Por qué el gobierno en Honduras es de iure

Empecemos por ordenar los conceptos para no quedar atrapados en la superficialidad televisiva que predominó en las primeras opiniones sobre los sucesos institucionales acontecidos en Honduras.

Se habla de “gobierno de facto” en Honduras. Si Micheletti encabeza un gobierno de facto, en primer lugar, debería ser reconocido como tal por la comunidad internacional. El reconocimiento de un gobierno ni siquiera implica otorgarle legitimidad, sino únicamente el reconocimiento de una situación de hecho. Un gobierno de facto en ese sentido es, en primer lugar y aunque parezca absurdo tener que aclararlo, un gobierno.

Es un despropósito que la negación del reconocimiento se deba a una pretendida violación de la legitimidad democrática, porque los gobiernos extranjeros no pueden asumir de otorgar esa legitimidad, sin violarla a su vez. Quién otorga el carácter de democrático a un gobierno es el pueblo. El reconocimiento es un acto político/diplomático que no tiene que ver con la legitimidad.

Reconocer a un gobierno no es bendecirlo, es sólo admitir que se encuentra en uso efectivo del poder y es todo lo que hace falta, aunque sea para amenazarlo como ha hecho la papuerizada OEA dominada por los slogans y las pasiones y carente de toda profesionalidad.

Una vez que se entiende que la comunidad internacional no es ni puede ser la encargada de bendecir con el manto democrático a un gobierno, damos paso a la realidad. Los gobiernos son democráticos en base a determinadas reglas establecidas en su constitución, las quieran reconocer otros países o no. En el caso de Honduras su constitución es republicana, establece una división de los poderes y por lo tanto, a pesar de que es el  Poder Ejecutivo el que se relaciona con los demás países, gobierno es el Poder Ejecutivo, más el Poder Legislativo, más el Poder Judicial.

En tercer lugar “golpe de estado” es además la suplantación de cualquiera de esos poderes por las vías no previstas por la Constitución. Intentar arrasar con el Poder Judicial o el Congreso como lo intentó el ex presidente Zelaya (esto es uso del idioma español, el señor Zelaya no preside Honduras, se lo reconozca o no) implica la tentativa de un golpe de estado. Y si el señor Chavez y unos cuantos presidentes más interesados en tapar sus problemas domésticos que en cualquier otra cosa creen que pueden actuar, aún utilizando la fuerza, para detener un golpe de estado supuesto en Honduras, pues con mucho más razón tienen derecho los poderes que se intentaba sustituir de resistir, utilizando incluso la fuerza, porque tienen una legitimidad de la que los países extranjeros carecen. Esto de sostener ultimatums extranjeros contra dos de los poderes legítimos de Honduras y a la vez desconocer el derecho de esos poderes a reaccionar cuando se los intenta sustituir a ellos, es otro de los gruesos desatinos de esta novela.

Entendido entonces que aplicando la última doctrina de la OEA amenazante que presiona a Honduras, la Corte Suprema y el Congreso tenían derecho a restablecer el orden Constitucional, sólo basados en los actos propios de la comunidad de naciones que votaron la condena injustificada a Honduras.

Queda por determinar si en base a las  reglas que importan de verdad, es decir, la Constitución de Honduras y no la Carta de la OEA, la sustitución de Zelaya es legítima o no. Problema que, repito, no es “inter-nacional” sino “inter-poderes”, o lo que es lo mismo “inter-no”.

El gobierno de Honduras no reivindica el uso de la fuerza como el origen de su existencia, sino el restablecimiento de la Constitución. Si esto es correcto o no debe ser juzgado. Requiere un estudio de los hechos y un acto de naturaleza jurídica, no política. La OEA, el señor Chavez, el señor Obama o los presidentes de Argentina, Bolivia o Ecuador no son quienes para dictar esa sentencia. No hay norma que los autorice como órganos competentes resolver ese punto. Y si el nuevo gobierno de Honduras tuviera razón, atención porque esos países estarían impulsando un cambio de gobierno que ya no podría ser considerado siquiera un golpe de estado, por ser exterior, sino un burdo acto de guerra.

Hago un paréntesis en esta línea argumental sobre una cuestión paralela. Un golpe militar es un golpe decidido por iniciativa y en beneficio de autoridades militares. Si la Corte Hondureña hubiera ordenado arrestar a Zelaya con la policía, no se trataría de un “golpe policial”. La imagen de los militares capturando al ex presidente hondureño determinó las opiniones de los comentaristas televisivos traumatizados por las imágenes de los tradicionales golpes protagonizados por las fuerzas armadas, pero se supone que entre ellos y los presidentes hay profesionales capaces de observar los hechos con un criterio un poco más afinado que el de un show. Se habló de las formas, del hecho de sacar al ex presidente en pijama y de otros problemas que en nada determinan la naturaleza de este acto. De cualquier modo arrestos amables tampoco se conocen.

Aclarado esto, sigo con la argumentación. No es la OEA quién determina cuando la sustitución de un gobierno o cualquier otro acto se ajusta a la Constitución de un país. Salvo un caso evidente como el de un verdadero golpe militar que no necesitaría mayores juicios, es el Poder Judicial del país en cuestión y sólo el Poder Judicial de ese país el único habilitado para ejercer esa responsabilidad. Si el Poder Judicial es independiente del Poder Ejecutivo, con mucha más razón es independiente de poderes ejecutivos de terceros países y de organismos diplomáticos internacionales.

Si de reconocer la legitimidad de un gobierno se trata todo este episodio, los gobiernos internvinentes, incluído gobierno norteamericano, están desconociendo la división de Poderes y la legitimidad democrática del Poder Judicial hondureño. ¿Con qué derecho? ¿Basados en qué norma? Por qué el señor Obama o el señor Chávez tienen más autoridad que el Poder Judicial de Honduras para determinar quién es el presidente legítimo en Honduras. Alguien debería explicar esta cuestión tan sencilla.

Claro que se pueden tener muchas opiniones sobre la destitución de Zelaya y la sucesión en el poder hacia el señor Micheletti. Las opiniones son libres. Pero sólo el Poder Judicial, en este caso la Corte hondureña tiene legitimidad y competencia para resolver el asunto. Y es la única que la tiene.

Finalmente queda por determinar con esa libertad e opinión, el valor de lo resuelto por la Corte de Honduras. No para cambiar el hecho de que lo que se resolvió es lo único que puede tomarse como válido aún a nivel internacional, salvo que fuera manifiestamente arbitrario, que los hechos imputados al presidente fueran un completo invento y el acto hubiera sido una completa arbitrariedad. Pero no es el caso. Entonces solo se puede hacer una crítica como la que se pude hacer de cualquier acto de gobierno, sin desconocerle su validez formal.

Esa crítica es lo que queda para terminar este análisis. La Constitución de Honduras, se ha comentado mucho, carece de normas para llevar a cabo un juicio político a un presidente. También carece de normas para que un presidente se ponga por encima de ella y por vías de hecho sustituya a los otros dos poderes. Por qué a la comunidad internacional le ha parecido lo primero relevante y lo segundo no, lo dejo para que lo explique la comunidad interanacional, después de que se tomen el trabajo de explicar también el “perdón” a Cuba en relación con la reacción en este caso.

Lo que interesa es ver qué sucede cuando no hay normas que permitan la sustitución de un presidente ¿Quiere decir eso que no hay una forma válida de sustuirlo? El interrogante sirve también para otros casos, como el del presidente de Guatemala, imputado nada menos que como autor intelectual de un homicidio por la propia vícitma en un video póstumo, y donde tampoco existen mecanismos explícitos de remoción.

Para resolver este dilema habría que preguntarse cuál sería la norma bajo la cual la respuesta podría ser negativa, es decir, establecer que no puede ser removido un presidente electo bajo ninguna circunstancia, imaginemos las peores. Sería tal vez el respeto a esa Constitución. Si fuera así, en qué otra cosa se basa a su vez el respeto a la Constitución que no sea el Estado de Derecho, es decir el mantenimiento de los límites al poder. Dicho de otro modo el mantenimiento de la propia constitución.

Es de toda lógica por lo tanto que el mantenimiento del estado de derecho no puede ser invocado para terminar con el estado de derecho. No se requiere otra cosa que recurrir a las reglas de la lógica para llegar a esta conclusión. Con cualquier otra norma de inspiración democrática nos encontraríamos ante el mismo problema lógico. Es propio de la naturaleza de un gobierno legal que el gobierno deja de ser gobierno cuando pasa por encima de la ley ¿No es acaso eso lo que prentende la OEA, sin competencia, aplicarle al gobierno actual de Honduras?

Dicho de otra forma, un gobierno Constitucional puede ser depuesto cuando deja de responder a su marco de legitimidad, esto es, a la misma Constitución, aunque ella no lo diga. Por la sencilla razón de que el mismo gobierno se habría puesto fuera de ella y por lo tanto no podría invocarla a su favor.

Si no existe una norma expresa que permita remover a un presidente que se ha salido de manera flagrante de la ley, y fue el caso de Zelaya, como también es el caso del propio Chavez y de otros de sus compañeros de ruta, la salida a la mano es la creación pretoriana de esa norma. Y para eso nadie salvo el poder judicial del país involucrado tiene competencia y legitimidad. Es eso lo que sucedió en Honduras y por lo tanto hay un solo gobierno legítimo en en ese país y es el que está en funciones.

34 thoughts on “Por qué el gobierno en Honduras es de iure

  • July 8, 2009 at 12:24 am
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    “pero se supone que entre ellos y los presidentes hay profesionales capaces de observar los hechos con un criterio un poco más afinado que el de un show.”

    Esa frase, es nuclear a mi entender.
    El mundo vive de shows montados para la gilada, y la gilada ignorante o al menos que ni siquuiera se toma la molestia de elaborar sus argumentos con algo de informaciòn amplia y profunda de los hechos, opina boludeces.

    Tu nota Jose, es merecedora de ser publicada en diarios principales, dada esa profundidad y minuciosidad de anàlisis.

    No vì que nuestra primera actriz ni los payasos que fueron a armar el circo a favor de Zelaya, hayan tenido una lectura similar por el fraude eleccionario de Iran, seguido de represiòn con muerte de manifestantes.

    Tampoco vìa que se enterasen de las bombas atòmicas que el gobierno dictatorial de Corea del Norte sigue haciendo estallar, ni que decir del silencio del que CK hizo gala en Cuba, respecto a libertades y derechos.

    La lectura de moda respecto a los presidentes democràticos, es que hay que bancarlos hagan lo que hagan o se es golpista.
    Acà se inventò lo de “destituyente”.
    Por lo tanto, se sigue inconscientemente con la idea de un tipo plenipotenciario, dueño de decidir por sobre todo derecho porque simplemente està avalado en sus violaciones, por la decisiòn mayoritaria de haberlo elegido.

    Serà el primer paso embrionario a entender luego la divisiòn de poderes? El juicio polìtico? El que quien preside el ejecutivo, es simplemente un empleado, un administrador?

    No me cabe duda de que hasta entender el significado de repùblica falta mucho.

    Hoy escuchaba en el programa de Longobardi, otro clichè imbècil…”el gobierno està debilitado luego de perder bancas en el Congreso”.

    Otra vez la concepciòn del absolutismo del ejecutivo y nò el equilibrio de los tres poderes, para un mejor gobierno.

    En cuanto a lo de Zelaya, tambièn se teorizò de “autogolpe”.
    Si es cierto y dadas las conclusiones masivas por tal hecho, hay que reconocer que serìa un plan muy inteligente para volver triunfante como una vìctima heroica.

    Sigo creyendo que Obama, dada la recepciòn de Hillary Clinton de ayer a Zelaya, es el fiasco que acà muchas veces sospechamos.

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  • July 8, 2009 at 2:26 am
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    Definitivamente hermoso este post. Clarísimo y contundente.

    Este bochornoso espectáculo que están dando los gobiernos de diferentes partes del continente puede ponerse en ridículo frente al público si en alguna tribuna expuesta frente a la población se le formulasen esas preguntas tan sencillas que el autor formula en el post y que ninguno de los presidentes podría responder satisfactoriamente.

    Chávez, como Cristina Kirchner y otros jefes de estado parecidos, están confundiendo sus funciones y deberes con los papeles de esos pobres personajes de los reality show que están de moda últimamente en la televisión: presidentes que cada vez parecen personajes de la farándula sin ningún talento, ni buen gusto, que ignoran lo que deben hacer con los cometidos que el pueblo les ha encomendado.

    Nadie tiene derecho a juzgar los hechos de Honduras, ni determinar si el nuevo gobierno tiene legitimidad o no. Si es legítimo o no debe determinarlo la misma ciudadanía de Honduras, por medio de sus leyes. Hasta aquí he visto que los ciudadanos que apoyan la salida de Zelaya son abrumadoramente mayoritarios. La OEA, la ONU y los gobiernos de los diversos países deben revisar los principios para los que fueron creados. Seguramente ninguno de ellos fue creado con la finalidad de entrometerse en asuntos ajenos.

    Acerca de la legitimidad, la gente no tiene noción acerca de lo que hace a un gobierno legítimo o no. No sabe que cual es el significado de de esa palabra. El público opina según las opiniones emitidas por otras personas en los medios de prensa, incluso gente que tiene estudios universitarios tiene esa opinión de “segunda mano”, emitida por otro, pero que no es producto de su razonamiento.
    Si se considera como legítimo todo lo que proviene de elecciones y como ilegítimo todo lo que no viene de ellas estamos en un dilema: la monarquía española y la británica serían ilegítimas, sin embargo sus edictos son respetados; la Primera Junta, la Junta Grande y los Triunviratos que gobernaron Argentina en un principio también serían ilegítimos porque no fueron democráticos o no de todo. El Cabildo de Buenos Aires no tendría legitimidad sobre el interior del país, sin embargo esto no se discute.

    La legitimidad de origen de un gobierno no importa, lo que importa es la legitimidad de ejercicio: lo que emana de un gobierno y es aceptado por un subordinado, súbdito, gobernado, como sea que se llame.

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  • July 8, 2009 at 2:31 am
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    En Facebook se ha estado discutiendo acerca del asunto de Honduras. Una mujer que no conozco su nacionalidad, pero estoy casi seguro que no es hondureña, reclamó elecciones urgentes para Honduras. Su opinión parecía la sentencia de un juez supremo cuyo fallo es inapelable y de cumplimiento obligatorio.
    Creo que lo que debe hacerse es lo que indica la constitución de ese país para resolver esta acefalia. Pero insisto, nadie de afuera de Honduras tiene derecho a exigir nada. Ni la ONU, ni la OEA, y muchos menos los gobiernos de los estados vecinos.

    Lo que si merece una investigación es la creciente influencia chavista en Honduras, porque este es un problema que afecta a todos los pueblos del continente. El plan de Zelaya de imponer una cuarta urna el día de elecciones locales, violando las leyes de Honduras, parece ser un plan organizado en Venezuela para instaurar una asamblea constituyente “de facto” que aboliere las antiguas formas de gobierno y las reemplace por uno a medida de estas bandas bolivarianas.
    Esto, si es así, y lo creo así, es una agresión contra Honduras y una amenaza para el resto del continente, y sería de lo que la OEA y la ONU deberían ocuparse; sin embargo, se han dedicado a hacer un espectáculo de cuarta, un reality show, que no son las funciones que deben tener.

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  • July 8, 2009 at 6:52 am
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    Excelente artículo, más explicado no podría ser!!! Esto es para el manual de primaria, importantísimo. Te felicito, después leo los comentarios que parecen ser muy interesantes, me encantó este post.

    Abrazo.

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  • July 8, 2009 at 11:17 am
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    Jose, te estoy escuchando por la radio. Uso el winamp para hacerlo. Y tengo cortes cada 2 segundos. Me pasa con tu radio nomas. El resto me andan todas bien. What pass?

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    • July 8, 2009 at 3:43 pm
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      Hola Miguel, no lo se. Puede ser un problema momentáneo. Igual lo voy a contar en la radio, gracias.

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  • July 8, 2009 at 12:31 pm
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    Clarisimo e ilustrativo.

    Asombra que una constitución con varias centenas de artículos no contemple la revocacion del mandato del Ejecutivo.

    Eso no parece ser una omisión me parece que es parte de la cultura caudillista Sudaca/Centraca.

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  • July 8, 2009 at 1:42 pm
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    Si bien no está contemplada la remocion constituconal del Ejecutivo, esta claro que el intento de Zelaya de reformar el veto constitucional a la reelección esta expresamente prohibido en su artículo 374.

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  • July 8, 2009 at 4:04 pm
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    Mis respetos por el excelente análisis sobre la situación Hondureña que no cae en la estupidez habitual del periodismo de medio pelo.

    Lo lamentable es que el periodismo de medio pelo y los ciudadanos berretas abundan, y van a abundar cada vez más en los años venideros.

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  • July 8, 2009 at 4:07 pm
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    Miguel, pueden ser varias cosas. Puede ser un problema tuyo, o no. O estás usando mucho ancho de banda en tu conexión por lo que el winamp tiene que parar llenar el buffer, o tu ISP a esta hora se pone un poco lento, o el ISP de la radio se pone un poco lento, o hay tantos usuarios conectados a la radio que el ancho de banda no da abasto.

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  • July 8, 2009 at 4:51 pm
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    Les recomiendo este articulo del diario hondureño La Prensa, esta muy revelador

    http://www.laprensahn.com/País/Ediciones/2009/07/08/Noticias/El-plan-de-Chavez-era-provocar-una-masacre

    A modo de ejemplo, les transcribo apenas dos parrafos.

    Tegucigalpa., Honduras

    La agencia de noticias AFP captó el momento en que Hugo Chávez coordinaba, desde su oficina, la operación militar que condujo a Manuel Zelaya Rosales a Honduras, en una flagrante violación al espacio aéreo hondureño.

    Sin embargo, más que ver a Chávez señalando su televisor Panasonic y aplaudiendo la “hazaña” de Zelaya Rosales, que se transmitía en vivo por la cadena Telesur, a los expertos en temas políticos y de seguridad les ha llamado la atención el mensaje escrito en la pizarra de formica y que podría ser una clara manifestación de que el objetivo era provocar una masacre en la manifestación.

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  • July 8, 2009 at 5:12 pm
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    Sobre el tema de las interrupciones del audio del programa de radio, coincido con todos los diagnósticos de Tejedor, y a mí – que también me pasa- es atribuíble a la lentitud del ISP de mi lugar de trabajo.

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  • July 8, 2009 at 5:37 pm
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    Muy elaborado y clarito lo suyo Benegas. Lindo tema para una tesis en Derecho Internacional.

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  • July 8, 2009 at 5:41 pm
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    Espectacular sintesis, clara y concisa…..por que no la mandás a algún diario para que la publiquen???….la leiste en el radio????? Ralmente un muy lucido y oportuno comentario

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  • July 8, 2009 at 7:37 pm
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    Muy buen post Josè, sobre todo porque poner en blanco sobre negro un tema del que, ni los mismos constitucionalistas, suelen hablar: el cumplimiento de la Constitución es el requisito ineludible para que un gobierno mantenga su legitimidad.

    Siguiendo esa lìnea de pensamiento, podrìamos concluir que cuando la Constituciòn es violada o desconocida, el gobierno cae ipso-jure aunque se mantenga por la fuerza en el poder.

    Ya no es un gobierno legìtimo. Y eso es lo que ha ocurrido en Honduras. El sòlo hecho de que Zelaya se apartase de los preceptos constitucionales, significò su propia destituciòn a la cual la Suprema Corte sòlo le diò el cùmplase.

    Los militares nada tuvieron que ver en este episodio màs que en los avatares de la detenciòn y traslado de Zelaya ordenado por la autoridad judicial suprema de Honduras.

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  • July 8, 2009 at 7:58 pm
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    Todavìa queda algo màs que sigue sin advertirse por parte de los periodistas y los tontos que miran CNN.

    Van pasando los dias y nadie responde la pregunta elemental que hacen desde Tegucigalpa las nuevas autoridades.

    Y ella es: ¿ resulta tolerable para los de la OEA que un Presidente se alce con el poder y manipule la Constitución para reelegirse contra expresas prohibiciones de la Carta?

    Si se sigue con la falacia del golpe de estado, lo elemental serìa averiguar cuál fue el primero porque Zelaya, el ofendido proscrito, fue un golpista manifiesto.

    ¿Tenían las víctimas del Golpe de Zelaya (lèase Suprema Corte, Poder Legislativo) otras medidas reales para neutralizarlo, como no fueran las que adoptaron por màs que aparezcan como carentes de elegancia?

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  • July 8, 2009 at 8:42 pm
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    Gracias por ser tan claro. Estoy como poseída comentando en todos lados y peleándome con mis compañeros de trabajo que se tragaron el show y no fueron ni siquiera a mirar la Constitución de Honduras. Y eso que son el 90 por ciento licenciados en Comunicación Social y el 10 por ciento periodistas de oficio.

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  • July 8, 2009 at 10:13 pm
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    A estos aprendices de despotas como Zelaya siempre es bueno recordarles la fórmula de juramento de los reyes de Aragón:

    “Nos, que cada uno de nosotros somos igual que vos y todos juntos más que vos, te hacemos Rey si cumples nuestros fueros y los haces cumplir, si no, no”.

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  • July 9, 2009 at 10:38 am
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    Buenísimo el artículo. No leí otro tan claro. Muchos periodistas apurados por la condena inmediata a un golpe debieron reflexionar mas tarde enterrando la cabeza en un agujero hasta que pase todo. Como el avestruz.
    No hay mas noticias sobre Honduras, salvo las interesadas de siempre. O las declaraciones light.
    Este tema de los “golpes blandos” estimulados por un pensamiento enfermo como el chavista es el eje de todo el problema. Se manipulan las constituciones modifcándolas “a medida” del dignatario de turno, instituyendo la figura del dictador que tanto atrae a una latinoamérica inculta y pobre.
    Creo que la experiencia hondureña abre los ojos frente a una sucesión de prácticas similares en Latinoamérica.

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  • July 9, 2009 at 1:38 pm
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    No se rasgue la progresía tanto las vestiduras por el derrocamiento de un déspota y no se hagan los distraídos ante los atropellos a las minorías por caudillos opresores que dicen representar la voluntad del pueblo.

    Ante la opresión vale el derrocamiento del tirano, y mas aún, esta justificado el tiranicidio.

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  • July 9, 2009 at 2:45 pm
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    comparto el post y la mayoria de los comentarios, ahora lo que no tengo muy en claro es por que no lo juzgan a Zelaya por traicion a la patria en Honduras? (la constitucion hondureña tipifica dicha conducta) por que lo expulsan del pais? por que no dejaron aterrizar el avion para detenerlo y ahi juzgarlo?, Saludos!

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    • July 9, 2009 at 3:16 pm
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      Por razones políticas Emilio. Creían que era la forma de evitar conflictos. Por lo mismo declararon el toque de queda. La llegada no se la permiten para no dejarle al chavismo hacer su show. Pero ya está acusado de traición.

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  • July 9, 2009 at 3:29 pm
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    entiendo lo del show chavista, pero sigo pensando que fue errado expulsarlo del pais y juridicamente lo es, deberia ser juzgado por el terrible delito que cometio en su propio pais y dejaria un muy buen precedente, a mi modo de ver, saludos Jose!

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    • July 9, 2009 at 6:35 pm
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      No lo digo por estar de acuerdo con la solución Emilio sino respondiendo tu pregunta. Las dos opciones tenían sus propios riesgos y no se cuál hubiera tomado yo.

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  • July 9, 2009 at 3:57 pm
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    Anoche vi un reportaje al comandante de las fuerzas armadas hondureñas, responsable del traslado del ex presidente Zelaya, quien explicò que la decisiòn de sacarlo del paìs fue tomada para evitar que se produjeran choques entre partidarios y opositores, con la consecuencia posible de muchas muertes.

    Aùn asì creo que debieron detenerlo en Honduras y juzgarlo como corresponde y que esta omisiòn es la que ha permitido que Zelaya intente mostrarse como una vìctima, cuando en verdad fuer su propio victimario.

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  • July 9, 2009 at 4:28 pm
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    exacto ese es mi punto Ricardo, lo hacen quedar a Zelaya frente a la trasnochada Comunidad Internacional (todos se imaginan a quienes me refiero) como un heroe, cuando deberia estar tras las rejas esperando el juicio.-

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  • July 9, 2009 at 10:05 pm
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    Muy buen post José.

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  • Pingback: El principio no es ese, señor Obama

  • July 12, 2009 at 11:28 am
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    La OEA se ha transformado en un gran Circo, con Chávez como maestro de ceremonias y múltiples payasos opinadores.Una especie de Bilderberg bizarro que intenta establecer un Orden de no se sabe qué. Las opiniones de sus integrantes son irrelevantes. Honduras seguirá su camino. Mientras tanto sirve para sacar la vista de los problemas domésticos de cada uno de los países que pretenden “juzgar” la situación hondureña (Obama y USA incluídos).
    Excelente tu nota José.

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  • July 22, 2009 at 8:07 pm
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    Antes que nada, felicitaciones por la claridad y honestidad del artículo, se merece titular mundial en los diarios de Europa y del mundo.
    Obama y clinton, tienen las mismas razones políticas de la situación en que se encuentran, cualquier cosa que digan será usada en su contra.Vienen de un de un país y su gobierno anterior rechazado de mucho tiempo y con culpas y responsabilidades muy duras de levantar.Su declaración es irrelevante para el tema que trata Benegas.

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  • July 26, 2009 at 1:03 pm
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    Concuerdo con la claridad con que expones la dificil situcion de Honduras. Pero siguiendo esa experiencia me surge la siguiente pregunta espero me puedas responder ¿Es legítimo que el poder judicial y legislativo de un país, puedan remover a un Presidente, cuando éste se excede en sus atribuciones constitucionales? ¿cual seria ese fundamento?

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    • July 26, 2009 at 2:37 pm
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      Hola Paulina, eso depende de cada constitución, esto dicho en términos generales. En la nuestra por ejemplo, la remoción corresponde al Congreso en un juicio político ante el senado de la nación, previa acusación de la cámara de diputados. Lo que digo en el artículo es para los casos en los que no hay previsto un mecanismo, sólo queda la alternativa de que lo establezca el poder judicial. En el caso de Honduras al Poder Judicial le tocó declarar la situación prevista por la propia constitución de cesar en el cargo el presidente por haber propuesto una modificación a la prohibición de reelección.
      El fundamento es que el mandato de un presidente está limitado por la constitución. Si la excede pierde el mandato. Deja de estar actuando en nombre del “pueblo” constitucionalmente definido y pierde la legitimidad.

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