En la misma línea de lo que sostuve en un comentario de otro blog en el que se discutía el matrimonio homosexual, la historiadora Stephanie Coontz sostiene en el New York Times que la polémica es consecuencia de la estatización del matrimonio y se soluciona volviendo a tratarlo como una relación privada. Durante la mayor parte de la historia de esta institución el matrimonio fue un arreglo entre individuos (o entre familias porque su origen es un arreglo patrimonial entre ellas) en el que los gobiernos no tenían nada que opinar.

Visto en el Cato Institute

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30 Responses

  1. Genial tu post en ese blog, coincido totalmente, el matrimonio debería volver a ser un acto religioso para los creyentes y una asociación de mutua conveniencia para los que no lo son, el matrimonio civil no es más que otra intromision ilegal del estado en la vida privada de la gente, ciertamente lo que sí es un asunto legal es el tema de los hijos y como bien decís es otro tema y muy polémico por cierto.
    ———————————————-
    FZerox: no me sorprende, Quino siempre fue medio comunardo, no es nada raro que se venda a Chavez.

  2. Toda vez que el estado se entromete en algo, es para desnaturalizarlo y llevarlo hasta el absurdo. El matrimonio no es un invento de la ley, ni de la religión. La unión de un hombre y una mujer es una unión natural, que puede existir perfectamente sin la religión y sin el estado. No es necesaria una ley de “Matrimonio Civil”.

    El matrimonio homosexual no tiene cabida en ninguna religión, porque no sigue el orden natural. No obstante el odio a la homosexualidad es un prejuicio nacido de un precepto bíblico. En el Antiguo Testamento dice que: es impuro que un hombre se acueste con otro hombre o que se haga pasar como mujer, pero el precepto bíblico era en realidad una norma de carácter higiénico para evitar enfermedades. Como la Biblía se la ha considerado siempre la palabra de Dios y todo lo que está escrito en ella es supuestamente lo correcto, la homosexualidad ha quedado con el carácter de sucia, inmoral, contraria a la palabra de Dios. Pese a ser una práctica que va contra el orden natural, en los hechos nada impide que un hombre tenga relación carnal con otro, o relaciones entre dos mujeres. La homosexualidad es una característica de ciertos animales, entre los que se incluye el hombre. Son esas cosas que no tienen explicación, no se sabe su origen, porque la medicina y la psicología no dan respuestas satisfactorias. No es una enfermedad ya está visto, sino un problema filosófico.

    En el campo del derecho, el matrimonio homosexual es también otro problema, porque el derecho está basado en las costumbres,y las costumbres son fuentes del derecho, y el matrimonio homosexual no ha sido nunca una costumbre arraigada. Por lo tanto su admisión crea problemas jurídicos porque rompe el basamento del derecho que es la familia natural,es decir un hombre y una mujer; además la ley se asocia a lo correcto, a lo que está bien, lo que debe ser.

    Creo que en cuanto a transmisión de bienes, cada individuo debe transferirselos a quien desee. No deben ser regulados por el código civil, sino que este debe aplicarse solamente cuando no hay un acuerdo previo o un testamento. Incluso, sin no hubiere un código legal, los jueces pueden resolver el problema acudiendo a casos precedentes.

  3. Todo es “natural”.
    Lo que es correcto o lo que debe ser, en la esfera afectiva lo decide cada individuo según sus inclinaciones o deseos o convicciones.
    Sin conceptos pre-concebidos es posible ver la naturaleza de los problemas y sus correspondientes soluciones.
    Muchas cosas no tienen cabida en ninguna religión, ya que en prácticamente todos los cultos la mujer lo único que puede protagonizar es el rol de una sirvienta.
    Porque las religiones son un brazo del poder patriarcal.
    El gobierno no tiene que entrometerse en las relaciones amorosas de las personas.
    Y no creo ser un problema filosófico, sino simplemente una mujer que ama a otra mujer y que es amada por ella, nada más.
    No creo que eso sea tan difícil de entender, siendo que además no le hacemos daño a nadie.

  4. Una cosa son las relaciones privadas entre dos hombres y dos mujeres -que sean o no contratos, se rigen por el principio de autonomía de la voluntad- y otra cosa, esos mismos acuerdos, cuando afectan a terceros. La cuestión no es entrometerse en la intimidad de las alcobas, sino si los homosexuales pueden adoptar (y eso no es un mero acuerdo privado, pues existe un menor cuyos derechos e intereses se ven afectados; recordemos que las partes son libres de acordar lo que quieran, pero no pueden afectar a terceros).

    Sé que esto no cae simpático ni es políticamente correcto, y que tanto liberales como “progres” me tacharán de dinosaurio, pero el matrimonio es una institución natural, no una construcción artificiosa del Estado. De todas formas, si se quiere eliminar el matrimonio civil heterosexual, háganlo (lo que no es tan fácil, pues existen muchísimas relaciones jurídicas, patrimoniales y extrapatrimoniales, que surgen de la convivencia), pero no introduzcan por la ventana el matrimonio civil homosexual.

    De un matrimonio surge una serie de derechos y deberes (fidelidad, crianza de los hijos, etcétera) que tornarlos jurídicamente exigibles entre homosexuales puede lindar lo ridículo. El novio Héctor podría demandar el divorcio, porque Luis tiene aventuras con Patricia, y reclamar la tenencia de Luisito. A la vez, durante el proceso o después, Luis podría reclamar un régimen de visitas, con salida del hogar, pues después de su desliz con Patricia, rehizo su vida con Francisco, pero extraña mucho a Luisito.

    El gran perjudicado de esas mixturas antinaturales -sean o no “matrimonio”- serán los “hijos” adoptivos (adopción que no tiene nada de contractual, y que se impone a menores).

    A tu pregunta de por qué tiene el Estado que regular la cuestión, se me ocurre la siguiente respuesta: ¿sería razonable que puedan “unirse” y reclamar protección jurídica de su unión una madre y su hijo, o peor aún, un padre y su hijo? O que entre ambos decidan adoptar a un tercero, e inculcarle sus propias preferencias sexuales.

  5. Julio, si lees el artículo del NYT verás que la concepción del asunto es muy distinta. Nadie tiene que ir a pedir ninguna protección jurídica de ninguna unión, porque en principio tales uniones no son una cuestión jurídica. Como tales las uniones no se protegen, si los acuerdos a los que hayan arribado sin afectar a terceros, por supuesto. La adopción es un tema distinto. Pero no nos salgamos del planteo del artículo. Si mañana al estado se le ocurre hacer obligatoria la “comida sana”, no tiene sentido discutir la sanidad de esa comida o si otra es mejor o peor. Lo único a discutir es por qué necesitamos una autoridad que diga qué comer.
    Creo como dice María del Carmen que todo es natural y agregaría que la naturalidad no es un criterio moral. Pero es como el caso de la comida “sana”, no interesa eso discutirlo porque en definitiva cada uno sabe lo que come y es su problema.

  6. Julio: no me quería meter en este tema, pero te voy a responder con un dato: la enorme mayoría de los homosexuales provienen de familias heterosexuales por lo cual no veo ninguna relación ntre las preferencias sexuales de los padres y la de los hijos.
    Y si les inculcan cierta conducta sexual ¿cual es el problema? también les inculcan su idología política, su religión, su moral, todas cosas con las que podemos o no estar de acuerdo y que sin dudas son inculcadas por los padres de forma arbitraria, pero no creo que nadie en su sano juicio quiera, por ejemplo, prohibir que los comunistas o los nazis adopten niños, simplemente porque así es la naturaleza de la relacion entre padres e hijos.

  7. Coincido con la libertad de emparejamiento y la no ingerencia del estado,

    pero por favor que la palabra Matrimonio quede reservada´sólo para la unión heterosexual.

    Para las otras pueden usar, unión, ayuntamiento, rejunte o como le guste llamarlas,

    menos matrimonio.

  8. Benegas:

    Esto no tiene nada que ver con el post, pero igual te hago el comentario.

    Hoy lei en Clarín la nota que habla acerca de la polémica decision de Arslanian con respecto a ascender a policías que no terminaron el secundario.

    Entre tantas otras cosas, leí allí algo que me hizo acordar a este blog:

    “Al ser consultado acerca de si la decisión debía ser informada al futuro gobernador bonaerense, Daniel Scioli, Arslanian argumentó que no había motivos para tener que consultarlo por nada”

    Confirmado: Scioli es algo más que un felpudo de oro, es uno de 24 kilates con incrustaciones de titanio y bismuto.

    Diego V.

  9. Pablito, las palabras no se reservan. Cada uno las usa como quiere. En el caso de “matrimonio”, si no se hubiera estatizado, es decir, si no se hubiera restringido políticamente, nadie hubiera intentado conquistarla o ampliarla. Por otro lado, esa cosa “santa” con que se lo revistió es un asunto moderno.

  10. Muy claro el comentario de Martin, creo que dio en el clavo. Si un padre puede inculcarle a su hijo ideas sobre comunismo o peronismo sin que el estado ni nadie intervenga, no veo porque no puede inculcarle la orientacion sexual que se le ocurra. Esto no implica que su hijo termine siendo el Che, Cafiero o Fernando Peña.
    EL tema de la adopcion cae con este argumento.

  11. Sólo para ubicarme en el tema: ¿la propuesta del NYT incluye también la poligamia en su sentido mas lato (unión de una persona con varias de otro sexo) o se refiere únicamente a la unión monogámica?

  12. Ricardo, eso también se supera. No es un asunto estatal. No se está proponiendo “incorporar otras formas de matrimonio”, así como en mi ejemplo no incorporaría “otras formas sanas de comer”. Lo que hace es quitarle al estado autoridad sobre la cuestión matrimonial. No hay poligamia porque no hay “matrimonio oficial”.

  13. En principio estoy de acuerdo con la no intromisión del estado en el matrimonio; recordemos que por siglos los matrimonios fueron uniones de hecho o sujetas a normas religiosas. En Colombia, por ejemplo, el matrimonio civil existe desde 1935.

    Estoy en desacuerdo con que la ley de matrimonio imponga un plazo de tres años de convivencia matrimonial para que los cónyuges puedan divorciarse.

    Mi pregunta iba dirigida a poder analizar la unión contractual de una persona con otras varias que compartirían su vida en común. Es, obviamente, un tema para considerarlo, porque en caso de separación habría que determinar qué bienes le corresponde al que se separa y cuáles siguen integrando la sociedad conyugal, amen de otras cuestiones.

    Pero acepto el planteo como posible. Cuánto más caminemos hacia la libertad, más nos liberaremos de las imposiciones que rigen nuestra vida según los caprichos o la manera de pensar de otros.

  14. El Estado no obliga a nadie a casarse…
    Quienes quieren vivir en pareja, sin la “intromision” del Estado, simplemente tienen que optar por no hacer el tramite administrativo de casamiento civil.
    De hecho, en teoria al menos, no creo que haya ningun impedimento legal para que una pareja se case por iglesia o sinagoga y no lo haga por civil.
    Sin embargo, no conozco a nadie que lo haga.
    Pero bueno, el casamiento “estatal” ofrece ciertas ventajas, como posibilidad de acceder a una pension, compartir obra social y tambien, regular en caso de divorcion, etc, etc, etc.
    En definitiva, el casamiento no es ni menos que un contrato.
    Las parejas que no estan de acuerdo con los “servicios” que provee el Estado, pueden optar por no firmar el contrato y listo.
    Quieren libertad? Que mas libertad que elegir si se quiere regular o no la situacion?

  15. Esteban está prohibido casarse por Iglesia sin pasar por el matrimonio civil y la Iglesia lo aceptó.

    Lo que decís de hecho está ocurriendo porque la gente se casa menos, pero eso no es otra cosa que la muestra de la inflexibilidad del sistema. Tanto es así que ya hay proyectos para que la convivencia genere los mismos efectos que el matrimonio.

    Es cierto que, con esa limitación, hay libertad para no casarse, nunca se dijo otra cosa. De lo que se trata es de que el asunto de qué cosa es un matrimonio, como se regula, quienes lo pueden contraer, como se reparten los bienes, que efectos tiene frente a terceros, es un asunto privado y no un tema publico.

    En definitiva lo mismo podría decirse del contrato de trabajo. EStá hiper regulado, pero nadie obliga a alguien a contratar empleados. Eso no quiere decir que haya libertad laboral.

  16. Acepto que las preferencias sexuales, en la medida que no incidan sobre terceros y permanezcan en la órbita privada, son una cuestión amparada por el artículo 19 de la Constitución Nacional. Pero si sólo fuera ese el problema, no levantaría tanta polvareda. Lo mismo puedo decir de las uniones, si no se reclama protección jurídica para ellas.
    El tema fundamental es, admitiendo que la gente debe tener los mayores espacios posibles de libertad, determinar en qué medida la actuación de ciertas personas incide en los derechos de terceros, y cuál es el campo de acción de las normas imperativas. Siempre existirán relaciones que no dependen de la voluntad explícita y contractual, pero que generan consecuencias jurídicas, y normas legales que regulen determinadas cuestiones, imponiendo prohibiciones o estableciendo obligaciones. Cuál es el límite de los preceptos imperativos es una cuestión de prudencia, pero algunos deben existir.
    Por ejemplo: nadie puede, por contrato, someterse a la esclavitud. Nadie puede pactar con otros el homicidio de un tercero. No pueden venderse los hijos. No se pueden negociar embriones humanos. Sin llegar a extremos, si una pareja, aunque no esté casada, tiene hijos y luego se separan, la ley otorga o reconoce una serie de derechos, que no dependen de ninguna relación contractual, pero es razonable que estén regulados (alimentos, régimen de visitas, etcétera). Las situaciones que den lugar a regulaciones imperativas y a deberes jurídicos sin base en el acuerdo son numerosas (tributarias, penales, contravencionales, municipales o comunales, reglamentaciones en materia de convivencia vecinal, derechos reales, obligaciones extracontractuales, y muchos otros más), y es razonable, dentro de amplios límites, que el Estado establezca obligaciones y prohibiciones. Liberalismo no es anarquismo (Mises dixit). Aun en materia contractual, puede la ley establecer normas supletorias, que si bien no son de orden público, completen lo que las partes no previeron.
    Ahora bien: si el Estado puede regular, con mayor o menos intensidad, muchas relaciones patrimoniales y extrapatrimoniales, ¿por qué no puede hacerlo con el matrimonio? Que las uniones de pareja (hetero u homo) sigan siendo uniones de pareja, pero que existan regulaciones legales no implica “estatizar” el matrimonio, ni que la única opción válida sean los acuerdos no regulados.
    Probablemente me encuentre, en este foro, absolutamente solo. No sé cuántos de ustedes son padres, y, créanme, eso cambio radicalmente los puntos de vista. Soy católico, y también en ese punto estoy en soledad. Pero dejemos de lado las reflexiones ad hominem. Un escritor ateo como Francis Fukuyama aprecia, en sus libros más recientes (Confianza, La Gran Ruptura, El fin del hombre), el valor de las religiones, y destaca su importancia en la preservación del capital social.
    Una vez desaparecida la familia y desprestigiadas todas las religiones, el resultado probable no será la expansión de los ámbitos de libertad, sino que quedará el individuo solo frente al Estado, más fácilmente oprimible y manejable (recordemos que el estado soviético había erigido una estatua a un pequeño monstruo delator de sus padres). Que la destrucción de la familia burguesa haya sido un objetivo explícito del programa marxista-leninista, debería llamarles la atención acerca de dónde están los aliados, y dónde los enemigos.
    El pueblo judío subsistió como nación, pese a las persecuciones seculares, por la religión que lo unificaba. El pueblo polaco se libró del comunismo no por las agudas reflexiones de anarco-liberales, sino gracias al apoyo a Walesa y al sindicato Solidaridad del Papa y de un troglodita como Reagan, que no sólo era liberal en lo económico, sino que pensaba que la religión debía volver a las escuelas.
    Una última consideración: mientras nosotros discutimos sobre cuestiones que harían la felicidad de Verbitsky y de los diputados del FPV, el Estado se apodera de nuestros ingresos y nuestros patrimonios, controla los medios de prensa, utiliza a la SIDE para espiar (o para espiarnos, y saber qué escribimos, dónde lo escribimos, qué pensamos). Concentrémonos en las cuestiones que nos unen, no en las que nos separan.
    Saludos

  17. Aca en Uruguay diputados aprobó el proyecto de union concubinaria

    Consiste en esto mas o menos:

    Se define unión concubinaria como “la situación de hecho” donde dos personas, “cualquiera sea su sexo, identidad u orientación sexual” mantienen “una relación afectiva de índole sexual de carácter estable y sin estar unida por el matrimonio”.

    Los concubinos están obligados a asistirse en forma recíproca y a contribuir a los gastos del hogar.

    Tienen derecho a crear una sociedad de bienes, una vez que la unión es comprobada por la Justicia. El concubinato debe ser reconocido por esa vía para determinar la fecha de comienzo de la convivencia y los bienes comunes.

    No se permite la coexistencia de dos regímenes patrimoniales. Por eso, deben disolverse sociedades de bienes anteriores, si existieran.

    Si fallece uno de los concubinos, la herencia se divide entre los “ascendientes más próximos” y el concubino. También hay derecho a cobrar pensión de sobrevivencia. Los derechos y obligaciones sobre seguridad social operan a partir de un año de entrada en vigencia de la ley.

    Lo que yo veo, es que esta ley no es necesaria. Podrían hacer un contrato regulando estos aspectos y sino que no jodan y que se casen. Si no quieren casarse porque quieren ser “libres” con esta ley tampoco logran ser “libres” ya que tambien estan siendo regulados…

  18. José:
    Creo que las palabras son como convenios sobre los signos de la comunicación,

    alterar arbitrariamente su significado puede conducir al peligroso “neohabla” Orwelliano.

  19. Pablito eso ocurre si la alteración es política, porque las palabras están en permanente alteración de acuerdo a las necesidades de comunicación. La alteración política también puede producirse por la “preservación” de los significados por una decisión del poder.

  20. Insisto: el matrimonio no es “natural” en el sentido que existe espontáneamente. Es una creación social, un contrato, un marco jurídico de deberes y obligaciones, y tiene un componente específico, como una regla de conducta. Es “natural” en el mismo sentido en todo caso que alguien busque y forme una pareja, sea quien sea. Eso sí es espontáneo, es la consecuencia de sentimientos, preferencias, instintos, o lo que se quiera decir.
    El pensar que el matrimonio es “natural” automáticamente sindica al resto de las relaciones como “anti-naturales” haciendo un juicio de valor por supuesto que peyorativo.
    El matrimonio como está actualmente concebido en nuestra sociedad es, para mí, una extensión del poder en lo que hace a las relaciones inter-personales.
    En cuanto a la adopción, el tema es bastante más largo, así que mejor lo dejo para la próxima…

  21. Aclaro mi posición por si se viera en ella “homofobia”, discriminación o sectarismo:
    Respeto todas las opciones individuales, en tanto no perjudiquen a terceros, individualizados o no. El hecho de ser homosexual y practicar la homosexualidad, provenga de una inclinación biológica innato o de circunstancias adquiridas, no debe merecer el reproche de nadie. Punto y aparte.
    El matrimonio es una institución natural, como la búsqueda de pareja es espontánea. Pero no todo lo natural es espontáneo, ni todo lo espontáneo es en sí mismo merecedor de aplauso; inclusive, cuando esa espontaneidad ocasiona perjuicios a terceros -aclaro que no me refiero a la unión homosexual por sí sola- debe ser reprimido. Quizás algunos de los “ambientalistas” de Gualeguaychú o los piqueteros sienten la espontánea necesidad de cortar el tránsito; un inadaptado puede espontáneamente utilizar la entrada de nuestra casa o la vía pública como baño, y muchos etcéteras. No todos los sentimientos, preferencias o instintos son elogiables, aunque sólo deben merecer la prohibición cuando perjudican a terceros.
    Pensar que el matrimonio es natural no significa que el resto de las relaciones sean “antinaturales” o que deban ser prohibidas. Afirmar una proposición particular no supone negar otra proposición particular. Pero a la inversa, lo que veo en la mayor parte de las posturas, es una repulsa al matrimonio como institución (“…una extensión del poder en lo que hace a las relaciones interpersonales”). Las relaciones de poder, dentro y fuera del matrimonio, son cuestiones fácticas, que dependen de la personalidad de cada uno de los integrantes de la pareja. Si lo que subyace en esa frase es la idea de que conforma una institución machista (como afirmó en su momento Engels en “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”), pregúntenle qué opina a Roviralta, y cómo tuvo sometida a Susana Giménez.
    Para que veamos cuán machista es nuestra sociedad, hoy en día, en cualquier concurso público, si dentro de la terna está una mujer, y además es “políticamente correcta”, su designación será considerada una justa reivindicación del género femenino aunque esté última en la terna (me sucedió en dos oportunidades); pero si se apartan del orden de mérito en favor de un hombre, se lo verá como una muestra de discriminación. Las dos candidatas más votadas fueron mujeres, la ministra de defensa es mujer…pero me estoy saliendo del tema.
    Saludos cordiales a todos, míos y de mis cuatro hijos.

  22. Me parece Julio que el punto es si necesitamos autoridad política para determinar qué cosa es natural o no. El matrimonio según la concepción tradicional occidental-cristiana no era un asunto del gobierno, como no lo era ningún otro. Cuando se estatiza y se lo establece como estándar general (para homosexuales, musulmanes y partidarios de lo que fuera) se provoca la puja para que el estándar incluya otras opciones. Quiero decir con esto que si ese modelo matrimonial tradicional para nosotros está queriendo ser conquistado por otros es porque se lo estableció un día como “el” modelo. Y ahí está el error desde mi óptica.
    De hecho la Iglesia con muy buen criterio se opuso a la creación del matrimonio civil. Después perdió el rumbo.
    Saludos a vos y a tus cuatro hijos!

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