Al brote de anti-semitismo, según Lubertino, Israel se lo merece

Para los desprevenidos que piensan que un organismo dedicado a juzgar los prejuicios privados puede hacer otra cosa que servir al poder para persecuciones políticas selectivas, habló la titular del INADI María José Lubertino para condenar a Israel por lo que calificó como “violación del derecho internacional” por el rebrote de antisemitismo del que se quejaron las autoridades de aquél país. En esas condiciones, argumenta la señora, que Israel se la banque.

Podría haber agregado que se merecen las cruces svásticas en algunos carteles de las manifestaciones de la izquierda oficialista, los insultos y comentarios anti judíos en diarios y en las calles y todo este revivir nazi-zurdo que estamos viviendo por haber matado a Cristo.

De hecho una condena colectiva y otra como justificación de lo que está ocurriendo pertenecen a la misma naturaleza repugnante. No es una disputa política con un gobierno lo que plantean los manifestantes sino un combate contra un grupo religioso.

Experta en Derecho Internacional esta señora no es. Ni siquiera tiene competencia en materia de relaciones internacionales. Lo suyo es la “anitidiscriminación” que sea molesta al poder, o al menos que no cause problemas al poder. Cada vez que se ha recurrido a ella por las segregaciones constantes del gobierno y de personajes de sus fuerzas irregulares, ha dicho que no, en una clara muestra de que sus preocupaciones por la “discriminación” son discriminatorias.

El embajador de Israel rechazó las manifestaciones de Lubertino

El otro Forro

Uno y otro Forro harían bien en juntarse en realidad. Si en algo se parecen el Forro Social y el Forro Económico, es en su espíritu anti-capitalista, sólo que por negocios de distinta magnitud. En el caso de Davos esperan “diseñar” el mundo “post crisis” con dictadores financieros – presidentes de bancas centralizadas –, jefes de estado, ministros, banqueros asociados a los gobiernos (ya no hay otros), pero en lugar de llamarle a la planificación central “socialismo” le llamarán “capitalismo”, rodeados de mayor confort y menos pachanga que los “sociales”.

Para mucha gente, inclusive mucha gente que participará en Davos, capitalismo son los ricos y socialismo son los pobres. Capitalismo serían entonces los Kirchner o los Moyano, y socialistas los ahorristas esquilmados, según esta visión marxista.

Esta vez habrá una ausencia total de ideas liberales en el momento en el que más se las necesita, sobre todo para que el mundo se deshaga de muchos de ellos y asuma que la asociación entre bancos que falsifican crédito, gobiernos que falsifican moneda, keynesianos que falsifican ideas para explicar lo bueno que todo eso produce, y empresas que esperan recibir parte del botín, debe terminar, para dejar a los productores reales producir y comerciar en paz. En lugar de eso están listos para ver cómo el uso de la fuerza los puede sacar de los problemas en los que se metieron.

"El péndulo ha oscilado y el poder ha vuelto a los gobiernos", dijo Klaus Schwab, el creador del foro ¿Estuvo en otra parte? El mundo “libre” ha vivido estos años como si la planificación central de la moneda y el crédito fuera un detalle que no vale la pena discutir porque no se puede ser “tan liberal” y las políticas de empobrecimiento llamadas “sociales” fueran un peaje a pagar para poder seguir haciendo negocios, en lugar del lastre que son para todos. Lo que no aguanta más es el semi-capitalismo.

Sin embargo creo que ante este panorama oscurantista se generan grandes oportunidades. Ni en Davos, ni en Belem el mundo encontrará una salida para sus encrucijadas sino nuevos problemas y el agravamiento de los viejos.

¿Por qué no reunir a un tercer foro? Esta vez uno que defienda la economía privada, los intercambios libres de interferencias, el fin del “capitalismo de estado” y la estafa del manejo centralizado de tasas de interés y moneda, una vuelta al patrón oro ¿Por qué no promovemos eso?

Pobre hombre Scioli

Pobre hombre Daniel Scioli, gobernador de la Provincia de Buenos Aires y ganador indiscutido del Felpudo de Oro 2007. Resulta que los secuestros en su provincia son para hacerle daño a él más que a los secuestrados y sus familias. Ni el, ni su ministro y fiscal de licencia Stornelli, son ya los responsables de la situación, ahora son víctimas.

Parece que “le mandan un mensaje” porque ha tomado unas medidas super efectivas contra el delito. De tan buena su política contra el delito, que le aumentan los delitos como venganza. Es decir, el aumento de la criminalidad es la mejor prueba de lo bien que le está yendo en el combate contra el delito.

Se preocupa tanto por nosotros y le pone entusiasmo y optimismo a todo el tipo (baste ver unos minutos Cristina 5 Noticias para verlo inaugurar más de un mingitorio), que lo que le está pasando es muy injusto. El secuestró tanta droga, que bueno, así le pagan.

Ya tiene la solución a mano, con su ministro con el que venía a terminar con la inseguridad como prioridad número uno. Consiste en una purga policial. De esas que se hacen una o dos veces por año cada vez que un gobierno se declara impotente por no encarar el problema.

Dejemos de exigirles cosas a los gobernantes. Démonos cuenta de una vez de que siempre que sale algo mal es que alguien los quiere perjudicar.