Oscurece el Fernández desocupado

El ex kirchnerista Alberto Fernández deja trascender a la prensa sus quejas de quienes hasta ayer eran sus gurúes indiscutidos. Como esos matrimonios que están a los besos en público y una semana después empiezan los trámites de divorcio sacándose los trapitos al sol, el ex jefe de gabinete dice haber descubierto en plena debilidad de su empresa política, que los kirchner y sus secuaces estaban llenos de defectos.

Nos quiere hacer creer que él era el moderado y sensato que se cansó (justo a tiempo) del kirchnerato. Entonces se queja de Guillermo Moreno pero es el autor de la frase “En la Argentina no hay inflación“. Lo mismo puede decirse de sus cuestionamientos inoportunos a Jaime o De Vido después de haber sido miembro entusiasta del equipo para el cual recaudaban. Lo de Fernández es apenas una reflexión sobre marketing y una explicación de por qué abandona el barco mientras se hunde y no precisamente por haber cambiado el rumbo.

Frase célebre que quedará para la historia del renunciante: “Me pedían que no me fuera. Pero yo no me puedo hacer el pelotudo“. Sin embargo ha sido el experto número uno en esa actividad. Quedara para la historia como la cara del cualquiercosismo justificatorio de todo tipo de ilegalidad. No hace falta poner ejemplos porque fue su actitud permanente en estos cuatro años y medio.

De nada sirve su pretendido desaire ahora. Esto es kirchnerismo aplicado contra el kirchnerismo. En lugar de eso, si quisiera reparar el daño hecho puede hacer como Antonini y empezar a cantar. Entonces hablaríamos en serio de su “arrepentimiento” y le haría un servicio al país que contribuyó a destruir como pocos. En el ínterin, no sea caradura hombre, porque todos los amigos que hizo en la prensa a costa de dinero nuestro, están a punto de no atenderle más el teléfono en cuanto se den cuenta de que usted como cantera está agotado.

¿Alberto Fernández no tuvo nada que ver?

Al menos el cree que la posibilidad de ser cómplice de los Kirchner era una hipótesis a futuro y no algo que viniera ocurriendo en los últimos cuatro años y medio. De paso les tira un poco de barro a sus compañeros de ruta Guillermo Moreno, Carlos Fernández y Julio de Vido. Con este último tenía una feroz interna, pero por espacios de poder no por principios. En realidad podría leerse entre líneas en su renuncia que no quiere hundirse en el barco de sus cómplices.

El que me gustaría saber cuánto durará es al flamante reemplazante. Si tendrá la misma presencia de ánimo de su antecesor para defender cada 24 horas cosas indefendibles o negarlo todo como por ejemplo la existencia de inflación. Pareciera que la señora buscó una cara más “correcta”. El problema es que para que le sirva el gobierno tendría que ser más correcto también, de lo contrario don Massa va a tener poco tiempo para acomodar sus cosas en el despacho antes de ser convertido en pan (chascarrillo fácil).

Demagogia y pobreza

Aislada en Palacio Lady Kirchner sigue repitiendo cifras caprichosas y añora los tiempos en que la primera clase de Aerolíneas Argentinas daba tan buen servicio. El bife de lomo y la primera clase figuran entre las principales preocupaciones oficiales. Mientras tanto crece la pobreza que dicen ellos que es la razón de su existir.

El problema va más allá de los Kirchner, que son solo el ala malcriada y autoritaria de la demagogia nacional. Décadas de deshacerse de la “oligarquía” de festejar “conquistas laborales”, de terminar con los “contratos basura”, de impedir “el imperialismo” y hasta pensar cómo hacer para que los norteamericanos no se lleven el agua y estamos como cuando vinimos de España. Las nuevas generaciones son educadas por Felipe Pigna, con lo cual seremos esto mucho tiempo más, salvo que tengan la inteligencia para rebelarse contra las estupideces que les enseñan.

Con gobiernos de todos los signos, incluídos los gobiernos de facto, más de la mitad del presupuesto se destina al “reparto” por medio de jubilaciones compulsivas, hospitales, planes asistenciales, provisión de adoctrinamiento llamado con generosidad “educación” y reglas para obligar a alguien a beneficiar a otoro. Y la pobreza crece. La izquierda se explica a si misma que es consecuencia de algún período en que gobernaron personas malas que no se preocupan por los demás como ellos. Malos sin embargo que no tocaron ni un pelito del monstruo llamado “estado de bienestar”, que es esto que vemos: el bienestar de los hegelianos viajando en primera y comiendo bifes de lomo gracias a las delicias que le provoca al repartidor el manejo de tanto gasto público. La pobreza no es el defecto del estado de bienestar, es su directa consecuencia.

La contracara del estado de bienestar y el reparto de riqueza es la imposición. El efecto se vió con claridad con la crisis agropecuaria. El impuesto siempre elimina a los marginales de la economía. Cualquier impuesto perjudica a todos, pero hace directamente inviable al que tiene menor capacidad para absorverlo. Se deben incluir como impuestos a los “beneficios” otorgados mediante leyes como las laborales que se traducen en erogaciones obligatorias para alguien. Aquel cuya productividad no justifica el costo de pagarselas queda fuera.

Cuanto más se reparta la riqueza mayor pobreza habrá. La riqueza se produce, no nace por generación espontánea. Sin el lucro del que la produce no hay riqueza. La pobreza no puede prohibirse, la riqueza si.

Lo terrible es que esta lección no se aprenda nunca y se termine siempre en la explicación de que los repartidores de turno fueron malos. Pero no es así. Los kirchner no son tan malos por su maldad como por su bondad.

Más en La Política Online

Pequeñas cosas que me hacen feliz

Cumplo la consigna del meme para el que me propuso Coki en Nanopoder.

Las reglas son las siguientes:

1) escribir 14 “pequeñas cosas” que te hagan feliz.
2) antes de eso copiar las reglas
3) seleccionar 6 bloggers para que sigan con el meme
4) avisarles a dichos bloggers que han sido seleccionados

Mi lista de pequeñas cosas que me hacen feliz es la siguiente:

1 Filosofar con amigos
2 Eso que están ustedes pensando picarones
3 La playa
4 Pintar
5 El libro que me muestra que estoy equivocado
6 Un momento preciso de buena comunicación con alguien
7 El buen vino
8 El toblerone
9 Un bife bien jugoso
10 La película que me taladró la cabeza
11 Partir hacia Ezeiza
12 Las presencias
13 Una bienvenida

Los 6 bloggers elegidos son:
1 Blogbis

2 Charly W. Karl

3 El Lacha

4 Es evidente

5 Otros cantares

6. The Forgotten Man

Contraola

El humor general viró otra vez y se lo debemos a la primera reacción sana de la sociedad argentina frente a los abusos kirchneristas, que tuvieron que llegar al extremo para provocarla. Le preguntan a los lectores de La Nación si creen que el servicio mejorará después de la estatización de Aerolíneas Argentinas y para mi sorpresa el resultado hasta ahora es el siguiente:

Si: 10,20%
Relativamente: 7,91%
No: 81,89%

Aún tratándose de lectores de La Nación, el cambio respecto de la opinión antiliberal que prevalecía meses atrás es rotundo.

Podríamos ponernos exquisitos y señalar que la calidad del servicio no es el problema de fondo de una estatización. Podría el servicio ser incluso mejor, el problema es la utilización del sistema político y compulsivo para invertir dinero ajeno e intervenir en la producción de bienes y servicios en detrimento de la gente común que lo hace con dinero propio y a través de acuerdos voluntarios. La presencia del estado implica el quebrantamiento de las reglas de convivencia y la violación del derecho de las personas a establecer sus prioridades productivas y de consumo. Podríamos, digo, cometer el error de hacer aclaraciones importantes como estas, pero propias de otro ámbito que no es el de una opinión pública de por sí simplista y espasmódica. Mientras esperemos que las masas opinen como Bastiat los Kirchner pisarán nuestros cadáveres.

Si de verdad asistimos al nacimiento de otra contra ola, es la oportunidad para no cometer errores anteriores. Mi temor es que se equivoque el diagnóstico sobre esos errores. Que se tenga la visión Carrió, puritanta, en la que cayeron tantos liberales que estuvieron a punto de caramelo para confundirse con la izquierda enemiga de la libertad. El puritanismo político, la idea de prohombres que sean perfectos para que no puedan ser atacados, que vivan en el prostíbulo estatista y mantengan su virginidad, es decir gente inexistente que la izquierda tampoco tiene pero al menos no comete el error de buscarla, es opuesta a la idea de la libertad como incentivo para la colaboración social, la ética de las relaciones y la prosperidad sin desmedro de los demás sino con los demás.

A diferencia de los liberales, los estatistas necesitan creer en próceres que guíen los destinos colectivos. Esa no es nuestra búsqueda.

El dios estado ha vuelto, don’t worry

Qué clase de estado genial han conocido los argentinos para añorarlo tanto. El estado argentino le ha hecho a sus “súbditos” de todo, los ha saqueado cada diez años, les ha hecho pagar elefantes blancos, les hizo padecer inflación durante décadas y en dos oportunidades hiperinflación, les ha alterado caprichosamente las reglas de juego, les ha regalado cientos de millones a millonarios a costa de la clase media, ha concedido privilegios, les ha cobrado doble tarifas por servicios manejados como monopolio estatal, les ha devaluado ahorros y les ha confiscado fondos de jubilación, ha prometido paraísos de seguridad social, ha cobrado por eso y no ha dado jamás nada. Infelices los que creen a pesar de haber visto. El argentino ha sido formado para amar el dunga dunga.

Ahora estamos por heredar otra vez las “deudas de la abuela” con Aerolíneas y Austral pasamos a heredar un negocio fracasado, en gran medida por responsabilidad de los gobiernos post-devaluatorios que hicieron demagogia con los precios y destruyeron ambas compañías en complicidad con los sindicatos. Ahora es de todos, es decir de nadie, se las puede saquear con mayor tranquilidad. Mucho bobo que pagará las cuentas con la disminución de sus ingresos festeja.

Cosillas de domingo postkirchnerista

Lanata muy certero esta mañana. Si no fuera porque sigue asociando privatizaciones y desregulaciones a “infamia” en lugar de admitir que es nada más que la idea contraria a la suya (es decir, lo mismo que le aconseja a K) e insiste con identificar a los noventa como “el mal” de la historia argentina, sería perfecto, pero tal vez no sería Lanata.

Con el que no admite una derrota tenés menos motivos para jugar un próximo partido. El kakismo se aisla, como toda respuesta traza una raya en el piso que es su especialidad, como si ellos en lugar de una banda fueran un monasterio, y como si ellos fueran los vencedores y no los vencidos. Cierra las puertas a quienes abandonaron su proyecto suicida para que nunca puedan volver los que tienen pocos motivos para querer hacerlo.

Centrar el problema en Cobos es una forma de negar cuánto se desplumaron en un par de meses para llegar a un desempate que si no fueran tan estúpidos y chiflados no hubieran necesitado. Que quiera K explicar la derrota en el último tanto es una muestra de su desequilibrio.

El matrimonio K es tal para cual como lo señala Lanata. Es imposible que se separen porque no los une el amor sino una red de testaferros y lealtades extra políticas. La valija de Antonini, por mencionar solo un tema ganancial, debe ser explicada por ambos. La señora está más preocupada que él por la imagen.

A él lo corren sus fantasmas, a ella sus mandatos. Pero nadan en el mismo lodo. Ellos y los “intelectuales” de alquiler que los justifican.

No nacerá ninguna nueva etapa. Los que lo esperan son tan negadores como los K. Los k han dado sobradas muestras de que son enemigos de todo el que no pueden comprar y lo seguirán siendo. Durante los próximos años intentarán vengarse de todos y todas los que pusieron obstáculos a su omnipotencia. Para eso, como hasta ahora, quebrantarán la ley y acusarán a los otros de sus propias actitudes. Promueven ahora un golpe de estado contra el vicepresidente de la nación, es decir ellos hacen lo que atribuyen de manera caprichosa a otros. Los kirchner no se someten a ninguna regla de juego y no se limitarán. Como ocurrió ahora con el último aliento, el único límite a los k es el que ocurra desde afuera y de eso deberá ocuparse todos los días la oposición.