Dicen que Fernando Peña le escribió al lumpen de la oligarquía kirchnerista don Luis D’Elía la siguiente carta. Y si no lo hizo, igual debió hacerlo así que vale la pena leerla:

Carta de perdon.

Luis D´Elía, mucho gusto.
Otra vez soy yo, Fernando Peña. No me presento porque ya me conocés y te encargás de presentarme solo: que me odiás porque vivo en San Isidro, porque soy puto, porque mi vida es así y asá.

Por suerte no estoy solo en tu odio: odiás a toda la gente que vos considerás –quisiera saber por qué- “privilegiada”, “garca”, “oligarca” y en general, cualquiera de la clase media para arriba, es merecedora de tu odio. Inclusive distinguís por el color de piel. Por suerte soy pelado y castaño, si fuera rubio de ojos celestes sería más merecedor de odio todavía.

Yo quería pedirte perdón. Perdón por no ser como vos. No todos podemos ganar $ 13.500 mensuales sin trabajar, como vos. No todos tenemos chofer (tres choferes, si no me informaron mal), no todos tenemos 2 autos a nuestra disposición, no todos podemos romper una comisaría y que ni siquiera un fiscal te cite a declarar porque tiene miedo. Tampoco todos tenemos la suerte que tenés vos de manejar cientos de planes sociales para manipular a los pobres, de tener viáticos por $ 100.000 al mes, de tener fondos para “comunicación social” por $ 38.000 al mes. No todos manejamos gastos de protocolo por $ 30.000 al mes. No todos podemos pegarle a un ciudadano en la calle, cobardemente por la espalda (eso es de putos, te aviso), y al día siguiente estar sentado en el palco con la Presidenta , como ejemplo de ciudadano y civismo.

Ojalá pudiéramos, así seríamos como vos y no nos odiarías.

Perdón por ser diferente a vos. Es que algunos tenemos que trabajar ¿sabés? Vos pensá esto: la plata que ganás por mes sin trabajar, proviene de alguien que trabaja y paga los impuestos. De un maestro, de un laburante, de un “garca”, de un puto, de un pibe que vive en Barrio Norte, de un chacarero que vive en Santa Fe, de un kiosquero de Gonzalez Catán, y de mí, que laburo en una radio y pago mis impuestos.

Por eso te pido que no me odies ni me quieras matar (¿te acordás cuando dijiste que “los mataría a todos”?) porque si nos matás, ¿de dónde va a salir la plata que cobrás por mes? ¿Cómo te vas a mantener? ¿Con qué te vas a comprar las propiedades que estás amasando? ¿Quién te va a dar laburo? ¿Cómo vas a pagarte los pasajes aéreos para saludar a Chávez y a Evo y al presidente de Irán, al que defendés?

Pensalo. Matar al que te da de comer no es buen negocio.

Te saludo,

Fernando Peña

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10 Responses

  1. Jajaja, es brillante, y es lo que tiene que terminarr de entender el régimen kakal este, que el día que finalmente maten o harten a los que producen, y por ende a los que los alimentan, se caen en cinco minutos.

  2. Sé que la linea que separa al optimista del idealista, y a su vez, a ambos del p*l*t*do, es finita, pero yo puedo ser las tres cosas y bancarmelas bien… porque se me ocurrió la loca idea de que al final, todo este bolonqui va a unirnos y va a hacer saltar a todos los que hasta ahora no saltaron. Y Fernando Peña es un inteligente agitador de felpudos, que nos viene muy bien en este momento donde hay que terminar de despertar a la conciencia popular y patriótica.

  3. Muy bueno, pero a este tipo ni siquiera hace falta responderle.
    Eso le otorgaría importancia a alguien que no se lo merece.

  4. Noto que cada vez hay mas manifestaciones políticamente incorrectas.

    Me temo que está irrumpiendo una corriente de opinión que está perdiendo el miedo.

    El gobierno está advertido de esto y por eso comenzó la ofensiva contra los medios a partir del Observatorio de Medios,

    y con intenciones de aplicar la ley antidiscriminación,

    que es una ley peligrosa por su gran latitud interpretativa,

    del tipo de la legislación soviética que bajo la calificación de “actividades antisoviéticas” habilitaba para castigar cualquier disidencia.

  5. Y digo que la ley antidiscriminación que se amenaza con aplicar es peligrosa por su latitud interpretativa porque

    la discriminación que puede hacer un medio respecto de la información que decide o no publicar, es un acto incluído dentro de lo que es la libertad de opinión o expresión.

    es mas,

    el constante ejercicio de optar que conlleva una decisión, implica discriminar.

  6. Fernando Peña pide perdón a D’Elía…

    Dicen que Fernando Peña le escribió al lumpen de la oligarquía kirchnerista don Luis D’Elía la siguiente carta. Y si no lo hizo, igual debió hacerlo así que vale la pena leerla…

  7. Me pregunto qué produce realmente el “trabajo” de Fernando Peña, y si alguna vez tocó un pobre con la mano. Tipos como peña esconden su ideología, y se quedan con pequeñeces, con actitudes (como en el programa de La Nata, “hizo un gesto, hizo un gesto!!”); esas superficialidad son las que odia D’elía, gente que se hace la idiota y no lo son, son hipócritas, viven de arriba y se hacen las víctimas de los pobres. D’elía se las juega en serio, es un tipo que tiene valor, y que no se esconde. Cosa que se ve poco últimamente.

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