hechos y un acto de naturaleza jurídica, no política. La OEA, el señor Chavez, el señor Obama o los presidentes de Argentina, Bolivia o Ecuador no son quienes para dictar esa sentencia. No hay norma que los autorice como órganos competentes resolver ese punto. Y si el nuevo gobierno de Honduras tuviera razón, atención porque esos países estarían impulsando un cambio de gobierno que ya no podría ser considerado siquiera un golpe de estado, por ser exterior, sino un burdo acto de guerra.

Hago un paréntesis en esta línea argumental sobre una cuestión paralela. Un golpe militar es un golpe decidido por iniciativa y en beneficio de autoridades militares. Si la Corte Hondureña hubiera ordenado arrestar a Zelaya con la policía, no se trataría de un “golpe policial”. La imagen de los militares capturando al ex presidente hondureño determinó las opiniones de los comentaristas televisivos traumatizados por las imágenes de los tradicionales golpes protagonizados por las fuerzas armadas, pero se supone que entre ellos y los presidentes hay profesionales capaces de observar los hechos con un criterio un poco más afinado que el de un show. Se habló de las formas, del hecho de sacar al ex presidente en pijama y de otros problemas que en nada determinan la naturaleza de este acto. De cualquier modo arrestos amables tampoco se conocen.

Aclarado esto, sigo con la argumentación. No es la OEA quién determina cuando la sustitución de un gobierno o cualquier otro acto se ajusta a la Constitución de un país. Salvo un caso evidente como el de un verdadero golpe militar que no necesitaría mayores juicios, es el Poder Judicial del país en cuestión y sólo el Poder Judicial de ese país el único habilitado para ejercer esa responsabilidad. Si el Poder Judicial es independiente del Poder Ejecutivo, con mucha más razón es independiente de poderes ejecutivos de terceros países y de organismos diplomáticos internacionales.

Si de reconocer la legitimidad de un gobierno se trata todo este episodio, los gobiernos internvinentes, incluído gobierno norteamericano, están desconociendo la división de Poderes y la legitimidad democrática del Poder Judicial hondureño. ¿Con qué derecho? ¿Basados en qué norma? Por qué el señor Obama o el señor Chávez tienen más autoridad que el Poder Judicial de Honduras para determinar quién es el presidente legítimo en Honduras. Alguien debería explicar esta cuestión tan sencilla.

Claro que se pueden tener muchas opiniones sobre la destitución de Zelaya y la sucesión en el poder hacia el señor Micheletti. Las opiniones son libres. Pero sólo el Poder Judicial, en este caso la Corte hondureña tiene legitimidad y competencia para resolver el asunto. Y es la única que la tiene.

Finalmente queda por determinar con esa libertad e opinión, el valor de lo resuelto por la Corte de Honduras. No para cambiar el hecho de que lo que se resolvió es lo único que puede tomarse como válido aún a nivel internacional, salvo que fuera manifiestamente arbitrario, que los hechos imputados al presidente fueran un completo invento y el acto hubiera sido una completa arbitrariedad. Pero no es el caso. Entonces solo se puede hacer una crítica como la que se pude hacer de cualquier acto de gobierno, sin desconocerle su validez formal.

Esa crítica es lo que queda para terminar este análisis. La Constitución de Honduras, se ha comentado mucho, carece de normas para llevar a cabo un juicio político a un presidente. También carece de normas para que un presidente se ponga por encima de ella y por vías de hecho sustituya a los otros dos poderes. Por qué a la comunidad internacional le ha parecido lo primero relevante y lo segundo no, lo dejo para que lo explique la comunidad interanacional, después de que se tomen el trabajo de explicar también el “perdón” a Cuba en relación con la reacción en este caso.

Lo que interesa es ver qué sucede cuando no hay normas que permitan la sustitución de un presidente ¿Quiere decir eso que no hay una forma válida de sustuirlo? El interrogante sirve también para otros casos, como el del presidente de Guatemala, imputado nada menos que como autor intelectual de un homicidio por la propia vícitma en un video póstumo, y donde tampoco existen mecanismos explícitos de remoción.

Para resolver este dilema habría que preguntarse cuál sería la norma bajo la cual la respuesta podría ser negativa, es decir, establecer que no puede ser removido un presidente electo bajo ninguna circunstancia, imaginemos las peores. Sería tal vez el respeto a esa Constitución. Si fuera así, en qué otra cosa se basa a su vez el respeto a la Constitución que no sea el Estado de Derecho, es decir el mantenimiento de los límites al poder. Dicho de otro modo el mantenimiento de la propia constitución.

Es de toda lógica por lo tanto que el mantenimiento del estado de derecho no puede ser invocado para terminar con el estado de derecho. No se requiere otra cosa que recurrir a las reglas de la lógica para llegar a esta conclusión. Con cualquier otra norma de inspiración democrática nos encontraríamos ante el mismo problema lógico. Es propio de la naturaleza de un gobierno legal que el gobierno deja de ser gobierno cuando pasa por encima de la ley ¿No es acaso eso lo que prentende la OEA, sin competencia, aplicarle al gobierno actual de Honduras?

Dicho de otra forma, un gobierno Constitucional puede ser depuesto cuando deja de responder a su marco de legitimidad, esto es, a la misma Constitución, aunque ella no lo diga. Por la sencilla razón de que el mismo gobierno se habría puesto fuera de ella y por lo tanto no podría invocarla a su favor.

Si no existe una norma expresa que permita remover a un presidente que se ha salido de manera flagrante de la ley, y fue el caso de Zelaya, como también es el caso del propio Chavez y de otros de sus compañeros de ruta, la salida a la mano es la creación pretoriana de esa norma. Y para eso nadie salvo el poder judicial del país involucrado tiene competencia y legitimidad. Es eso lo que sucedió en Honduras y por lo tanto hay un solo gobierno legítimo en en ese país y es el que está en funciones.

Todos lo ven ahora

Más de una semana después los diarios empiezan a darse cuenta (también acá y en muchos otros) de lo que se notaba al otro día de las elecciones. La vuelta tardía al sueño transversal.

Dentro de un par de semanas se percatarán de que en Honduras no hubo un golpe de estado sino que se protegió a la democracia y se defendió la soberanía de ese país. Y a lo mejor en algunos meses vincularán eso con el viaje de la señora con la estudiantina chavista y verán que fue algo más que una pérdida de tiempo.

Dicen que los blogs no sirven de nada. Si no los leen a tiempo puede ser.