Principios o finales

Los gobiernos totalitarios ahora también se ocupan de controlar los prejuicios privados, es un excelente modo de negar el uso de la segregación política, moral y del pensamiento que llevan a cabo desde el poder. Lo sabemos porque lo vivimos con nuestra mediática señora Lubertino que ni se entera de que trabaja en un gobierno en el que se impone ser montonero o al menos montochorro.

Claro que la “corrección política” tiene sus costos. Cualquiera puede aparecer en una exhibición de “bondad” y recordarle al exponente su lado oscuro. Así le pasó a Mariela Castro, hija de Raúl y luchadora de la anti-discriminación, que a veces es una actividad noble tendiente a aumentar el umbral de tolerancia, pero otras es sólo una compensación respecto de otras falencias (razón por la cual nunca debe mezclarse con la política ni con el estado).

En este video visto a través de una sugerencia de Mariana y Marcelo, se ve a la ya legendaria bloguera Yoani Sanchez preguntarle a Mariela Castro, en medio de una conferencia sobre educación sexual en la que predicaba la tolerancia a la transexualidad, si no había que extender el concepto de aceptación del otro a terrenos como el político e ideológico.

 

Hay una notable diferencia de tono entre la respuesta inmediata evasiva de Mariela Castro y el ataque que le hace después a Yoani en lo personal, también algo característico del poder en la Isla y que nosotros hemos conocido en estos últimos años de montochorrismo casi hasta el acostumbramiento. Es probable que alguien le haya escrito a Castro esta “reinvindicación” después de que la exitosa bloguera pretendió relacionar sus principios declamados con las acciones del sistema del que forma parte. En el primer caso se escapa, en el segundo le impone la segregación que está negando por preguntarse cosas incómodas.

El otro aspecto muy interesante es que un principio es principio si se lo acepta como regla general, no cuando tiene nombre y apellido, no cuando es una forma de señalar a otro y nada más. Si los Kirchner aplicaran a su facción elegida los mismos parámetros que utilizan para sus enemigos o al revés los mismos parámetros para los que tienen en frente que para los propios, colapsarían. Sus proclamas no son principios, como tampoco los son las exhibiciones de anti-discriminación del comunismo cubano, son apenas instrumentos de propaganda y disciplinamiento social.

3 thoughts on “Principios o finales

  • December 25, 2008 at 9:45 am
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    En nuestro caso, al gobierno del matrimonio de las criaturas perversas, ocasionalmente los arrebatos del carácter, los traicionan y sacan a relucir su pensamiento como ocurrió en la reunión entre Néstor y los “intelectuales K” en la Biblioteca Nacional en los últimos días de julio de este año:

    “La racionalidad que nos piden es el comienzo de la rendición”.

    “No a la racionalidad traidora; sí a la racionalidad creativa, en favor del campo popular”. Es decir: seremos racionales cuando la racionalidad convenga a nuestra causa, pero seremos irracionales cuando la racionalidad beneficie a quienes estén en el campo político opuesto.”

    “No podemos ser miserables y dar dos pasos atrás. Tenemos que dar cinco pasos adelante, por nuestra historia y por nuestros compañeros que ya no están”.

    “No se puede dar un paso atrás. No se pueden regalar las ideas ni la calle”.

    Con estas confesiones, sepa la oposición a que atenerse, entonces.

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  • December 25, 2008 at 10:25 am
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    Se hace cada vez mas necesario actualizar las formas de resistir y provocar la caída de estos regímenes opresores, y tal como lo señala Etienne de la Boétie, el “quite de colaboración” es uno de los más efectivos.

    Cotidianamente, consciente o inconscientemente obramos en forma funcional a la subsistencia y crecimiento de estos regímenes opresores, haciendo las cosas que los déspotas esperan de nosotros.

    La coordinación y sincronizacion de las acciones de resistencia/desobediencia civil es sin duda deseable, pero costosa en términos de organizarla.

    En cambio, las acciones individuales y reflexivas en tal sentido, pueden tener efectos igualmente positivos.

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