Ya lo había comentado pero me sigue causando la misma impresión la idea de pureza que practica la señora presidente, tan parecida a la de Isabel Sarli diciendo a sus amantes que la dejaran en paz. Su posición respecto a la declaración de la emergencia económica que rechazó con actitudes airadas (ella les llama convicciones) para otros presidentes, se transformó en ausencia del recinto cuando se la discutía para favorecer a su marido. Ahora, como presidente LA PROMULGA POR OMISIÓN. Y lo pongo en mayúsculas porque ese debió ser el título de la nota de la Nación.

Hasta ahí llegan las convicciones. Al gesto que contradice las acciones. Isabel Sarli diría: Caballero le doy tres horas para sacar la mano de ahí.

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14 Responses

  1. Evocando al célebre Groucho Marx la señora nos diría:

    “tengo mis principios,

    pero si no les gustan,

    los puedo cambiar por otros”.

  2. Creo que la calificación de Damián que equivale a tímido e irresoluto es demasiado benigna.

    ¿Como calificar a quienes atropellan a los débiles desde su posición de poder y retroceden ante quienes los enfrentan desde una posición de fuerza?.

  3. Lamentable, no se me ocurre otro adjetivo. ¿Qué se necesita para salir de la emergencia económica?, ¿no son demasiado buenos los índices?, ¿acaso nos mienten con ellos?

    Al diablo con todos ellos, ya se les va a acabar la fiesta apenas las víctimas despierten,

  4. ¡que entreguen al prófugo! (que nosotros dejamos ir) es un acto de similar hipocresía.
    Y para rematar: la boca-cloaca de la Hebe como vocera oficial del prostíbulo sin techo de los asesinos y terroristas.

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