Después de 16 años se declaró la prescripción de la llamada causa de la “escuela shopping” y las crónicas dirán “que horror el poder judicial que ha dejado morir esa investigación”. Pero la pregunta principal es “¿cuál investigación?”. Está tan apagado el sentido legal cuando de malos a linchar se trata que se puede escribir toda una nota sobre la noticia sin mencionar cuál era el delito por el que se lo investigaba a Grosso para que tuviera una prescripción de 16 años ¿Homicidio?

Si se lo hubiera investigado por malversación de fondos públicos el máximo de la pena es de 10 años. La ley habla de hechos interruptivos de la prescripción, pero los jueces ávidos por mantener causas mediáticas en su poder tomaron la costumbre de hacer “algo” para interrumpir la prescripción, como llamar a un imputado a preguntarle lo mismo que le preguntaron en la última declaración. Es decir una falsa interrupción de la prescripción avalada por la Cámara Federal, un ámbito verbitskyano de pura cepa.

Es que a Grosso no se lo investigaba por un crimen del derecho penal sino por uno de lesa izquierdidad: “mezclar aulas con locales comerciales“. El comercio para la izquierda es como el sexo para el puritanismo católico decimonónico. Los torquemadas contra el lucro escandalizados con las noventistas casas de tolerancia que eran los shopping centers, la representación misma del mal neoliberal. Uno puede estar de acuerdo o no con la famosa escuela shopping por otros motivos que no sean “mantener a la juventud alejada del comercio” pero para que se convierta en delito y lleve a alguien a la cárcel requiere una cuota de Página 12, dos onzas de Clarín y 4 onzas de ignorancia de algún productor bien bruto, más un poco de ambiente “valiente” de la década del noventa ¿Y la ley? ¿El código penal? ¿No hay delito sin pena? No problem, el amigo Stornelli y Urso ya habían inventado la asociación ilícita para que esos réprobos fueran en cana por su indecencia lucrativa.

Ahora todo cierra perfecto para que la religión se mantenga intacta: ¡Ufa se nos escapó Grosso!

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One response

  1. No debe darsele oportunidad al libre comercio y al mercado para funcionar,

    no sea cosa que la gente le tome el gustito a la libertad de elegir, se avive, y algún día se decida a cortarles el negocio al dirigismo estatista.

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