En la última reunión del Club de Lectura afloró el espíritu sedicioso. Estábamos bastante molestos con la autofagia estatal que en su última etapa kirchnerista demostró que no necesita de la opinión pública y es capaz de generar por sí mismo un sucedáneo de legitimidad con compra de voluntades.

Llegamos a la conclusión de que mientras exista éste estado nacional estamos fritos. El megacentralismo no se compadece con las enormes diferencias de opiniones y de deseos entre distintos lugares del país y además no le sirve a nadie, es un estorbo para la economía, para la tranquilidad y para la convivencia. Queremos que se reconozca que las unidades políticas menores tienen preeminencia sobre las mayores y en consecuencia las primeras puedan reclamar competencias. Es un derivado lógico del principio de soberanía popular. Esa sería una base para orientar un nuevo ordenamiento constitucional en el que todos podamos convivir.

No es necesario que la Ciudad de Buenos Aires se maneje con los mismos criterios que La Matanza sólo porque el número real o fraudulento favoreció a la última o viceversa si otro fuera el caso. La forma en que cada uno viva como quiera es que el gobierno nacional sea reducido al mantenimiento de la defensa exterior y las relaciones internacionales que ni siquiera necesitan hoy en día del mantenimiento de embajadas.

El espíritu revolucionario fue más allá. Se planteó formar partidos barriales en Buenos Aires y partidos municipales en el resto del país que reclamen la transferencia de la mayoría de las competencias de gobierno a ese nivel, dejando los niveles provinciales y nacional para temas comunes imposibles de tratar localmente. Por supuesto cada uno tiene derecho a vivir dónde quiera, en el lugar que más se adapte a sus valores.

Alguien puede decir que no se puede porque la Constitución…. ¿Cuál Constitución? Enlugar de cuidar las declaraciones tenemos que tener reglas de juego vigentes que favorezcan nuestra libertad.

En fin, entre imaginación y deseos, se cuelan los desafíos institucionales más importantes de este momento y capaz que dejamos huella. Hoy es el día, los mantengo al tanto.

Pestaña especial

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46 Responses

  1. La malvada ley de copartcipación es el pricipal motivo de este caos. Un gobierno central que ordena. Un ministro que maneja a su antojo enormes cifras de dinero, favorecen la tiranía. Si las provincias tuvieran que manejar sus recursos se preocuparian mas en buscar inversiones y los que lucharan por ser gobernadores tendrían que demostrar que sirven. Para hacer partidos barriales, tendrías que luchar contra Tinelli, Bonelli, Moyano y sería imposible. Hemos visto que muchos votos se ganan con bolsos de comida y spots publicitarios lindos y muy caros

  2. Interesante la propuesta José, la verdad que me interesó mucho, esperemos que puedan ampliarla… estamos en un momento que faltan opciones, nunca está de más que surjan este tipo de ideas!

  3. José: no se si alcanzo a comprenderte. ¿Que se haría en el caso de servicios u obras que abarquen más de una jurisdicción? ¿Las normas de cuál de ellas se aplicaría?

    Recordemos que esta suerte de “federalismo a ultranza” regía pra el caso del transporte de carga y los camiones parecían un arbolito de navidad por las tantas luces que debían llevar de acuerdo con la exigencia de cada municipio o provincia.

    O tal vez te interpreto mal y no entiendo correctamente tu propuesta.

  4. Yo también me sumo a la sedición. Yo más que nadie deseo la disolución de estado nacional. Ese monstruo corruptor, parasitario, y signo del mal sobre la tierra. Con todo el respeto que me inspira Alberdi y Sarmiento, deseo ahora que el estado argentino se pudra en el infierno.

  5. Estoy de acuerdo con la propuesta, porque considero que es necesario que la mayoría de los problemas de la Argentina se podrían resolver localmente y no a manos del Gobierno ¿Federal?

    No sé que opinan ustedes, pero yo soy partidario de simplificar fuertemente el sistema impositivo argentino para que la Nación cobre solamente a nivel federal un IVA de un 12%, por ejemplo, y dejar librado a las provincias y a los municipios el resto de los aspectos tributarios mediante la devolución a las mismas de la autonomía fiscal.

  6. Martin Benegas: es cierto, pero también se rige por leyes e instituciones federales. De ahi mi duda sobre el alcance de la propuesta.

  7. Bolivia está en un camino parecido con el intento de secesión de las provincias mas productivas,

    que terminan siendo parasitadas por las que eligieron el camino del reclamo colectivista.

    El tema de las autonomías federales tiene algunas semejanzas en escala macro,

    con el fenómeno que describe Olson para explicar el crecimiento del poder central,

    por acción de minorías lobbystas que buscan concentrar beneficios sectoriales a expensas de la dispersión de cargas sobre los grandes grupos que tributan.

  8. El tema de cuanto poder se le concedia al gobierno central fue muy debatido por los redactores de la constitución de USA.

    Y terminó prevaleciendo una delegación de poder mas amplia y que fue bastante resistida por los paradójicamente llamados antifederalistas.

  9. Hay que debatir, y mucho el tema de la recaudación por aranceles aduaneros que son de recaudación nacional, y son otra fuente del poder central.

  10. Ricardo, la primera aclaración a tu pregunta es que la idea es no ir hacia una nueva constitución diseñada racionalmente y previendo (pretendiendo prever) todas las contingencias y por lo tanto muchos problemas habrá que solucionarlos después de enterarse que existen, que es en realidad lo mismo que pasa con una constitución racionalista, lo único que para la adaptación se acaba con ella por completo o se la termina modificando por el mismo mecanismo racionalista de un modo en que ya no sirve como límite al poder.
    Entonces no todo tendrá una previsión normativa desde el vamos y se necesitarán soluciones que es en realidad el modo en que evolucionaba el derecho (y se lleva adelante cualquier empresa) cuando evolucionaba, pero la ventaja del nuevo proceso constitucional que estoy imaginando es que las competencias serían reclamadas por las unidades políticas menores y que estas las reclamarían en la medida en que las pudieran manejar. A lo mejor nos costaría ahora pensar cómo hacer con servicios que requieren la intervención de más de una jurisdicción, a lo mejor los unidades políticas se podrían coordinar como se coordinan los países en materia de comunicaciones y transporte por ejemplo o tal vez los servicios se adapten al nuevo esquema, creo que no debemos intentar preverlo en principio.
    Pero no hay dudas de que cosas como la legislación laboral, sanitaria, la llamada “seguridad social” se pueden decidir a nivel local con el conocimiento y las características e intereses de cada lugar. Sopesando dificultades y ventajas creo que las segundas serían mucho mayores y eso podría quedar demostrado por el sólo hecho de que estas unidades, todas abiertas y democráticas se pongan a reclamar para si cualquier autoridad que se hubieran arrogado las mayores.

  11. La verdad, es importante tu propuesta. Creo que hay algunas soluciones para que no vuelvan a hacer lo del 28, lo importante es darse cuenta que la vigencia de los derechos depende de cuanto se actúe y cuanto cuente el gobierno con que no se actúe.

  12. Otra extraordinaria ventaja de una federalización profunda,

    es la posibilidad de controlar mas de cerca las burocracias públicas de las distintas unidades autónomas

    y lo que es mas importante:

    la posibilidad de establecer “benchmarking” de manera que queden en evidencia por comparación, sus eficiencias relativas hacia los ciudadanos.

    Entre ellas esta la presión fiscal de cada una y los retornos hacia los contribuyentes.

    en una palabra, desencadenar una suerte de competencia como la del mercado privado,

    pero en el sector público.

  13. Algo de lo que comento en mi anterior post se suscito a raíz de las comparaciones que hizo Rodriguez Saa

    a propósito del costo comparativo de las autopista de su provincia.

  14. José, sin agotar las observaciones posibles, te hago llegar mis comentarios, que te pido que las tomes como lo que son, críticas bienintencionadas:

    1. En primer lugar, y antes de analizar los méritos o inconvenientes intrínsecos de la propuesta, creo que tiene una desventaja política: aunque no se quiera, resulta funcional a los planes hegemónicos del gobierno, que los liberales sueñen con utopías (“u” partícula privativa; “topos”, lugar), mientras en el aquí y ahora, siguen haciendo lo que quieran.
    La política agonal -es decir, la lucha por el poder o por controlar el poder- se hace sumando, no restando. Eso lo tiene muy claro el peronismo.
    Por otra parte, el empresariado -sobre todo el corrupto y prebendario empresariado argentino- si ya ahora es poco proclive a apoyar al liberalismo, huiría como de la peste si quedara reducido a un grupo pequeño de “anarcoliberales” o “libertarios”, por muchos que sean sus méritos.

    2. El segundo cuestionamiento político, es el que vos hiciste con razón en varias oportunidades a los “pulcristas” o a los liberales doctrinarios en Argentina, que se refugian en círculos ideológicamente homogéneos, intelectualmente superiores o con pretensiones de superioridad, y renuncian a la lucha por el poder o por convencer al resto del mundo de las propias ideas.

    2. Analíticamente, y salvando las diferencias, tiene un defecto similar a los de Marx, que nunca se preguntó cómo funcionaría la sociedad perfecta, una vez que el proletariado llegara al poder. Eso fue bien resaltado por Luwig von Mises en “Socialismo”.
    Los primeros revolucionarios marxistas leninistas pensaban lo mismo, desde el extremo opuesto ideológico, en Rusia: “muchos problemas habrá que solucionarlos después de enterarse que existen, que es en realidad lo mismo que pasa con una constitución racionalista…” “…a lo mejor los unidades políticas se podrían coordinar como se coordinan los países en materia de comunicaciones y transporte por ejemplo o tal vez los servicios se adapten al nuevo esquema, creo que no debemos intentar preverlo en principio”.

    3. Elementales razones de seguridad jurídica y de previsibilidad hacen que las empresas que trabajan en varias jurisdicciones quieran un ordenamiento normativo estable y razonablemente uniforme. En un mundo en que las distancias se achican por la reducción de los costos de transporte, la diversidad de ordenamientos jurídicos generaría probablemente un caos.

    4. Hay servicios como la defensa, la seguridad y la administración de justicia, que no pueden ser segmentados en miles de municipios.

    5. En el mundo, y aunque no sea un proceso deseable, las confederaciones tienden a ser absorbidas por el poder central. En realidad, la guerra de Secesión en Estados Unidos significó, en los hechos, el fin de la confederación, pues cuando los estados esclavistas quisieron ejercer el derecho de secesión -típico de una confederación- fueron derrotados.

    6. Si bien es deseable mayor autonomía fiscal de las provincias y municipios, me temo que llevándola hasta sus últimas consecuencias daría lugar a aduanas interiores -disfrazadas o no de tasas- pues las unidades políticas menores por su población o envergadura económica, al no poder recaudar y resultarles políticamente imposible o muy difícil reducir los gastos (en las provincias del Norte, la mayoría de la población depende del Estado), comenzarían a “manotear” de cualquier lado, para obtener recursos tributarios.

    7. Nos guste o no, somos una Nación, y no sólo un conjunto de individuos o familias, o de municipios y provincias. En alguna medida -y la Constitución de 1853 ya lo preveía- las provincias y municipios más pobres deben ser subsidiados, aunque sea temporariamente, por otros más ricos. Supongamos uno de los muchos pueblos de Santiago del Estero o del Norte de Santa Fe, de Tucumán, Salta, Jujuy o Chaco, con una población envejecida de empleados públicos y jubilados (los más jóvenes ya emigraron). Desde el punto de vista liberal puro, podríamos decir que su productividad marginal es muy baja, y su costo marginal es superior; que emigren, que busquen otros horizontes. ¿Pueden hacerlo? Y si pudieran, ¿es un destino deseable el conurbano bonaerense?

    Entiéndaseme bien: me parece correcto que, dentro de ciertos límites, los municipios hagan lo que hacen ahora las provincias, y las provincias asuman competencias que les corresponden. No me parece mal la descentralización. Pero pienso que el síndrome de la derrota electoral está provocando, como reacción defensiva, una huida de la política nacional que sólo beneficia a los estatistas.

    Está bien pensar en soluciones alternativas, pero sin olvidar que, “hic et nunc”, nuestros problemas no se solucionan con propuestas “vecinalistas”, “municipalistas”, sino con la articulación de una fuerza de centro-derecha sin complejos, y que abarque toda la Nación, con suficiente flexibilidad para abarcar distintas opiniones, y con la firma intención de llegar al poder.

  15. Creo que para avanzar con la propuesta corresponde hacer una identificación, analisis y evaluación realista de las fuerzas que se manifestarán tanto en contra como a favor, y los argumentos con que sostendrán sus posturas.

    Veo que Juio ha comenzado con su aporte.

  16. Julio, por supuesto que son bienvenidas tus observaciones, es lo que se necesita.

    Voy por puntos.

    1. Esto no es incompatible con ninguna otra cosa que se esté haciendo. No se trata de decir muchachos dejen todos que hay que hacer esto, es una propuesta de largo plazo basada en el hecho de que el crecimiento del estado nacional no se detiene.
    No se trata tampoco de una propuesta anarcolibertaria, es una reforma institucional y ni siquiera está sustentada en que las localidades sean manejadas con criterios liberales sino en la libertad que tendríamos de movernos entre ellas hasta la que más se ajuste a nuestro ideal de organización política.

    2. En general cuando me refiero al pulcrismo es sobre el puritanismo “moral” o “cívico” con el que algunos quieren ver a la política como una forma de justificar una deserción vistiéndola de otra cosa. Pero como decís lo mismo pasa cuando se pone la excusa de “a no , si no viene Mises yo no quiero saber nada”. En este caso, como te digo, no estamos buscando un cambio programático, esto no se aplica. La idea es que a nivel local esa cosa épica del estado que todo lo puede como ilusión ya no funcionará, pero ni siquiera estoy incluyéndola como cuestión. Acepto que las localidades tengan distintos niveles de estatismo por eso que no se trata de una propuesta pulcrista.

    3. No entiendo la analogía con Marx, yo la entiendo como una forma analógica con la evolución del derecho por fuentes dispersas que fue el origen del imperio romano, nada que ver con marx. No hay ningún elemento de lucha de clases, se trata de llevar el estado a una escala humana, nada más. A lo mejor podrías ampliar el punto.

    4. Por eso dice la propuesta que lo que las localidades toman es aquello que no pueda fraccionarse. Algo que además no es estático.

    5. Si, eso ocurrió. Creo que hay que revertirlo y además hay que iniciar un proceso opuesto al de internacianalización del estado que es la peor amenaza para la libertad que existe. El estado debe quedar limitado por las fronteras en cualquiera de sus manifestaciones y estas deben ser lo más chicas posibles para que podamos escapar fácil de cualquier proyecto autoritario.

    6. No puede haber aduanas interiores. La propuesta contiene la libre circulación de personas y mercaderías por las distintas jurisdicciónes, de otro modo no se trataría del mismo país. Eso es algo que ocurrió acá con la anarquía y esta no es una propuesta anárquica. El camino de manotear de cualquier lado tendría patas cortas porque una vez que los impuestos y recaudación están distribuidos estarían matando a la gallina de los huevos de oro. La gente, o los perjudicados, se irían. El manotear a cualquier lado está funcionando por otro lado a nivel nacional y además de los saqueos diarios ocurren asaltos masivos cada diez años.
    7. Va a sonar drástico lo que digo, pero así como no puedo solucionar los problemas de Colombia, tampoco puedo solucionar los de cualquier otro lugar remoto. No se como harían, como no se lo que hacen en Bangladesh. Por otro lado, el gobierno nacional no ha solucionado eso.

    Hay que hacer eso que vos decir, intentar tener una fuerza de centro derecha y demás (al contrario que vos veo que hay huida de alguna organización, pero la gente está mucho más consciente de la necesidad de actuar, casi como en el 83). Y también hay que plantearse estas dudas que tenes, pero nunca olvidar que todos los asuntos que nos pueden preocupar de un tipo de organización federal existen hoy como una cuestión endémica con un sistema unitario y un estado hipertrofiado, mezclado con medio presupuesto dedicado a los “problemas sociales”. Quiero decir, como me dijo Martín Krause una vez, comparemos ideales con ideales o realidades con realidades pero no crucemos. El estado nacional que nos une y soluciona las desigualdades haciendo que el país se compense es una utopía y ya ha demostrado que fracasó.

  17. Incrementar la “federalizacion” implica que la gente debe tomar un rol mas activo frente a sus gobiernos locales, creo que con el nivel de apatia de nuestra sociedad esto se podria venir en contra. Digamos que en lugar de un mega estado Leviatan vamos a pasar a tener muchos estados desbocados. El planteo me parece bueno, pero no se si es compatible con los valores actuales de nuestra sociedad, donde pocos valoran el “gobierno de si mismos” y donde casi nadie cree que el estado les debe rendir cuentas. O sea pasariamos a tener gobiernos autonomos mas cecanos a la gente, los caules teoricamente pueden ser controlados y limitados mucho mas facil por la gente pero esta gente hoy no esta interesada en controlar al estado. Es un arma de doble filo.
    Enriquecedor el debate entre Julio y Jose.
    Con respecto al debate sobre federalismo que plantearo antes de redactar la constitucion de USA (mencionado por Pablito mas arriba) les recomiendo leer Federalist #10 de Madison: http://www.constitution.org/fed/federa10.htm
    creo que es util para esta propuesta/discusion

  18. José: ahora entiendo bien tu idea y la comparto en general.Siempre he sostenido que la Constitución Nacional no debiera tener más que 20 ó 30 artículos es decir, sólo aquellos que dan el basamiento a la nación. Las constituciones reglamentaristas como la nuestra, incurren en el pecado de promover su propio incumplimiento.
    El tema de ir dándole cabida a las áreas menores para encontrar soluciones, fue ya elaborada en la década del 80 a nivel municipal. Se había creado el AMBA (Area Metropolitana de Buenos Aires) con la idea de crear un organismo intermuncipal -con representantes directos o elegidos- que se encargara de aquellos temas comunes al Gran Buenos Aires. Lamentablemente se frustró.
    Gracias por tu aclaración.

  19. El riesgo que señalás Cochi existe, pero apuesto a los incentivos. No espero ciudadanía activa en general, si creo que las elites tendrán más peso y mayor facilidad para moverse de lugar obligando a los gobiernos a no abusar de su poder.
    Lo que pasa es que no podemos comparar el comportamiento actual de los gobiernos locales, que en su irresponsabilidad actúan racionalmente. Ellos gastan lo más que pueden porque no tienen costo alguno por recaudar.

  20. José: Antes que nada quiero decir que estoy muy de acuerdo con la iniciativa, pero en algo estoy en total desacuerdo. Que compares Tucumán, Santiago, Salta, etc. con Bangladesh o Colombia no me parece acertado. En todo caso te diría que todo el interior del país tiene más puntos en común entre sí que con Bs.As. Ya pasó hace 150 años que no separaron al Norte del resto del país sino a Bs.As. Además es verdad que Bs.As. es el distrito más productivo pero también es verdad que está subsidiado brutalmente por el Estado Nacional, y si se convirtieron en la potencia nacional fue principalmente viciando el federalismo y usurpando a las provincias y no haciendo gala de la creatividad y alta moral. No defiendo a las provincias, porque en realidad el mayor porcentaje de la culpa es nuestra, pero recordá que los porteños no se hicieron ricos gracias a los Hank Rearden sino a los Jim Taggart.
    Así y todo tenés toda la razón en que el gobierno nacional no pudo mejorar a Santiago del Estero por ejemplo, provincia en la cual siguen existiendo cientos de pueblos en los que aún no hay luz eléctrica y obviamente tampoco agua corriente, gas, ni ninguna otra comodidad básica a los que vivimos en ciudades consideramos imprescindibles.
    Para redondear, no estoy en desacuerdo con tu idea sino con la manera de referirte a muchas provincias argentinas. Porque sino según lo que vos decís lo mejor sería que Bs.As. se separe del país al mejor estilo Uruguay. Obvio que ahí les surgiría un nuevo problema: ¿quién les pagaría el subte, el colectivo o la policía…?

  21. doble v, así como el estado nacional subsidia ciertos servicios, la Ciudad de Buenos Aires es una de las que más aporta a la coparticipación y la que menos recibe. A su vez tampoco se giran ATN como sí se hace con otras provincias.

  22. José, continuando con lo nota anterior, respondo:

    1. Quizás la analogía con Marx no fue la mejor, o no me expliqué adecuadamente. Quise decir que para desarrollar un cambio tan radical como el que propones, habría que pensar en todos los inconvenientes -políticos y económicos- de la propuesta. Marx intentó demoler los cimientos teóricos de la economía clásica -ni siquiera abordó la teoría subjetiva del valor- pero nunca se preguntó cómo funcionaría la sociedad comunista, una vez que el proletariado llegara al poder.
    De todos modos, retiro la comparación con Marx, porque no hace a la sustancia de mi punto de vista. Quizás identifiqué erróneamente tus ideas con el anarcoliberalismo. Lo que pasa es que en tu frase “muchos problemas habrá que solucionarlos después de enterarse que existen” me pareció que había un predominio del repudio al estatismo actual, sobre la consideración de los problemas.

    2. A diferencia de los que están llenos de certezas, en materia política e institucional no tengo las ideas tan claras. No sé si de la desintegración de los estados centrales surgirán mayores o menores espacios de libertad. El Estado moderno y el capitalismo se edificaron sobre las cenizas del feudalismo, que se caracterizaba por un enorme grado de descentralización política.
    Cuando resultó posible desarrollar un comercio intenso entre los burgos, en las ciudades italianas y luego en el resto de Europa, fue cuando comenzaron a resquebrajarse los feudos.

    3. Desde un punto de vista económico, la uniformidad de normas tributarias y la unidad de tributación serían imposibles con una municipalización a ultranza.
    Tras el otorgamiento de rango constitucional a la “autonomía de los municipios” (artículo 123 de la Constitución reformada en 1994), las municipalidades, con sus respectivos concejos deliberantes, desataron una orgía de nuevos impuestos, disfrazados de “tasas” o “contribuciones”, pero que se superponen con el impuesto provincial sobre los ingresos brutos (que el Pacto Fiscal de 1993 había acordado eliminar),y parcialmente con el impuesto a las ganancias.
    Me temo que la “municipalización”, en vez de sustituir impuestos nacionales o provinciales por municipales, sólo conduzca a aumentar la tributación global.

    4. ¿Cómo se reforma la Constitución de 1994, y su tramposo sistema de coparticipación? Para eso hay que llegar al poder, y además convencer a la población de que las provincias deben recuperar las potestades fiscales que perdieron, vendiendo su primogenitura por un plato de lentejas.

    5. El problema de las aduanas interiores disfrazadas de tasas se agrava, mientras los municipios tienen mayor interés en recaudar sus propias rentas. No es una hipótesis teórica: por ejemplo, en Tucumán cuando un cortejo fúnebre debe atravesar más de un municipio, deben pagarse tasas en varios de ellos, re-creándose los derechos de tránsito que la Constitución Nacional -en su parte liberal- repudia (artículos 9, 10, 11 y 12).

    6. Una Nación desunida y excesivamente fragmentada en unidades políticas menores significaría el despoblamiento de gran parte de nuestro territorio, y la agonía de muchas poblaciones.

    7. Dices que asi como no puedes solucionar los problemas de Colombia, tampoco puedes solucionar los de cualquier otro lugar remoto. Para Buenos Aires, los pueblos de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero, la Rioja, Catamarca, Chaco o Formosa son remotos. Para mí, son muy cercanos y me duelen, como te dolerá si recorres el país en auto, y paras en algunos de esos pueblitos. Ya sé que el estado nacional no ha solucionado sus problemas, en el sentido de que vegetan en el abandono y quizás en el futuro desaparezcan, pero así como no le tapo la nariz a un enfermo con enfisema pulmonar, lo que tenemos que hacer es volver a considerar al país como una unidad.
    El liberalismo de la Generación del 80, o de Urquiza, no era doctrinario, ni era perfecto; a veces no eran del todo liberales. Pero tenían claro que querían un país mejor y más grande. Con sus defectos y hasta sus lacras, la conquista del desierto y la unidad nacional se edificaron sobre la idea de que éramos una sola nación y un solo pueblo, no solamente un conjunto de provincias.
    La denostada “oligarquía” dio al país, en la Guerra del Paraguay, la sangre de sus hijos (murieron un hijo del vicepresidente Marcos Paz y Dominguito Sarmiento), quizás por una equivocación, pero con la clara conciencia de que estaba en juego la Nación, no un conjunto de municipios o de provincias.
    En este punto, me aparto del liberalismo puro, y también del federalismo puro. Soy consciente de los riesgos de la macrocefalia del Estado y de la internacionalización del estatismo (tratados internacionales, constitución europea, CIDH), pero creo que eso no se soluciona con la municipalización del estatismo. Apenas comenzaran a quebrar financieramente los municipios y provincias -estafando a sus acreedores e incumpliendo sentencias judiciales- buscarían desesperadamente la centralización del cobro de impuestos, y alguna forma de “coparticipación”

    ¿Cuál es la solución? No lo sé, pero hay países que funcionan mejor que el nuestro, y cuya estructura política es bastante centralizada.

  23. José: no creo que a mi años pueda liderar un cambio tan profundo pero al menos, como el Viejo Vizcacha, pudo arrimar unos consejos

  24. Veo que hay en general coincidencia acerca de que la ley de coparticipación federal de impuestos es el problema de la concentración de poder en el gobierno central. El problema de la ley de coparticipación es que los recursos se distribuyen en base a unos coeficientes calculados con métodos arbitrarios y que producen resultados muy injustos. La coparticipación debería ser en base a un porcentaje determinado entre el gobierno nacional y los pronvinciales, con la recaudación producida en cada una de las provincias y no sobre el total nacional de lo recaudado.
    Como se aplica la ley de coparticipación, algunas pronvincias reciben más dinero de los que les corresponde a expensas de otras que reciben menos. Esto es una gran injusticia. No tiene nada de solidario, que el dinero de los contribuyentes una provincia vaya a parar a las arcas de otras y que además se usen demagogicamente. Muchos gobernadores cuando hablan a la prensa se regodean porque han conseguido un punto más en la coparticipación, y ese punto más es una estafa contra otra provincia y más exactamente contra sus contribuyentes.
    El sistema de coparticipación es en la realidad una ley al estilo de los saqueadores. Cada uno quiere sacar la mejor tajada del botín en donde el más astuto gana. No importa si uno recibe menos porque otro se ha llevado más.
    Pero el peor problema de la coparticipación es la relación parasitaria que se crea alrededor del gobierno nacional. Este usa la recaudación de impuestos como un instrumento de extorsión, de vasallaje y también de cohecho. Es menester quitarle al gobierno central la facultad de reacaudar impuestos.

  25. Doble Doble V, mi comentario no era despectivo hacia las provincias (ni hacia Bangladesh), lo que señalo es que cada uno resuelve sus problemas y que la posición de (no digo Buenos Aires) Tierra del fuego sobre los problemas de Salta, tiene que ser la misma que la que tenemos todos nosotros respecto de (no digo Bangladesh) New York City. No hay nada de despectivo en el comentario.

    Julio:

    1. Sigo sin entender la comparación.

    2. No se por que decís lo de estar lleno de certezas, pero te aclaro que el sistema que estoy proponiendo es el anti racionalismo. No hay ninguna certeza inicial, sino que intento que las localidades determinen su futuro. El conflicto es entre las certezas/faltas de certezas de una jurisdicción y otra y no entre la modestia de la nación y la soberbia de los localidades. La idea de estado central requiere suponer más certezas y que estas son más universales en realidad. Y acá no se cómo encaja esta visión sobre no tener las cosas claras y la comparación con la falta de definiciones marxistas en la etapa comunista.
    3. El propósito es que no haya tal uniformidad justamente. Y por supuesto que abusaron cuando se les dio la oportunidad. Nadie cree en la bondad de los gobiernos, de lo que se trata es de determinar si un gobierno chico compitiendo con otros es más fácil de controlar o no.
    4. Ese es el trabajo. Me parece que no hay que reformar nada, hay que dictar otra. Pero es todo el tema para trabajar en el futuro. No me preocupa la cuestión de la legitimidad original, sino la legitimidad de ejercicio. Algo escribí hace un tiempo sobre el tema.
    5. Lo que describís está pasando con un gobierno central nacional hipertrofiado. Entonces no parece un problema propio del sistema propuesto.
    6. Tal vez si, tal vez no. Estás suponiendo que las poblaciones de esos lugares existen por el estado.
    7. Julio, no es un problema de que me duela o no a mi. Mi comentario no es personal. Lo que digo es que cada persona de este planeta no puede ser puesta a cargo de los problemas de todos los otros como requisito para que se le permita vivir su vida. NO hablo de separar al país, hablo de administrarlo de otro modo para que sea mejor. A un habitante de Neuquén que quiera solucionar el problema de la desocupación por las normas laborales rígidas con normas locales, no le puedo oponer como argumento que antes de que él pueda tomar tal decisión, tiene que decirme cómo solucionar el desborde del arrollo Maldonado. Eso es lo que estaba diciendo.

    Te aclaro nuevamente, no estoy proponiendo ninguna panacea, sólo llevar al estado a escala humana y dejarnos a nosotros elegir si vivimos en un lugar u otro.

  26. Otra cosa, nunca me convenció lo de las provincias inviables. No lo serán si pretenden ser agencias de empleo pagados con impuestos, eso sin dudas. Cualquier provincia argentina tiene más espacio y más recursos que Singapur, un país de una enorme riqueza que vive del comercio.

  27. José: Diste en la tecla! es como vos decís, tachar a Santiago o a Chaco como inviables es un barbarazo. Si ves la lista de países por PBI per capita vas a encontrar en el Top Ten a países como Luxemburgo, Irlanda, Hong Kong, Suiza y Holanda, países en el cual el sector primario es practicamente nulo y a su vez tienen altamente desarrollados la industria y/o los servicios.
    Con respecto a mi comentario anterior tenés razón en lo que decís, estoy de acuerdo que ninguna provincia debería depender de la otra, pero un poco me chocó cuando te referiste a mi provincia como un lugar lejano comparándola con otros países. Supongo que viene desde que cada Enero cuando voy a Mar del Plata una porteña o sanisidrense se sorprende cuando le digo que los tucumanos conocemos internet, el aire acondicionado o los jeans Levi´s…
    Con respecto a lo que me contestó Iván, justamente para eso serviría esta nueva Constitución, para que nadie mantenga a nadie. Pero te cuento que si bien Capital pierde en la repartija del 55% de la coparticipación destinada a las provincias, del 42% que le corresponde a la Nación se llevan el pedazo más grande de la torta. Para que sepas, en Tucumán el boleto de colectivo sale $1,20 y tené en cuenta que las distancias son muchísimo más cortas…
    Lo mismo esto no es para pelear, aquí todos queremos lo mismo.
    La propuesta me parece excelente. Me sumo totalmente. Tanto Martín desde su foro como desde el Foro Republicano me habían propuesto que organice algún tipo de grupo liberal para sumarlo a un grupo mayor. El reclutamiento no será fácil, ya que por aquí todos están tan preocupados por sus problemas cotidianos que nadie tiene idea de la diferencia entre socialismo y liberalismo; a pesar de eso todos tienen hecha piel la idea del Estado protector.
    Será cuestión de raspar la olla, pero es la única que nos queda.

  28. El tema de los impuestos y tasas abusivas puede limitarse si para su aprobación se exigen mayorías mas rigurosas p.ej 2/3 y aún 3/4.

    Con estas exigencias, las confabulaciones se verán grandemente limitadas.

  29. Creo que si queremos realmente “alberdizar” la Constitución deberíamos pensar en una nueva capital, al mejor estilo Washington D.C. ya que según el gran ausente Bs.As. traía en sí todos los vicios del despotismo español y la nueva Capital debía ser una ciudad construida para eso, preferentemente en el Paraná. Supongo que ahora que tenemos salidas directas al mar en las provincias del sur también podríamos sumarlas a la lista.
    No quiero que crean que soy un resentido en contra de Bs.As. sino que creo que sería mucho mejor para todos, incluso para Capital, ya que dejaría de ser el blanco de todas las migraciones del país. Entonces esto se traduciría en mejor urbanización y mayor seguridad.
    Quedamos todos contentos.

  30. Coincido con José Benegas en el Nº 33. Nadie mejor que un gobierno local para actuar con conocimiento de causa. Recuerdo que la época del gobierno militar por 1980, yo tenía 15 años y la junta militar nombró como gobernador de la provincia de San Juan a un fulano de apellido Zamboni, que llegó a San Juan tal cual llega un gobernador colonial, sin conocer nada de la provincia. Sus medidas políticas no daban pie con bola, el tenía la idea de que la realidad provincial sería como al le pareciera y como era Buenos Aires de donde provenía. Al poco tiempo fue reemplazado por otro gobernador que venía de Córdoba, pero conocía un poco la provincia, también le fue mal y al pueblo de San Juan peor.

    Hacia fines de los añós 70, desde 1978 a 1982, la industria vitivínocola, que en aquel entonces representaba cerca del 15% de Producto Geográfíco Bruto estaba en una profunda crisis por excesos de stock (causados por precios elevados artificialmente por decreto), el ministro de agricultura de la nación dictó una orden a las provincias de San Juan, Mendoza, La Rioja, Rio Negro y Salta, que son las productas de vides y vinos, de que el año 1979 se prohíbia sembrar vides, para que en 1980 no hubiera cosechas. El ministro dió una orden sin tener la menor idea acerca de como es el cultivo de vid, pues la vid es una planta que no se siembra cada año, sino que da frutos cada años, pero su vida puede durar hasta 50 años. El decreto era absolutamente inaplicable, parecía un chiste, pero era realmente una norma de derecho, y demostró que el gobierno nacional es absolutamente inútil para tomar medidas resolutivas de carácter doméstico.
    Hacía fines de 1977, el gobierno dictó una serie de normas tan extravanges y dictadas por un burócrata que quiso destacarse acerca de como prevenir terremotos, ignorando que los terremotos no se pueden evitar ni siquiera predecir, ni por la mejor tecnología del mundo; pues el hombre sabe lo que pasa en el universo a millones de kilómetros pero nada de lo que ocurre a 50 kilómetros de profundidad en el suelo.

    Las disposiciones adoptadas por funcionarios nacionales en Buenos Aires son de ninguna utilidad en el interior, inútiles y perniciosas, incluso hasta los gobiernos provinciales suelen ser muy ineficientes también en muchas materias pese a que tienen muchos más recursos, información y conocimientos del territorio.

    * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *

    Respecto a lo que dice Doble Doble V de asentar la capital de la nación en un territorio alejado de los centros urbanos, hubiere sido lo ideal. Los constituyentes estadounidenses lo sabían desde mucho tiempo atrás, sabía que las democracias tienden a degenerar en demagogias y por eso querían que el gobierno estuviese alejado de las muchedumbres y conglomerados grandes, para que los funcionarios no se sientan tentados a la presión de las muchedumbres ni tengan muchas oportunidades de ser corrompidos por sobornos.

    Creo que los constituyentes estadounidenses no estaban equivocados. Estados Unidos ha tenido bajos niveles de corrupción política. Ha sido cuando la población de Washington creció hasta la cantidad de 800.000 habitantes que tiene actualmente que el gobierno ha perdido un poco de transparencia, principalmete porque Wahington tiene como un 90% de población negra y pobre, y presa fácil de los demagogos que le prometen el oro y el moro, principalmente políticos aborrecibles como los Kennedy o los Edwards, y muchos demócratas desquiciados.

  31. Dario Damián es inviable el artículo 14 bis, que es contradictorio ´con la misma constitución y es también inviable todo los reformado en 1994.

    La Constitución de 1853 es un documento hermoso, un reconocimiento a la dignidad del ser humano, una celebración de la vida, cuya prosa es tan hermosa que parece una poesía. La constitución de 1853 tomó lo mejor de las constituciones de los países más avanzados del mundo. Lo mejor de la constitución británcia y de las experiencias de las colonias americanas, y de la constitución de Cadiz de 1812.
    Sin embargo, como es de esperar según la idiosincracia del pueblo argentino, que tanto le atrae la mediocridad, la constitución no se ha desarrollado porque no ha sido amada por el pueblo. En los 77 años en que rigió sin interrupciones fueron también los años más prósperos de Argentina, y también la decadencia moral y económica aparece cuando el pueblo de Argentina abandona su constitución y abraza la ideología nazifascista del peronismo y sus partidos afines.
    Pese a la grandeza de Juan Bautista Alberdi, creo que su proyecto está muerto y creo que la agonía de Argentina debe seguir su curso hasta su muerte como entidad política. Tal vez cuando perdamos toda la identidad y los vestigios de una civilización volvamos a revalorizar al gran Juan Bautista Alberdi.

  32. Darío Damián es inviable el artículo 14 bis, que es contradictorio ´con la misma constitución y es también inviable todo los reformado en 1994.

    La Constitución de 1853 es un documento hermoso, un reconocimiento a la dignidad del ser humano, una celebración de la vida, cuya prosa es tan hermosa que parece una poesía. La constitución de 1853 tomó lo mejor de las constituciones de los países más avanzados del mundo. Lo mejor de la constitución británica y de las experiencias de las colonias americanas, y de la constitución de Cádiz de 1812.
    Sin embargo, como es de esperar según la idiosincrasia del pueblo argentino, que tanto le atrae la mediocridad, la constitución no se ha desarrollado porque no ha sido amada por el pueblo. En los 77 años en que rigió sin interrupciones fueron también los años más prósperos de Argentina, y también la decadencia moral y económica aparece cuando el pueblo de Argentina abandona su constitución y abraza la ideología nazi fascista del peronismo y sus partidos afines.
    Pese a la grandeza de Juan Bautista Alberdi, creo que su proyecto está muerto y creo que la agonía de Argentina debe seguir su curso hasta su muerte como entidad política. Tal vez cuando perdamos toda la identidad y los vestigios de una civilización volvamos a revalorizar al gran Juan Bautista Alberdi.

  33. Te aceptamos gustosos en esta provincia José… jaja.
    No quería ser denso con el tema, sólo creí que hacían falta las aclaraciones.
    Pasa que el otro día estuve releyendo por partes “Bases” (lo había leido cuando estaba en la secundaria) y me llamó poderosamente la atención su idea sobre la Capital del país. Entonces busqué en Wikipedia y me di con que efectivamente Washington había sido fundada para ser capital de USA después de su independencia. Me gustó mucho la idea y bueh, la traje a la discusión.
    La idea de la nueva constitución es buenísima, lo repito. Pero también voy a repetir algo que dije en un post anterior: Alberdis hay varios, lo que hace falta ahora es un Urquiza.

  34. José, vamos por partes, y concluyo el amable diálogo:

    1. Olvídate de la comparación con Marx. Debe existir una dificultad insuperable en mi capacidad de comunicar mis ideas, o no están bien formuladas, o como quieras.

    2. El intento de que “las localidades determinen su futuro” no está mal, pero los límites del poder central y de las autonomías locales no está resuelto; es una cuestión de prudencia política. Aceptando como aceptas que las facultades de cada entidad local autónoma (¿provincia, municipios, o ambos?) tienen algunos límites, mi falta de certezas sobre dónde deben estar esos límites no es ignorancia, sino asunción consciente de que se trata de un problema de no fácil resolución. Quizás el mejor diseño institucional fue el de la Constitución de 1853, con su reforma de 1860.

    3. Como recurso retórico, es ingenioso afirmar “no sé cómo encaja esta visión sobre no tener las cosas claras y la comparación con la falta de definiciones marxistas en la etapa comunista”, pero creo que me desinterpretas.

    Una cosa es no tener certezas sobre determinadas cuestiones en materia política e institucional y si de la desintegración de los estados centrales surgirán mayores o menores espacios de libertad (lo que es una expresión de la prudencia de una persona que se ha equivocado muchas veces y ha vivido unos años más que vos), y otra, “no tener las cosas claras”, como si estuviese en pelotas o en medio de una nube de dudas.

    Los marxistas eran y son unos señores llenos de certezas, pero a la vez Marx no había elaborado cómo funcionaría la sociedad ideal. Yo no sé cómo es la sociedad ideal y Dios me libre de que se imponga un proyecto en ese sentido, que sería probablemente totalitario, pero aun sabiendo que existen cuestiones a las que no se puede dar una respuesta inmediata y categórica, he planteado una serie de dudas razonables, y fundadas en la experiencia. Las barreras para-arancelarias disfrazadas de tasas son una realidad en nuestro país, cuando los municipios se toman demasiado en serio su autonomía. Reitero lo que dije: 1) Tras el otorgamiento de rango constitucional a la “autonomía de los municipios” (artículo 123 de la Constitución reformada en 1994), las municipalidades, con sus respectivos concejos deliberantes, desataron una orgía de nuevos impuestos, disfrazados de “tasas” o “contribuciones”, pero que se superponen con el impuesto provincial sobre los ingresos brutos (que el Pacto Fiscal de 1993 había acordado eliminar),y parcialmente con el impuesto a las ganancias. 2) Me temo que la “municipalización”, en vez de sustituir impuestos nacionales o provinciales por municipales, sólo conduzca a aumentar la tributación global. El problema de las aduanas interiores disfrazadas de tasas se agrava, mientras los municipios tienen mayor interés en recaudar sus propias rentas.

    4. No me parece mal que los gobiernos compitan con otros; no sé si son más fáciles de controlar, si no se oponen barreras jurídicas -aunque sean judiciales- a los desbordes localistas.

    Los constituyentes de 1853-1860 tenían claro el problema de los caudillismos locales, y el posible rechazo a los extranjeros o vecinos de otras provincias, y por eso se dio competencia a los tribunales federales en los litigios en que eran partes aquéllos (antiguos arts. 101 y 102)y competencia a la Corte Suprema de la Nación a los litigios en que era parte un estado provincial contra vecinos de otra provincia.

    La Corte Suprema de la Nación, sea en jurisdicción originaria y exclusiva o por la vía del recurso extraordinario federal, en lejanas épocas, ha servido para poner coto a las arbitrariedades de tribunales provinciales adictos a los gobiernos locales, y cuando la disyuntiva es garantías constitucionales versus autonomías, no dudo en optar por las primeras.

    5. Por último, no quiero continuar con la polémica, porque creo que, como en la fábula de los zorros perseguidos por los perros, que fueron comidos mientras discutían si los perseguidores eran galgos o podencos, ya bastante pocos somos, para encerrarnos en debates internos.

    Saludos cordiales.

  35. Estimado Julio creo que ni esto es una disputa sino una óptica distinta, ni tampoco es una discusión sobre física. Todo es muy opinable.

    Te aclaro que no pretendí utilizar un recurso retórico ni decir que no tuvieras las cosas claras sino nada más responder al sayo de parecer marxista por dejar librada la solución de muchas cosas a su determinación futura o que me creo que me las se todas, señalando que no puedo ser culpable de ambas cosas porque sería contradictorio.

    Volviendo a la cuestión, el estado es siempre un problema y lo único que está claro para mi es que esta distribución actual no sirve porque corrompe al estado central y también a las provincias y municipios por más declaraciones de derechos que haya. Reitero que ese comportamiento municipal que describís se está dando en este sistema unitario llamado federal y no en mi hipotético esquema ultra federal por llamarlo de algún modo.

    Si algo aprendimos después de 160 años de Constitución es que no alcanzó como recurso. Suiza funciona y muy bien, los cantones compiten para atraer inversores y no tienen declaraciones de derechos ni una Corte suprema que, supone, defienda la supremacía constitucional.

    Le sumo a eso que nosotros debemos dispersar esfuerzos para cambiar las cosas en un país enorme, en lugar de concentrarlo. Las minorías tienen más peso en organizaciones más pequeñas. Ahora no ocurre, nadie se mete a detener este desastre porque no sirve de nada y se ve como algo imposible de lograr. David derrota a Goliat en la ficción. Nosotros necesitamos uno de nuestro tamaño.

    Cuando digo localidades hablo de municipios, me parece que es el único nivel en el cual un individuo puede hacerse respetar más o menos. En el caso de las ciudades grandes también las dividiría.

    Como te digo, no creo que esto sea una pelea, pero que nos están por comer estoy seguro.

  36. Recien vuelto de unas cortas vacaciones veo con alegria que ya hemos llegado al fondo de nuestra probelmatica (que tantas veces y con menos elocuencia que en esta oportunidad hemos tratado), esa entelequia antromorfizada, pomposamente denomianda Estado, es el problema y no la soluciòn. No se trata de como re-oreintar los mecanismos de control y manipulaciòn social hacia tal o cual direcciòn ,sino directamente de reformular enteramente las reglas de juego para reolsver las controversias que entre comunidades humanas con intereses disimiles y contradictorios puedan aparecer. Cabe recordad que TODOS los mecanismos de control que utilizo Peron para corromper a esta sociedad fueron creados por los conservadores y supuestamente liberales (me refiero al impuesto a las ganancias, BCRA, juntas de carnes, granos y demas), es decir el tema no es quien sea la cabeza de tal o cula organismo sino la existencia misma de ese organismo (nada tan disparatado como un munisterio de trabajo, otro de economia, secretarias de trasnporte, industria agricultura, energia etc. etc. etc. que solo sirven para sentar en la mesa a payasos ignorantes que nada saben ni arriesgan de las materias que supeustamente deben opinar y “reglar”)
    Creo que la propuesta de Jose se puede traducir en quitarle toda solemnidad a la idea de gobierno y separar la sintesis artificial creada entre unidades politicas y unidades economicas. La propia insinuaciòn sobre la existencia de un ente denominado Argetnina, que vive, siente, crece , invierte, “consigue divisas”, negocia etc. es absolutamente disparatada. Lo que existe en realidad son individuos que buscan satsifacer sus necesidades y los derechos de estos son los que hay que proteger, por lo tanto hay que asegurar mecanismos de resoluciòn de controversias ante los inevitables conflictos y violaciones de derechos que puedan ocurrir y nada mas. Toda la otra bateria de funcines que se han arrogados los gobiernos como redistribuir lo que la gente ya voluntariamente distribuyo (comprando o absteniendose de hacerlo determinados bienes y servcios), la de promover el “desarrollo” y demas disparates por el estilo, es solo la imposiciòn de la voluntad de una minoria activa y organizada a toda una mayoria pasiva, desorganizada y en gran medida ignorante, eso es politica no economia y son dos esfereas absolutamente distintas de la accion humana. La libertad, que es mi objetivo, solo se consigue cuando el poder politico se , es decir el de poder imponer coativamente la voluntad de uno sobre el resto, se limita al minimo y se aplia la esfera de la accion voluntaria para la satisfacciòn de nuestras necesidades (que es la esfera economica).
    Resumiendo creo que la propuesta de centrar el debate en los tèrminos que plantea Jose tiene la gran virtud de poner las cosas en su lugar, y el origen y centro del debate debe ser como limitar la capacidad de imposiciòn de voluntad de una minoria a una mayoria que es lo que ha venido ocurriendo (aca y en casi todos los paises del mundo), es decir como litiar la esfera de la acciòn politica en la relaciones entre los humanos.

  37. Para entender un poco mas este tema es bueno darle una mirada al pasado. Las comunidades mas prospras de la antiguedad que eran socidades mucho menos complejas y sofisticadas que la nuestra(me refiero a Atenas, Roma, etc.) nunca le atribuyeron a cuerpo o persona alguna la capacidad para resolver problemas particulares entre los individuos, nunca entronizaron a expertos en areas en donde la diversidad de opiniones , gustos e intereses era tan diversa que aun hoy resulta imposible decir que alguien tiene la certeza abosluta de como “debe ” ser algo (que es lo que “hay” que estudiar, que es lo que hay que producir, a quien hay que comprarle las cosas etc.). Aquellos temas que por su importancia incumbian a todos sus ciudadanos eran discutidos en el caso de Grecia en asambleas publicas en donde todos podian participar obvio solo los mas capaces, persuasivos y con mayor sentido comun asumian un liderazgo sistematico (Cleon, Pericles, Nicias, etc.) aunque este no era dado por un tiempo limitado sino que la vigencia de estos tipos era puesto a prueba en forma permanente lo que obligaba a revalidar “titulos” con mucha frecuencia.

    Es decir, y simplemente para reafirmar la urgencia que tenemos en replantear el debate en los terminos que plantea Jose, si en las sociedades mas sencillas (aunque muy existosas para su epoca) y con sistemas de producciòn muy limitados nadie se hubiese atribuido la facultad de “saber” lo que habia que hacer, como puede ser que ahora con sociedades tremendamente mas complejas, con mecanismos de producciòn infinitamente mas sofisticados (sin los cuales la vida moderna y para los 6000 millones de peronsas seria impensable) una entelquia manejada por un grupo de personas , tan falibles como el comun de los mortales y con el agravante que pretenden decidir sobre cuestiones en donde ni su patrimonio ni su bienestar estan en jeugo (sino el de los pagadores de impuestos y ciudadanos) pretenda decidir sobre cuestiones que hacen a la vida y relaciones privadas de los hombres.

    Para los que todavia no ven el problema les recuerdo quetodo este disparatado planteo comenzo a hacerse realidad en la Alemania de Bismarck aunqeu en las primeras decadas del siglo XX los estaos nacionales rara vez absorvian mas del 5% de la riqueza y empleaban al 3% de la poblaciòn, hoy ya van por el 50% , emplean a mas del 20% de la fuerza laboral y todos, absolutamente todos los problemas que esas pauidermicas estructuras venian a resovler siguen ahi mas vigentes y vivos que nunca….

    Por eso yo tampoco se cual es la “solucion” si es que la hay pero lo que si se es que la creaciòn de “Estados” todo poderosos, aùn siendo bondadosos, no es el camino.

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