La señora está planificando un “relanzamiento” de su gobierno para el 9 de Julio, si todo sale bien (es decir, si todo sale mal).

El procedimiento para relanzar un gobierno en este país tan inteligente, empieza por hacer un acto y sacarse fotos que demuestren cosas. Para la foto quieren tener a alguno de los golpistas del campo. El logro político mayor sería una foto de ella con todos los industriales, dirigentes gremiales y representantes de “todos los sectores” (los más “concentrados”).

Se sentirían felices y se irían a festejar con Verbitsky el haber logrado un foto-pacto corporativo de tipo fascista.

La segunda parte de todo relanzamiento, momento culminante, giro en la historia, quiebre con el pasado, en términos “articulados” de esta Argentina tan pero tan inteligente, es sentarse en el procesador de textos y escribir expresiones de deseos. Ahí la imaginación no va acompañada de medidas que tiendan al objetivo que se propone, como reducir la pobreza a la mitad. Los porcentajes que se aplican a cada deseo actúan en reemplazo de las medidas que llevarían a un objetivo tan poco ambicioso (recordemos que la señora dijo que “mientras haya un pobre en la Argentina nadie puede sentirse vencedor) y sin hacer ningún anuncio para terminar con la inflación que ni siquiera se acepta que existe. Con tanta precisión porcentual, los distraídos piensan que hay algo calculado de verdad y no la simple ignorancia de quienes conducen todo esto.

El otro detalle es que están encantados con el bicentenario, pero el 9 de julio no tiene ninguna relación con un próximo bicentenario que es el de la revolución de mayo. Pero bueno, dale que va, si queda lindo como todo el resto de la payasada.

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