¿Qué función cumple la tecnología? Pues mantener a los fabricantes. Esta es la respuesta argentina a esta cuestión donde el acceso tecnológico no es libre sino que está sometido a un control policial y altos impuestos. La Cámara Argentina de Máquinas de Oficina, Comerciales y Afines (CAMOA – que nombre horrible –) es el grupo que ustedes ni yo conocíamos pero tiene muchos más derechos que nosotros. Llegan a los despachos oficiales y se quejan si compramos más barato computadoras importadas cuando, según ellos, deberíamos comprar más caro lo que ellos hacen. Primero se apoderaron del mundo de las oficinas, pero también opinan sobre a cuánto deberíamos comprar los equipos personales y los que se utilizan en todo tipo de organizaciones que no son oficinas. Desde las casas, a los hospitales y los colegios.

La molestia ahora es por la caída de las ventas de ellos en un 14% por lo que interpretan un mayor ingreso de productos importados, después de haber pasado por la Gestapo del comercio y haber pagado una enorme cuota de protección. Probablemente ni siquiera sea cierto y las caídas obedezcan a la misma crisis que hizo caer todas las ventas, pero los muchachos aprovechan para tocar el timbre de los despachos oficiales a ver si hacen caer un poco más nuestros ingresos en su favor. Todo esto deja en una situación absurda a las promesas políticas de distribución de computadoras, cuando la política de este estado es desalentarlas. Es raro que ningún político tome este tema para mandar a la CAMOA  a laburar.

A todo esto, no se quién ha pasado por la experiencia de comprar una computadora argentina, que no debe ser otra cosa que el armado de componentes traídos de afuera. Un pedido trucho de punta a punta.

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14 Responses

  1. En mi blog “libertades y socialismo” publiqué un post que tiene estrecha relación con el tuyo (no se refiere sólo a las computadoras). Lo transcribo, porque no sé cómo hacer para incorporar al texto el link:

    Miércoles 3 de diciembre de 2008
    LA FALACIA DE LA “TECNOLOGÍA PROPIA”

    Uno de los mitos más difundidos y más erróneos es la supuesta importancia del desarrollo de una “tecnología propia”, sugerencia que va de la mano con su fomento por el Estado, a través de la inversión pública en investigación, y las restricciones o prohibiciones a la importación de tecnología. Pero la idea parte de concepciones falsas y conduce a conclusiones equivocadas:
    * En primer lugar, supone que existe una relación mecánica o al menos predecible entre lo que gaste el Estado en investigación, y los resultados que arroje ese gasto. El gobierno –en particular en Argentina- no ha mostrado ser eficiente a la hora de gastar.
    * Por lo demás, la inventiva no es algo que se desarrolla porque el Estado lo quiera. Los sucesivos gobiernos soviéticos hicieron lo imposible por fomentar el desarrollo de tecnologías “propias” y, cuando se abrió al mundo, se supo que su computación estaba atrasada, su industria automovilística era obsoleta, y que no había desarrollado, salvo en la industria bélica, ningún invento competitivo.
    * Una tercera objeción es que no está claro qué ventaja diferencial obtendrá el país con las hipotéticas invenciones futuras, respecto de los beneficios que obtendrían las empresas, adquiriendo la tecnología ya existente. Supongamos que, después de 10 años, se desarrolla en Argentina una hipercomputadora, o un vehículo propulsado por alguna ignota fuente de energía que no se esté experimentando en el resto del mundo. Supongamos –y eso es mucho suponer- que ese prodigio es una consecuencia del fomento por el Estado de la investigación y desarrollo de tecnologías propias, y no del azar o de la inventiva de talentos locales. Una vez descubierto, y si es exitoso y rentable, toda empresa de cualquier parte del mundo podrá adquirir esa tecnología, pagando el precio de ella. La evaluación del proyecto debe comparar el valor actual de esas inversiones, con recursos extraídos de los particulares que se ven imposibilitados de elegir libremente la tecnología que les plazca, con el valor presente de los eventuales resultados futuros.
    * Las propuestas parten del supuesto implícito de que, una vez hipotéticamente descubiertas nuevas tecnologías, “permanecerán en el país”, es decir que el Estado impedirá su transferencia al exterior. Dejando de lado la inconstitucionalidad de la medida, es imposible: una vez que la tecnología se aplique a la producción de bienes y servicios, nada impedirá que en el exterior se haga uso de ella.
    * Adquirir tecnología que a otros les ha costado años desarrollar, lejos de ser muestra de una mentalidad dependiente, es lo que hacen los empresarios, agricultores y consumidores racionales. En la economía privada, las personas son más sensatas que en sus opiniones políticas: la gente no se dedica a estudiar odontología para curar sus propias muelas, y ahorrar así el costo del dentista; no procura mejorar por su cuenta –ni siquiera las grandes empresas- los sistemas operativos de sus redes de computación; adquiere bienes de capital y de consumo, y servicios prestados por terceros. Si estos terceros los brindan a un costo menor que las hipotéticas maravillas que obtendrían desarrollando tecnologías o bienes propios, las empresas y los individuos harán lo que hace toda persona medianamente razonable, y que aprecie los beneficios de la división del trabajo aunque no tenga estudios formales: adquirirá esa tecnología pagando su costo. Como dicen Samuelson-Nordhauss (“Economía”, decimosexta edición, 1999, Mc Graw Hill/Interamericana de España, pág. 536, “los países pobres no tienen por qué crear Newtons modernos para descubrir la ley de la gravedad; pueden estudiarla en cualquier libro de física. No tienen que repetir los lentos y tortuosos inventos de la Revolución Industrial; pueden comprar tractores, computadoras y telares automáticos que ni soñar pudieron hacer los grandes comerciantes del pasado…El desarrollo histórico de Japón y Estados Unidos lo muestra claramente. Japón se sumó tarde a la carrera industrial…adoptando tecnologías extranjeras productivas, pasó a ser la segunda economía industrial mayor del mundo, posición que ocupa actualmente. El caso de Estados Unidos constituye un esperanzador ejemplo para el resto del mundo. Los inventos clave de la industria del automóvil tuvieron su origen casi exclusivamente fuera de Estados Unidos. No obstante, Ford y General Motors aplicaron inventos extranjeros y se convirtieron en los líderes de la industria automovilística”.
    Más importante que una tecnología propia, es un empresariado dinámico, e incentivos para el ahorro y la inversión. Argentina ha tenido destacados premios Nobel, así como científicos e investigadores de primer nivel, pero eso no ha mejorado sustancialmente nuestro bienestar. Subyace en las teorías simplistas sobre la investigación y el desarrollo, la idea de que el gasto en esos rubros genera economías externas, que por hipótesis no serían apropiadas totalmente por los inventores y las empresas que creen o para las cuales trabajen (en otras palabras, que la comunidad obtendría una suerte de “plusvalía” aprovechando el trabajo de sus científicos, investigadores y empresas nacionales que desarrollen nuevos productos, procesos y tecnologías). La ciencia económica más elemental nos dice, por el contrario, que cobrarán por sus servicios el valor del producto marginal que agreguen, y si se respeta el derecho de propiedad del inventor –como lo manda el art. 17 de la Constitución Nacional- el país no se apropiará, a título gratuito, del fruto de la inventiva particular.
    El hecho de que por hipótesis el Estado financie la investigación no debe confundirnos: los inventos o las mejoras son fruto del trabajo, la imaginación, la inspiración o la suerte de particulares, quienes si obtienen mejores productos o servicios, o incrementan la productividad de los bienes de capital o de la agricultura, beneficiarán en forma indirecta a la comunidad –a través de la reducción de precios o de las mejoras en la cantidad o calidad- pero no sólo a la nuestra, sino a todo el mundo. El efecto directo e inmediato, será una mejora de la retribución de los inventores, investigadores y empresarios, acorde con su incrementada productividad.

  2. Es correcto lo que apuntás al final José, yo trabajé en una empresa que vende electrodomésticos, un linda movida que tenía era tener una ensambladora (disfrazada de fábrica) en Tierra del Fuego donde armaban las máquinas con todas las partes que traían de China a un territoria excento de muchos de los impuestos. Allí las armaban, les ponían un nuevo nombre, entraban al continente y se vendían por todo el país. Era un muy lindo negocio, que obviamente sigue en marcha. Y esta empresa no era la única que lo hacía, todas las otras hacían lo mismo.

    Saludos.

    Delfín

  3. Mientras mas se empeñen en esquilmar a los consumidores con reservas de mercado pactadas con los gobiernos,

    mas estímulos y premios crean para el contrabando y el mercado marginal.

  4. Efectivamente José,

    En mi caso compré una notebook y en la factura me discriminaba el precio de venta que me cobraba la empresa y los impuestos que se quedaba el gobierno.

    Entre IVA y aranceles se me fue aproximadamente el 48% del precio.

    Es como si me comprara un par de zapatos y le tuviera que dejar uno en concepto de impuestos.

  5. Yo tengo resuelto el problema.

    Si fuera por mí todos estos parásitos se cagan de hambre.

    Compro informatica en “Zonas Francas” libres de impuestos.

    Hago uso de mi libertad de elegir el proveedor.

    Ellos hacen como que cumplen con las prestaciones públicas que se supone deben brindar con mis impuestos.

    Y yo hago como que se los pago.

  6. Existe tecnología económica en el país, el problema de todo además de los impuestos, es cuando hay gran cantidad de intermediarios que quieren su pedazo de la torta, sin contar con el socio estado que pide su gran tajada también.
    Lo que pasa es que los parásitos que se apoyan en el estado como protector, necesitan mantener el muerto a toda cosa por que es mas cómodo que trabajar y hacer las cosas mejor. Pero claro, es mas fácil culpar a las cosas importadas para hacer que el estado salga en defensa de los parásitos que lo sostienen en las campañas electorales.

    Saludos cordiales

  7. ¿Qué clase de organización mafiosa delega el trabajo sucio en el estado? La CAMOA Tiene mucho que aprender de la CAMORRA…

  8. La tipica de los que se dicen empresarios argentinos que lo unico que quieren es ganar mucho invirtiendo lo menos posible
    CReo que en Ruso se les dice GArkas!!, Saludos

  9. Encima que nos estan afanando, cuando la gente advierte el robo monumental que sufrimos, se la agarran contra el capitalismo y piden mas intervencion estatal, sin advertir que estos piratas solomente pueden afanarnos gracias a la intervencion de sus complices en el estado.

  10. Internet es el ámbito donde los lentos reflejos del paquidermo estatal son burlados por las rápidas liebres del libre comercio.

  11. Brillante el articulo de Julio … creo que no hace falta agregar nada más a los mitos que sustentan el bizarro pedido de los muchachos de camoa

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